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La cuerda que tensó China y que Pelosi puede romper: ¿el viaje a Taiwán lo cambiará todo?
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"Quien juega con fuego se quema"

La cuerda que tensó China y que Pelosi puede romper: ¿el viaje a Taiwán lo cambiará todo?

Nancy Pelosi ha aterrizado en la isla mientras China sobrevolaba el estrecho de Taiwán con aviones de combate y anunciaba maniobras militares. ¿Es este el principio de un enfrentamiento?

Foto: Nancy Pelosi aterrizó el martes en Taiwán. (EFE/Ritchie B. Tongo)
Nancy Pelosi aterrizó el martes en Taiwán. (EFE/Ritchie B. Tongo)

"Quien juega con fuego se quema". Queda poco espacio para la interpretación en la frase que le dijo el presidente chino, Xi Jinping, a su homólogo estadounidense, Joe Biden. Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, aterrizó en Taiwán, pero su visita tuvo consecuencias desde que entró en el espacio aéreo taiwanés. Pelosi fue recibida mientras los aviones de combate chinos SU-35 sobrevolaban el estrecho de Taiwán. Una vez en la isla, el Ejército Popular de Liberación (EPL) anunció ejercicios militares y actividades de entrenamiento, incluidos simulacros con fuego real, en seis regiones que rodean la isla de Taiwán y que tendrán lugar de jueves a domingo, según 'Global Times'. La maniobra de Pekín ante la llegada de la presidenta, al igual que las palabras a Biden, no necesita interpretación.

El Ministerio de Exteriores de China añadió que Pelosi ha actuado sin pudor al viajar a Taiwán y que la visita supone una "flagrante provocación política" y una "violación maliciosa" de la soberanía del país asiático. El ministro, Wang Yi, destacó que Estados Unidos se ha convertido en un generador de problemas para las relaciones bilaterales, así como un destructor de la paz en la región de Taiwán.

Foto: Un hombre mira las noticias relacionadas con el Ejército Popular de Liberación tras el aterrizaje de Nancy Pelosi en Taiwán. (EFE/Jerome Favre)

La tensión empezó incluso antes de que Pelosi tocara el suelo del pequeño Estado insular. La Administración de Seguridad Marítima de China anunció acciones militares cerca de las costas de Hainan, ubicada a 1.000 kilómetros de Taiwán, horas antes de su aterrizaje. Por su parte, Taiwán elevó el estado de alerta y el Ejército incrementó su preparación de combate. La decisión, en un principio, estará en pie hasta el jueves.

China interpreta la visita de Pelosi a Taiwán como una falta de respeto a su soberanía y puede ser la excusa perfecta para aumentar las tensiones con Estados Unidos. "Estamos viendo acciones en la línea del estrecho de Taiwán. Además, el Gobierno chino está tomando medidas como la prohibición de importar alimentos y productos agrícolas taiwaneses", sostiene Janka Oertel, directora del Programa de Asia del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, a El Confidencial.

Foto: Nancy Pelosi, ante la presidente de Taiwan,  Tsai Ing-wen- (EFE/Presidencia de Taiwan)

Pekín tiene un arsenal completo a su disposición, continúa, pero también sopesará los costos y los daños a su propia economía. Pelosi se ha reunido con los altos cargos taiwaneses y China no se quedará de brazos cruzados, pero un enfrentamiento directo podría asustar a los mercados y afectar seriamente a la economía china. "Las implicaciones económicas serían enormes y una victoria china está lejos de ser segura, ya que el Ejército de EEUU sigue siendo superior en muchos niveles, particularmente en lo que respecta a la experiencia real en la guerra", subraya Oertel.

China lleva buscando durante años un aislamiento diplomático contra Taiwán y el diálogo de otros países con la isla lo interpreta como un apoyo a la independencia. Pekín reclama la isla como parte de su territorio y una de las prioridades de Jinping es, como él lo llama, "reunificar" la isla con el gigante asiático.

Pelosi se reunió con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y proclamó que Estados Unidos "no abandonará a Taiwán", isla que describió como un "ejemplo" para el mundo. La funcionaria aseguró que la "solidaridad estadounidense con Taiwán es crucial" y que la determinación de su país por "proteger la democracia taiwanesa y en el resto del mundo" permanece "inalterada".

'Acostumbrarnos' a una confrontación militar

Un enfrentamiento abierto entre EEUU y China no le interesa a este último país, aunque Washington tampoco parecía por la labor. El presidente Joe Biden y otros funcionarios instaron a Pelosi a no seguir adelante con su viaje para evitar un episodio de tensión. Por otro lado, toda la atención y los esfuerzos están puestos en la crisis de Ucrania. Otro frente puede ser un problema demasiado grande con el que lidiar.

Foto: El ministro de Exteriores de Taiwán, Joseph Wu, recibe a la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUUU. (Reuters/Ministerio de Exteriores de Taiwán) Opinión

Aunque Pelosi hubiera dado marcha atrás y no hubiera ido a Taiwán, muchos expertos creen que las tensiones volverían en otro momento. El Gobierno estadounidense se ha mostrado en varias ocasiones a favor de la lucha taiwanesa y parece muy poco probable que China vaya a pasar por alto las acciones a favor de la isla, ya sean más o menos simbólicas.

"En Europa tenemos que acostumbrarnos al hecho de que una confrontación militar entre EEUU y China no es una fantasía lejana, sino una opción realista con consecuencias de largo alcance para nuestras propias economías", alerta Janka Oertel. Además de operaciones militares, otra escalada del conflicto podría repercutir en la guerra comercial. Si China actuara de alguna forma en respuesta a la visita de Pelosi a Taiwán, Washington podría responder en forma de sanciones adicionales o controles en la exportación. Podría incluso pedir el apoyo de la Unión Europea, lo que podría, según Oertel, tener serias implicaciones para los negocios europeos en China.

De hecho, el mismo día de la visita de Pelosi China ha impuesto nuevas sanciones a la isla, entre las que se incluye la prohibición de importar cítricos, brotes de bambú congelados, dos tipos de pescado y la exportación de arena, un bien preciado para Taiwán.

Un enfrentamiento con China no interesa a Estados Unidos, pero Jinping tampoco pasa por su mejor momento. El presidente chino está enfocado en el congreso del Partido Comunista, que tendrá lugar a finales de año y en el que se prevé que obtenga el respaldo para un tercer mandato como secretario general. La victoria parece más que probable, pero el mandatario tiene varios retos por delante. En primer lugar, los retos económicos por la pandemia del covid y los confinamientos.

Foto: Biden, junto a Fumio Kishida. (Reuters/Jonathan Ernst)

Por otro lado, la guerra de Ucrania también ha sido un tema problemático para Pekín. Un artículo de Hu Wei, vicepresidente del Centro de Investigación de Políticas Públicas de la Oficina del Consejero del Consejo de Estado y presidente de la Asociación de Investigación de Políticas Públicas de Shanghái, provocó un gran revuelo. Wei criticó la unión entre China y Putin y condenó que el gigante asiático no hubiera tenido una respuesta más contundente contra la invasión en Ucrania. El artículo fue compartido en redes sociales, donde muchos chinos se mostraron de acuerdo con este posicionamiento y criticaron la política de Jinping en la guerra de Ucrania, informó 'The New York Times'.

La relación de Xi y el presidente ruso, Vladímir Putin, es otro de los frentes donde el asiático puede tener problemas para conquistar un tercer mandato de su partido. En este contexto, su reacción ante la visita de Pelosi a Taiwán puede ser otro desafío que consiga debilitarle, o todo lo contrario. El presidente ha presentado la unificación con Taiwán como uno de sus objetivos para el "rejuvenecimiento nacional" del país como una superpotencia moderna y unida. Jinping no esconde que quiere hacerse con el control de la isla en algún momento y, a pesar de que afirma que quiere hacerlo de manera pacífica, tampoco descarta la fuerza para conseguir su objetivo. Este puede ser un momento peligroso para poner a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar. O un buen momento para mostrar el apoyo a Taiwán.

Apoyar pacíficamente (pero con consecuencias)

La respuesta de China ha sido una maniobra militar y se pueden llevar a cabo acciones económicas que tendrán repercusiones a lo largo de semanas o incluso meses. Ese tiempo será una vara de medir para calcular cuál es exactamente el nivel de compromiso de Estados Unidos con respecto a Taiwán. La llegada de Pelosi a la isla ha sido ampliamente cubierta por los medios internacionales y ha provocado revuelo, pero qué pasará después de la polémica que puede marcar el futuro de Taiwán y de las relaciones entre Estados Unidos y China.

Foto: La presidenta de Taiwán, Tsai Ing Wen. (Reuters)

Para Taiwán, la visita de Pelosi es una gran muestra de apoyo. Janka Oertel opina para este periódico que, en general, los posicionamientos a favor de la causa taiwanesa han aumentado, "incluidos los parlamentos de países europeos y el Parlamento Europeo" como institución. "Es una forma de apoyo pacífica y en realidad no es provocativa, pero Pekín siente la democracia como una provocación", lamenta.

Nancy Pelosi se ha convertido en la representante estadounidense de más alto nivel que visita Taiwán en los últimos 25 años. El viaje tiene un cariz diplomático y más simbólico que otra cosa para la isla, pero no por ello tiene menos relevancia. A pesar del apoyo de varios países, Pekín lleva mucho tiempo luchando contra las muestras de solidaridad con la causa taiwanesa. Y pocos quieren enfrentarse a China.

El dilema que pueden tener muchos taiwaneses es cómo responder a esta visita. Nadie les ha consultado si están de acuerdo y no pueden negarse a un viaje de tal envergadura y que simbólicamente significa mucho para ellos. Pero pueden tener miedo de darle una bienvenida demasiado calurosa por temor a la reacción de China. No quieren tensar (todavía más) la cuerda.

"Quien juega con fuego se quema". Queda poco espacio para la interpretación en la frase que le dijo el presidente chino, Xi Jinping, a su homólogo estadounidense, Joe Biden. Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, aterrizó en Taiwán, pero su visita tuvo consecuencias desde que entró en el espacio aéreo taiwanés. Pelosi fue recibida mientras los aviones de combate chinos SU-35 sobrevolaban el estrecho de Taiwán. Una vez en la isla, el Ejército Popular de Liberación (EPL) anunció ejercicios militares y actividades de entrenamiento, incluidos simulacros con fuego real, en seis regiones que rodean la isla de Taiwán y que tendrán lugar de jueves a domingo, según 'Global Times'. La maniobra de Pekín ante la llegada de la presidenta, al igual que las palabras a Biden, no necesita interpretación.

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