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La UE pide a China "no mirar hacia otro lado" ante Ucrania pero no se hace ilusiones
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Equilibrismo chino en Ucrania

La UE pide a China "no mirar hacia otro lado" ante Ucrania pero no se hace ilusiones

La cumbre entre la UE y China se centra en la guerra en Ucrania y el lado europeo pide a Pekín “no mirar hacia otro lado”, aunque no espera que China cambie de postura

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras la cumbre con China. (EFE/Olivier Hoslet)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras la cumbre con China. (EFE/Olivier Hoslet)
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Es la primera cumbre que la Unión Europea y China celebran desde el 2020 y la relación se encuentra en un momento tan delicado que el encuentro, que se ha celebrado por videoconferencia, ha finalizado sin ni siquiera un comunicado conjunto. El mensaje de los europeos, representados por los presidentes Charles Michel, del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, de la Comisión, y el Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, ha sido que Pekín no debe acercarse demasiado a Rusia, no debe apoyar a Vladímir Putin en la guerra en Ucrania y no debe “mirar hacia otro lado”.

Si el discurso en público ha sido fuerte, solicitando a China que cumpla con sus obligaciones como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que ayude a parar la guerra, el lado europeo no se hace ilusiones. Nadie espera que Pekín vaya a sancionar a Rusia, pero el objetivo ahora es que el régimen de Xi Jinping no apoye de manera clara y firme a Moscú. Hace ya semanas que se teme que China pueda facilitar ayuda militar al ejército ruso en su invasión de Ucrania, una sospecha que hizo pública la inteligencia estadounidense, aunque fuentes comunitarias explican que no hay todavía ninguna prueba que confirme que se haya dado ese paso. El objetivo también es que Pekín no ayude al régimen de Putin a esquivar las sanciones.

Foto: Xi Jinping, junto a Vladímir Putin. (Kenzaburo Fukuhara/Pool/Getty) Opinión

No ha habido amenazas directas por el lado europeo, pero en la capital comunitaria se esperaba que China haya comprendido en las últimas semanas la magnitud de las sanciones aplicadas contra Rusia y el profundo y duro impacto que medidas similares podrían tener sobre la economía china, completamente dependiente del mercado global. Es una amenaza indirecta, diseñada entre Bruselas y Washington. No se trata de señalar directamente a Pekín, sino de que China llegue a una conclusión lógica a raíz de la acción occidental contra Moscú.

Fuentes europeas explicaban antes del encuentro que la intención del lado comunitario era hacer entender a Pekín que el conflicto con Ucrania tiene además un impacto directo y fuerte sobre la Unión Europea, que es su segundo socio comercial. “Nada de esto interesa a China”, explicaban las fuentes en las horas previas a la cumbre. El mensaje europeo se ha centrado en tocar en la tecla de los intereses chinos: el comercio y el crecimiento económico. Si quiere que esos pilares del régimen se mantengan intactos, entonces debe tener cuidado a la hora de tratar con Rusia.

Foto: Representante de Taiwán, José María Liu. (Cedida)

Los estadounidenses han dado una importancia central al papel de Pekín en las próximas semanas y han trasladado ese mismo mensaje a Bruselas, donde en los últimos años se ha intentado defender una tercera vía con China, diferente a la actitud más dura de los Estados Unidos. Aunque los socios europeos consideran al régimen chino como un gran socio comercial, también le califican desde hace ya tiempo como un “rival sistémico”.

Desencuentros múltiples

EEUU mira con atención cualquier punto de las relaciones entre la Unión Europea y China y lo hace especialmente desde que en diciembre de 2020, poco antes de que Joe Biden llegar a la Casa Blanca, la presidencia alemana de turno del Consejo de la UE acelerara para poder firmar un acuerdo de inversiones con Pekín. Pero desde entonces las relaciones son todavía más complicadas con el gigante asiático. El Parlamento Europeo dejó claro que no tiene ninguna intención de ratificar ese acuerdo y Bruselas está desde entonces trabajando en lograr una mayor autonomía de China en industrias críticas, tratando de preparar su economía para ser más independiente del que es el primer socio comercial europeo.

Las sanciones contra funcionarios de la provincia de Xinjiang, donde el régimen chino acosa a la minoría uigur, provocó una fuerte reacción por parte de Pekín, que sancionó a expertos, analistas y eurodiputados. En el encuentro de este viernes el lado europeo, además de insistir en la necesidad de que se cumplan los derechos humanos en Xinjiang, ha pedido a China que levante las sanciones.

Foto: Vladímir Putin junto a Xi Jinping en una reunión presencial antes de la pandemia. (EFE/Alexei Druzhinin)

Pekín es cada vez más agresiva y eso complica las relaciones. El régimen también atacó a Lituania después de que el país báltico aceptara la apertura de una oficina de Taiwán en Vilna. China considera que el territorio taiwanés le pertenece y en los últimos tiempos se está mostrando cada vez más impaciente y menos tolerante con cualquier muestra de apoyo a Taipéi. Von der Leyen y Michel también han pedido al presidente y al primer ministro chino que corrija su postura respecto a Lituania.

Pero incluso con todas estas diferencias, la Unión Europea y China tienen que entenderse. O así se cree en Bruselas. Los Veintisiete no tienen una actitud tan dura como EEUU, están dispuestos a dar algo de manga ancha a China, y a cambio esperan que Pekín se comporte de manera adecuada. El mensaje es ese: si no lo hace, no será solamente la Unión Europea la que salga perdiendo, será también China, que perderá no solamente su fuente de riqueza y progreso, sino también la oportunidad de una tercera vía que cada vez parece más complicada. Aplicada a Ucrania, la petición de Von der Leyen y Michel es clara: si no vas a ayudar a parar esta guerra, y no esperan que lo haga, al menos mantente lejos de ella.

Es la primera cumbre que la Unión Europea y China celebran desde el 2020 y la relación se encuentra en un momento tan delicado que el encuentro, que se ha celebrado por videoconferencia, ha finalizado sin ni siquiera un comunicado conjunto. El mensaje de los europeos, representados por los presidentes Charles Michel, del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, de la Comisión, y el Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, ha sido que Pekín no debe acercarse demasiado a Rusia, no debe apoyar a Vladímir Putin en la guerra en Ucrania y no debe “mirar hacia otro lado”.

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