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Cuidado con lo que DSA: lo que hay tras de la guerra de cartas entre la UE y EEUU
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Aniversario plagado de polémica

Cuidado con lo que DSA: lo que hay tras de la guerra de cartas entre la UE y EEUU

La Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE cumple su primer aniversario con decenas de procesos abiertos contra las grandes tecnológicas y en especial pulso con X de Elon Musk

Foto: El comisario europeo de Mercado Interior e Industria, Thierry Breton. (Reuters/Yves Herman)
El comisario europeo de Mercado Interior e Industria, Thierry Breton. (Reuters/Yves Herman)

Un tuit ha agitado las aguas transatlánticas. El responsable de Mercado Interior de la Comisión Europea envió una carta a Elon Musk horas antes de su entrevista con un rehabilitado en X Donald Trump. El mensaje era claro: estamos vigilantes. El fondo y las formas han avivado el debate sobre la delgada línea que existe entre la libertad de expresión y la censura, la repercusión de la red social en el auge de los discursos del odio —desde las protestas ultraderechistas en Reino Unido hasta el asesinato del pequeño Mateo en Toledo— y el alcance la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) europea.

Una gran audiencia conlleva una mayor responsabilidad. Como existe un riesgo de amplificación de contenido potencialmente dañino en la UE en relación con eventos con gran audiencia en todo el mundo, envié esta carta a Elon Musk”, afirmó el comisario y nominado para continuar otro lustro en el Colegio de Comisarios horas antes del arranque de la entrevista entre Musk y Trump. “Ello se traduce en asegurar, por un lado, que la libertad de expresión y de información están protegidas y, por el otro, que se establezcan todas las medidas de mitigación proporcionadas y efectivas sobre la amplificación de contenidos nocivos”, se desprende del texto.

La misiva despertó una reacción feroz. Empezando por el propio líder de la red social estadounidense, que respondió en su red social con un fuerte insulto parafraseando la película satírica Tropic Thunder. “Se trata de un intento sin precedentes de extender una ley que se pretendía aplicar en Europa a las actividades políticas en Estados Unidos. Además, trata con condescendencia a los ciudadanos europeos, sugiriendo que son incapaces de escuchar una conversación y sacar sus propias conclusiones”, esgrimió, por su parte, la CEO de X, Linda Yaccarino, en referencia a la Ley de Servicios Digitales, una batería legislativa sin parangón que busca regular la actividad online en la UE.

La réplica llegó hasta el propio Vox, que nunca ha escondido sus deseos de que Donald Trump se alce con la victoria en las elecciones presidenciales del próximo noviembre. “¿Quién eres tú, Thierry Breton, para decir qué es nocivo de ver para un adulto europeo? Tu vocación socialista y fascista por imponer tus criterios a personas que nunca te votaron, ni te eligieron, ni lo harán (...) No se inmiscuyan en nuestras libertades”, espetó Hermann Tertsch, uno de los seis eurodiputados de la formación que lidera Santiago Abascal.

La fricción no termina en un intercambio verbal. El Comité Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con mayoría republicana, ha abierto una investigación por lo que considera “intentos de censura” desde el Berlaymont. “Le escribimos para exigirle que cese en sus intentos de intimidar a personas o entidades involucradas en discursos políticos y que nunca más intervenga en el debate electoral estadounidense”, recoge una carta fechada el 15 de agosto y enviada a la Rue de la Loi.

El mensaje de Breton que desató esta guerra de cartas no terminó de gustar en los pasillos de Bruselas, que no es la primera vez que ven a uno de los suyos actuando como verso suelto sin consultarlo previamente. Hace unos meses, el húngaro Olivér Várhelyi puso en aprietos la imagen de la Comisión Europea al anunciar de forma unilateral la congelación de fondos a Palestina.

Uno de sus colegas sí ha salido públicamente en su defensa. “¡Bravo Thierry Breton! Europa no puede aceptar esta apropiación de la información por parte de algunos multimillonarios como Musk, peligros reales para la democracia. Es una lucha esencial que debe emprenderse en Europa pero también en Estados Unidos. Musk sueña con ser el dueño del mundo”, alabó Nicolas Schmit, comisario de Empleo y candidato frustrado de los Socialdemócratas en el duelo con Von der Leyen para presidir el Ejecutivo comunitario.

La misiva, que vio la luz a escasas horas de la charla entre Musk y Trump, prosigue subrayando la importancia de actuar en el contexto de “los recientes ejemplos de malestar social provocados por la amplificación de contenidos que promueven el odio, el desorden, la incitación a la violencia o la desinformación”. Pocos días antes, el también propietario de Tesla había publicado un mensaje incendiario afirmando que la “guerra civil en Reino Unido es inevitable”. Respondía así a otro post que responsabilizaba a los inmigrantes y a la apertura de fronteras de la violencia que sacudía las calles de Londres azuzada por ultraderechistas.

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De regreso a nuestro país, las redes sociales y, especialmente, X, han sido una plataforma clave a la hora de difundir mensajes de odio y de corte xenófobo. Tras el traumático asesinato de un niño de once años en la localidad toledana de Moncejón, numerosas cuentas ultras, como la de Alvise Pérez, agitaban a sus seguidores señalando con el dedo a la población magrebí o a los menores inmigrantes no acompañados.

Un año de la DSA

Todo llega cuando se cumple el primer aniversario de la Ley de Servicios Digitales. El 25 de agosto de 2023, la UE echó a rodar la primera legislación del mundo en regular la actividad en internet y poner coto a los gigantes tecnológicos en ámbitos de transparencia, protección de menores en línea o de contenido ilegal.

A lo largo de estos doce meses, la Comisión Europea ha abierto investigaciones a X, Meta, TikTok, AliExpress, Google o Alphabet por sospechar que están infringiendo partes de la normativa. De probarse, se exponen a multas millonarias que podrían ascender al 6% de su facturación total, aunque siempre podrían recurrirlas ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE).

Foto: ley-servicios-digitales-ue-nueva-era-plataformas-marketplaces Opinión

Poco antes de la celebración de las elecciones europeas, la lupa de Bruselas se posó sobre Meta, matriz de Instagram y Facebook, al considerar que los de Mark Zuckerberg no estaban haciendo lo suficiente para combatir las campañas de desinformación e injerencias de países terceros. La investigación sobre la antigua red del pájaro se inició en diciembre tras detectar incumplimientos en lo referente a difusión de contenidos ilícitos, ausencia de medidas para combatir la desinformación o falta de transparencia. La pesquisa continúa su curso, pero en julio el Ejecutivo comunitario reveló sus conclusiones preliminares responsabilizando a X de engañar a los usuarios con el verificado azul, que pasó a obtenerse a través de pago. También le acusó de hacer trampas con los anuncios.

Más colaborativa se ha mostrado en este proceso TikTok. A comienzos de este mes, Bruselas cerró el caso que mantenía abierto contra su programa Lite de recompensas, al que acusaba de ser fuertemente adictivo, especialmente para los más jóvenes. TikTok lo retiró de forma voluntaria de España y Francia y se comprometió a no difundirlo en territorio europeo, convirtiéndose así en el primer caso de éxito de la DSA. “El tiempo cerebral disponible de los jóvenes europeos no es moneda de cambio para las redes sociales y nunca lo será”, celebró Breton. Todo hace prever que la guerra entre la UE y los gigantes tecnológicos será una de las protagonistas del nuevo mandato europeo que arrancará en los próximos meses.

Un tuit ha agitado las aguas transatlánticas. El responsable de Mercado Interior de la Comisión Europea envió una carta a Elon Musk horas antes de su entrevista con un rehabilitado en X Donald Trump. El mensaje era claro: estamos vigilantes. El fondo y las formas han avivado el debate sobre la delgada línea que existe entre la libertad de expresión y la censura, la repercusión de la red social en el auge de los discursos del odio —desde las protestas ultraderechistas en Reino Unido hasta el asesinato del pequeño Mateo en Toledo— y el alcance la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) europea.

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