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Todo lo que dice (y no) el raro momento de crítica en la TV rusa sobre la invasión de Ucrania
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"La situación va a ir a peor"

Todo lo que dice (y no) el raro momento de crítica en la TV rusa sobre la invasión de Ucrania

La intervención del coronel retirado Mikhail Khodaryonok, en la que con medidas palabras critica la 'operación militar especial', es un unicornio en el actual panorama mediático ruso

Foto: Khodaryonok, en un momento de su intervención en '60 Minutos'.
Khodaryonok, en un momento de su intervención en '60 Minutos'.

Imagínese que solo tiene cuatro minutos y 31 segundos para juzgar lo que está pasando en la TV estatal rusa. En este clip, los comentaristas, habitualmente pendencieros como en la mayoría de los programas de debate más populares de televisión, se mantienen en silencio. Apenas la presentadora se atreve a meter baza, mientras en los gráficos del plató aparecen mapas, baterías de misiles, tanques, trincheras y armamento militar en distintas partes de Ucrania. Está hablando un analista de defensa, exmilitar del Ejército ruso, invitado a uno de los programas 'talk show' políticos favoritos de la cadena Rossiya 1, líder en audiencia, donde cada día, durante dos o tres horas, el Kremlin saca músculo de su propaganda para público interno. El invitado lanza algunas bombas: "La situación [en la guerra de Ucrania], para nosotros [Rusia], francamente se va a volver peor".

Pero la intervención del coronel retirado Mikhail Khodaryonok en el popular programa '60 Minutos' ruso, en la que con medidas palabras ofrece alguna crítica a la 'operación militar especial' (en lenguaje kremliniano, la invasión de Ucrania) y que se ha hecho viral en Occidente, es un unicornio en el actual panorama mediático ruso. Lo que Francis Scarr, periodista de la BBC cuyo trabajo se centra en monitorear la televisión rusa, ha catalogado como un "extremadamente raro momento de franqueza".

Foto: El presentador estrella ruso, Vladimir Solovyov. (Rossiya 1)

Las palabras de Khodaryonok, que hacen una dura evaluación del curso de la guerra y el aislamiento internacional que sufre Rusia, pero sobre todo la reacción de la presentadora del 'talk show' político, una suerte de 'El Chiringuito', 'Sálvame' o 'Al Rojo Vivo' ruso, permiten leer algo más allá sobre el actual estatus de una de las más potentes armas de propaganda interna del Kremlin.

Khodaryonok empieza su demoledora intervención original asegurando que no hay que tragarse "tranquilizantes informativos" que apunten a una presunta crisis de moral que está poniendo al borde de la rendición a las tropas ucranianas. "Eso, por decirlo suavemente, es falso", asegura. Le interrumpe rápidamente la presentadora del programa, la renombrada Olga Skabeyeva (en la lista de sanciones de la Unión Europea), célebre por seguir religiosamente la línea del Kremlin. Con el resto de los panelistas sumidos en un silencio sorprendido, Skabeyeva apunta a reportes de tropas ucranianas individuales que tienen "falta de financiación y de armas".

Foto: El coronel Mijaíl Khodarenok, en el programa '60 Minutos'. (Twitter) Opinión

Aquí tenemos el primer punto de lo que la propaganda oficial del Kremlin está insistiendo ahora mismo al público interno:

  • Que el Ejército ucraniano está bajo de moral, asustado y confundido.

Este es, quizás, el punto más obviamente rebatible. Cualquiera que haya pisado Ucrania, especialmente tras superar la primera semana de 'blitzkrieg' (guerra relámpago) rusa y más aún tras la retirada de las tropas rusas del norte de Kiev (principios de abril), de Járkov (segunda semana de mayo) y la lentitud del avance en Donetsk puede palpar la altísima moral de las tropas y la población ucraniana, pese a todos los estragos y daños de la guerra. En esta línea, fuentes de la OTAN aseguran a El Confidencial que, precisamente, es ahora Ucrania la que está más reticente a sentarse a negociar una salida negociada con Rusia (lo que implicaría, según los cálculos de Kiev, algún tipo de cesión territorial), pues siente que está viviendo un 'momentum' militar que Rusia no está teniendo... Algo que precisamente apunta el analista Khodaryonok, pero en 'prime time' de la televisión rusa. Al menos solo era lunes.

Según Khodaryonok, los rusos habrían tendido erróneamente a tratar de extrapolar los problemas de unos pocos soldados en el Ejército ucraniano para aplicar a todas sus Fuerzas Armadas. Siguiendo con la intervención, el comentarista responde cauto a Skabeyeva que, por supuesto, pero que la situación general es que "las Fuerzas Armadas ucranianas son capaces de movilizar a un millón de personas". Rusia, en cambio, no lo tiene tan fácil. Khodaryonok ya se había mostrado antes crítico sobre la opción de la movilización masiva en Rusia, para la que sería necesario antes declarar el estado de guerra y que implica numerosos problemas para el propio Ejército ruso y el control de la opinión pública rusa.

Y ese millón de ucranianos y ucranianas estarían —insiste Khodaryonok en el fragmento de, recordemos, apenas 4:31 minutos de un programa de varias horas— con una "altísima moral", "listas para derramar su sangre por la patria", un punto en el que no están las tropas rusas. Pero no solo de moral vive un ejército, como intenta responder la propia Skabeyeva, y entramos en el segundo punto de fricción narrativa del Kremlin.

  • Que el Ejército ucraniano es un Ejército débil, cochambroso y sin entrenamiento.

Skabeyeva intenta agarrarse entonces a la calidad de ese Ejército, señalando que esos reclutas voluntarios no serían tan capaces como un ejército de profesionales. La propaganda rusa quiere incidir en que el Ejército ucraniano sigue siendo, como fue en 2014, cuando no pudo evitar la anexión de Crimea o el levantamiento de las regiones del Donbás, un Ejército miserable. Khodaryonok tiene la respuesta: el Ejército ucraniano, además de la moral de estar luchando por su patria, está obteniendo cada vez mejor entrenamiento y armamento de sus socios occidentales. "La clave es si serán capaces de suministrar a ese Ejército armas modernas y material militar", sostiene, para asegurar que "por supuesto, por su cuenta, Ucrania no podría haber hecho nada". Pero Khodaryonok señala también a la pronta entrada en vigor de los acuerdos de suministro de armamento de EEUU a Ucrania y de la ayuda de la Unión Europea.

Foto: El capitán Chaika en Saltivka, un barrio de Járkov. (KAP)

"La imagen de un millón de soldados ucranianos armados [con apoyo de EEUU y la Unión Europea] tiene que verse como una realidad de un futuro cercano y tenemos que tenerla en cuenta en nuestros cálculos estratégicos y operacionales", continúa. "La situación, para nosotros, francamente se va a volver peor".

Y así llegamos al tercer punto.

  • Occidente contra Rusia.

Mientras que Ucrania está recibiendo financiación y armamento de Occidente, Rusia apenas puede llamar a la puerta de China, India o incluso a sus satélites históricos, miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO, por sus siglas en inglés, conocida como la OTAN de los países exsoviéticos). El pasado lunes, en un encuentro en Moscú, solo el presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, apoyó públicamente la invasión, entre miradas de incomodidad del resto. Muchos, aunque no dan su apoyo a Ucrania, prefieren mantenerse al margen.

Foto: Zelenski, en uno de sus discursos. (EFE/Grant Ellis)

“La mayor debilidad con la situación militar y política [de Rusia]”, defendía Khodaryonok, "es que estamos en un aislamiento político total y el mundo entero está en nuestra contra, incluso si no queremos admitirlo. Necesitamos resolver esta situación".

El análisis de Khodaryonok podría también encajar en la narrativa rusa (mencionada por el propio Vladímir Putin) de que Rusia no está luchando contra Ucrania —que debería ser un enemigo fácil de batir—, sino contra todo Occidente —de ahí la limitación de resultados—. Pero el alcance de esa guerra en la esfera internacional fue el elemento de rifirrafe con Skabeyeva.

Foto: Representación de los presidentes Joe Biden, China, Xi Jinping, y Rusia, Vladímir Putin, en las fallas de Valencia. (EFE/Carlos Cárdenas)

Para Skabeyeva, es solo "Occidente" contra Rusia. Khodaryonok responde: "Estarás de acuerdo que esto no es una situación normal cuando contra nosotros hay una coalición de 42 países y cuando nuestros recursos, político-militares y técnico-militares, son limitados (...) En cuanto a India y China [que Skabeyeva sostenía que su apoyo era tan bueno como el de Europa o EEUU], su apoyo a nuestro país no es tan incondicional". China, aunque sin cerrar la puerta a Rusia, ha mantenido una posición de 'extremocentrismo' que ha llegado a exasperar.

¿Error o estrategia?

Por supuesto, la intervención de Khodaryonok —que, por si alguien se había llevado a engaño, no es opositor al Gobierno de Putin— ha levantado las teorías de la conspiración, como ya lo hizo en su momento la aparición en TV de la periodista rusa Marina Ovsyannikova con un cartel de 'No a la guerra' (por si alguien se pregunta dónde está, se anunció hace unas semanas que ha sido contratada como colaboradora 'freelance' por el diario alemán 'Die Welt'). "No se necesita coraje para decir cosas en la televisión rusa, se necesita permiso", ha aseverado Garry Kasparov, gran maestro de ajedrez y uno de los más locuaces críticos del Kremlin. "La televisión en directo ha sido completamente prohibida en Rusia desde hace una década, a excepción de los telediarios nocturnos más insípidos, por esa razón. No preguntéis por qué las autoridades lo han permitido, sino por qué querían que se viera", continúa.

Foto: Marina Ovsyannikova sujeta su cartel en el fondo.

El hecho de que Khodaryonok hable, el único de los comentaristas presentes en el momento que ha tenido experiencia militar real (es coronel retirado) en el Ejército ruso, lo que parecería sustentar su análisis más sobre el terreno de algunos de los innegables errores tácticos rusos, así como que ya el 3 de febrero publicara un artículo en el que predecía con bastante exactitud cómo se desarrollaría una invasión rusa de Ucrania (aquí, en ruso), sin 'blitzkrieg' de apenas horas para hacer caer Kiev ("una fantasía"), lejos de la idea de que nadie defendería al régimen de Kiev ("lo harán, incluso los rusoparlantes") o el estado calamitoso del Ejército ucraniano ("eso era en 2014 (...) ahora está organizado mayoritariamente por estándares de la OTAN"), apuntala esa línea de la conspiración de que en realidad es el Kremlin quien intenta cambiar alguna narrativa entre sus seguidores.

***

Un apunte: apenas dos días después de que se viralizara el clip y mientras escribo este miércoles, Khodaryonok ha vuelto a ser invitado al programa. Esta vez, su análisis sobre la posición rusa en la guerra es mucho más optimista y moderado, para sorpresa de pocos.

Imagínese que solo tiene cuatro minutos y 31 segundos para juzgar lo que está pasando en la TV estatal rusa. En este clip, los comentaristas, habitualmente pendencieros como en la mayoría de los programas de debate más populares de televisión, se mantienen en silencio. Apenas la presentadora se atreve a meter baza, mientras en los gráficos del plató aparecen mapas, baterías de misiles, tanques, trincheras y armamento militar en distintas partes de Ucrania. Está hablando un analista de defensa, exmilitar del Ejército ruso, invitado a uno de los programas 'talk show' políticos favoritos de la cadena Rossiya 1, líder en audiencia, donde cada día, durante dos o tres horas, el Kremlin saca músculo de su propaganda para público interno. El invitado lanza algunas bombas: "La situación [en la guerra de Ucrania], para nosotros [Rusia], francamente se va a volver peor".

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