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Más allá de la UE: los líderes prueban un nuevo formato para hablar con sus vecinos
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CUMBRE DE PRAGA

Más allá de la UE: los líderes prueban un nuevo formato para hablar con sus vecinos

Praga acoge la primera reunión de la Comunidad Política Europea propuesta por Macron. Nadie tiene todavía muy claro cuál es su objetivo y de qué forma interactúa con la Unión Europea

Foto: El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (EFE/EPA/Olivier Hoslet)
El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (EFE/EPA/Olivier Hoslet)

En la corte bizantina se discutía mucho, fundamentalmente de religión. ¿Era Jesucristo hijo directo de Dios? ¿Era Jesús de Nazaret completamente divino? ¿Completamente humano? ¿Cómo es posible que en él existiesen dos naturalezas, la divina y la humana, “sin separación” y “sin confusión”? De ahí que en la cuarta acepción del diccionario de la Real Academia se defina el adjetivo 'bizantino/a' como “dicho de una discusión: artificiosa o demasiado sutil”.

El adjetivo 'bizantino' se utiliza en demasiadas ocasiones con ligereza. Es difícil que una discusión llegue a ser lo suficientemente compleja como para merecer esa etiqueta. Pero no es el caso de la Comunidad Política Europea (EPC, por sus siglas en inglés), una propuesta realizada por el presidente galo Emmanuel Macron el pasado mes de mayo y que este jueves se reúne por primera vez en Praga (República Checa). Nadie tiene todavía del todo claro qué es, para qué sirve y si es o no una extensión de la Unión.

El primer encuentro del EPC incluye a todos los líderes de la Unión Europea (los 27 Estados miembros) y, como en la idea original expresada por Macron, está abierto al resto de países europeos, salvo a Rusia y Bielorrusia, que sean miembros de la Unión, que tengan voluntad de serlo o bien que simplemente quieran colaborar con los Veintisiete. Liz Truss, primera ministra del Reino Unido, así como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acudirán a la cita en la capital checa, que se celebra un día antes de que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión celebren un Consejo Europeo informal.

placeholder La primera ministra británica, junto al presidente francés, en un encuentro en Nueva York. (Reuters)
La primera ministra británica, junto al presidente francés, en un encuentro en Nueva York. (Reuters)

Los líderes discutirán sobre asuntos de dimensiones europeas que afectan más allá de las fronteras de la Unión. De hecho, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, se refirió a esta reunión como la “Comunidad Geopolítica Europea” para subrayar esa naturaleza estratégica del foro. Se discutirá sobre la guerra en Ucrania, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, participará por videoconferencia y su primer ministro lo hará presencialmente, pero también de energía, seguridad o migración. Pero todo el mundo acude a la reunión sin tener muy claro qué será, cómo funcionará y cuál será el resultado final.

"Sabemos de algunos líderes que no estaban seguros de si debían asistir o no. Bueno, aparentemente ahora van a estar todos allí, lo que nos gusta, porque esto no va sobre quién pertenece o no a un grupo. Se trata de tener a todos los líderes europeos en una mesa", ha explicado una fuente diplomática holandesa, subrayando la importancia de que "44 líderes" se unan para lanzar un claro mensaje de unidad a Vladímir Putin.

La idea expresada por Macron, y que bebe de la propuesta de François Mitterrand en 1989 para crear una “Confederación Europea” más allá del núcleo duro del proyecto europeo, es poner en pie “un nuevo espacio para la cooperación política, la seguridad y la cooperación en los campos de la energía, el transporte, la inversión, las infraestructuras, el movimiento de personas y, en particular, de nuestra juventud”. En unas conclusiones de una reunión de los líderes de la UE el pasado mes de junio, se concretó un poco más: “El objetivo es ofrecer una plataforma para la coordinación política de los países europeos de todo el continente. Podría afectar a todos los países europeos con los que tenemos estrechas relaciones”, abordaría “cuestiones de interés común para fortalecer la seguridad, la estabilidad y la prosperidad del continente europeo” y “no reemplazará las políticas e instrumentos existentes de la UE, en particular la ampliación”.

Foto: La primera ministra conservadora, Liz Truss. (EFE/Tolga Akmen)

La gran duda es: ¿cuál es la relación exactamente entre esta Comunidad Política Europea y la Unión Europea? Macron hizo la propuesta dentro del marco de un debate sobre el futuro del proyecto europeo y el presidente del Consejo Europeo se ha involucrado en dar forma a la idea del EPC. La primera reunión de esta comunidad estará presidida por Michel y por la presidencia checa del Consejo de la Unión. Todo parece apuntar a que, por el momento, son las instituciones europeas las que quieren ponerse al volante de esta idea que busca involucrar a todos, incluso a algunos países que, como el Reino Unido, no han tenido las mejores de las relaciones con los Veintisiete desde hace unos años. Pero que un foro como es el EPC pueda confundirse con una “extensión” de la Unión preocupa a algunas fuentes, precisamente porque busca cubrir un hueco que no está al alcance de la UE.

Cómo tratar con tus vecinos

La idea de que la Unión busque un nuevo foro en el que pueda haber coordinación con socios estratégicos europeos de tú a tú y en igualdad de condiciones es buena, como admiten los analistas y expertos y las fuentes diplomáticas y europeas. La UE tiene un problema a la hora de relacionarse con sus vecinos: todo se limita al proceso de adhesión. Salvo aquellos países que no tienen voluntad ninguna de ingresar en el club (como Suiza, Noruega o el propio Reino Unido, que lo abandonó en 2016), el resto de Estados europeos interpretan su relación con los Veintisiete desde ese prisma de la política de ampliación.

Por eso el último punto de las conclusiones del Consejo Europeo de junio es tan importante: el EPC “no reemplazará las políticas e instrumentos existentes de la UE, en particular la ampliación”. Muchos países que llevan esperando años, como en los Balcanes Occidentales, han ido perdiendo la paciencia respecto al proceso de integración con la Unión, y algunas voces advierten del riesgo de que se esté dejando un campo fértil para la expansión de la influencia rusa y china.

Foto: Puente Viejo en Sarajevo. (EFE/Fehim Demir)

Cualquier idea o comentario por parte de los líderes que haga entender que el EPC es un proyecto destinado a sustituir o a retrasar la ampliación generará una enorme desconfianza en los países candidatos, especialmente los de los Balcanes Occidentales. El problema añadido es que Francia y su presidente, Emmanuel Macron, el promotor particular de esta idea, es un gran opositor a una nueva ampliación, y todo el mundo lo sabe. En alguna ocasión, hablando del EPC, ha señalado que ayudará “a poner fin a la suposición de expansión infinita por parte de la UE”. La idea expresada puede ser correcta, pero los candidatos a ingresar en la Unión miden cada palabra.

Michel, sin embargo, ha sido más efectivo a la hora de desvincular con contundencia la política de ampliación respecto a la idea de una Comunidad Política Europea: “Quiero ser muy claro desde el principio. Esta iniciativa no pretende en modo alguno sustituir a la ampliación, ni encontrar una nueva excusa para la procrastinación. Tampoco es una garantía para quienes participan de que algún día serán miembros de la Unión Europea”.

Todo el mundo llega a la cumbre de este jueves sin tener del todo claro cómo acabará. Se trata de un primer experimento que determinará su éxito o su fracaso. Si los países terceros como el Reino Unido y Turquía salen satisfechos y deciden implicarse a fondo en la organización de futuras reuniones, el EPC tendrá más posibilidades de echar raíces dentro del ecosistema político del continente. De lo contrario, será una idea más de las preparadas por el Elíseo desde que Macron llegó a él en 2017 y que no han terminado de cuajar por el momento.

En la corte bizantina se discutía mucho, fundamentalmente de religión. ¿Era Jesucristo hijo directo de Dios? ¿Era Jesús de Nazaret completamente divino? ¿Completamente humano? ¿Cómo es posible que en él existiesen dos naturalezas, la divina y la humana, “sin separación” y “sin confusión”? De ahí que en la cuarta acepción del diccionario de la Real Academia se defina el adjetivo 'bizantino/a' como “dicho de una discusión: artificiosa o demasiado sutil”.

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