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La UE renueva su promesa europea a los Balcanes en la cumbre de las buenas palabras
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CUMBRE EN TIRANA

La UE renueva su promesa europea a los Balcanes en la cumbre de las buenas palabras

En la primera cumbre entre la Unión Europea y los Balcanes Occidentales celebrada en territorio balcánico, los Veintisiete renuevan su promesa de un futuro europeo

Foto: Rueda de prensa tras la cumbre con los Balcanes. (EFE)
Rueda de prensa tras la cumbre con los Balcanes. (EFE)

Tirana, la capital de Albania, se ha engalanado para recibir este martes a una buena parte de los líderes europeos, aunque algunos, como el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, se han ausentado. Ha sido la primera cumbre Unión Europea - Balcanes Occidentales que no se ha celebrado en la Unión, sino que ha sido efectivamente en suelo balcánico. Una señal, un guiño a las esperanzas de los países candidatos: la propia Albania, Serbia, Montenegro, y también Kosovo, aunque su independencia no sea reconocida todavía por un buen puñado de Estados miembros, y Bosnia-Herzegovina y Macedonia del Norte.

Pero es solamente un guiño porque solo guiños puede ofrecer la UE a los Balcanes. Buenas palabras, como las de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, al finalizar el encuentro: “Estoy absolutamente convencido de que el futuro de nuestros hijos será más seguro y más próspero con los Balcanes occidentales dentro de la UE y estamos trabajando muy duro para lograr avances”. Todos hablan de las perspectivas europeas de la región, en la que Rusia y China tratan de medrar. Saben que es fundamental mantener a los socios unidos y evitar que haya más desestabilización en Europa. Pero al mismo tiempo la idea de la ampliación parece muy lejana.

placeholder Los líderes europeos frente a un espectáculo de danza albanesa. (EFE)
Los líderes europeos frente a un espectáculo de danza albanesa. (EFE)

“Incluso los más atrevidos no habrían imaginado que sucediera y está sucediendo. Señal muy fuerte de conciencia de que la UE necesita los Balcanes Occidentales tanto como estos necesitan a la UE”, explicaba a su entrada en la reunión el huésped, Edi Rama, primer ministro de Albania. A la cumbre han acudido los líderes de los países balcánicos y de todos los socios europeos salvo el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que ha permanecido en Madrid por la celebración del Día de la Constitución, además de los líderes de Dinamarca, Polonia y Letonia.

Croacia fue, en 2013, el último socio balcánico en ingresar en la Unión, después de que Rumanía y Bulgaria lo hicieran en 2007. Su integración no está siendo del todo sencilla y, de hecho, ninguno de los tres países forma parte todavía de la zona de libre circulación Schengen, aunque la Comisión Europea ha pedido al resto de los socios europeos que sean admitidos.

Foto: La bandera de Rumanía y la de la UE, en Bucarest, en diciembre de 2018.

La idea de ampliación es, en general, espinosa. Significa una cosa distinta casi para cada miembro de la Unión. Algunos creen que debe ser un proceso largo, espinoso, difícil, en el que el país candidato cumple todos los estándares necesarios y solamente entonces debe ser admitido. Consideran que las lecciones de la ampliación de 2004, en el que el bloque exsoviético fue admitido bajo la idea de una “deuda histórica” heredada de la Guerra Fría y que ha hecho que miembros problemáticos, como Hungría, formen parte del club sin cumplir con algunos de los requisitos necesarios. Otros, en cambio, creen que debe ser más importante el pensamiento geopolítico: los países que pueden desestabilizarnos es mejor que estén dentro de casa que fuera, es una manera de anclarlos y, en cierto modo, de manejar los posibles daños.

Por eso hay poco que ofrecer más allá de buenas palabras por el momento. La Unión Europea trata de reforzar sus gestos hacia los Balcanes y convencerles de que los Veintisiete se preocupan por ellos con medidas como el paquete de 1.000 millones de euros para ayudar a los seis socios balcánicos a lidiar con la crisis energética y sus efectos sobre la población.

No es solamente falta de voluntad por parte de la Unión. Bosnia-Herzegovina vive en permanente riesgo de desestabilización, Serbia está alineada con Rusia en muchos elementos y Aleksandar Vucic es el perfecto ejemplo de la “estabilocracia” que interesa a la Unión Europea en la región: estoy dispuesto a mirar hacia otro lado siempre y cuando mantengas tu casa en orden. Kosovo, que se independizó de forma unilateral de Belgrado en 2008, todavía no es reconocida ni por el propio Gobierno serbio ni por algunos países de la Unión, entre los que se encuentra España. Por otro lado, Macedonia del Norte y Albania ven el inicio de las negociaciones bloqueado por la negativa de Bulgaria, que mantiene un contencioso con Skopje por cuestiones históricas y culturales.

Tirana, la capital de Albania, se ha engalanado para recibir este martes a una buena parte de los líderes europeos, aunque algunos, como el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, se han ausentado. Ha sido la primera cumbre Unión Europea - Balcanes Occidentales que no se ha celebrado en la Unión, sino que ha sido efectivamente en suelo balcánico. Una señal, un guiño a las esperanzas de los países candidatos: la propia Albania, Serbia, Montenegro, y también Kosovo, aunque su independencia no sea reconocida todavía por un buen puñado de Estados miembros, y Bosnia-Herzegovina y Macedonia del Norte.

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