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La crisis que viene: ¿podrá Europa digerir la avalancha de refugiados de Ucrania?
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En países como Polonia, Hungría o Eslovaquia

La crisis que viene: ¿podrá Europa digerir la avalancha de refugiados de Ucrania?

Las estimaciones para el peor de los casos sitúan la cifra de posibles refugiados ucranianos en casi cinco millones

Foto: Coches a la salida de Kiev tras el inicio de la ofensiva rusa (Reuters/ Valentyn Ogirenko)
Coches a la salida de Kiev tras el inicio de la ofensiva rusa (Reuters/ Valentyn Ogirenko)

Países de Europa central y del este, los más cercanos a Ucrania, se preparan para una oleada masiva de refugiados ucranianos. Miles de personas huyendo de la ofensiva rusa que, a diferencia de en 2014 y a tenor de los primeros bombardeos sobre distintas ciudades ucranianas en el este, norte y sur, podría afectar a grandes zonas del país. Las estimaciones para el peor de los casos sitúan la cifra de posibles refugiados ucranianos en varios millones. Las más conservadoras apuntan a al menos 500.000. ¿Podrá Europa digerir una avalancha de refugiados ucranianos?

Con los primeros ataques de artillería rusa sobre varias ciudades ucranianas, incluida Kiev, miles de ucranianos se han lanzado a sus coches para intentar escapar de los bombardeos rusos. En apenas unas horas, largas colas de vehículos han partido desde Kiev y otras ciudades: cientos de ucranianos hacen cola frente a la frontera eslovaca para poder entrar en el país, varios trenes han llegado a Varsovia desde Kiev hasta los topes y al menos 4.000 ucranianos habrían entrado ya en Moldavia, según han informado las autoridades de Chisinau. Unas 100.000 personas habrían huido de sus hogares y varios miles más han abandonado ya el país solo en el primer día de ofensiva, según Naciones Unidas.

placeholder Gran atasco a la salida de la ciudad de Kiev, la tarde del jueves. (EFE/ Sergey Dolzhenko)
Gran atasco a la salida de la ciudad de Kiev, la tarde del jueves. (EFE/ Sergey Dolzhenko)

Las autoridades ucranianas han cerrado el espacio aéreo a vuelos civiles, por lo que la mayoría de las salidas se estiman que serán por tierra: Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, países comunitarios que comparten frontera con Ucrania, ya han anunciado distintos planes para intentar hacer frente a la oleada de refugiados. La Agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, ha solicitado a los gobiernos que mantengan sus fronteras abiertas a los refugiados; la mayoría, con la excepción quizá de Hungría, han asegurado su disponibilidad para acoger a los huidos.

Foto: Un hombre observa en Kiev los escombros y un objeto no identificado que ha caído esta madrugada. (EFE/Mikhail Palinchak)

En 2014, Europa vivió una primera oleada de refugiados ucranianos huyendo primero de la anexión rusa de la península de Crimea y meses después de la guerra separatista en las provincias orientales de Donetsk y Lugansk. En aquella ocasión, sin embargo, la mayoría de los desplazados por el conflicto permanecieron en Ucrania como desplazados internos -al menos 1,3 millones de personas, según ACNUR-, en urbes como Kiev o Leópolis. La situación en 2022 es distinta: el alcance de la "operación militar especial", como el presidente ruso Vladímir Putin se ha referido a la ofensiva, parece más amplio, con tropas rusas penetrando en territorio ucraniano tanto por el norte (con la frontera Bielorrusia, hacia Kiev) como por el este (desde las zonas sublevadas) y por el sur (desde Crimea y Odesa). Pese a las múltiples advertencias sobre las intenciones de Putin desde hace meses, Europa ha arrastrado los pies a la hora de poner en marcha un plan general de reacción a la previsible ola migratoria, empezando a movilizar sus fichas hace apenas unas semanas. Ylva Johansson advertía de esta necesidad para que "la UE no se vea tomada por sorpresa o superada [por la oleada]".

"Debemos prepararnos para hasta un millón de refugiados [huyendo de Ucrania]", ha declarado en las últimas semanas el viceministro de Interior polaco, Maciej Wasik. Otros compañeros han tratado el asunto como un posible "éxodo masivo". "Tenemos que estar preparados, las próximas 24 horas serán clave", ha asegurado el viceministro de Interior, Paweł Szefernaker, la mañana del jueves. Rumanía, con más de 600 kilómetros de frontera con Ucrania, calcula que podría recibir hasta 500.000 refugiados en el peor de los casos (de una ofensiva militar generalizada), y Eslovaquia estima que recibirían "decenas de miles" incluso en el escenario de un conflicto limitado geográficamente solo al este de Ucrania. Moldavia ha asegurado que solo en el primer día han cruzado al menos 4.000 personas. "Nuestras fronteras están abiertas para los ciudadanos ucranianos que necesiten un paso seguro o quedarse", ha defendido la presidenta moldava, Maia Sandu.

Brazos abiertos...

"Polonia nos está ayudando mucho, nos comprenden, han vivido algo parecido en su lucha por la libertad frente a Rusia", sostiene Yuliia Metalnikova, una joven ucraniana en Polonia desde 2016 y que acaba de traer a su abuela desde el este del país, a El Confidencial. Su padre, tíos y tías siguen en Kiev. Metalnikova añade que, en algunas localidades polacas, los alcaldes están ordenando la puesta a punto de edificios vacíos, asegurándose que puedan acoger el brusco influjo de cientos de ucranianos. "Se están comprobando las capacidades para acoger a individuos potencialmente huyendo de Ucrania. Instalaciones como centros de vacaciones o de entrenamiento, hoteles, hostales, dormitorios, centros deportivos se están teniendo en cuenta", han anunciado en las últimas horas las autoridades polacas a medios locales.

Discurso de Vladimir Putin para justificar la invasión en Ucrania

"Polonia por supuesto aceptará a tantos refugiados como pueda, pero no seremos capaces de acoger a todo el mundo", ha asegurado Andrzej Dera, secretario de estado del presidente polaco Duda. Polonia es ya hogar para entre uno y dos millones de nacionales ucranianos, aunque las cifras totales son difíciles de calibrar, ya que los ucranianos no necesitan visados para entrar en la Unión Europea. En los últimos años, tanto el conflicto como la difícil situación económica ucraniana ha ido alimentando el flujo de ucranianos hacia Europa central y del Este, pero el de "las próximas 48 horas" podría ser masivo y siembra dudas sobre la capacidad de los países que se verán más afectados, como Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Hungría, República Checa o Moldavia, de hacer frente a la crisis.

Es la segunda crisis migratoria a la que se enfrenta Polonia en apenas unos meses, aunque de muy distinto cariz. Los servicios de acogida polacos -que a diferencia de otros países de la frontera sur como España, Grecia o Italia, apenas reciben refugiados anualmente- ya se vieron sobrepasados con la llegada de cientos de personas empujadas desde la frontera Bielorrusa, por lo que se teme que el sistema no sea capaz de acoger ni procesar a los cientos de miles de ucranianos que podrían llegar al país en apenas 48 horas. En este caso, Polonia ha pedido la asistencia de Frontex, mientras que durante la crisis bielorrusa prefirió utilizar solo sus fuerzas armadas. Países como Rumanía o Eslovaquia corren contrarreloj para levantar campamentos improvisados en apenas 48 horas. Letonia y Estonia también se han mostrado dispuestos a acoger a los refugiados que, según estiman las autoridades, llegarían desde Polonia en avión. Alemania, que también espera recibir -aunque en menor medida- la llegada de refugiados ucranianos, ha ofrecido ayuda a los países más afectados, especialmente Polonia.

... O mandar al Ejército

También cambia el espíritu de la crisis: la cercanía cultural, social e histórica a Ucrania ha hecho que la mayoría de los gobiernos de estos países, pese a su tradicional postura antiinmigración (y anti refugiados, especialmente tras la crisis de refugiados sirios de 2015), se han mostrado ampliamente dispuestos a acoger a los ucranianos huidos. El ministro de Defensa eslovaco, Jaroslav Nad, ha asegurado que el país abrirá sus puertas "no a los refugiados económicos o migrantes, sino refugiados de guerra" ucranianos, en declaraciones a Al Jazeera. También Polonia, en boca de su viceministro de Interior, considera a los ucranianos "refugiados reales" y que "por supuesto que no vamos a decir que no a ayudarles". Todos... con la quizá excepción de Hungría.

El Ministerio de Defensa húngaro ha anunciado que mandará al Ejército a su frontera oriental con Ucrania. "Defender nuestras fronteras es tan importante como prepararse para la acción humanitaria", ha asegurado el Gobierno húngaro, liderado por el primer ministro Viktor Orbán, en un comunicado distribuido por Facebook. "Las fuerzas armadas húngaras tienen dos misiones: una es proveer de ayuda humanitaria (a los refugiados), y la otra es cerrar las fronteras ucranianas para asegurarse de que ningún grupo armado puede entrar en Hungría", añade el comunicado.

A diferencia de países como Polonia o los estados Bálticos, los adalides dentro de la Unión Europea para una fuerte reacción al acumulamiento de tropas rusas en la frontera ucraniana y la posterior agresión militar, el Gobierno de Hungría, más cercano al Kremlin, se ha mantenido más distante, aunque sin llegar a votar en contra de las sanciones comunitarias contra Rusia. Las tendencias pro Putin del partido de Orbán Fidesz han aumentado en los últimos años, mientras que Hungría mantiene su propio contencioso con Ucrania por la minoría húngara en el país, que Fidesz considera amenazada. Como muestra, un botón: cuando comenzaba la ofensiva militar rusa, una popular página pro-Orbán acusaba de "traición" al ayuntamiento de Budapest, controlado por la oposición, por colgar la bandera ucraniana en muestra de apoyo.

"(Las decenas de miles de ucranianos que ya han cruzado la frontera) es el principio de un éxodo mayor si no se pone coto a esta situación", advierte María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España, en conversación con El Confidencial. Aunque es todavía difícil dar cifras concretas de refugiados de esta nueva oleada, Vega detalla que se conoce que "hay gente que se ha ido marchando en semanas anteriores a otros países europeos".

El flujo de refugiados ucranianos no se limitará, sin embargo, solo a los países limítrofes con Ucrania. Ya en 2014 y 2015, los ucranianos solicitaron protección internacional en masa en muy distintos países de la Unión Europea, y no necesariamente en el país al que primero habían cruzado. A diferencia de otras nacionalidades, los ucranianos no necesitan de visado para acceder a la UE, por lo que una vez dentro de un país Schengen fueron solicitando asilo en países más lejanos, como la propia España. En 2014 y 2015, los ucranianos fueron la nacionalidad que más solicitudes de asilo presentaron en España, solo por detrás de los sirios. Desde entonces, el número ha bajado, hasta los apenas 593 expedientes que se resolvieron con algún tipo de protección en 2021, frente a las 1.803 solicitudes que se denegaron.

Países de Europa central y del este, los más cercanos a Ucrania, se preparan para una oleada masiva de refugiados ucranianos. Miles de personas huyendo de la ofensiva rusa que, a diferencia de en 2014 y a tenor de los primeros bombardeos sobre distintas ciudades ucranianas en el este, norte y sur, podría afectar a grandes zonas del país. Las estimaciones para el peor de los casos sitúan la cifra de posibles refugiados ucranianos en varios millones. Las más conservadoras apuntan a al menos 500.000. ¿Podrá Europa digerir una avalancha de refugiados ucranianos?

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