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¿Un ‘indepe’ para gobernar Bélgica? De Wever se perfila como futuro primer ministro
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¿Un ‘indepe’ para gobernar Bélgica? De Wever se perfila como futuro primer ministro

El rey Felipe ha encargado a Bart de Wever, líder de la N-VA, que se convierta en el formador de un nuevo Gobierno federal para Bélgica

Foto: El rey Felipe junto al formador Bart De Wever. (EFE)
El rey Felipe junto al formador Bart De Wever. (EFE)

El rey Felipe ha encargado a Bart de Wever, líder de la N-VA, que se convierta en el formador de un nuevo Gobierno federal para Bélgica. Tras veinte años como líder del partido nacionalista flamenco, De Wever, que pareció que ya iba a ser elegido formador en 2010, pero el rey, en aquel momento Alberto, decidió dejar en manos del socialista valón Elio Di Rupo el papel de formateur. De Wever espera poder formar Gobierno con los liberales flamencos del CD&V, y con los liberal-conservadores francófonos del MR y los liberales francófonos de Les Engagés. El factor diferencial será si logran contar también con el apoyo de los socialistas flamencos de Vooruit, que son los más dubitativos respecto a formar Gobierno.

Para un país que se pasó más de 500 días sin Gobierno, el hecho de que las negociaciones para formar un nuevo Ejecutivo estén avanzando tan rápidamente, y encima de la mano de un líder nacionalista, está siendo una sorpresa para muchos analistas, aunque otros apuntan a que ayuda el hecho de que la coalición Arizona parezca prácticamente la única viable.

La imagen que llega a España de la N-VA está algo deformada, en gran medida por la cobertura que algunos políticos nacionalistas flamencos dieron a Carles Puigdemont cuando el antiguo president de la Generalitat huyó a Bélgica para escapar de la justicia española en 2017. La N-VA es un partido nacionalista, efectivamente, pero la idea de la ruptura violenta de Bélgica, o siquiera una secesión rápida con el resto del país, no ha estado en sus planes. El núcleo duro del partido busca un aumento paulatino de las competencias de Flandes, la mitad rica y más urbanizada de Bélgica, mientras impulsa una visión confederal del país.

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Ese giro se ha confirmado a lo largo de esta campaña, cuando De Wever ha sugerido que si se logra un modelo confederal en Bélgica, la idea de la independencia de Flandes pierde sentido. ¿La razón? El votante de la N-VA es muy conservador, y quiere que se garantice una buena situación económica. Esa es la idea central. El discurso separatista hace pie en la mayoría de la población flamenca en la idea de evitar que los impuestos del norte acaben yendo al sur desindustrializado y más pobre. Es un separatismo de raíces económicas. Por eso la idea de una independencia que pueda ser turbulenta no es algo que resulte atractivo al votante de la N-VA, que ha pasado a convertirse en el partido más votado de Bélgica.

Además, ha surgido la amenaza de un partido nacionalista flamenco más radical, el Vlaams Belang, heredero del independentismo más agresivo y racista que en el pasado se ha visto prohibido por la ley belga. Ante la amenaza del Vlaams Belang, la N-VA ha pasado a intentar ser un refugio de los votantes menos interesados por las aventuras secesionistas. Eso no significa que la N-VA sea un partido moderado. Forma parte del grupo ultraconservador de los Conservadores y Reformistas (ECR) y desde que De Wever se convirtió en líder en 2004 ha ido moviendo a la formación cada vez más a la derecha, especialmente en cuestiones como la inmigración, donde ha tenido una influencia importante Theo Franken, que fue secretario de Estado de Asilo y Migraciones y ahora se está intentando posicionar para ser ministro de Defensa en caso de que haya un nuevo Gobierno.

La N-VA puede ser pragmática a la hora de querer entrar en el Gobierno, pero la propia sombra del Vlaams Belang le obliga a aplicar una agenda ambiciosa de reformas institucionales que den más poder a Flandes y que avancen hacia el modelo confederal. De hecho, en el pasado De Wever ha sugerido que si no hay reformas de calado a mitad de la legislatura, la N-VA tumbaría un hipotético Gobierno federal.

placeholder Bart De Wever, líder de la NV-A flamenca. (EFE)
Bart De Wever, líder de la NV-A flamenca. (EFE)

El camino hacia el Gobierno

De Wever había sido hasta ahora informador (informateur), un rol que encarga al rey tras hacer consultas con los partidos políticos después de las elecciones, así como con los presidentes del parlamento y el senado. Normalmente, el informador es luego escogido formador, encargado de tejer un acuerdo y crear un equipo de Gobierno. Y, un último paso, el formador suele acabar siendo elegido primer ministro. De Wever sabe lo que es ser escogido informador y luego ser sustituido, como le ocurrió en 2010. Esta vez sigue a las riendas de la negociación, lo que hace que muchos esperen que sea él el primer ministro.

Por lo pronto, el CD&V y el MR, los otros dos partidos más conservadores de las negociaciones para la formación de una "coalición Arizona", hablan bien del trabajo de De Wever y se muestran receptivos a que él sea primer ministro. El líder de la N-VA quiere un acuerdo antes del 20 de septiembre, fecha límite para que Bélgica envíe su candidato o candidata para ser comisario en la próxima Comisión Europea. Los socialistas de Vooruit no creen que poner fechas límite sea buena idea, pero la intención de De Wever es clara: en todo caso tener un acuerdo antes de las elecciones municipales del 13 de octubre.

Vooruit puede ser el socio más indeciso de las negociaciones porque el Partido Socialista flamenco se queda fuera de las conversaciones. De hecho, Paul Magnette, líder del PS además de alcalde Charleroi, se ha mostrado algo más escéptico respecto al nombramiento de De Wever como posible primer ministro, señalando que puede "debilitar la solidaridad federal". Les Engagés han recordado que si De Wever acaba instalándose en el número 16 de la Rue de la Loi, la residencia del primer ministro, deberá ser el jefe de Gobierno de "todos los belgas", una demostración de las dudas que existen en Valonia respecto a la idoneidad de que el líder de la N-VA acabe siendo el sucesor del liberal Alexander de Croo.

El rey Felipe ha encargado a Bart de Wever, líder de la N-VA, que se convierta en el formador de un nuevo Gobierno federal para Bélgica. Tras veinte años como líder del partido nacionalista flamenco, De Wever, que pareció que ya iba a ser elegido formador en 2010, pero el rey, en aquel momento Alberto, decidió dejar en manos del socialista valón Elio Di Rupo el papel de formateur. De Wever espera poder formar Gobierno con los liberales flamencos del CD&V, y con los liberal-conservadores francófonos del MR y los liberales francófonos de Les Engagés. El factor diferencial será si logran contar también con el apoyo de los socialistas flamencos de Vooruit, que son los más dubitativos respecto a formar Gobierno.

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