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El grano de la verdad: ¿por qué Rusia se reincorporó al acuerdo de exportación con Ucrania?
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El grano de la verdad: ¿por qué Rusia se reincorporó al acuerdo de exportación con Ucrania?

La respuesta fácil es que Rusia demostró su posición de debilidad. La más complicada habla de cómo Rusia utiliza el grano como elemento de negociación

Foto: Un carguero con grano ucraniano, en el estrecho del Bósforo. (EFE/Erdem Sahin)
Un carguero con grano ucraniano, en el estrecho del Bósforo. (EFE/Erdem Sahin)

El 29 de octubre, Rusia anunció que se retiraba al acuerdo negociado por Turquía y Naciones Unidas para permitir que Ucrania exportara cereales por mar. Moscú vendió su movimiento como respuesta a un ataque con drones ucranianos contra la flota rusa en las inmediaciones de Sebastopol. Pero, a pesar de este paso atrás de Rusia, el 31 de octubre, 12 barcos ucranianos y de la ONU zarparon hacia el corredor seguro del acuerdo, que se extiende a través del mar Negro, fuertemente minado, hacia el estrecho del Bósforo y hacia el mar Mediterráneo. Poco después, el Ministerio de Defensa ruso declaró que volvería al acuerdo, citando "garantías escritas" proporcionadas por Ucrania de que este corredor no se utilizaría para realizar operaciones militares. Turquía desempeñó un papel clave en esto, con el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, hablando con su homólogo en Ankara en el periodo previo a la reincorporación de Rusia. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se aseguró de ser el que anunciaba la noticia.

En los primeros meses de la guerra de Rusia contra Ucrania, la Armada rusa impidió el paso a y desde los puertos ucranianos en el mar Negro. Esto provocó un aumento en los precios mundiales de los alimentos y representó una gran amenaza para los países que ya estaban en riesgo de inseguridad alimentaria. Antes de la guerra, Ucrania era uno de los principales exportadores de cereales, con una participación del 42% en las exportaciones de aceite de girasol, el 16% de las exportaciones de maíz y casi el 10% de las exportaciones mundiales de trigo. Algunos países dependían en gran medida de los suministros de Ucrania, que también proporcionaba alrededor del 40% de los suministros de trigo del Programa Mundial de Alimentos.

Foto: Un militar ucraniano en la región de Jersón, Ucrania. (Reuters/Valentyn Ogirenko)

Para evitar una catástrofe humanitaria y proteger las rutas comerciales en tiempos de guerra, en julio, Rusia, Turquía y Ucrania acordaron permitir la exportación de cereales y fertilizantes desde los tres principales puertos ucranianos que aún están abiertos: Odesa, Chornomorsk y Yuzhny. El acuerdo preveía inspecciones conjuntas ruso-turcas y ucranianas de los barcos en Turquía y garantizaba un paso seguro hacia y desde los puertos. Su periodo inicial se prolongaba hasta el 19 de noviembre de 2022 y, tras su implementación, los precios de los alimentos han caído un 7,90% desde marzo de 2022. Desde la firma del acuerdo, alrededor de 9,5 millones de toneladas de productos de cereales han salido de Ucrania por mar.

El acuerdo ha tenido enormes implicaciones para la economía de Ucrania, especialmente en el suroeste del país. Desde el 24 de febrero, seis puertos ucranianos en el mar Negro han sido bloqueados de facto y algunos han sufrido fuertes daños por bombardeos. El acuerdo ha permitido la reanudación parcial de la actividad en el puerto de Odesa, que en particular respalda la economía regional y, en general, representa un salvavidas para el sector agrícola de Ucrania. Otros tres pequeños puertos en el Danubio siguen funcionando con normalidad y han aumentado su capacidad para compensar la pérdida de otras rutas de exportación.

Rusia ha criticado constantemente el acuerdo desde que se firmó, alegando que el grano no está llegando a los países que más lo necesitan y acusando repetidamente a Ucrania de utilizar el acuerdo con fines militares (primero, después de la explosión que tuvo como objetivo el puente de Kerch, y más tarde, tras la operación de drones alrededor de Sebastopol). Entonces, ¿por qué Rusia volvería al acuerdo solo cuatro días después de abandonarlo?

Foto: Un barco de carga navega en el Mar Negro, en una imagen de archivo. (Reuters)

La respuesta fácil es que Rusia reconoció su propia posición de debilidad, incluida su incapacidad para detener la implementación del acuerdo mientras Turquía siguiera adhiriéndose a él. El papel de Turquía, tanto para permitir la continuación del acuerdo, con o sin Rusia, como para convencer a Rusia de que se reincorporara, ilustra la importante influencia que ejerce en el mar Negro, donde actúa cada vez más como una potencia de balance frente Rusia. Después de todo, toda la costa sur del mar Negro pertenece a Turquía y el país tiene una armada poderosa. Rusia puede haber temido un mayor debilitamiento de su posición en el mar. Al descubrir el farol de Moscú y continuar implementando el acuerdo durante esos cuatro días, Kiev y Ankara expusieron efectivamente esa debilidad a los ojos del mundo.

Pero podría haber más en la situación de lo que parece. Incluso la breve suspensión puede haber dado a Rusia exactamente lo que quería. Cuando firmó el acuerdo, la intención de Moscú no era mitigar las consecuencias de la guerra para la seguridad alimentaria mundial, sino darle mayor capacidad de negociación con un esfuerzo mínimo. Declarar que había suspendido la participación en el acuerdo fue suficiente para que los precios del trigo subieran más del 5% y provocar una renovada ansiedad en Ucrania y más allá. Rusia seguramente usará esta capacidad de negociación en la cumbre del G-20 de esta semana, que tiene lugar unos días antes de que expire el acuerdo, para maximizar los beneficios que puede obtener del proceso de renovación del trato.

Foto: Camiones llenos de grano esperan a cruzar la frontera a Moldavia, cerca de Odesa. (Reuters/Igor)

Hasta que surja una forma alternativa creíble de exportar cereales ucranianos, Rusia permanecerá en condiciones de utilizar este acuerdo como elemento de negociación. Por lo tanto, es importante que la Unión Europea explore soluciones alternativas para permitir las exportaciones de grano. Esto significará principalmente invertir en infraestructura de transporte terrestre. Desde el comienzo de la guerra, el transporte de carga hacia y desde Ucrania por carretera ha aumentado drásticamente como resultado directo del bloqueo marítimo. Fuentes ucranianas han sugerido a estos autores que un buque de carga tiene la capacidad de transportar el equivalente a 3.000 camiones de mercancías. Cientos de camiones ya transitan cada día a través de Moldavia hacia y desde el sur de Ucrania. Pero el transporte por carretera por sí solo no puede ser la única alternativa y no es una solución sostenible, dada la calidad de la infraestructura tanto en Ucrania como en Moldavia. Por lo tanto, la UE también debería trabajar para mejorar rápidamente la infraestructura ferroviaria y adaptarla para proporcionar un transporte terrestre seguro y sostenible adicional para las exportaciones de alimentos de Ucrania.

La crisis actual es un recordatorio de que, independientemente de la continuación del acuerdo del tráfico de cereales en el mar Negro, se necesitan soluciones alternativas y a más largo plazo para minimizar la perturbación de las exportaciones de cereales de Ucrania y para construir una resiliencia más fuerte contra el uso de Rusia de este problema como elemento de negociación en la guerra.

El 29 de octubre, Rusia anunció que se retiraba al acuerdo negociado por Turquía y Naciones Unidas para permitir que Ucrania exportara cereales por mar. Moscú vendió su movimiento como respuesta a un ataque con drones ucranianos contra la flota rusa en las inmediaciones de Sebastopol. Pero, a pesar de este paso atrás de Rusia, el 31 de octubre, 12 barcos ucranianos y de la ONU zarparon hacia el corredor seguro del acuerdo, que se extiende a través del mar Negro, fuertemente minado, hacia el estrecho del Bósforo y hacia el mar Mediterráneo. Poco después, el Ministerio de Defensa ruso declaró que volvería al acuerdo, citando "garantías escritas" proporcionadas por Ucrania de que este corredor no se utilizaría para realizar operaciones militares. Turquía desempeñó un papel clave en esto, con el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, hablando con su homólogo en Ankara en el periodo previo a la reincorporación de Rusia. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se aseguró de ser el que anunciaba la noticia.

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