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La inmigración: una gallina de los huevos de oro electoral para los republicanos en EEUU
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La inmigración: una gallina de los huevos de oro electoral para los republicanos en EEUU

El problema enquistado de la inmigración en Estados Unidos perjudica a los demócratas en las elecciones debido a su incapacidad de ofrecer una alternativa a la línea dura de los republicanos

Foto: Frontera entre México y EEUU a la altura de Arizona. (EFE/Etienne Laurent)
Frontera entre México y EEUU a la altura de Arizona. (EFE/Etienne Laurent)

Si uno tuviera que elegir un problema que los políticos estadounidenses siguen sin resolver elección tras elección, la inmigración sería una apuesta segura. A demócratas y republicanos, por igual, les encanta quejarse de lo roto que está el sistema y, sin embargo, siempre encuentran la manera de culparse mutuamente cuando existe la oportunidad de arreglarlo.

Como era de esperar en este 'impasse', muchos estadounidenses están desconectándose. Nuevas encuestas muestran que la inmigración es tan solo el quinto factor más importante para ellos de cara a las elecciones intermedias del próximo martes 8 de noviembre. Sin embargo, sigue siendo un tema de máxima relevancia para los votantes republicanos en ciertos estados y distritos del Congreso claves, donde los rivales de los demócratas están haciendo una fuerte campaña por la seguridad fronteriza y la aplicación de la ley de inmigración.

Antaño el partido a favor de la inmigración, el Partido Republicano es ahora todo lo contrario. Eso tiene sentido, dado que la inmigración es la prioridad número 2, solo por detrás de la economía, para los votantes republicanos. Las críticas contras las "fronteras abiertas", como describen las políticas de los demócratas al respecto, es música para los oídos de sus bases de apoyo en estados como Florida o Texas.

Foto: Hondureños en caravana hacia EEUU, cruzando Guatemala. (Reuters)

En el período previo a las elecciones intermedias, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y el de Texas, Greg Abbott, dos estrellas republicanas en ascenso que buscan postularse a la presidencia en 2024, han utilizado a migrantes indocumentadas como peones políticos al enviarlos a "ciudades santuario". Estas son urbes dirigidas por demócratas que se niegan a colaborar con los agentes federales para detener a los inmigrantes que ingresaron ilegalmente a los Estados Unidos.

El presidente Joe Biden, por su parte, se ha visto obligado a ceder en torno a la inmigración para hacer frente a un número récord de llegadas a la frontera desde que asumió el cargo. Pese a haber prometido inicialmente deshacerse del enfoque "inhumano" de la administración de Donald Trump respecto a las restricciones fronterizas, Biden ahora está totalmente comprometido con el Título 42, una ley de la era Trump que permite la expulsión de solicitantes de asilo por motivos de salud pública.

El giro de 180 grados del presidente ha irritado a los progresistas, que tenían grandes esperanzas de que Biden tomara decisiones amplias y audaces, como otorgar la ciudadanía estadounidense a los llamados 'dreamers', personas indocumentadas que cruzaron la frontera siendo menores de edad y viven con el temor constante de ser deportados. En otras palabras, algunos en el ala izquierda de su partido sienten que, en materia de inmigración, Biden se parece mucho a Trump, solo que sin niños en jaulas.

Espera: ¿Significa esto que los republicanos y Biden ahora realmente están de acuerdo en algo y podrían llegar a un acuerdo sobre una reforma integral? De ninguna manera.

Foto: Inmigrantes centroamericanos, en el cruce fronterizo de El Chaparral, en Tijuana, México. (Reuters)

"Es un tema políticamente difícil y hay muchos desacuerdos sobre lo que debe cambiarse", dice Julia Gelatt, analista principal de políticas del Instituto de Políticas de Migración, una asociación no partidista. En su opinión, el mayor problema es que las leyes de inmigración actuales de EEUU están "muy desactualizadas y no se alinean con la forma en que ocurre la migración hoy, los factores de empuje y atracción, o realmente nuestros intereses económicos".

Existe un amplio apoyo popular para algunas acciones, como ofrecer un camino a la ciudadanía para los 'dreamers' y otorgar más visas a profesionales altamente capacitados en sectores de STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). Pero "una vez que empiezas a hablar de inmigración, las cosas se ponen muy acaloradas y emocionales, [así que] es difícil que el Congreso haga algo", agrega. La dura retórica de Trump durante los años anteriores lo ha hecho aún más difícil.

Entonces, ¿hay razones para tener esperanza? Para Gelatt, “un axioma sobre la inmigración en el Congreso es que siempre es una apuesta más segura ser pesimista”. Incluso en el caso de los agricultores y las empresas estadounidenses que luchan por contratar trabajadores debido a la escasez de mano de obra inducida por la pandemia, el proceso sigue siendo demasiado lento. Las empresas no están contentas con esto, pero sus “voces no han sido lo suficientemente altas como para contrarrestar” las de los halcones de inmigración en el Congreso.

Finalmente, el 'timing' también es malo. "Cuando hay un gran número de llegadas a la frontera y existe la sensación de falta de control del Gobierno sobre la inmigración", explica Gelatt, "eso tiende a disminuir el apoyo a la inmigración en general y crea un clima mucho más difícil para debatir cambios".

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

Si uno tuviera que elegir un problema que los políticos estadounidenses siguen sin resolver elección tras elección, la inmigración sería una apuesta segura. A demócratas y republicanos, por igual, les encanta quejarse de lo roto que está el sistema y, sin embargo, siempre encuentran la manera de culparse mutuamente cuando existe la oportunidad de arreglarlo.

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