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Cómo reventar el fraude financiero del siglo: "Dormía con un martillo bajo la almohada"
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ENTREVISTA a DAN MCCRUM

Cómo reventar el fraude financiero del siglo: "Dormía con un martillo bajo la almohada"

El colapso de la 'fintech' alemana de pagos electrónicos que se declaró insolvente tras haber falsificado sus cuentas es uno de los mayores escándalos financieros de la historia reciente

Foto: Dan McCrum (Foto: Charlie Bibby)
Dan McCrum (Foto: Charlie Bibby)

"¿Te interesarían algunos mafiosos alemanes?". Esta fue la pista que dio comienzo a una investigación de seis años con la que el periodista del Financial Times, Dan McCrum (Londres, 1987), destapó Wirecard, el fraude financiero más importante de la historia reciente de Europa.

Todo lo relacionado con esta nueva empresa que desafiaba a Silicon Valley parecía demasiado bueno para ser verdad: expansión de oficinas por todo el mundo, crecimiento desbocado e incluso un director ejecutivo con jersey negro de cuello alto en homenaje a Steve Jobs. Fundada en 1999, con sede en Aschheim a las afueras de Munich, empezó como procesador de pagos para páginas web de pornografía y juegos de azar, y evolucionó hasta ser una exitosa empresa de servicios online, llegando incluso a ser valorada como grupo Dax por encima del Deutsche Bank. Pero en 2020 se declara en bancarrota porque 1.900 millones de euros nunca aparecieron en su balance. Nadie se había dado cuenta de ello, ni los auditores de EY, ni la autoridad de supervisión BaFin, ni el Bundesbank.

Foto: EC.

Aunque, más allá de la cuenta de resultados, McCrum se topa con una historia rocambolesca y peligrosa de piratas informáticos, espías y un jet privado llevando a Bielorrusia al hombre con todas las claves. Ahora relata todos los detalles en el libro `Hombres de dinero´, un viaje vertiginoso al inframundo de la economía global.

PREGUNTA. ¿Cuándo fue la primera vez que escuchó hablar de Wirecard?

RESPUESTA. Fue en el verano de 2014. Estaba interesado en empresas que podrían tener problemas contables. Estaba hablando con un administrador australiano de un 'hedge fund' cuando me dijo “Ahora dime, ¿te interesarían algunos mafiosos alemanes?” y empezó a hablarme de una compañía de venta de pagos online. Creo que entonces valía 4.000 o 5.000 millones de euros. Nadie le estaba prestando mucha atención, pero había ya sospechas de que podría estar procesando pagos por algunas de las cosas más desagradables que se pueden encontrar online, como pornografía infantil y apuestas por internet en sitios donde están prohibidas. Fue cuando comencé a investigar.

P. El momento clave, sin embargo, no se produce hasta 2018, cuando le contacta Pav Gill, el primer denunciante. Aunque la figura verdaderamente fascinante es la de su madre.

R. Ella es un personaje increíble en toda esta historia. Es una mujer que se vio obligada a casarse por matrimonio concertado y que luego echa al marido alcohólico de casa y cría a su hijo completamente sola en Singapur. Mientras se forma para trabajar en finanzas, lleva a su hijo a la universidad e incluso luego a viajes de negocios porque no tiene con quién dejarle. Luego es Pav quien se convierte en un abogado exitoso. Cuando él comienza a trabajar en Wirecard descubre movimientos de dinero que no tienen ningún sentido: 2 millones de euros aquí, 2 millones de euros allá. Pero cuando lo comunica a la central de Múnich, para su sorpresa, le despiden. Fue entonces cuando su madre decide mandarme un email para contactar conmigo. No estaba dispuesta a que la empresa se saliera con la suya. Cuando su hijo se entera, dice: “Dios mío, ¿qué has hecho?” Pero accede luego a reunirse conmigo. Y esa es la llave que abre todo.

P. Otro de los grandes personajes de toda la trama es el austriaco Jan Marsalek, la mano derecha del director de la compañía que, cuando es despedido y sale todo el escándalo a la luz, se va de inmediato a Bielorrusia. Es el único que consigue escapar. Actualmente está en busca y captura por Interpol. Todo apunta a que se encuentra en Rusia.

R. Es un niño prodigio que abandonó la escuela secundaria para comenzar su propia empresa de tecnología y acaba en Wirecard. No dejaba de decir que estaba demasiado ocupado para ir a la universidad, demasiado ocupado incluso para aprender a conducir. Es un ejemplo fascinante de cómo la confianza y arrogancia te llevan por un largo camino. Luego tenía esa extraña fijación por James Bond y el mundo de espías. Le encantaba fanfarronear delante de sus colegas de sus aventuras. Una de ellas fue su viaje en 2017 a la ciudad de Palmira en Siria, justo después de que el ejército ruso la recuperó de los combatientes de ISIS. Según Marsalek, fue allí por invitación del ejército ruso inmediatamente después de completar con éxito la operación. En 2018, mostró a sus socios en Londres cuatro documentos clasificados de una investigación realizada por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas. Contenían información sobre el ataque a [ex espía ruso] Sergei Skripal y su hija Yulia, y la fórmula química del agente nervioso “Novichok”. Todavía se desconoce cómo consiguió los documentos secretos. Cuando las autoridades policiales alemanas inician el procedimiento de quiebra contra Wirecard y los directivos son detenidos, resulta que él desaparece con un vuelo destino a Bielorrusia. Ahora se cree que está cerca de Moscú.

Foto: Vista de una bandera de Alemania. (EFE)

P. ¿Se puede asumir entonces que era un espía ruso?

R. Es una locura, ¿verdad? Definitivamente era amigo de los espías. Todos pensaban que era un niño prodigio, pero mientras escribía el libro, descubrí que no tenía idea de lo que estaba haciendo. Y así, hasta el día de hoy, no sé si pudo haber sido un espía. Pero también creo que hay una buena posibilidad de que solo estuviera fingiendo y que los espías lo estuvieran utilizando para que hiciera lo que ellos querían. Desde luego Marsalek tiene muchas respuestas para preguntas que hoy siguen abiertas: ¿Para quién blanqueaba dinero Wirecard? ¿A qué otros delitos se dedicaba la compañía?

P. Cuando comienza a publicar los reportajes, su vida se convierte en un infierno. Recibe todo tipo de presiones, amenazas e incluso vigilancia. ¿Cómo soportó todo aquello?

R. Wirecard nunca actuó como una empresa normal. Desde el principio, hubo piratas informáticos involucrados, detectives privados que nos empezaron a seguir. En un momento, a mi jefe, Paul Murphy, incluso le ofrecieron un soborno de 10 millones de dólares para que todas las historias desaparecieran. Fue increíble. Nunca habíamos vivido algo así y nos dio el ímpetu para seguir adelante. Pero no fue nada fácil. Teníamos que utilizar mensajes encriptados, no podíamos llevar teléfonos a las reuniones y trabajábamos con ordenadores portátiles que no estaban conectadas a Internet. Algunas medidas de control de documentos bastante serias. Cuando iba camino a mi casa me sentía vigilado. Nunca me ponía cerca de las vías en el metro. Llegué incluso a dormir con un martillo debajo de la almohada.

Desde el principio hubo piratas informáticos involucrados y detectives privados que nos empezaron a seguir

P. Sin embargo, explica que el mayor obstáculo es cuando es víctima de las “fake news” y, como parte de una campaña de desprestigio, le acusan a usted de ser el corrupto.

R. Cuando destapamos la historia en enero de 2019, Heike Pauls, una analista de investigación de acciones respetada y ampliamente seguida en el Commerzbank de Alemania, publicó una nota para los clientes del banco donde calificaba el reportaje de “noticia falsa”. Cuando me lo dijeron en el periódico no me lo podía creer. Pensaba de verdad que se trataba de una broma. Pero no lo era. Wirecard realizó una campaña muy efectiva en Alemania donde me acusaba directamente de ser un corrupto y estar comprado por agentes terceros para publicar noticias falsas sobre la compañía y así manipular los mercados. Para mí, fue la primera vez que me encontré personalmente con todo el asunto de las 'fake news'. Por aquel entonces ya se había analizado el fenómeno de Donald Trump y el uso de las 'fake news' como manipulación. Pero no me podía creer que pudiera ser víctima de todo aquello. Todo había sido tan loco hasta ese momento que esto fue una vuelta de tuerca más. Llega el punto en el que empiezas a dudar de ti mismo. Tu trabajo como periodista es averiguar cosas, verificar que sean ciertas y presentarlas al mundo. Lo que es enloquecedor es cuando el mundo se da la vuelta y dice: "no te creemos, parece más probable que seas tú el corrupto".

P. ¿Qué lecciones podemos sacar de todo este fraude? ¿Cómo es posible que nadie se percatara de lo que estaba pasando, ni los auditores, ni la autoridad de supervisión BaFin, ni el Bundesbank?

Una de las lecciones clave es que un fraude de esa magnitud puede esconderse a simple vista y mucha gente puede ignorar la evidencia de que algo anda mal cuando hay dinero en juego. Todos asumieron que alguien más había hecho el trabajo. Los banqueros miraron a los auditores, que miraron a los inversores, que miraron a los analistas, que miran a los reguladores. Cada uno de ellos pensó que si habría algo mal otros lo habrían detectado. Lo que es sorprendente también es que un medio reputado como Financial Times expusiera con evidencia clara lo que estaba sucediendo y la empresa tardara ocho meses en colapsar. Así que tal vez deberíamos preguntarnos por qué dejamos que las empresas se investiguen a sí mismas. Una pregunta más amplia sería también por qué policías, fiscales, reguladores tuvieron una especie de fallo de imaginación. Miraron a hombres encantadores que vestían trajes de negocios y no pudieron pensar que eran criminales cuando lo parecían. Lo cual, si se compara con la forma en que tratan muchos otros delitos, es muy extraño.

P. ¿La fascinación por la nueva tecnología financiera puede haber jugado un papel importante para que los inversores ignoraran las señales de alerta?

Acabamos de vivir esta era dorada de FinTech, donde todo lo que tenga que ver con FinTech se trata como algo increíble. No miras el negocio como es ahora. Miras el maravilloso horizonte, ¿qué tan grande podría ser? ¿Qué podría estar haciendo? Esa es la base de muchas evaluaciones de FinTech ahora. Wirecard realmente jugó con esto. Puso objetivos ridículamente detallados. Markus Braun [ex director ejecutivo de Wirecard] podría decirle cuáles serían las ventas y las ganancias en 2025 e iban a ser enormes. Como en Alemania no había grandes precedentes de este modelo de negocio, la gente les creyó.

"¿Te interesarían algunos mafiosos alemanes?". Esta fue la pista que dio comienzo a una investigación de seis años con la que el periodista del Financial Times, Dan McCrum (Londres, 1987), destapó Wirecard, el fraude financiero más importante de la historia reciente de Europa.

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