"La región se desliza hacia el caos": la muerte de Haniye propulsa una ola de represalias
El asesinato del líder de Hamás, Ismail Haniye, y un alto comandante de Hezbolá ha aumentado las tensiones en la región, mientras Irán promete un 'duro castigo'
Iraníes protestan contra la muerte del líder de Hamás. (EFE/Abedin Taherkenareh)
Los dos ataques ocurrieron con pocas horas de diferencia y en dos importantes ciudades de Oriente Medio. El primero tuvo lugar este martes en un bloque de apartamentos en el sur de Beirut. Un alto comandante de la milicia Hezbolá, Fuad Shukr, habría muerto en el bombardeo junto con otras cuatro personas. El segundo ocurrió horas después en Teherán, donde un misil impactó en una casa en la que se encontraba Ismail Haniye, uno de los líderes de Hamás. El asesinato del alto cargo del grupo palestino, así como el bombardeo en Beirut, podrían formar parte de una misma operación israelí.
Sobre la muerte de Shukr no hay dudas. El ataque proveniente de Israel fue en respuesta a la muerte de 12 niños que murieron en un ataque en los Altos del Golán. El origen del misil que asesinó a Haniye no está tan claro, aunque los países de la región no han tardado en señalar al Gobierno de Benjamin Netanyahu. El Ejército de Israel no ha hecho comentarios sobre la muerte del líder de Hamás, aunque ha cambiado repentinamente el panorama en Oriente Medio. Semanas después de que pareciera que un acuerdo al alto el fuego en Gaza podría estar cerca de alcanzarse, han vuelto los temores a que la guerra se acerque cada vez más a la región.
La respuesta más dura al asesinato de Haniye llegó por parte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, que acusó directamente a Israel. "El terrorista y criminal régimen sionista convirtió en mártir a nuestro querido huésped en nuestra propia casa, lo cual nos entristece. Pero al mismo tiempo se ha buscado un duro castigo", advirtió.
Sami Abu Zuhri, un alto cargo de Hamás, dijo que el asesinato "es una grave escalada que pretende quebrar la voluntad de Hamás". Sin embargo, añadió que Israel "no conseguirá su objetivo" y que afectará a las capacidades del grupo. "Confiamos en la victoria y (este asesinato) no quedará impune", aseveró. El brazo armado de Hamás, las Brigadas de Izzedin al Qassam, también aseguró de que el atentado tendrá "consecuencias enormes para la región". El ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar publicó uno de los comunicados más pesimistas sobre el futuro de la región: "El asesinato de Haniye y los insensatos ataques contra civiles en Gaza llevarán a la región hacia el caos y minarán las posibilidades de paz".
Ahora, todos los ojos están puestos en cuáles serán las respuestas. Una de las más temidas es la reacción de Irán después del ataque en su territorio. El pasado abril, Teherán lanzó lanzó 185 drones, 36 misiles crucero y 120 balísticos contra Israel después del ataque contra comandantes iraníes en Siria. A pesar de que la ofensiva fue más cauta de lo que temían algunos expertos y el 99% de los proyectiles fueron interceptados, encendió todas las alarmas sobre el estallido de una guerra regional más amplia.
Otra de las incógnitas es cómo Hamás y Hezbolá responderán a los ataques contra sus líderes. En el caso de la milicia libanesa, los bombardeos sobre los Altos del Golán el pasado fin de semana fueron la última señal de escalada. Ni Israel ni Hezbolá tienen interés en una guerra más amplia, pero parece que se estén preparando para ella. "Lo que ha pasado demuestra que Israel no está dispuesta a un alto al fuego ni a desescalar. Y lo que estamos viendo con Hezbolá en la frontera norte es una guerra de desgaste de manual desde que empezó la invasión", explica Gerard Dotti, experto en relaciones internacionales especializado en Oriente Medio, a El Confidencial. "Si tuviéramos un guion sobre cómo empezar una guerra con todos los pasos a seguir, veríamos que los estamos cumpliendo todos", sostiene.
Israel decapita en la misma noche la cúpula de sus enemigos más cercanos
Algunos informes apuntan a que Hezbolá está colocando sus misiles de largo alcance en sus fronteras y los funcionarios de seguridad israelíes afirmaron que, a diferencia del 7 de octubre, sus fuerzas están preparadas y listas para una campaña mucho más amplia contra la milicia. "Esta escalada puede tener consecuencias muy graves, primero para Israel, porque la milicia tiene una potencia militar potente que podría ser suficiente para provocar el caos, saturar la Cúpula de Hierro con sus misiles y matar a civiles", añade Dotti.
¿Un camino hacia la prudencia?
Hezbolá todavía no ha confirmado la muerte de Fuad Shukr y no ha decidido la magnitud de su respuesta, pero un ataque importante provocaría una entrada más activa de Estados Unidos en el conflicto. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, reiteró este miércoles que estaría del lado de Israel si Israel fuera víctima de una ofensiva militar. "Lo que dijimos ayer es que si Israel es atacado, en el pasado lo defendimos y se puede esperar que haríamos lo mismo", ha subrayado, aunque remarcó que confía en que prevalezca la vía diplomática.
Líbano, mientras tanto, intenta hacer un llamado a la calma. "Líbano no quiere la guerra", dijo su primer ministro, Najib Mikati. No obstante, el llamado no fue respondido por una gran parte de la población, que se prepara para abandonar el país ante el miedo de una escala. El aeropuerto internacional de Beirut estaba lleno de gente que quiere abandonar el país, mientras que algunas embajadas internacionales han instado a sus ciudadanos a marcharse mientras haya vuelos comerciales.
Alicia Alamillos. Colinas de Mitzpe Hila, a 6KM de la frontera con Líbano
Durante los últimos 10 meses, Israel ha estado luchando contra Hamás y Hezbolá, así como bombardeos en Yemen contra las milicias hutíes en represalia por un ataque con drones que alcanzó Tel Aviv. Los grupos vinculados a Irán en Irak también se han sumado ocasionalmente a los ataques contra Israel. A pesar de los múltiples frentes abiertos, algunos analistas apuntan a que todas las partes enfrentadas han tenido oportunidades de desencadenar una guerra mayor en la región, pero que siempre han escogido el camino de la prudencia para responder a los ataques.
"Todas las partes tenían motivos para intensificar la ofensiva, pero no lo hicieron, lo que indica que el cálculo no ha cambiado ni está cambiando. La disuasión funciona de alguna manera en ambos lados", dijo Andreas Krieg, experto en seguridad de Oriente Medio del King’s College de Londres, a The New York Times. La situación podría no ser diferente.
El asesinato del líder político de Hamás, más allá de afectar a la inestabilidad regional, complicará todavía más un acuerdo de alto al fuego en Gaza, que ya llevaba meses estancada. El grupo palestino e Israel han mantenido conversaciones, mediadas por Qatar y Egipto, para llegar a un pacto que permitiría la liberación de rehenes en la Franja de Gaza. Ismail Haniye fue una de las figuras más importantes en las negociaciones y había presionado para conseguir avances, según diplomáticos anónimos.
Mientras Hamás decide si responder o no al ataque y reorganiza su cúpula, es muy poco probable que se consiga un acuerdo de alto al fuego en Gaza. El grupo ha afirmado que, por ahora, no cambiará sus objetivos en las negociaciones de alto al fuego tras el asesinato de Haniye. "La ausencia de un camarada u otro no cambia la orientación del movimiento en ninguna cuestión", dijo un alto funcionario de Hamás, Khalil al-Hayya.
Además, afirmó que el grupo palestino y Tel Aviv estaban cerca de una tregua después de una propuesta de Estados Unidos, pero Israel exigió nuevas condiciones para el acuerdo y luego mató a Haniye "para provocar a toda la región".
Con dos altos mandos de grupos armados en Oriente Medio, los próximos días serán clave para decidir el futuro de un conflicto sin miras de acabar. "Ayer me fui a la cama pensando que esto todavía se puede manejar, pero cuando me levanté esta mañana y leí sobre Haniye pensé: ‘Oh Dios, se acabó’", dijo el ministro de Asuntos Exteriores del Líbano, Abdallah Bou Habib.
Los dos ataques ocurrieron con pocas horas de diferencia y en dos importantes ciudades de Oriente Medio. El primero tuvo lugar este martes en un bloque de apartamentos en el sur de Beirut. Un alto comandante de la milicia Hezbolá, Fuad Shukr, habría muerto en el bombardeo junto con otras cuatro personas. El segundo ocurrió horas después en Teherán, donde un misil impactó en una casa en la que se encontraba Ismail Haniye, uno de los líderes de Hamás. El asesinato del alto cargo del grupo palestino, así como el bombardeo en Beirut, podrían formar parte de una misma operación israelí.