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El partido decisivo de Brasil en la Copa del Mundo se juega en casa (y no en Qatar)
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ANÁLISIS DE GZERO MEDIA

El partido decisivo de Brasil en la Copa del Mundo se juega en casa (y no en Qatar)

Los defensores de Bolsonaro visten la 'canarinha', mientras que los seguidores de Lula da Silva han escogido la camiseta de color azul. Un derbi en el que se juega el futuro político

Foto: Brasileños disfrutan el partido de su selección ante Corea del Sur. (EFE/Andre Coelho)
Brasileños disfrutan el partido de su selección ante Corea del Sur. (EFE/Andre Coelho)

Hubo un momento en que los brasileños dejaron atrás sus divisiones políticas para apoyar a la selección. Fue el pasado lunes, cuando la pentacampeona del mundo se enfrentó a Corea del Sur en el Mundial de Qatar en el partido de octavos de final. Los cuatro goles de Brasil parecieron unir a todo el país, pero acabó siendo solo un espejismo.

En el lugar donde el fútbol es como una religión, la selección se ha convertido en otro punto de polarización política. En medio de la polémica relacionada con las recientes elecciones presidenciales está, por un lado, la torcida (los seguidores) del presidente que abandona el cargo, el líder de extrema derecha, Jair Bolsonaro, quien hizo campaña para su reelección vistiendo la camiseta canarinha (amarillo canario), la primera equipación de la selección.

Foto: Neymar y Vinícius se abrazan tras uno de los goles. (Reuters/Annegret Hilse)

En el otro bando están los seguidores del presidente electo de izquierdas, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien los bolsonaristas acusan de apropiarse del color amarillo de la camiseta de Brasil, a pesar de que los partidarios de Lula cambiaron esta tonalidad por el azul de la segunda equipación de Brasil. En otras palabras: el color de la camiseta de la selección se ha convertido en la manera de identificar quién apoya a Bolsonaro y quién a Lula.

Algunos jugadores han elegido bando. Durante el periodo previo a la votación presidencial, la estrella del fútbol Neymar sorprendió a muchos al apoyar a Bolsonaro ante sus 188 millones de seguidores en Instagram. Ese gesto hizo que muchos aficionados se enfadaran con uno de los jugadores más caros del mundo, el cual se lesionó en el partido inaugural y resurgió con un tanto contra los surcoreanos. Esta fue la respuesta de Neymar a sus haters: "Quiero ganar el Mundial y dedicárselo al presidente", dijo en sus redes sociales.

Foto: Pelé, en una imagen de archivo. (Reuters/Benoit Tessier)

La política llegó al terreno de juego en el momento en que el delantero del Paris Saint-Germain evidenció sus diferencias con dos de sus compañeros en el Mundial. Específicamente con Richarlison, máximo goleador brasileño hasta la fecha, y Tite, el seleccionador. Richarlison ha defendido abiertamente las vacunas contra el covid, las mismas que Bolsonaro detesta. Tite ha sido más reservado en lo que respecta a sus inclinaciones políticas, pero los bolsonaristas sospechan que es de izquierdas porque le dio la espalda al presidente tras conocerse el resultado electoral. Además, el seleccionador dirigió al Corinthians, un histórico club de São Paulo defensor de la política progresista en Brasil.

No es la primera vez que la selección brasileña se mezcla con la política del país. Antes de ganar la Copa del Mundo en México 1970, liderada por O Rei (el Rey) Pelé, la oposición democrática acusó a los jugadores de ser marionetas de la junta militar que gobernaba el país en aquel momento. Y en la de España en 1982, el capitán, Sócrates, desafió a los generales llevando una cinta en la cabeza a favor de la democracia. Más tarde, fundó el movimiento democrático en el Corinthians y abandonó Brasil para jugar en Italia hasta que los militares abandonaron el poder.

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En 2019, Tite menospreció al presidente Bolsonaro cuando este trató de atribuirse la victoria de Brasil en la Copa América de ese año. Posteriormente, repitió la jugada por acoger la edición de 2021 en plena pandemia del covid. El seleccionador dice que si la canarinha gana su esperada sexta Copa del Mundo en Qatar, no irá a Brasilia a entregar el trofeo a Bolsonaro. Lo único seguro en todo este embrollo político que rodea el fútbol es que mientras Brasil gane, (casi) todo el mundo se alegrará y bailará samba toda la noche.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la newsletter Signal aquí.

Hubo un momento en que los brasileños dejaron atrás sus divisiones políticas para apoyar a la selección. Fue el pasado lunes, cuando la pentacampeona del mundo se enfrentó a Corea del Sur en el Mundial de Qatar en el partido de octavos de final. Los cuatro goles de Brasil parecieron unir a todo el país, pero acabó siendo solo un espejismo.

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