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Detrás de la secta anticomunista coreana que ha puesto en jaque al primer ministro de Japón
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Una "Iglesia" para dominarlos a todos

Detrás de la secta anticomunista coreana que ha puesto en jaque al primer ministro de Japón

El asesinato de Shinzo Abe ha abierto un periodo de inestabilidad política en el país por los presuntos vínculos del ex primer ministro con la secta de la Iglesia de la Unificación

Foto: Funeral de Estado del ex primer ministro Shinzo Abe. (EFE/Pool/Franck Robichon)
Funeral de Estado del ex primer ministro Shinzo Abe. (EFE/Pool/Franck Robichon)

El efecto de bola de nieve describe lo que ocurre cuando algo pequeño o insignificante gana impulso y rápidamente llega a ser grande y más significativo. Esto es exactamente lo que está pasando en Japón después del asesinato del exprimer ministro, Shinzo Abe. Mientras los japoneses intentaban asimilar y comprender la muerte violenta del 'premier' más longevo e influyente de la historia del país, el magnicida, el exmilitar Tetsuya Yamagami, confesó a la policía los motivos de sus actos. No solo han causado una conmoción en la clase política del país, sino que ha costado toda una crisis de Gobierno y una caída bajo mínimos de la popularidad del primer ministro, Fumio Kishida.

A las pocas horas del asesinato de Abe, fuentes policiales ya confirmaron que el presunto asesino declaró a la policía que cometió el homicidio por los vínculos del exprimer ministro con una misteriosa organización religiosa, que en un primer momentos los medios nipones no quisieron —o no se atrevieron— a mencionar. "Quería matar al máximo responsable de la organización religiosa, pero era una tarea difícil. Entonces, cambié mi objetivo a Abe porque creía que estaba relacionado (con la organización). Quería matarlo", confesó Yamagami acusando a esta organización de haber llevado a su familia a la ruina.

Mientras las agencias y medios internacionales ya apuntaban a la Iglesia de la Unificación, en los medios japoneses no se dio a conocer el nombre de la organización hasta más allá de las 48 horas del magnicidio. Los medios explicaron que la madre de Yamagami pertenece a esta iglesia y que, según las declaraciones iniciales del homicida, dio en el pasado más de 100 millones de yenes (unos 750.000 euros) en donaciones, lo que provicó que su familia se viera sumida en la miseria.

Foto: Fumio Kishida se despide de Shinzo Abe en el funeral celebrado este martes en Japón. (EFE/EPA/TAkashi Aoyama/Pool)

La Iglesia de la Unificación es una organización religiosa —calificada de sectaria por numerosos organismos internacionales— fundada por el surcoreano Sun-Myung Moon en 1951 y que he hizo mundialmente conocida por la celebración de bodas masivas que aparecieron en televisión a finales de los 80 y en los 90. Moon, según sus propias palabras, recibió la revelación que él era el nuevo "Mesías" de la humanidad, después de haber estado en la cárcel por bigamia y adulterio durante su cuarto matrimonio.

Con numerosas influencias budistas, a pesar de considerarse cristiana, niega la divinidad de Jesús y sostiene que el cristianismo también es un fracaso. El primer Adán fracasó en el Paraíso al caer ante la tentación, el segundo Adán, Jesús, fracasó también al morir en una cruz y no tener hijos. Moon, además, asegura que Estados Unidos es la esperanza contra el marxismo y el Islam, y exige obediencia ciega en la organización. Con obediencia se refiere a entregar grandes sumas de dinero y ceder el poder de decisión en amplios ámbitos de la vida, como la decisión de con quién debe casarse cada miembro.

Los vínculos indirectos de Abe con la secta

Tetsuya Mayagami estaba equivocado en la relación de Abe con la iglesia. El ex primer ministro no tenía ningún vínculo formal con esta organización y, aparentemente, su única relación fue haber enviado un discurso en vídeo en septiembre del año pasado en un acto para una organización afiliada. Quienes sí tenían vínculos eran su hermano pequeño, el ministro de Defensa Nobuo Kishi y, sobre todo, su abuelo, el exprimer ministro Nobusuke Kishi. Más de dos semanas después del asesinato de su hermano, Kishi admitió haber recibido ayuda de varios miembros de la iglesia "como voluntarios" en campañas electorales previas y dijo que "creía" que habían ayudado en campañas telefónicas.

Foto: La ministra Seiko Noda llegando a la oficina del Primer Ministro en Japón. (Issei Kato/Reuters)

De hecho, el 'padrino' que ayudó a Moon a establecer y expandir su iglesia en Japón fue Kishi. El abuelo de Abe cosechó un currículo inigualable. Fue gobernador en la sombra del estado títere de Manchuria en los años 30 conocido con el mote del "Monstruo de Manchuria" —no solo por su desprecio de la vida humana de los chinos manchúes sino también por sus gastos fastuosos, su afición al alcohol, el juego y las mujeres—. También fue ministro de Industria en el Gobierno del siniestro Hideki Tojo durante la II Guerra Mundial y cosignatario de la declaración de guerra contra Estados Unidos. Posteriormente, fue considerado presunto criminal de guerra que nunca fue juzgado porque los ocupantes estadounidenses le consideraron como un mal menor para evitar la influencia comunista en el país del sol naciente.

La prédica anticomunista del fundador de la organización "religiosa" fue para ellos un terreno fértil, especialmente en los sectores y líderes políticos conservadores de los años de la posguerra, como los del Partido Liberal Democrático (PLD) gobernante, creado por el abuelo de Abe. La "teoría anticomunista" de Moon impresionó a muchas personalidades con un elevado poder económico de finales de los cincuenta y principios de los sesenta y las donaciones japonesas contribuyeron decisivamente al desarrollo y consolidación de la organización en todo el mundo. El propio fundador de la secta y el abuelo de Shinzo Abe se reunieron varias veces para hablar de su misión anticomunista.

A lo largo de los años y pese a sus orígenes surcoreanos, esta organización ha penetrado profundamente en una acomodada sociedad japonesa, donde asegura tener más de 600.000 miembros en el país y más de diez millones en todo el planeta. Según varios expertos, el PLD y la Secta Moon no solo compartían un odio visceral al comunismo sino que, en tiempos más recientes, coinciden en la adhesión a los valores tradicionales del país, su oposición al matrimonio de personas del mismo sexo y la revisión del artículo nueve de la constitución de Japón, que impide que el país pueda disponer de un ejército.

Foto: Kamala Harris durante su visita a Japón el 27 de septiembre. EFE

La Red Nacional de Abogados contra las Ventas Espirituales, un grupo de 300 abogados que representan a decenas de miles de personas que aseguran haber sido víctimas de "actividades de recaudación de fondos y reclutamiento engañosas y de alta presión" por esta organización, acusan a esta secta de lavar el cerebro a los creyentes con el objetivo que donen enormes cantidades de dinero. Más de 34.000 personas aseguran haber entregado a la iglesia mientras eran miembros un total de más de 120.000 millones de yenes (cerca de 900 millones de euros) desde 1987, un extremo que la organización ha desmentido categóricamente.

El abogado Hiroshi Yamaguchi, fundador de la red de abogados, se muestra contrariado ante los hechos que han sucedido estas últimas semanas. "Esta organización va mucho más allá del ámbito religioso", cuenta mientras muestra una Biblia autografiada por el fundador de la secta que vendían a 30 millones de yenes (unos 250.000 euros). "Los miembros tenían que comprar este tipo de artículos que se suponía que 'salvarían las almas' de sus familiares errantes", explica Yamaguchi como uno de los ejemplos de las grandes fortunas que podrían haber amasado sólo en Japón.

Foto: Un grupo de trabajadores de Fukushima toma medidas de la radiación en la central nuclear. (EFE/Pool/Kimimasa Mayama)

Paralelamente, las revelaciones casi diarias sobre los lazos que se establecieron entre esta organización y la élite económica y política del país incrementaron las sospechas de connivencia para la aporbación o rechazo de políticas y leyes, especialmente en los ámbitos de igualdad de género y en el reconocimiento de derechos de los colectivos LGTBI.

Las redes sociales japonesas arden cada vez que se revelan las relaciones entre ministros del Ejecutivo de Japón y la organización sectaria. Mientras algunos justificaron sus acciones alegando que se trataba solo de una de las muchas entidades con las que mantienen relaciones bajo petición de sus seguidores, otros anunciaron que revisarían sus vínculos con el grupo.

Un quebradero de cabeza para el primer ministro

Lo que fue considerado en un principio como una justificación vacua de un exmilitar perturbado que fabricó una pistola él mismo para asesinar al que ha sido la personalidad japonesa más influyente del siglo XXI, acabó convirtiéndose en una bola de nieve política y un autentico quebradero de cabeza para el actual primer ministro, Fumio Kishida, quien pocos días después de la muerte de Abe obtuvo una cómoda victoria en las elecciones en la cámara alta. Una encuesta publicada por la cadena pública NHK reveló que el índice de aprobación del Gobierno liderado por Kishida cayó un 17% en cuestión de semanas situándose en el 46%, la cifra más baja desde que asumió el poder en octubre del pasado año. Otra encuesta publicada por la agencia Kyodo aseguraba que cerca del 85% de los encuestados querían que los políticos cortaran todo vínculo con la Iglesia de la Unificación.

Foto: El exprimer ministro de Japón, Shinzo Abe. (Reuters/Kyodo)

Kishida, que no se había pronunciado sobre la organización religiosa durante casi un mes, finalmente se vio forzado a salir a la arena pública para confirmar que no tenía ningún vínculo con la organización coreana y pidió a los miembros de su gabinete y de su partido que dieran explicaciones sobre sus interacciones con esta. "Es importante que todos y cada uno proporcionen una explicación completa sobre sus asociaciones con una organización que se ha convertido en un problema social", espetó el primer ministro. Pero la realidad fue mucho más dura de lo esperado: casi la mitad de los ministros y viceministros eran miembros o tenían vínculos con la organización sectaria y un 80% de los diputados que admitieron ser miembros eran del partido del 'premier'.

Al mandatario no le ha quedado más remedio que afrontar una crisis de Gobierno en pleno mes de agosto y renovar 19 puestos clave de su gabinete, entre ellos el ministro de Defensa ostentado hasta el momento por el hermano de Abe, Nobuo Kishi, y reduciendo a tres los ministros con vínculos con la iglesia. A pesar de esta destitución, Kishi no ha caído en desgracia. El político se ha convertido en asesor especial de Kishida a cargo de la seguridad nacional. Aunque recientemente Kishida se ha visto en la obligación de negar nuevamente cualquier relación con la secta, el apoyo a su gestión ha caído hasta el 36%, el más bajo de los últimos años.

A estas alturas, todavía no está claro que se pueda juzgar a Yamagami porque el Código Penal nipón no permite sancionar a una persona que comete acciones atribuibles a la locura. Sin embargo, viendo cómo el escándalo ha destapado los tentáculos más alargados de esta organización, surgen muchas dudas sobre cómo se puede justificar una disminuición de la capacidad mental en un caso que afetca directamente a las altas esferas de la política japonesa.

El efecto de bola de nieve describe lo que ocurre cuando algo pequeño o insignificante gana impulso y rápidamente llega a ser grande y más significativo. Esto es exactamente lo que está pasando en Japón después del asesinato del exprimer ministro, Shinzo Abe. Mientras los japoneses intentaban asimilar y comprender la muerte violenta del 'premier' más longevo e influyente de la historia del país, el magnicida, el exmilitar Tetsuya Yamagami, confesó a la policía los motivos de sus actos. No solo han causado una conmoción en la clase política del país, sino que ha costado toda una crisis de Gobierno y una caída bajo mínimos de la popularidad del primer ministro, Fumio Kishida.

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