Ucrania se hace un Wagner: miles de reclusos salen de las cárceles para unirse al Ejército de Zelenski
Más de 3.000 prisioneros han abandonado las cárceles ucranianas y han sido asignados a unidades militares, como parte de la polémica ley de movilización aprobada por el Parlamento
Un soldado ucraniano en el frente de Casiv Yar. (Reuters / Thomas Peter)
En verano de 2022, los reclusos de una cárcel de la ciudad rusa de Cheliábinsk empezaron a escuchar rumores sobre un trato que el Kremlin estaba haciendo con los presos. Si luchaban unos meses en la guerra de Ucrania y sobrevivían, volverían a su país como hombres libres. Un hombre muy poderoso estaba recorriendo los centros penitenciarios para reclutar a todo aquel que quisiera formar parte del Ejército ruso a cambio de dejar atrás su vida carcelaria y de una compensación económica. Pocos meses después de escuchar esos rumores, Yevgeny Prigozhin se presentó en esa cárcel para intentar convencer a los prisioneros de que se unieran a las filas del Grupo Wagner.
Casi dos años después, el grupo de mercenarios rusos ha dejado de luchar en el frente ucraniano y Prigozhin murió en un accidente de avión del que todavía no se han esclarecido las causas. El desastre aéreo ocurrió unas semanas después de que el conocido como chef de Putin encabezara un motín fallido contra el mando militar del Kremlin. Pero la estrategia de reclutar a prisioneros para engordar el número de soldados en el frente sigue más viva que nunca. Esta vez, y en un contexto diferente, ha sido Ucrania la que ha recurrido a la población carcelaria para hacer frente a su escasez de personal humano en el Ejército.
Más de 2.800 prisioneros ya han abandonado los centros penitenciarios bajo libertad condicional y están recibiendo entrenamiento militar antes de ser asignados a unidades militares, como parte de una nueva y polémica ley de movilización aprobada por el Parlamento ucraniano después de más de dos años de guerra. Algunos de ellos han empezado a formar parte de la Brigada 24, según anunció la unidad en un mensaje de Facebook. "Los reclutas de nuestra brigada aprovecharon la oportunidad para tener una segunda oportunidad y unirse a la guerra. Cabe señalar que entre ellos hay un montón de patriotas que han expresado repetidamente el deseo de proteger la patria. Hay mucha gente con experiencia en combate", reza el comunicado.
Según estimaciones del Ministerio de Justicia, la campaña de reclutamiento inicial de presos podría añadir unos 5.000 nuevos reclutas y, si la medida es exitosa, la cifra podría ascender a más de 27.000 prisioneros, que podrían ser potencialmente elegibles para el nuevo programa. "Gran parte de la motivación proviene de que (los reclusos) quieren regresar a casa como héroes, y no regresar a casa desde la prisión", dijo Olena Vysotska, viceministra de Justicia ucraniana. El argumento es muy parecido al que utilizaron —y siguen utilizando— las autoridades rusas. A simple vista puede parecer una medida prácticamente igual, pero las autoridades de Kiev sostienen que sus planes poco tienen que ver con batallas como la de Bajmut, en la que lucharon los prisioneros rusos y que era conocida por ser una "trituradora de carne".
"En Ucrania, la motivación se basa en gran medida en el patriotismo. Nuestros prisioneros se unen al Ejército voluntariamente. En Rusia, era voluntario pero también forzado. Personalmente, vi prisioneros (rusos) que fueron obligados a unirse a Wagner", aseguró Denys Maliuska, ministro de Justicia del Gobierno de Volodímir Zelenski. "(En Ucrania) se trata de un servicio militar estatal regular con todas las garantías: salario, seguro social, prestaciones en caso de lesión, muerte, etc. En cuanto a los motivos y los mecanismos, la historia es completamente distinta (a la de Rusia)", añadió.
El Kremlin utilizaba a los prisioneros como carne de cañón en batallas sangrientas como la de Bajmut para cansar a las tropas ucranianas. Además, la preparación militar o psicológica para ir al frente era prácticamente inexistente. Kiev sostiene, por el contrario, que los presos pueden unirse a las filas ucranianas si pasan una entrevista, un examen médico o una revisión de su condena. No son elegibles aquellos condenados por violación, agresión sexual, asesinato de dos o más personas o delitos contra la seguridad nacional del país. Además, deben tener al menos tres años restantes de condena y no ser mayores de 57 años.
A pesar de las diferencias con el plan de reclutamiento en las cárceles de Rusia, la medida de Ucrania forma parte de una ley de movilización marcada por la polémica. Kiev ha reducido la edad de reclutamiento de los hombres de 27 a 25 años e introducido nuevas sanciones para quienes no se alistan, como la posible revocación de la licencia de conducir o, en el caso de los hombres en edad militar que se encuentran en el extranjero, el derecho a servicios consulares. También aumenta las tarifas por delitos menores relacionados con el reclutamiento, como no llevar consigo la tarjeta de reclutamiento.
En Ucrania, la motivación se basa en el patriotismo. Nuestros prisioneros se unen al Ejército voluntariamente
"Francamente, Ucrania no ha tomado muchas medidas útiles al respecto. Necesita urgentemente nuevas incorporaciones a su Ejército. Existe un grave cansancio entre las unidades que operan en el frente, algunas de las cuales no están de vacaciones desde hace meses; También hay muchos heridos y decenas de personas mueren cada día. A este ritmo, Ucrania necesita cientos de miles de nuevos soldados", explica Ruslan Trad, investigador de Atlantic Council, a El Confidencial. En el mejor de los escenarios, cerca de 27.000 de prisioneros podrían unirse a las filas ucranianas, pero eso representaría solo una parte de los 400.000 o más soldados nuevos que algunos funcionarios militares ucranianos y analistas occidentales dicen que se necesitan para contener a las fuerzas rusas.
Un Ejército agotado y cada vez más escaso
Ucrania ha tenido que tomar una medida desesperada en un momento desesperado. La oleada inicial de voluntarios que se unieron a las tropas para hacer frente a la invasión rusa se ha ido desvaneciendo con el paso de los meses y está perdiendo terreno frente a un enemigo con una población tres veces y media mayor. Muchas unidades de primera línea dicen que están mermadas y agotadas, y Ucrania está teniendo dificultades para reclutar suficientes hombres para contener las crecientes ofensivas rusas.
A diferencia de la Federación Rusa, continúa Trad, la sociedad y el Estado ucranianos tienen funciones completamente diferentes, y reclutar un Ejército más allá de las reservas ya existentes es una cuestión difícil. "No es ningún secreto que muchos no tienen intención de ir al frente, y Kiev no tiene medios para reclutar y enviar por la fuerza al frente. En este sentido, los presos siempre son vistos como un posible activo", sostiene.
Además, muchos militares han caído en combate. El Gobierno de Zelenski se ha caracterizado por esconder este dato, aunque el presidente ucraniano sostuvo recientemente que 31.000 soldados habían muerto desde el comienzo de la invasión a gran escala. Los analistas estiman que la cifra total es mucho mayor. Otras decenas de miles han resultado heridos y ya no están en condiciones de luchar. Los que llevan meses haciéndolo en el frente están exhaustos y en primera línea de combates y de crisis como la escasez de artillería.
La situación en el frente tampoco es alentadora. Después de la contraofensiva del año pasado, Ucrania ha perdido territorio en zonas como Chasiv Yar, donde el Ejército reconoció una retirada de una parte de las tropas. Esta ciudad situada a poco más de 15 kilómetros de Bajmut, ha sido un teatro de intensos combates desde abril y sirve como centro logístico para las fuerzas ucranianas. Paralelamente, Kiev sufrió un duro revés en el óblast de Járkov por el avance de las tropas de Moscú. A pesar de que la ofensiva está estancada desde hace semanas, el Ejército ucraniano necesita un fuerte impulso militar para provocar una retirada de los rusos en el territorio.
In today's #vatniksoup, I'll talk about how the Kremlin uses the country's large prison population to feed its war machine in Ukraine. Russia utilizes these penal military units often to exhaust Ukrainian forces of ammunition & for exposing the location of Ukrainian troops.
El levantamiento del veto por parte de Estados Unidos para que Ucrania utilice las armas occidentales en territorio ruso es una de las medidas aplaudidas por Kiev, mientras espera que lleguen al frente las ayudas militares de Washington. Sin embargo, incluso si los aliados entregaran todas las armas prometidas, "no tenemos suficientes hombres para utilizarlas", reconoció a finales de septiembre un miembro de la delegación de Volodímir Zelenski, según informó la revista TIME.
La movilización se ha convertido en un imperativo que tanto el mando militar como la sociedad entienden y apoyan, aunque es a la vez un tema delicado. El Parlamento ucraniano tardó meses en aprobar la nueva ley y la complicada situación en el frente después de más de dos años de guerra han afectado también a la moral del país. Las nuevas medidas como el reclutamiento de presos son un síntoma más de los retos para compaginar las decisiones necesarias en el ámbito militar con el estado anímico de un país. "Usar prisioneros siempre es riesgoso. A ninguna sociedad le conviene entregar armas a los presos, incluso si existen reglas visibles y claras mediante las cuales se controlará a estas personas, como es el caso en Kiev", apunta Ruslan Trad a este periódico.
Usar prisioneros siempre es riesgoso. A ninguna sociedad le conviene entregar armas a los presos
En Rusia, este riesgo fue una de sus grandes apuestas para engordar el número de efectivos entre sus filas y la llevaron a cabo con una persona que entendía bien la cultura carcelaria del país después de pasar 9 años entre rejas. Prigozhin tuvo prácticamente vía libre para reclutar a prisioneros y para utilizarlos como carne de cañón en el frente. Unas acusaciones que el exlíder siempre negaba, a pesar de reconocer que su fuerza perdió más de 20.000 combatientes en Bajmut y que cerca de la mitad de ellos eran prisioneros reclutados.
El objetivo de contar con los reclusos, sin embargo, siempre estuvo claro: "Prigozhin vino a nuestra prisión y dijo que estaba buscando asesinos. Nos contó que el Ejército estaba lleno de blandengues que no podían cumplir con su trabajo", dijo Alexey Savichev, un exconvicto ruso que fue reclutado por Wagner, a The Guardian.
En verano de 2022, los reclusos de una cárcel de la ciudad rusa de Cheliábinsk empezaron a escuchar rumores sobre un trato que el Kremlin estaba haciendo con los presos. Si luchaban unos meses en la guerra de Ucrania y sobrevivían, volverían a su país como hombres libres. Un hombre muy poderoso estaba recorriendo los centros penitenciarios para reclutar a todo aquel que quisiera formar parte del Ejército ruso a cambio de dejar atrás su vida carcelaria y de una compensación económica. Pocos meses después de escuchar esos rumores, Yevgeny Prigozhin se presentó en esa cárcel para intentar convencer a los prisioneros de que se unieran a las filas del Grupo Wagner.