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Ultras, misóginos y… Rusia: a quién le interesa promover la polémica sobre Sanna Marin
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Ultras, misóginos y… Rusia: a quién le interesa promover la polémica sobre Sanna Marin

Está claro que hay alguien muy interesado en hacer daño a la reputación de Marin. En algunos círculos, se maneja la idea de que se trata de una campaña de influencia de Rusia para vengarse del actual gobierno finlandés

Foto: La primera ministra finlandesa, Sanna Marin. (EFE)
La primera ministra finlandesa, Sanna Marin. (EFE)

¿Se verá la carrera política de Sanna Marin dañada por la filtración de varios vídeos donde se la ve de fiesta? Aunque la primera ministra finlandesa podría incluso salir reforzada por el incidente -muchos de sus compatriotas han defendido que una joven de 36 años tenga derecho a divertirse, y no son pocos quienes han expresado su júbilo al constatar que la figura al cargo de su país es una persona común y corriente-, la controversia no remite. En las últimas horas ha emergido otro vídeo en el que se ve a Marin -que está casada con otro hombre- bailando con un cantante en actitud muy cercana. Y la prensa finlandesa polemiza ahora sobre sus deberes como primera ministra, después de que la agencia de noticias STT publicase este viernes que Marin no estaba de vacaciones cuando se filmó el vídeo.

Pero dejando aparte las disputas políticas locales, está claro que hay alguien muy interesado en hacer daño a la reputación de Marin. En algunos círculos se maneja la idea de que se trata de una campaña de influencia de Rusia para vengarse del actual gobierno finlandés. "El Kremlin está haciendo un esfuerzo realmente intenso para tumbar a la primera ministra finlandesa. Vean quién filtró el vídeo y quién lo difundió en las primeras horas", tuiteaba por ejemplo Bruno Maçaes, exministro de exteriores de Portugal y hoy un influyente comentarista de política internacional. El economista sueco y experto en Rusia Anders Aslund también ha asegurado: "Esto parece una operación especial rusa y debería ser tratada como tal, porque ella le ha plantado cara a Putin".

Aunque a priori Rusia tiene motivos de sobra para desear la defenestración de Marin -no solo Finlandia ha entrado en la OTAN bajo su mandato, sino que es una de las figuras políticas que más ha abogado por la prohibición de los visados turísticos para ciudadanos rusos en la UE-, estas afirmaciones no están respaldadas por evidencias sólidas, y El Confidencial no ha podido encontrar nada que las valide. Pero hay pocas dudas de que tanto los servicios de inteligencia como los medios rusos están tratando de explotar el escándalo todo lo posible.

Investigadores finlandeses consultados por este diario creen que no hay razón para pensar que se trate de una operación de influencia orquestada por Rusia. En opinión de estos expertos, se trata de un troleo organizado por actores locales de ultraderecha, aunque han encontrado que cierto número de bots rusos y activistas prorrusos finlandeses jugaron un papel destacado a la hora de amplificarlo. Con su ayuda, y recurriendo también al uso de fuentes abiertas, El Confidencial ha reconstruido cómo se difundió el vídeo y cómo se ha ido desarrollando la polémica.

Foto: La primera ministra finlandesa, Sanna Marin, en una imagen de archivo. (Reuters)

El primer vídeo apareció el miércoles en Instagram. El investigador de redes sociales Mauricio Madrigal, colaborador de Newtral, señala que el primero en publicarlo fue un usuario llamado Rayharautio, que probablemente es alguien que estuvo en la famosa fiesta. Según Madrigal, todo apunta a que su intención no fue filtrar el vídeo, sino que más bien se trató de una difusión imprudente. "Los argumentos que apoyan la imprudencia son: las historias de Instagram tienen caducidad. Se borran a las 24h. La cuenta es privada y la siguen varios VIPs que estaban en la fiesta. El dueño tiene que aceptarlos como seguidores", ha indicado este experto en su cuenta de Twitter. Por último, añade, "cuando salta el "escándalo" el dueño borra fotos". Sea como fuere, las imágenes, de un modo u otro, no tardaron en saltar a otros canales.

Uno de los primeros en hacerse eco de su existencia fue Teemu Vehkala, un conocido teórico de la conspiración y líder antivacunas que se define a sí mismo como "músico, productor y periodista de investigación", que defiende ideas como que las prisiones finlandesas tienen aparatos microondas para freir el cerebro de los internos. Y según los investigadores finlandeses, otros que contribuyeron a difundirlo fueron trolls vinculados al partido ultraderechista Valta Kuuluu Kansalle o VKK (que se traduce como "El poder pertenece al pueblo"), una escisión radical de la formación de derecha populista Partido de los Finlandeses. El partido es notorio por su ideología anti-inmigración y sus posturas prorrusas, hasta el punto de que la Embajada de Rusia en Helsinki envió un representante a su primer congreso en 2021.

La controversia ha llevado a Marin a someterse a un test de drogas para demostrar que no había consumido nada

Esa misma noche, el tabloide Iltalehti publicó el primer artículo en un medio de prensa convencional donde se hablaba de la fiesta de Marin y se difundía el vídeo. "De forma excepcional, Iltalehti publica material de video que está circulando en redes sociales, cuyo origen no es completamente conocido, dado que los videos tienen peso social puesto que es la primera ministra quien aparece en ellos", explicó el medio. De allí, la noticia saltó al resto de la prensa del país, y poco después a la de todo el mundo.

La historia adquiría un tono más serio cuando al día siguiente algunas cuentas empezaron a especular con que en el vídeo se hablaba de "harina", que supuestamente haría referencia a cocaína. El hashtag #jauhojengi ("la banda de la harina") empezó a circular en Twitter y otras redes. El canal ruso RT también reflejaba la polémica poniendo énfasis en el supuesto consumo de droga: “Filtran video de la primera ministra de Finlandia bailando exuberantemente en una fiesta en la que piden "cocaína"”, titulaba RT en Español en su enlace en VKontakte. Sin embargo, expertos en crimen organizado y especialistas policiales rápidamente desmintieron que en Finlandia se utilice la palabra “harina” para referirse a ningún estupefaciente. A pesar de ello, la controversia ha llevado a Marin a someterse a un test de drogas para demostrar que no había consumido nada.

Acusar a otros líderes políticos de consumir narcóticos no es una novedad para el Kremlin. Putin llamó "drogadictos y neonazis" a los miembros del gobierno ucraniano el día después de lanzar la invasión, y las granjas de trolls rusos han hecho un gran esfuerzo para convencer a sus bases de que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski es cocainómano, tal y como ya explicó en su momento El Confidencial. Y mientras todo esto sucedía, el ecosistema de medios y trolls rusos, incluyendo las dos principales agencias de noticias de Rusia, Tass y Ria Novosti, trabajaban a pleno rendimiento para darle a la historia toda la difusión posible.

"La respuesta a la filtración en los medios del Kremlin y canales prorrusos confirma el interés en desacreditar a una dirigente popular, una mujer joven que está gestionando consistentemente la incertidumbre en su país desde el inicio de la guerra en Ucrania", comenta Laura Méndez, especialista en inteligencia y procesos de radicalización, a este diario. "La acción es coherente con la estrategia de influencia rusa y los hackeos masivos de comunicaciones y episodios de tensión en la frontera en los que el Kremlin ha pulsado la capacidad operativa y de respuesta de Finlandia a lo largo de años", dice la experta, quien recuerda que hace apenas un par de días dos cazas rusos invadieron el espacio aéreo del país.

El vídeo también ha sido compartido ampliamente en canales conspiracionistas y ultraconservadores de todo el mundo, donde han proliferado los mensajes machistas y de odio. Estos son algunos de los que ha podido recopilar El Confidencial en una simple búsqueda de unos pocos minutos, escritos por usuarios europeos: "Una polluela borracha y encocada como líder occidental y aspirante a la OTAN. Un verdadero símbolo de Occidente a día de hoy"; "Una panda de putones. Y esta maldita zorra destruyó vuestra singular neutralidad hacia Rusia por la que vuestros antepasados lucharon y murieron tan heroicamente”; "Imaginen contratar a un zorrón inútil como primera ministra y luego sorprenderse de que es un zorrón inútil. ¿Suficiente atención, Sanna? ¿Cuándo tendrás suficiente atención? Cristo, odio a las mujeres modernas"; “Una mujer casada con niños yendo de discotecas y frotando su cuerpo contra otros hombres debería ser lapidada. Literalmente, excavar un hoyo, enterrarla hasta el cuello y luego tirarle piedras a la cara hasta que muera".

Foto: Aviones rusos Su-25 en el ensayo general por el Día de la Marina. (EFE/Anatoly Maltsev)Ensayo general antes del día de la armada de rusia en kronstadt

Para Méndez, esta confluencia entre el rechazo violento a lo que Marin encarna y las posturas a favor de Rusia tiene mucho sentido. "La especulación sobre el consumo de drogas y el moralismo ultraconservador detrás de estos comentarios encajan con una narrativa basada en la degeneración de Occidente y la grandeza de Rusia", señala Méndez. "Los valores tradicionales que definirían 'lo ruso', ensalzados desde el regreso de Putin a la presidencia en 2012 y el Euromaidán, forman parte de la identidad de los sectores más conservadores de Occidente. Todos enfatizan ese rol tradicional de la mujer que Sanna Marin no representa", añade.

Queda por aclarar cómo llegó el vídeo a los primeros canales conspiracionistas, si fue algún contacto del tal Rayharautio quien lo vio y decidió hacerlo público o si, por el contrario, fue fruto de un hackeo, bien a dicha cuenta de Instagram o al móvil de alguno de los asistentes a la fiesta. En realidad no importa demasiado: el escándalo ya se ha convertido en un asunto político nacional, donde algunos medios críticos finlandeses se preguntan ahora qué habría pasado en caso de que se hubiese producido una crisis seria -por ejemplo, si Rusia hubiese atacado el país- mientras la primera ministra estaba de fiesta.

Incluso si se demostrase que fueron los servicios de inteligencia rusos quienes pusieron en marcha la difusión del vídeo, Marin no podría utilizarlo como defensa sin parecer que echa balones fuera, como le ocurrió a Barack Obama cuando fue alertado de los intentos de Rusia de interferir en las elecciones de 2016. Pero en el actual entorno de conflicto no convencional, lo sucedido en Finlandia es un ejemplo perfecto no solo sobre cómo los rivales políticos de un gobierno pueden montar una destructiva campaña de influencia con muy poco, sino también de cómo un adversario extranjero puede explotar y utilizar las divisiones internas de un país para su propio beneficio. Toda una lección para los políticos del siglo XXI.

¿Se verá la carrera política de Sanna Marin dañada por la filtración de varios vídeos donde se la ve de fiesta? Aunque la primera ministra finlandesa podría incluso salir reforzada por el incidente -muchos de sus compatriotas han defendido que una joven de 36 años tenga derecho a divertirse, y no son pocos quienes han expresado su júbilo al constatar que la figura al cargo de su país es una persona común y corriente-, la controversia no remite. En las últimas horas ha emergido otro vídeo en el que se ve a Marin -que está casada con otro hombre- bailando con un cantante en actitud muy cercana. Y la prensa finlandesa polemiza ahora sobre sus deberes como primera ministra, después de que la agencia de noticias STT publicase este viernes que Marin no estaba de vacaciones cuando se filmó el vídeo.

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