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"No puedes aceptar un no de un primer ministro a un referéndum de independencia"
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Entrevista con Alex Salmond

"No puedes aceptar un no de un primer ministro a un referéndum de independencia"

El que fuera considerado el 'Braveheart del siglo XXI' busca que su partido, Alba, coja impulso con el nuevo referéndum escocés que ha prometido Sturgeon para octubre de 2023

Foto: Alex Salmond, ex ministro principal y líder del partido independentista escocés Alba. (Getty/Peter Summers)
Alex Salmond, ex ministro principal y líder del partido independentista escocés Alba. (Getty/Peter Summers)

Alex Salmond (1954, Linlithgow) fue considerado en su día como el 'Braveheart del siglo XXI'. Logró convertirse en el primer ministro principal escocés nacionalista (2007), ser el pionero en conseguir mayoría absoluta (2011) y a punto estuvo de lograr la independencia. El histórico referéndum de 2014 —pactado con el Ejecutivo central— terminó finalmente con el 55,3% del electorado abogando por seguir siendo parte del Reino Unido. Pero días antes se llegaron a vivir momentos de pánico en Downing Street ante el auge secesionista. Después de perder el plebiscito, anunció su dimisión. Pero logró dejar el SNP en su punto de máxima popularidad. Tras un enfrentamiento con su sucesora, Nicola Sturgeon, acabó formando su propio partido, Alba, con el que ahora quiere conseguir el `momentum´ definitivo ante el nuevo referéndum que ha prometido la ministra principal escocesa para el próximo 19 de octubre de 2023. En Edimburgo, ya no tiene el papel protagonista. Pero sigue siendo un gran atractivo en los círculos nacionalistas europeos, como la Universitat Catalana d'Estiu, donde participará en un acto el próximo 20 de agosto.

PREGUNTA. En su momento, los nacionalistas aceptaron que el plebiscito de 2014 fue único en una generación, pero ahora argumentan que el Brexit ha cambiado por completo las reglas de juego. De ahí que su sucesora, la ministra principal Nicola Sturgeon, haya prometido una nueva consulta para 2023. Adelantándose a la negativa de Londres al plantear su petición, ya ha acudido a la Corte Suprema del Reino Unido solicitando un fallo sobre si Escocia tiene la autoridad para celebrar un referéndum consultivo. Y en caso de que los jueces no le den la razón, avanza que las próximas elecciones generales del Reino Unido, previstas para 2024, se convertirían en un “referéndum 'de facto”. ¿Qué le parece esta estrategia?

RESPUESTA. Con el primer paso ya no estoy de acuerdo. No puedes aceptar un no como respuesta de un primer ministro ante un referéndum de independencia. Si miramos el último medio siglo, la opositora más feroz ante el nacionalismo escocés probablemente sería Margaret Thatcher. Pues bien, incluso ella en su autobiografía dijo que Escocia tenía un derecho innegable a reivindicar la independencia si así lo reclamaba el pueblo y eso era algo a lo que ningún político inglés se podía oponer. La primera vez que yo pregunté a David Cameron para celebrar el plebiscito, también me dijo que no. Pasaron años hasta que aceptó. Ejercimos presión política mediante la intervención parlamentaria, mediante la manifestación popular. Hay que ponerlos en una situación difícil.

placeholder Manifestación a favor de la independencia de Escocia en Glasgow. (EFE/EPA/Stringer)
Manifestación a favor de la independencia de Escocia en Glasgow. (EFE/EPA/Stringer)

P. Pero se lo han denegado ya varias veces, por eso quiere acudir a los tribunales.

R. Tampoco creo que sea la mejor opción acudir a la Corte Suprema del Reino Unido, un tribunal que está a dos minutos de Westminster. Tienes que elegir tus batallas judiciales. Creo que para las cuestiones de autodeterminación se debería reunir a los diputados nacionalistas de la Cámara de los Comunes y los representantes del Parlamento de Edimburgo, donde hay clara mayoría, además de llevar el caso a los tribunales internacionales.

P. ¿Se refiere al Tribunal de Estrasburgo?

R. Se podría acudir primero a Estrasburgo sobre la base del derecho a la libertad de expresión y luego a la propia Naciones Unidas. Pero no puedes presentar el caso como una demanda de un único partido, sino como un grupo de representantes políticos de todas las formaciones nacionalistas elegidas en las urnas.

P. Hablemos del tercer paso. En las elecciones al Parlamento de Edimburgo de mayo del año pasado, el SNP se quedó a tan solo un escaño de la mayoría absoluta. Su partido, Alba, solo se hizo con el 2,3% de los votos y no consiguió ningún asiento. ¿No cree que dividiendo el voto secesionista está perjudicando a su causa? El hecho de que en su día usted consiguiera por primera vez mayoría absoluta para una formación escocesa fue determinante para que se pudiera acordar con Londres el referéndum de 2014.

R. Lo primero que yo hice como ministro principal escocés fue formar una alianza compuesta no solo por el SNP, sino también por el Partido Verde, el Partido Socialista Escocés, Solidaridad y todo tipo de grupos de ciudadanos que estaban surgiendo para defender la independencia. Creo que, en las circunstancias actuales, es útil tener más de un partido político que defienda la secesión. Es importante construir una mayoría a favor de la independencia, no solo una mayoría a favor de un partido. Puede haber gente que esté a favor de la secesión, pero que le dé más prioridad a la política verde. O aquellos que estén a favor de la independencia, pero que no estén de acuerdo con el enfoque hacia la UE del SNP.

Foto: Nicola Sturgeon. (Reuters) Opinión

P. ¿Cuál es su relación ahora con Nicola Sturgeon? ¿Se ve capaz de trabajar juntos por la causa?

R. Bueno, somos líderes políticos rivales, por lo que no esperaría que tuviéramos una relación personal cercana. Pero trabajar juntos no es un problema si tienes un objetivo común.

P. En cualquier caso, según las encuestas, la independencia no es ahora una prioridad para el electorado y el apoyo a la secesión se mantiene prácticamente igual que en 2014.

R. Creo que si no fuera una prioridad abrumadora, no habría una mayoría independentista en el Parlamento escocés, porque fue la independencia lo que dio esos resultados en los últimos comicios del año pasado al SNP, no su historial bastante accidentado al frente de la Administración.

P. Sturgeon siempre ha apostado por un camino cauteloso y estrictamente legal hacia la independencia alejándose del modelo catalán. ¿Cree que los independentistas catalanes se equivocaron en su estrategia con la consulta ilegal de 2017?

R. Bueno, se puede argumentar que no tuvieron éxito. Pero en lugar de buscar fallos, hay que buscar las fortalezas y, en un mundo donde tantas disputas políticas y controversias se resuelven mediante la violencia, debemos apreciar los movimientos y las personas que presentan su caso de una manera democrática y pacífica. La única violencia que vi fue por parte de la policía contra las personas que intentaban votar. Pero claramente, ya sabe, una estrategia se juzga en función de si tiene éxito o fracasa. Y siempre es mejor, si se puede, asegurar un acuerdo sobre el proceso político. El tipo de acuerdo que obtuve con David Cameron en 2012 no fue fácil. Hay mucha gente que cree que Cameron fue un gran caballero por aceptar la consulta. Pero había mucho trabajo detrás. Hay que luchar por estas cosas. No hablo de batallas, hablo de luchas políticas y de victorias difíciles. Y debe haber una estrategia que convenza a la contraparte de que oponerse a la democracia, oponerse a la autodeterminación, es una opción peor que aceptarla. Pero no le diré a Cataluña qué hacer. No voy a decirle a ninguna otra nación cómo debe proceder.

P. Ahora que menciona a David Cameron, el que fuera primer ministro confesó en sus memorias lo que era un secreto a voces: ante el miedo a que los nacionalistas ganaran el referéndum de Escocia en 2014, pidió auxilio a la mismísima Isabel II, quien a la salida de misa se acercó a los parroquianos y dijo: "Espero que la gente piense con mucho cuidado sobre su futuro". No hizo falta nada más. ¿Cómo vivió aquello?

R. En su momento, me aseguraron que ese no era el caso. Pero el intento de la campaña del 'No a la independencia' de implicar a la monarquía en la política fue totalmente desacreditado y se basó en la enorme popularidad de Su Majestad. A lo largo de su reinado, la monarca ha sido meticulosa acerca de no entrar en política. Podríamos decir que no le hizo gracia la petición de Cameron.

P. Siempre se ha considerado un gran admirador de Isabel II. ¿Le gustaría que una Escocia independiente fuera monarquía o prefiere república?

R. Creo que después del reinado de la muy respetada monarca actual, esa es una pregunta que Escocia querría abordar. Sin duda habría que analizar el tema de una Constitución y si es apropiado en el mundo actual tener un jefe de Estado hereditario. Todos deseamos a Su Majestad un largo reinado, pero en el futuro sería apropiado considerar la pregunta nuevamente. La reina, como cabeza de la Commonwealth, me parece un arreglo más moderno que una monarquía hereditaria. Pero estas cosas se debatirán y se decidirán a su debido tiempo.

P. ¿Una Escocia independiente sería aceptada en la UE? ¿Cree que España podría vetar su entrada?

R. El ministro de Asuntos Exteriores español me aseguró en 2012 que si hubiera un acuerdo interno en el Reino Unido, España no tendría nada que decir al respecto. El problema es que el ingreso en la UE sería un largo camino. Por esa razón, desde Alba defendemos que primero se tendría que tramitar la adhesión a la Asociación Europea de Libre Comercio. Es una organización de cuatro países: Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza. Dado que se encuentran entre los 10 países con mayor riqueza en el mundo, no es una mala organización para estar. Todos los miembros ya han dicho que estarían encantados con la entrada de Escocia. Si aseguras la economía, la política viene luego sola. Sería luego más fácil la entrada en la UE.

P. ¿Qué relación tiene con los dos candidatos finalistas para suceder a Boris Johnson? Ni Rishi Sunak ni Liz Truss consideran que sea el momento de un nuevo referéndum.

R. No entraría en conversaciones privadas, pero desde Alba hemos mandado a ambos una carta pública explicando que el plebiscito debe ser un asunto clave.

P. En caso de que los laboristas ganen las próximas elecciones generales, ¿cree que podrían tener más opciones de negociar otra consulta?

R. Bueno, ciertamente cambiaría la aritmética en la Cámara de los Comunes, pero una victoria laborista me parece ahora poco probable. De momento, Keir Starmer no parece estar por la labor. Pero, ya sabe, la gente dice unas cosas y luego las hace de manera diferente una vez es elegida. La clave aquí es la fuerza y la expresión del sentimiento en Escocia. Hay que aprovechar todas las oportunidades que se presenten y cambiar la estrategia a medida que cambian los acontecimientos. Ya lo dijo en su día Harold Macmillan. Cuando le preguntaron cuál había sido el problema más grave de su mandato como primer ministro británico, contestó al periodista: "Los acontecimientos, mi querido muchacho, los acontecimientos".

Alex Salmond (1954, Linlithgow) fue considerado en su día como el 'Braveheart del siglo XXI'. Logró convertirse en el primer ministro principal escocés nacionalista (2007), ser el pionero en conseguir mayoría absoluta (2011) y a punto estuvo de lograr la independencia. El histórico referéndum de 2014 —pactado con el Ejecutivo central— terminó finalmente con el 55,3% del electorado abogando por seguir siendo parte del Reino Unido. Pero días antes se llegaron a vivir momentos de pánico en Downing Street ante el auge secesionista. Después de perder el plebiscito, anunció su dimisión. Pero logró dejar el SNP en su punto de máxima popularidad. Tras un enfrentamiento con su sucesora, Nicola Sturgeon, acabó formando su propio partido, Alba, con el que ahora quiere conseguir el `momentum´ definitivo ante el nuevo referéndum que ha prometido la ministra principal escocesa para el próximo 19 de octubre de 2023. En Edimburgo, ya no tiene el papel protagonista. Pero sigue siendo un gran atractivo en los círculos nacionalistas europeos, como la Universitat Catalana d'Estiu, donde participará en un acto el próximo 20 de agosto.

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