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Las mexicanas salen al rescate de sus vecinas de EEUU: "Con una caja abortan 7 mujeres"
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Pastillas abortivas para ejercer su derecho

Las mexicanas salen al rescate de sus vecinas de EEUU: "Con una caja abortan 7 mujeres"

Desde que el Tribunal Supremo de EU derogó la sentencia Roe vs. Wade, las estadounidenses acuden a ONG mexicanas para acceder a pastillas abortivas

Foto: Una protesta a favor de la ley del aborto, el pasado 9 de julio en Washington. (EFE/Will Oliver)
Una protesta a favor de la ley del aborto, el pasado 9 de julio en Washington. (EFE/Will Oliver)

En España, pocas sabrán lo que es el misoprostol y la mifepristona, pero en Estados Unidos muchas mujeres han tenido que familiarizarse con esta medicación. El pasado junio, el Tribunal Supremo anuló la sentencia Roe vs. Wade y, de golpe y plumazo, las mujeres de casi la mitad de los estados de EEUU vieron peligrar su derecho al aborto. Ahora, algunas están cruzando la frontera para poder acceder, en México, a unas pastillas que sus estados han decidido proscribir.

"A principios de año recibíamos 10 citas o llamadas diarias [de mujeres] de Estados Unidos; desde la sentencia del Supremo recibimos unas 100", cuenta desde Guanajuato Verónica Cruz, fundadora de la organización Las Libres, donde recalan decenas de mujeres estadounidenses en busca de una opción para un embarazo no deseado al que no pueden poner fin en su país de origen. Cruz les ofrece una posible solución: las pastillas abortivas. Ahí entran en juego el misoprostol y la mifepristona, avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que permiten a las mujeres interrumpir su embarazo de manera voluntaria desde sus domicilios.

Foto: Manifestantes antiabortistas celebran ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos. (EFE)

El misoprostol y la mifepristona han sido también aprobados por la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA), pero desde la sentencia del Supremo, los estados con legislaciones más antiabortistas también han restringido el acceso a estos. Y no solo eso, el estigma y el desconocimiento son difíciles de combatir. "Las mujeres que nos llaman piden información sobre dónde conseguir las pastillas porque creen que solamente se puede abortar en una clínica o en un hospital", explica Cruz. Tras informarlas sobre sus derechos, algunas deciden dar el salto y cruzar la frontera, buscando esas pastillas que ofrece México.

La mayor parte de las llamadas provienen de estados como Texas, Florida, Illinois, Ohio, Dakota y Oklahoma, precisamente los que tienen las leyes más estrictas. Verónica Cruz conoce en primera persona el trance por el que están pasando ahora sus vecinas en Estados Unidos. Hace 22 años, Guanajuato era el estado mexicano más restrictivo para el aborto, solo permitido en casos de violación. Entonces, "unos legisladores del Partido Acción Nacional que estaban gobernando decidieron eliminar esa causa. Querían meter en la cárcel a las mujeres que abortaban incluso después de haber sido violadas", recuerda Cruz. Ahí se le encendió la llama activista.

placeholder La activista mexicana Verónica Cruz.
La activista mexicana Verónica Cruz.

La situación, "igual de brutal que lo que está pasando ahora en Estados Unidos", fue el punto de partida para crear Las Libres. Junto a otras organizaciones proderechos de la mujer lograron que la población se movilizara y frenar el avance de la ley que no contemplaba el aborto en ningún supuesto. La segunda parte de la lucha llegó después: "Nos dimos cuenta de que aunque era un derecho, en la práctica no se aplicaba. Y muchas mujeres en diferentes partes de México eran obligadas a ser madres después de una violación porque nadie estaba a favor del aborto, nadie se lo quería practicar", sostiene la activista.

Las pastillas abortivas eran la mejor opción, porque no necesitan la colaboración de un médico. "Muchos son un obstáculo porque no quieren realizarlo y en otras ocasiones se necesita un dinero que las mujeres no tienen. Nosotras nos organizamos para que todas las mujeres puedan acceder a esta medicación. En 20 años hemos formado una amplia red de acompañamiento", explica Cruz. El mayor logro llegó en 2021, cuando la Suprema Corte de México despenalizó el aborto de forma definitiva.

Una caja de pastillas abortivas para 7 mujeres

En el caso de México, para comprar misoprostol no se necesita receta médica y está disponible en las farmacias. En Estados Unidos, en cambio, sí se requiere. Muchos profesionales de la medicina no quieren recetarlas —ya sea por motivos ideológicos o por miedo a las consecuencias en algunos estados— y las mujeres deciden adquirirlas en el mercado negro. Por lo tanto, aumenta el precio. El año pasado, la FDA puso fin a algunas restricciones para acceder a la píldora abortiva, como que pudiera ser recetada por los médicos de forma remota y enviada por correo postal. Sin embargo, el nuevo escenario legal en algunas partes de EEUU ha vuelto a poner trabas para que las mujeres accedan a esta medicación.

Foto: Un doctor entrega a una paciente la medicación inicial para inducir el aborto. (Reuters/Evelyn Hockstein)

A través de una red de grupos como Las Libres, los voluntarios compran las pastillas y en alguna ocasión ha sido la propia farmacéutica que fabrica el producto la que ha donado un lote. "Cada caja puede servir hasta para siete mujeres, se van regalando las cajas de lo que va sobrando. De ahí viene el concepto de aborto autogestionado, no se necesitan recursos", continúa la fundadora. Antes, el área de actuación se centraba en diferentes lugares de México, sobre todo para mujeres con pocos recursos, pero ahora se han unido mujeres estadounidenses que necesitan la misma ayuda.

Algunas de ellas llaman a Verónica Cruz "al borde de la desesperación". Incluso con barreras idiomáticas, piden consejo y ayuda para poder interrumpir su embarazado desde sus domicilios. Cruz afirma que la mayoría de las historias tienen que ver con el miedo a las consecuencias de abortar en su estado. No son miedos infundados. Esta última semana, la latina Lizelle Herrera fue detenida y acusada de asesinato por abortar en Texas. Ahora está a la espera de juicio.

Foto: Protesta frente a la Casa Blanca para exigir que se proteja el aborto legal. (EFE/Jorge Dastis)

La manera de actuar de las activistas no pasa desapercibida. Desde los dos lados de la frontera, estos grupos van directamente en contra de la ley de algunos estados de EEUU y ponen en duda la capacidad de las autoridades para identificar que una mujer se tome las pastillas desde su domicilio. Por el momento, Cruz no ha afrontado problemas legales. Desde Guanajuato, es muy complicado que Estados Unidos logre tomar acciones en su contra. Pero la activista ha afirmado que no descarta cruzar la frontera para repartir el medicamento si es necesario. Una vez en territorio estadounidense, los problemas legales aumentarían.

El fin de Roe vs. Wade, desde Texas

Avery vive en Texas desde hace dos años y trabaja en una empresa tecnológica. Se crio en Luisiana, otro de los estados con una de las leyes del aborto más estrictas. Cuando se derogó la sentencia Roe vs. Wade, estaba en un restaurante tomando algo. Nadie reaccionó. "La vida continuaba a mi alrededor mientras se racionaban los derechos de las mujeres. No parecía que a nadie le importara. Fue decepcionante", explica a El Confidencial.

Foto: Una mujer se tapa la boca con una cinta que dice "Aborto es fundamental", durante una manifestación contra el fallo que prohíben el aborto, frente al Tribunal Supremo en Washington (EEUU). (EFE/Lenin Nolly)

No es sorprendente que a muchos les resulte indiferente o hasta estén de acuerdo con la medida contra el aborto en uno de los estados más conservadores y religiosos de Estados Unidos. Sin embargo, Avery también ha visto un pequeño resquicio de resistencia en las protestas que ha habido en Austin. Esta ciudad ha aprobado incluso una resolución para proteger el derecho al aborto, en medio del veto total a este procedimiento en Texas.

Otras ciudades como Nueva Orleans han tomado medidas parecidas, pero no son suficientes para ayudar a todas las mujeres que viven en estados sin derecho al aborto. Que existan organizaciones como la de Verónica Cruz en Guanajuato es el mejor ejemplo. "México viene a ayudarnos y eso es muy bonito, teniendo en cuenta que Estados Unidos no siempre se ha portado bien con los mexicanos. La gente no, pero el Gobierno estadounidense no ha hecho las cosas bien en muchos sentidos", asegura Avery.

Foto: Cientos protestan frente a la casa blanca por la sentencia del aborto en EEUU. (EFE/Jorge Dastis)

Medicaciones como el misoprostol y la mifepristona también se utiliza en España de una forma controlada y bajo prescripción médica. "Las pastillas las utilizan las mujeres en su domicilio, no hace falta que estén hospitalizadas. Pero sí es cierto que llevan un control por parte de un ginecólogo que es el que lo prescribe, le pide una analítica para ver que está todo correcto y que no existen factores de riesgo o contraindicaciones", afirma a este periódico Corazón Hernández, secretaria de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.

Después de tomar la medicación, se someten a un control de forma ambulatoria para confirmar que el útero ha quedado evacuado. La ginecóloga subraya la importancia de este seguimiento por parte de un profesional médico. Por lo tanto, alerta de los problemas que puede haber si estas píldoras se envían o se consumen de forma clandestina. "Mandar medicación a distancia sin conocer al paciente sin saber en qué condiciones lo va a utilizar, me parece cuanto menos arriesgado", alerta.

Desde la organización Las Libres, intentan que ninguna mujer tenga que pasar sola por el proceso y que estén y se sientan acompañadas. En caso de complicaciones, siempre estaría alguien para responder con urgencia. Pero nunca será lo mismo que el seguimiento de un profesional y la rapidez con la que este puede actuar. Lo único que pueden hacer es "llenar el vacío que el sistema y la ley les han dejado a las mujeres", concluye Verónica Cruz.

En España, pocas sabrán lo que es el misoprostol y la mifepristona, pero en Estados Unidos muchas mujeres han tenido que familiarizarse con esta medicación. El pasado junio, el Tribunal Supremo anuló la sentencia Roe vs. Wade y, de golpe y plumazo, las mujeres de casi la mitad de los estados de EEUU vieron peligrar su derecho al aborto. Ahora, algunas están cruzando la frontera para poder acceder, en México, a unas pastillas que sus estados han decidido proscribir.

Aborto Estados Unidos (EEUU) México
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