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Vuelve la peregrinación a La Meca: ¿invitados a la casa de Alá o clientes de Arabia Saudí?
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Entre la religión y el negocio

Vuelve la peregrinación a La Meca: ¿invitados a la casa de Alá o clientes de Arabia Saudí?

Después de dos años de covid, Arabia Saudí vuelve a permitir la llegada de peregrinos extranjeros para celebrar el Hajj. Una vuelta a la 'normalidad' que este año ha llegado acompañada de cambios desconcertantes

Foto: Peregrinaje a La Meca. (EFE/EPA/Stringer)
Peregrinaje a La Meca. (EFE/EPA/Stringer)

“¡Oh Señor mío! Haz esta tierra [La Meca] segura y protégeme a mí y a mis hijos [a mis hijos y a su descendencia] de adorar a los ídolos”
Corán, 14:35

“He establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivar junto a Tu Casa Sagrada; para que, Señor nuestro, establezcan la Oración” (Corán, 14:37). Entonces Ibrahim, hace 4.000 años, fundó La Meca en un vastísimo desierto. Fue ahí donde, ayudado por su hijo Ismail, reconstruyó la Kaaba (la casa de Dios), el santuario cuadrado en cuya dirección rezan todos los musulmanes del mundo.

En aquel vacío el hombre podía tan solo orar y contar historias. Es por eso que la península Arábiga ha dado a luz a tantos profetas, dioses y poetas. Pero no solo de palabras y fe vive el hombre; entonces floreció el comercio.

Foto: Una mujer musulmana en Karachi (EFE) Opinión

Poco antes del nacimiento de Muhammad y de la creación del islam, la Kaaba albergaba en su interior a cientos de ídolos de diferentes religiones, entre los que se encontraba un fresco de la Virgen María con Isa (Jesús). La tierra seguía siendo árida y estéril, pero los clanes de La Meca habían hecho de la ciudad uno de los núcleos comerciales más importantes de la época. En los meses de tregua —de paz obligada en beneficio de la economía— llegaban caravanas desde lugares remotos. Entonces La Meca se convertía en una ciudad vibrante, en la que razas, idiomas y religiones se entremezclaban. Se celebraban torneos de poesía; los poemas ganadores eran colgados en el santuario sagrado (la Kaaba) para que los ciudadanos pudieran admirar la belleza de las palabras.

La Meca era ya entonces una gran potencia comercial y religiosa. Los viajeros acudían a hacer negocios y a orar a su dios, al que fuera, presente sin duda en aquel cubículo en medio del desierto.

Muhammad fundó el islam sobre los pasos de Ibrahim. El monoteísmo fue considerado entonces un agravio para la sociedad politeísta y tanto él como los primeros musulmanes fueron expulsados de La Meca.

Foto: Un hombre saudí observa una planta solar en Uyayna, al norte de Riad, en abril de 2018. (Reuters)

Pasaron los años, corrió la sangre y se sucedieron los relatos y los ángeles; hasta que en el año 630 d. C. el Profeta conquistó La Meca y ordenó la destrucción de todos los ídolos que habitaban dentro de la Kaaba. Según Bukhari, el Profeta expresó que el santuario no había sido profanado antes de él, ni lo sería después de aquel momento. Islamizó los ritos árabes paganos que siguen formando hoy en día parte del Hajj, la peregrinación sagrada, e hizo de esta uno de los cinco pilares del islam; una obligación para todo musulmán capaz física y económicamente de llevarla a cabo al menos una vez en la vida.

El Hajj en 2022

Después de dos años de pandemia mundial, Arabia Saudí vuelve a permitir la llegada de peregrinos extranjeros para la celebración del Hajj, que este año tiene lugar del 7 al 12 de julio. La vuelta a la ‘normalidad’ llegó, no obstante, acompañada de cambios desconcertantes: tan solo tres semanas antes del inicio, Arabia Saudí cambió el modo de gestionar las visas de peregrinaje. Aquellos que quisieran acudir desde Europa, Australia, Estados Unidos y Canadá debían solicitar los visados a través de la página web gubernamental Motawif, aunque ya hubieran contratado (y pagado) sus viajes mediante agencias privadas.

El objetivo de centralizar y gestionar los visados y la organización del Hajj desde el Gobierno responde oficialmente al intento de igualar las oportunidades de todos los musulmanes del mundo. Hasta entonces, muchos países de África y Asia tenían una cuota límite de peregrinos, mientras que Europa, América y Australia no contaban con limitaciones. Desde este año, solo los seleccionados por un sorteo automatizado podrán contratar los servicios de alojamiento y transporte exclusivamente a través de la página oficial del Hajj. ¿El objetivo? Una mayor transparencia, aseguran.

Foto: Funeral del coronel Sayad Jhodai en Teherán. (Reuters/Majid Asgaripour)

Arabia Saudí solo se mueve por intereses económicos; deshacerse de los servicios de las agencias de viajes se traduce en un incremento de sus ganancias directas”, explica A. W., ciudadano saudí residente en Francia. “De hecho, los precios que se han fijado son desorbitantes; se ofrecen paquetes de viaje que van desde 5.986 dólares el más barato a 9.768 dólares el de lujo”, agrega.

La falta de previsión con que se ha aprobado la medida ha provocado que muchos de los musulmanes que habían reservado el viaje mediante agencias especializadas hayan tenido que cancelarlo. “Esta medida supondrá también la pérdida de empleo de miles de personas que trabajaban en agencias de viajes especializadas”, se queja Hajar Baloch, empleada de una agencia de viajes islámica en París. “Por no hablar de los clientes que se han quedado sin poder hacer su peregrinación”, añade Hajar.

Religión vs. negocio

La página web Motawif, a través de la cual los peregrinos han de gestionar su viaje, no está exenta de controversia. Un informe publicado por el 'Middle East Eye' afirma que el sistema 'online' de gestión del Hajj cuenta con al menos un inversor —Prashanth Prakash— vinculado estrechamente al Bharatiya Janata Party (BJP) —el partido de ultraderecha de India—, que juega un papel central en las medidas represivas sobre la población musulmana y su persecución en el país sudasiático, un hecho que ha alertado a muchos intelectuales musulmanes.

"Arabia se mueve por intereses económicos; deshacerse de los servicios de las agencias se traduce en un incremento de sus ganancias"

¿Cómo puede ser que Arabia Saudí haya subcontratado parcialmente a una empresa con vínculos con el BJP para el desarrollo de un servicio de peregrinación islámica? La respuesta está clara: porque es lucrativo y porque el Reino se puede permitir cualquier tipo de hipocresía sin miedo a las consecuencias.

La Kaaba —la casa de Alá— está en su territorio. Miles de peregrinos acuden todos los años, dejando ganancias de millones de dólares. La religión es un negocio altamente rentable para un país que se beneficia de la obligatoriedad del Hajj.

Foto: Algunas chicas publican sus documentos para solicitar asilo

“Como saudí, tienes que elegir a quién eres fiel, a Alá o al Estado. No puedes serlo a los dos; es una incoherencia sacralizar la barbarie y justificar decisiones que solo benefician a la economía del Estado”, explica Hind H., estudiante desde La Meca. “El problema es que si protestas acabas en la cárcel”, agrega.

¿Son los peregrinos invitados a la casa de Alá o clientes de Arabia Saudí? El Gobierno, amigo de castigar duramente cualquier falta de respeto a su religión oficial, relaja sus prioridades cuando hay dinero en juego. Si hay que construir en lugares históricos y sagrados para beneficiar al sector privado, se construye. Si hay que masificar lugares de culto, se masifican. Y si mueren unas cuantas personas en estampidas, ‘Dios lo ha querido así’.

"Como saudí, tienes que elegir a quién eres fiel, a Alá o al Estado. No puedes serlo a los dos"

La Meca ha sido convertida en una suerte de resort temático en el que hay una regla estricta: no puedes quejarte ni perder la paciencia, o se invalidará el peregrinaje, hecho del que se aprovechan hoteles, conductores y guías de la zona.

En 2018, la Unión de Imanes Tunecinos hizo una petición oficial a su Gran Mufti para que condenara la violencia perpetrada por Arabia Saudí en Yemen y disuadiera a los musulmanes de participar en el Hajj de aquel año.

Según los datos recopilados por Yemen Data Project, Arabia Saudí es responsable de más de 24.000 ataques aéreos en Yemen desde 2015. A finales de 2021, la ONU estimó que la guerra se había cobrado la vida de 337.000 personas por acciones violentas o a través del hambre y enfermedades. El 70% de las víctimas mortales fueron niños menores de cinco años.

placeholder Peregrinos en La Meca. (EFE)
Peregrinos en La Meca. (EFE)

La mayoría de los musulmanes defienden que debe separarse el Hajj como obligación religiosa de las actividades políticas del país. Sin embargo, por mucho que intentemos separar ambas realidades, son universos que se solapan y se retroalimentan.

Un coste cada vez mayor de la peregrinación a la casa de Alá no repercute positivamente en la situación del islam o de la Ummah (la comunidad islámica en el mundo). El dinero contribuye a la riqueza nacional, que entre otras cosas se utiliza para afianzar la posición del país como el segundo mayor importador de armas del mundo, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri). “Los musulmanes somos responsables de cumplir con nuestra obligación con el islam; lo que haga el Gobierno saudí con su dinero es algo que los responsables tendrán que explicar ante Alá en el Día del Jucio”, explica W. Al Hassan, profesor de estudios religiosos en Jeddah.

Las circunstancias exclusivas que rodean al Hajj hacen de esta peregrinación una de las más lucrativas del mundo. La Kaaba ha sido históricamente objeto de disputas tanto políticas como religiosas y los gobiernos han utilizado durante siglos su sacralidad como arma arrojadiza.

Foto: Imagen de archivo de unas mujeres con niqab. (EFE) Opinión

Arabia Saudí, tierra madre de profetas, dioses y petróleo, no teme las repercusiones. No solo los musulmanes se postran a diario en su dirección. También políticos y millonarios bajan la cabeza y entienden que los crímenes contra la humanidad cometidos por el Reino son solo migas incómodas que es mejor sacudirse sin mirar, no vayan a incomodar al anfitrión que les alimenta.

El Hajj de los peregrinos

La mayoría de los musulmanes sueñan con encontrarse frente a la Kaaba, con volver a la esencia del islam, con posar la mirada en el lugar donde los ojos del Profeta se posaron hace más de 1.400 años. El Hajj conlleva ideas de solidaridad, comunión y universalidad. La Meca es un refugio para volver a lo esencial, a esa Kaaba vaciada de ídolos que recuerda la lucha continua contra todo aquello que idolatramos hoy en día: materialismos, supersticiones, vanidades y demás cuestiones que nos alejan de la unidad de Alá.

“Uno no puede venir a Arabia Saudí a protestar, te encierran”, dice W. Al Hassan. “Pero hay otras formas de hacer conciencia”, añade. Son cada vez más los jóvenes que convierten su Hajj en una reflexión colectiva sobre la Ummah y sobre los clérigos que monopolizan el islam. Son cada vez más los jóvenes que desaprueban la interferencia del Gobierno en los asuntos religiosos y hablan y escriben contra la soberanía férrea que se autoproclama dueña de la casa de Dios. Viven su Hajj como una reinterpretación radical de su relación con Alá y entienden que toda revolución comienza con la conciencia. Reconocer los problemas del sistema. Hacer ruido. Hablar de ello. Recordar que el Profeta Muhammad vació la Kaaba de ídolos y que Arabia Saudí está haciendo de La Meca un ídolo en sí.

Los oligarcas del desierto ya no temen a Alá, lo utilizan. Hacen de su nombre una marca, un negocio.

“¡Oh Señor mío! Haz esta tierra [La Meca] segura y protégeme a mí y a mis hijos [a mis hijos y a su descendencia] de adorar a los ídolos”
Corán, 14:35

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