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La industria por la que Ucrania ha apostado en la guerra (y que a la UE le viene de perlas)
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La energía, el otro frente bélico

La industria por la que Ucrania ha apostado en la guerra (y que a la UE le viene de perlas)

Que Ucrania venda electricidad a sus vecinos occidentales es un muy necesario alivio económico para el país en guerra y un recurso adicional para una UE deseosa de independizarse del gas ruso

Foto: Dos operadores trabajan en la sala de control de Ukrenergo, la compañía estatal de electricidad ucraniana. (Reuters/Valentyn Ogirenko)
Dos operadores trabajan en la sala de control de Ukrenergo, la compañía estatal de electricidad ucraniana. (Reuters/Valentyn Ogirenko)

La semana pasada, un comunicado de la Comisión Europea pasó desapercibido en medio del maremágnum informativo. "Los operadores de sistemas de transporte de Europa continental han acordado abrir gradualmente el comercio de electricidad con Ucrania", rezaba el escueto texto publicado desde Bruselas. Pese a la poca fanfarria del anuncio, este supone tanto la culminación de años de esfuerzos por parte de Ucrania como el primer paso hacia un futuro en que el país podría convertirse en una pieza clave de la arquitectura de seguridad energética europea.

Que Ucrania pueda empezar a vender electricidad a sus vecinos occidentales supone un muy necesario alivio económico para el país en guerra y un recurso adicional para una UE deseosa de deshacerse de su dependencia del gas ruso. Actualmente, Ucrania genera más electricidad de la que utiliza, en parte por el desplome del consumo fruto de la invasión, por lo que Kiev está en condiciones de exportarla a sus vecinos europeos con quienes cuenta con interconexiones —Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumanía—, que utilizan gas natural para su propia producción eléctrica. "Ahora mismo, todo el centro y este de Europa tiene déficit de electricidad, y Ucrania podría ser clave para ayudar a cubrir esas necesidades. Según nuestros cálculos, tras algunas reformas [técnicas, de sincronización y seguridad en la red], en un año Ucrania será capaz de exportar a Europa 2,73 gigavatios de electricidad. Si Ucrania tiene la opción de una exportación eléctrica a escala total, podría reemplazar más de 5.000 millones de metros cúbicos de gas ruso", asegura Oleksandr Kharchenko, viceministro de Energía de Ucrania, en entrevista con El Confidencial.

Foto: Una obra de arte representando un dragón comiéndose al presidente de Rusia, Vladímir Putin, con el cartel 'Ucrania, sé fuerte' flota en un embalse en Helsinge, Dinamarca. (EFE/Claus Rasmussen)

La entrada de Ucrania en el mercado eléctrico europeo "resulta muy útil en un contexto de posible corte de suministro del combustible por parte de Rusia", explica por su parte Phuc-Vinh Nguyen, investigador del Instituto Jaques Delors en París especializado en energía. En el corto plazo, el dinero que obtendría Ucrania de este intercambio no es más que una gota en el océano de fondos que es necesario para reconstruir el país. Lana Zerkal, asesora del ministro de Energía, afirmó recientemente en una entrevista con el canal de televisión pública Suspilne que, para fin de año, Kiev podría "ganar alrededor de 1.500 millones de euros", una cifra modesta en medio de un conflicto que cada semana le cuesta al país en torno a 4.500 millones, según un estudio de la Kyiv School of Economics.

Las pérdidas también afectan al sector energético privado. Maxim Timchenko, director ejecutivo de DTEK, la compañía eléctrica privada más grande de Ucrania, aseguró en mayo que el déficit en el sector energético alcanza los 250 millones de dólares al mes. "La solución lógica para evitar el colapso financiero es la exportación de electricidad a gran escala a Europa", defendió. Todo beneficio sigue resultando clave en un momento en que el bloqueo ruso del mar Negro ha cercenado la capacidad ucraniana de generar ingresos. "El valor simbólico también es importante", argumenta el experto Phuc-Vinh. "La UE ayuda a Ucrania frente a la invasión rusa, pero Ucrania también ayuda a la UE frente al chantaje energético de Moscú", agrega.

Foto: Lavrov con su homólogo turco, Mevlut Cavusoglu. (Reuters)

Es en el largo plazo donde la recién estrenada interconexión eléctrica entre Europa continental y Ucrania adquiere especial relevancia. Actualmente, el país cuenta con una capacidad energética instalada de 55 gigavatios (GW), una cifra superior al 5% del conjunto de la UE (950 GW, según Deloitte). "Ucrania tiene muchísimo potencial, con más de la mitad de la energía producida por centrales nucleares, las cuales son bajas en emisiones de carbón y útiles en un contexto en el que la UE intenta desprenderse del carbón y el petróleo, pero también del gas", indica Phuc-Vinh.

"Por supuesto, somos conscientes de que esto no se puede hacer hasta que se termine la situación de seguridad y terminemos todas las mejoras necesarias en las instalaciones, pero entonces ayudaremos a la UE a hacer la electricidad más barata, más asequible y que reduzca el consumo de gas… Algo que ya estaba en el plan de la UE incluso antes de la invasión", defiende Kharchenko.

"Ayudaremos a la UE a hacer la electricidad más barata y a reducir el consumo de gas, algo que estaba en el plan de la UE antes de la invasión"

Este potencial podría verse realizado en un futuro posbélico en que Ucrania haya sido reconstruida gracias a un equivalente del siglo XXI del Plan Marshall. Según una base de datos del ministerio, que no está actualizada con los últimos avances del frente de batalla en el este, la infraestructura energética ucraniana ha sufrido más de 300 ataques, la mayoría de artillería y misiles. Kiev ha denunciado, y el escenario sobre el terreno parece darle la razón, que Rusia ha atacado especialmente la infraestructura energética, logrando colarse en numerosas ocasiones en el deficiente escudo protector de la limitada fuerza aérea ucraniana. Además de refinerías e instalaciones de almacenamiento de gas y petróleo, objetivos prioritarios, también han quedado dañadas las líneas de transmisión eléctrica y subestaciones de la red de distribución. Este mismo domingo, la mayor parte norte de la provincia de Donetsk (Donbás) quedó sin electricidad.

Las plantas nucleares ucranianas también han sido campo de batalla. Los rusos se han hecho con el control de la central de Zaporiya, que sin embargo sigue suministrando energía a la red energética ucraniana. Aunque la producción se ha reducido a mínimos, 'apagar' una planta nuclear conlleva retos técnicos y de seguridad que hacen "imposible" —según Kharchenko— el cierre. Rusia ha asegurado que prentende cobrar a Ucrania por la energía que sigue produciendo la planta, algo que el viceministro cataloga de "farol", ya que la otra opción, unir la planta al sistema eléctrico ruso, "tomaría cinco años y una inversión millonaria".

Foto: Volodímir Zelenski, en una imagen de archivo. (Getty/Presidencia de Ucrania)

La Unión Europea, que desde el inicio de la guerra ha estado entregando material a Ucrania para reparar la infraestructura eléctrica dañada, ya ha anunciado que será una parte activa del proceso de reconstrucción del país, con especial énfasis en la industria energética. "Con Ucrania seguiremos trabajando juntos para garantizar la seguridad del suministro y un sector energético que funcione, al tiempo que allanamos el camino para el futuro comercio de electricidad e hidrógeno renovable, así como para reconstruir el sistema energético en el marco de la iniciativa REPowerUkraine", ha anunciado la Comisión. Esta reconstrucción implicaría la transformación de las infraestructuras destruidas en fuentes de energía renovables, alineando todavía más a Kiev con la transición energética que ansía Bruselas. El 'mix energético' de Ucrania es muy variado y "limpio", según los datos del ministerio: el 75% es de cero a neutral en cuanto a emisiones (principalmente nuclear y otras renovables). La UE no es la única interesada en inversiones. Empresas estadounidenses o surcoreanas ya han demostrado su interés en invertir en el programa nuclear del país, pese a la delicada situación actual.

Sin duda, convertir Ucrania en una parte importante de la estrategia energética europea llevará un gran cantidad de tiempo, inversiones y voluntad política. Sin embargo, una mirada al pasado demuestra que gran parte de este desafío ya ha quedado atrás.

Un largo camino con un esprint final

Para llegar hasta el punto actual, ha sido necesario un largo camino lleno de imprevistos y desafíos. El origen se remonta a 2005, con la elección de Viktor Yushchenko como presidente de Ucrania. El mandatario quería dar un giro a Occidente y reducir la dependencia de Rusia en todas las áreas posibles, especialmente la energética, por lo que comenzó a explorar la posible sincronización de la red eléctrica ucraniana con la de Europa continental. Este proceso se aceleró tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, estableciendo un presupuesto estimado de 50 millones de euros para el proyecto. La fecha para completar la iniciativa se estableció inicialmente para 2026 pero, conscientes de la urgencia, las autoridades ucranianas lograron acelerarla hasta 2023.

En una red eléctrica interconectada, la energía puede transmitirse desde una región con un excedente de electricidad a una que no tiene suficiente para satisfacer la demanda, evitando posibles apagones o sobrecargas del sistema. Para integrarse en una nueva red, la infraestructura energética de un país debe sincronizarse con sus frecuencias eléctricas, lo que implica el uso de equipos e instrumentos muy distintos y un largo proceso de pruebas y ensayos.

"El proceso de interconexión con el resto de Europa debería completarse a lo largo de 2023"

A raíz de este proyecto, el pasado 24 de febrero los operadores ucranianos desconectaron la red de su país de la de Rusia, en la que llevaba décadas integrada. Se trataba de un ensayo para confirmar si Ucrania era capaz de funcionar temporalmente mediante su propia producción de electricidad, uno de los pasos que los TSO de Europa continental exigen para el proceso de sincronización. El plan era que la prueba durara tan solo tres días, pero apenas horas después de su inicio, las tropas rusas iniciaron la invasión. Superado el 'shock' inicial de la guerra, las autoridades ucranianas llegaron a una conclusión inevitable: la red eléctrica de Ucrania nunca volvería a estar unida a la de Rusia.

En las siguientes dos semanas, Kiev aceleró un trabajo planeado para un año entero, solicitando una sincronización de emergencia con Europa continental y manteniendo la red eléctrica funcionando en todo momento en 'modo isla'(sin ningún tipo de suministro externo) a pesar de los reiterados ataques rusos contra infraestructuras de producción eléctrica. "La integración a la red eléctrica europea es un ejemplo más de nuestro deseo hacia la integración europea, y lo cumplimos mejor de lo que nadie esperaba", sostiene Nataliya Forsyuk, directora general de la Oficina Gubernamental para la Integración Europea y Euroatlántica de Ucrania, en entrevista en Kiev.

"Honestamente, estoy asombrado por lo que Ucrania logró", asegura Phuc-Vinh Nguyen. "El mercado eléctrico es uno muy peculiar, con cambios constantes que requieren de un gran margen para mantener el equilibrio entre oferta y demanda. Durante ese periodo tan turbulento, los operadores ucranianos consiguieron hacer funcionar el país como una isla eléctrica y eso es un éxito que, hasta donde yo sé, no tiene precedentes. Nadie les estaba proporcionando electricidad externa y no tenían manera de añadir capacidad adicional, pero lo consiguieron. Es algo fascinante".

La semana pasada, un comunicado de la Comisión Europea pasó desapercibido en medio del maremágnum informativo. "Los operadores de sistemas de transporte de Europa continental han acordado abrir gradualmente el comercio de electricidad con Ucrania", rezaba el escueto texto publicado desde Bruselas. Pese a la poca fanfarria del anuncio, este supone tanto la culminación de años de esfuerzos por parte de Ucrania como el primer paso hacia un futuro en que el país podría convertirse en una pieza clave de la arquitectura de seguridad energética europea.

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