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Una líder poderosa y un tiro en el pie de la izquierda: 5 claves de las elecciones en Italia
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La única que no ha pisado Chigi

Una líder poderosa y un tiro en el pie de la izquierda: 5 claves de las elecciones en Italia

Meloni no ha formado nunca parte de un Gobierno, el sistema electoral favorece a las coaliciones y la sociedad está harta de la política: ¿por qué los italianos votan lo que votan?

Foto: Giorgia Meloni, en la sede de su partido en Roma, el 26 de septiembre. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)
Giorgia Meloni, en la sede de su partido en Roma, el 26 de septiembre. (Reuters/Guglielmo Mangiapane)
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En Italia, desde hace semanas todo ha girado en torno a un nombre: Giorgia Meloni. Tras el éxito en las urnas de este domingo, la política está a punto de convertirse en la primera mujer al frente del Gobierno italiano. Con la victoria de la coalición de derechas que ha formado su partido, Fratelli d'Italia (FdI), con La Lega de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi, el nuevo Gobierno italiano será el más derechista desde la Segunda Guerra Mundial. Estas son las claves.

La 'novedad' de la política italiana

Fratelli d’Italia obtuvo solamente el 4% de los votos en las elecciones de 2018, pero fue el único partido que no formó parte de la coalición que formó el estadista Mario Draghi. En un país de inestabilidad crónica, y donde los gobiernos duran una media de 18 meses, se podría decir que los italianos han probado ya de todo... excepto a Meloni. En contraste, un partido de ideología similar como La Lega se ha despeñado, en parte por el fracaso del Ejecutivo anterior a Draghi, el de Giuseppe Conte del Movimiento 5 Estrellas (M5S) con La Lega de Matteo Salvini, que no ha llegado al 9% de los votos.

Giorgia Meloni es la única que no ha pisado la moqueta del Palacio Chigi y, por eso, es la única que no ha fallado a los italianos. Para los aliados políticos, la fortaleza de la ultraderechista es una reputación y una coherencia de las que ya no gozan sus compañeros en la contienda electoral. "Les guste o no, ella cumplió su palabra y se negó a entrar en alianzas antinaturales", recoge el sentir de la calle la agencia AFP, en referencia a la amplísima coalición "de consenso" del Gobierno Draghi. El Gobierno de unidad (que incluía a prácticamente todos los partidos políticos reseñables del hemiciclo italiano) fue calificado por Meloni como antidemocrático, y esa unión parece haber sido la condena política de Salvini. "No se puede decir lo mismo de gente como Salvini, que ahora finge estar en la oposición cuando en realidad estaba en el Gobierno", continúan testimonios en la misma línea recogidos por AFP.

Foto: Giorgia Meloni, en la sede de su partido, Fratelli d'Italia, durante la noche electoral en Roma. (EFE/Ettore Ferrari)

Meloni se posiciona como la antítesis de esta clase política que resalta por todo menos por su frescura, y es el nuevo revulsivo de la clase política italiana, como ya lo fue en su momento el propio Movimiento 5 Estrellas. El poder, sin embargo, tiene sus límites en cuanto a cumplir promesas, y esa imagen puede desvanecerse pronto, como ya le pasó al M5S. Ahora, la líder de Fdl debe hacer frente a la recesión y a una crisis energética como consecuencia de la guerra de Ucrania, que han provocado una oleada de indignación por las subidas de los precios del coste de vida.

Una estrategia de fracaso

El resultado de las elecciones italianas se puede interpretar también como un fracaso estratégico de la izquierda. A diferencia de los partidos de centro izquierda, la derecha se ha presentado unificada, la mejor manera de aprovechar un sistema electoral como el italiano, que favorece en el reparto de escaños las grandes coaliciones. De hecho, en cómputo global, el M5S, Partido Democrático y otras fuerzas consideradas de centro izquierda suman en porcentaje de voto más que el bloque de centro derecha, pero la victoria en número de escaños del equipo de Meloni ha sido arrolladora gracias a la última reforma electoral, el 'Rosatellum'.

La ley lleva el nombre de Ettore Rosato, un expolítico del PD, que marca que el 36% de los escaños de la Cámara de Diputados y del Senado serán elegidos con un sistema mayoritario de circunscripciones uninominales. Eso significa que cada partido presenta un solo candidato y el escaño se dirigirá al más votado. El 64% de los escaños restantes se escoge por un sistema proporcional que favorece las coaliciones entre los partidos.

Foto: Luigi di Maio durante una visita al restaurante folclórico Nennella en Nápoles. (EFE/Ciro Fusco)

La debacle electoral de la izquierda, que ha perdido mucho porcentaje de voto clave en pequeñas escisiones de partidos, se ha cobrado ya su primera víctima. Enrico Letta, líder del Partido Democrático, ha reconocido el fracaso de su formación, que ha obtenido el peor resultado de su historia, y ha dimitido de su puesto a partir del próximo congreso del partido. "Hoy es un día triste para Italia y Europa. Nos esperan tiempos duros y no me voy a presentar a la reelección para secretario general, hace falta un nuevo líder", dijo en la rueda de prensa para analizar los resultados electorales.

La postura de Letta se contrapone a la de Salvini, líder de La Lega, que ha pasado de un 17,4% de los votos en 2018 a poco más del 8,7% en los comicios de este domingo. Salvini es consciente de que le puede haber pasado factura haber formado parte del Gobierno de Giuseppe Conte con M5S y del de Draghi, pero considera que su dimisión no está ni siquiera sobre la mesa. "¿Lo volvería a hacer? Sí, pero sabemos que nos ha costado un precio", dijo este lunes.

La gran abstención

La participación de los comicios de este domingo no ha llegado al 64%, respecto al 73% de las últimas elecciones, en 2018. Esta cifra ya fue una de las más bajas de la historia de Italia. La afluencia ha descendido en todo el país, pero sobre todo en las regiones meridionales. En ciudades como Nápoles, ha bajado hasta 10 puntos porcentuales.

Foto: La bandera italiana, junto a la de la Unión, en la antigua residencia de Mario Draghi (EFE/G.Basilietti)

Muchos analistas lo explican por un alejamiento de la política y un hartazgo generalizado de la sociedad italiana. Mario Draghi no acabó con la legislatura y se unió a una retahíla de políticos que, en promedio, abandonan o son forzados a abandonar el puesto a los 18 meses. Draghi, el hombre que iba a traer estabilidad al panorama político italiano, llegó al poder en medio de una crisis por la caída del Gobierno de Giuseppe Conte tras las súplicas del presidente, Sergio Mattarella, el mismo que le pidió, en vano, que no dimitiera este mes de julio.

Norte y sur

Los resultados electorales del Movimiento 5 Estrellas se vaticinaban mucho peores de lo que han sido finalmente. A pesar de haber pasado de primera fuerza en 2018 a tercera este 2022, la esperada debacle no ha sido tan terrible porque han logrado mantener cierta implementación en el sur del país, frente a un norte completamente dominado por la coalición de Meloni.

El partido ha afianzado su giro a la izquierda y ha potenciado su discurso a favor del estado de bienestar y de otras medidas económicas a favor de las ayudas sociales. Una de las medidas más importantes para el electorado del sur ha sido la propuesta de Meloni y otros partidos de su coalición de eliminar la renta ciudadana. La ayuda para desempleados ha mantenido ciertos apoyos para el M5S en una de las zonas más dependientes de esta ayuda tras la crisis primero del coronavirus y ahora la producida por la guerra en Ucrania.

Foto: Cubos de basura en Roma. (Ángel Villarino)

Además, el Movimiento 5 Estrellas también ha obtenido una mayoría de los votos de los italianos entre 18 y 34 años, que han votado a este partido en primer lugar y al Partido Democrático como segunda formación más votada, según datos de RAI. A medida que va subiendo el rango de edad, de 35 a 54 años y a partir de los 55 años, la fuerza más votada es la ultraderecha de Giorgia Meloni. A pesar de que la 'fiebre antiestablishment' que vivió Italia en los mejores años de M5S ha llegado a su fin, en las elecciones de este domingo se ha demostrado que este movimiento en Italia sigue viviendo sus últimos coletazos.

Un apoyo importante, pero no aplastante

La coalición de la derecha italiana con Giorgia Meloni al frente es la clara ganadora de las elecciones, pero no ha logrado los dos tercios que le daría amplios poderes legislativos. De haber conseguido el apoyo masivo, tanto Meloni como sus socios de gobierno podrían haber llevado a cabo cambios profundos en el espectro legislativo italiano sin miedo a que les tosan. Ahora, sin embargo, necesitarán negociar en las cámaras para llevar adelante sus medidas políticas.

Foto: Giorgia Meloni. (Reuters/Yara Nardi) Opinión

El poder casi total de Meloni habría hecho saltar las alarmas de muchos analistas y seguramente de organizaciones de derechos humanos por las propuestas de la ultraderechista. Sin embargo, la poca estabilidad de los ejecutivos en Italia puede jugar en contra de este plan político.

Ahora, el presidente Matarella sondeará a los grupos políticos para encontrar al candidato para formar un nuevo Gobierno en el país. Esa persona necesitará la confianza de los parlamentarios de la Cámara de Diputados y el Senado. Los resultados en las urnas indican que esa persona será Giorgia Meloni. Lo que dure su Gobierno es una pregunta que, siguiendo la tradición italiana, es imposible responder.

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En Italia, desde hace semanas todo ha girado en torno a un nombre: Giorgia Meloni. Tras el éxito en las urnas de este domingo, la política está a punto de convertirse en la primera mujer al frente del Gobierno italiano. Con la victoria de la coalición de derechas que ha formado su partido, Fratelli d'Italia (FdI), con La Lega de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi, el nuevo Gobierno italiano será el más derechista desde la Segunda Guerra Mundial. Estas son las claves.

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