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Las claves del conflicto entre Serbia y Kosovo: ¿otra escalada a las puertas de la UE?
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El choque sin fin

Las claves del conflicto entre Serbia y Kosovo: ¿otra escalada a las puertas de la UE?

Serbia ha respondido a las medidas fronterizas de Kosovo con barricadas en la frontera. Esta nueva escalada de tensión puede empeorar (todavía más) las relaciones entre los países

Foto: Un control de policía en Kupce, Kosovo. Fatos Bytyci  / REUTERS
Un control de policía en Kupce, Kosovo. Fatos Bytyci / REUTERS

Después de la guerra que enfrentó a Serbia con Kosovo a finales de los noventa y la declaración unilateral de independencia de Kosovo en 2008, el conflicto no ha dado tregua; lo que hay pocos indicios que lleven a pensar que las relaciones entre ambos países podrán llegar algún día a normalizarse. La presión por causas políticas aumenta cada poco tiempo. El primer fin de semana de agosto, la tensión se volvió a disparar con escenas que han hecho temer una nueva escalada de violencia a las puertas de la UE, desatadas esta vez por unas nuevas normas fronterizas las que han encendido la mecha en la región. Un encuentro mantenido entre los líderes de Serbia, Aleksandar Vucic, y de Kosovo, Albin Kurti, semanas después del choque con el fin de calmar los ánimos, ha concluido sin ningún avance por el momento. ¿Cuáles son las claves que explican esta situación?

En breve

El domingo 7 de agosto la frontera entre Serbia y Kosovo vivió escenas de tensión con el bloqueo de los pasos fronterizos y carreteras por manifestantes serbios, contrarios a la medida que prohíbe documentos y matrículas serbias en Kosovo. Los serbios se opusieron a la normativa que les obliga a tener documentos emitidos en Pristina, la capital kosovar, para poder entrar en el país. Los manifestantes construyeron barricadas y hasta dispararon contra agentes de policía kosovares. El Gobierno de Kosovo, tras las tensiones de ese domingo y la mediación de Estados Unidos, decidió aplazar la aplicación de la normativa hasta el 1 de septiembre.

Foto: El presidente serbio, Aleksandar Vucic. (EFE/Andrej Cukic)

Contexto

En 1999 se acabó, al menos en la teoría, la guerra entre Kosovo y Serbia. Fue uno de los últimos capítulos de la guerra de los Balcanes que enfrentó a las fuerzas de la República Federal de Yugoslavia, con Serbia a la cabeza, y el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) con el apoyo aéreo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El origen se remonta a antes de la guerra que se inició en 1992, cuando Kosovo era una provincia que pertenecía a Serbia, en ese momento una de las repúblicas de la antigua Yugoslavia.

Kosovo, con una mayoría de origen albanés, gozaba de un estatus especial con el que tenía derecho a crear su propio gobierno y a tener representación en el Parlamento. No obstante, el entonces presidente serbio, Slobodan Milosevic, decidió acabar con este estatus de autonomía justo antes de que se iniciara la guerra de los Balcanes.

Ese fue el inicio de los enfrentamientos que duraron más de un año y a partir del los cuales nació el grupo rebelde ELK. Durante el conflicto murieron cerca de 13.000 personas, 11.000 de ellas civiles y en su mayoría albaneses, según los datos del Centro de Derecho Humanitario (una ONG de Serbia y Kosovo) y la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas. Los ataques contra la población fueron el punto de partida para que la OTAN empezara una campaña de bombardeos que obligó a las fuerzas serbias a dar marcha atrás. Kosovo quedó bajo la tutela de la ONU hasta 2008, cuando declaró de manera unilateral de su independencia con el apoyo de Estados Unidos.

Hasta ahora, 98 de los 193 miembros de las Naciones Unidas reconocen a Kosovo como país independiente. Serbia, China, Rusia y España, así como muchos países de América Latina y África, no han aceptado este estatus.

Actores

Albin Kurti, el primer ministro kosovar, ha culpado directamente al presidente de Serbia, Aleksandar Vucić, de la escalada de tensión en la zona fronteriza. "Las horas de los próximos días y semanas pueden ser desafiantes y problemáticas. Nos enfrentamos al chovinismo nacional serbio que conocemos bien", dijo Kurti. Defensor de la autodeterminación de Kosovo, el político ha sido un activista desde los inicios del conflicto. En 1999, fue portavoz del Ejército de Liberación y tras ser detenido y encarcelado por la policía yugoslava, fue considerado un preso político por Amnistía Internacional.

Después de ser liberado en 2001, Kurti fue uno de los fundadores del movimiento social Auterminación (Vetëvendosje), que luchaba contra las negociaciones entre Kosovo, el Gobierno de Serbia y la Unión Europea. Conocido por su lucha por la independencia de la región y por el combate contra la corrupción, Kurti se alió con Vjosa Osmani, presidenta de Serbia, y juró el cargo como primer ministro en 2021.

Foto: Monumento "New Born" en Pristina. (Reuters)

En la otra cara del conflicto se encuentra Aleksandar Vucić, el presidente de Serbia que ha abogado por buscar la paz, "pero no nos rendiremos", dijo después de los enfrentamientos fronterizos. El líder del Partido Progresista Serbio ganó en abril de este año su segundo mandato presidencial. Ha sido considerado un ferviente ultranacionalista en los primeros 15 años de su vida política, cuando dirigía el Partido Radical Serbio que se oponía a cualquier acercamiento con la Unión Europea. Desde 2008, sin embargo, se presenta como europeísta y ha intentado avanzar en las conversaciones para la adhesión comunitaria.

Vucić representa para muchos serbios la imagen de la modernización por traer inversión extranjera al país. No por nada ha conseguido el apoyo en dos elecciones seguidas. Sin embargo, el primer ministro también ha sido acusado de destruir instituciones democráticas, de controlar los medios de comunicación y de tener conductas cada vez más autoritarias. Por ejemplo, en julio de 2020, aprobó una ley para restringir las actividades de las ONG y los medios de comunicación independientes.

¿Y ahora qué?

El primer ministro kosovar ha alertado que se vienen semanas desafiantes y problemáticas. Por su parte, el Gobierno de Serbia ha acusado a Pristina de intentar expulsar a los serbios del país y desestabilizar la región. En este contexto, Vucić afirmó que esperan buenas noticias, pero que "no habrá rendición y Serbia ganará".

Después de años de tensiones, este puede ser el punto de partido para un nuevo episodio de violencia verbal. La Fuerza Internacional de Seguridad para Kosovo (KFOR) de la OTAN está lista para lo que pueda pasar y ha afirmado que intervendrá si se pone en peligro la estabilidad en el norte de Kosovo. La fuerza ha informado a través de Twitter que "tomará todas las medidas necesarias para mantener un entorno seguro en Kosovo en todo momento".

Foto: Pedro Sánchez, en su recibimiento en Belgrado. (EFE/EPA/Andrej Cukic)

Por ahora, la situación parece haberse estabilizado después de que el Gobierno kosovar anunciara que pospone la prohibición el uso de documentos de identidad y matrículas de Serbia en su territorio. Al menos hasta entonces, las cosas pueden continuar calmadas, pero el problema podría repetirse el próximo 1 de septiembre.

A diferencia de otros momentos de tensión anteriores, esta vez también entra en juego la guerra de Ucrania. Aleksandar Vucić dijo que el Gobierno de Kosovo estaba intentando compararlo con el presidente ruso, Vladímir Putin, al culpar de los disturbios la relación de Serbia con Rusia. Serbia no se ha unido a las sanciones occidentales contra Putin y ha mantenido lazos muy estrechos con el presidente ruso.

Kosovo, continuó Vucić, intenta proyectarlo como si "el gran Putin diera órdenes al pequeño Putin, por lo que el nuevo Zelenski, en la forma de Albin Kurti, será un salvador que luchará contra la gran hegemonía serbia". A pesar de que el contexto actual puede ser un problema de segundo grado en la región, también puede convertirse en un momento más de conflicto que puede añadir más tensión a las relaciones entre Serbia y Kosovo.

Para seguir el hilo...

El portal de noticias 'Descifrando la Guerra' ha seguido la escalada de tensiones entre los dos países. Además de adjuntar artículos de análisis sobre el conflicto, ha conseguido vídeos donde se escucha la alarma antiaérea en el norte de Kosovo.

Otro ángulo

Serbia no es el único país de los Balcanes que quiere acelerar las conversaciones para adherirse a la Unión Europea. Los Balcanes Occidentes han reclamado procesos tangibles en su camino a la UE, mientras que el grupo está centrado en Ucrania y Moldavia a causa de la invasión rusa. En el caso de Kiev han acelerado el proceso pero, mientras tanto, Macedonia del Norte y Albania siguen esperando a que se abran sus negociaciones desde marzo de 2020.

Foto: El presidente de Albania, Edi Rama (i), Macedonia, Dimitar Kovacevski (c), y Serbia, Aleksandar Vucic, durante una rueda de prensa esta mañana en Bruselas. (Reuters/Johanna Geron)

En una imagen

placeholder Las tropas de KFOR acuden a la barricada en una de las fronteras entre Serbia y Kosovo. Fatos Bytyci / REUTERS
Las tropas de KFOR acuden a la barricada en una de las fronteras entre Serbia y Kosovo. Fatos Bytyci / REUTERS

Han sido horas de tensión en la frontera, cuando los serbios han bloqueado carreteras y pasos fronterizos como respuesta a las nuevas medidas de Kosovo. Fatos Bytyci ha retratado la llegada de la Fuerza Internacional de Seguridad para Kosovo (KFOR) de la OTAN a uno de los lugares del conflicto de este domingo.

Después de la guerra que enfrentó a Serbia con Kosovo a finales de los noventa y la declaración unilateral de independencia de Kosovo en 2008, el conflicto no ha dado tregua; lo que hay pocos indicios que lleven a pensar que las relaciones entre ambos países podrán llegar algún día a normalizarse. La presión por causas políticas aumenta cada poco tiempo. El primer fin de semana de agosto, la tensión se volvió a disparar con escenas que han hecho temer una nueva escalada de violencia a las puertas de la UE, desatadas esta vez por unas nuevas normas fronterizas las que han encendido la mecha en la región. Un encuentro mantenido entre los líderes de Serbia, Aleksandar Vucic, y de Kosovo, Albin Kurti, semanas después del choque con el fin de calmar los ánimos, ha concluido sin ningún avance por el momento. ¿Cuáles son las claves que explican esta situación?

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