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¿Invasión limitada o guerra total? EEUU vigila con lupa hasta dónde llegan las tropas rusas
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Putin manda tropas a Donetsk y Lugansk

¿Invasión limitada o guerra total? EEUU vigila con lupa hasta dónde llegan las tropas rusas

La incertidumbre es mayor que nunca, pero al menos una cosa pudo arrogarse la Administración Biden: tenía razón cuando dijo que Rusia volvería a invadir Ucrania

Foto: Consejo de Seguridad de la ONU. (EFE/Jason Szenes)
Consejo de Seguridad de la ONU. (EFE/Jason Szenes)

El frenesí diplomático que vemos desde hace semanas por el conflicto entre Ucrania y Rusia subió anoche varios grados como consecuencia del reconocimiento de los enclaves separatistas del Donbás y del subsiguiente envío de tropas por parte de Vladimir Putin. Estados Unidos anunció que mudaría su embajada de Ucrania a Polonia, por motivos de seguridad, y Naciones Unidas celebró una reunión de emergencia a petición de Kiev. La incertidumbre es mayor que nunca, pero al menos una cosa pudo arrogarse la Administración Biden: tenía razón cuando dijo que Rusia volvería a invadir Ucrania.

Ahora Washington observa, como el resto del mundo, cuál va a ser el tamaño de esa invasión. En el mejor de los casos, Rusia se limitaría a una ocupación militar de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Moscú oficializaría su control de estos territorios sublevados desde 2014, que forman en torno a un tercio del Donbás y que dejarían de ser, en la práctica, parte de Ucrania. Un estatus similar al de las repúblicas títere que Rusia controla en Georgia y Moldavia desde los años 90.

Foto: Un miembro del Ejército ucraniano utiliza un periscopio en la línea del frente, en Donetsk. (Getty/Manu Brabo)

Pero hay otras opciones. La masificación de tropas rusas alrededor de Ucrania y el marcado tono agresivo y revanchista del discurso de Putin, que se refirió al país vecino como una entidad falsa, dividida, corrupta y controlada por la OTAN, un engendro creado por Lenin que nunca habría sido un estado, sonó a una especie de declaración de guerra. “A aquellos que han capturado y mantienen el poder en Kiev, exigimos el inmediato cese de las hostilidades”, declaró el presidente ruso, pese a que las hostilidades estos últimos días venían mayoritariamente del lado separatista. “De lo contrario, toda la responsabilidad de la posible continuación del derramamiento de sangre estará completa y enteramente en su conciencia”.

placeholder Activistas prorrusos celebran en las calles la decisión de Putin. (Reuters/Alexander Ermochenko)
Activistas prorrusos celebran en las calles la decisión de Putin. (Reuters/Alexander Ermochenko)

La Casa Blanca barrunta respuestas para ambos escenarios. Si la invasión se limita a estos enclaves, las sanciones serían limitadas. EEUU ya ha dicho que bloqueará las inversiones en las repúblicas títere e impondrá otros castigos que anunciará este martes. Pero el paquete de sanciones generales y más severas, que lleva semanas diseñando y discutiendo con los aliados, seguiría sin ser aplicado. A no ser que Rusia amplíe su invasión a otros territorios, lo cual Washington no descarta.

La postura norteamericana le permitiría dosificar los castigos, guardándose, todavía, opciones más severas, y ganar tiempo para hablar con los aliados. Uno de los pilares de la estrategia de Biden, además de tratar de adelantar públicamente los pasos de Putin para dominar la narrativa y cerrarle el margen de maniobra, ha sido la estrecha colaboración con los principales miembros de la OTAN.

Mientras tanto, Washington sigue manteniendo el tono de alarma sobre un posible ataque a gran escala. Según fuentes consultadas por ABC News, el Gobierno americano pidió al presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, que se mudase de Kyiv a Lviv, en el oeste, para proteger su seguridad personal. El ucraniano habló con su homólogo americano, Joe Biden, durante 35 minutos.

También ha habido una condena general por parte de la Unión Europea. “El reconocimiento de dos territorios separatistas en Ucrania es una violación flagrante del derecho internacional, la integridad territorial de Ucrania y los Acuerdos de Minsk”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un tuit. Declaraciones similares fueron llegando de los países miembros, incluido España. Está previsto que hoy por la mañana, a las 9:30 hora de Bruselas, se reúnan los embajadores permanentes de la UE para ultimar un paquete de sanciones.

Foto: Johnson y Putin, en una reunión en 2020. (EFE/Alexei Nikolsky)

La decisión de Putin llegó después de un día lleno de gestos, reuniones y declaraciones de una voluptuosidad teatral y bizantina. Por la tarde, vimos al presidente escuchando a su Consejo de Seguridad Nacional. Sentado a decenas de metros de sus subordinados, como en un viejo salón del trono, Putin los interrumpía y miraba cómo todo un director del Servicio de Inteligencia Extranjero de Rusia, Sergei Naryshkin, se ponía a titubear delante de las cámaras.

Horas después llegó el turno a Zelensky, que, hablando a las dos de la mañana, hora de Ucrania, mandó un mensaje de calma. “Estamos en nuestra tierra”, declaró. “No tenemos miedo a nada ni a nadie, no debemos nada a nadie, y no daremos nada a nadie”. Zelensky, que acudió a la Conferencia de Seguridad de Múnich el fin de semana, volvió a pedir a los aliados que sancionaran ya a Rusia.

La reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada por Ucrania, transcurrió como se esperaba en la noche neoyorquina. Estados Unidos y sus aliados condenaron de múltiples maneras las acciones de Rusia. La embajadora estadounidense ante la institución, Linda Thomas-Greenfield, dijo que Putin quería “volver atrás en el tiempo. A un tiempo anterior a las Naciones Unidas. A un tiempo en el que los imperios gobernaban el mundo”.

Foto: Centro de Kyiv. (Ucrania)

Su contraparte rusa, Vasily Nebenzia, habló en la línea de Vladimir Putin. Dijo que "los esfuerzos conjuntos de Occidente en Ucrania han inflado una burbuja que simplemente tenía que explotar" y aseguró que el objetivo de la invasión rusa, bautizada como “fuerza de paz”, era “proteger y preservar” a los habitantes del Donbás. Nebenzia abundaba en el bulo del supuesto “genocidio” de rusohablantes.

Fue muy destacada, por el contrario, la intervención del embajador chino. Zhang Jun, pese a que su país expresó esta semana la necesidad de respetar la integridad territorial de los países, incluido Ucrania, hizo una breve y despegada alocución de aproximadamente un minuto. “Todas las partes implicadas deben de ejercitar el autocontrol y evitar cualquier acción que pueda alimentar las tensiones”.

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo en un comunicado que la decisión rusa de reconocer estos enclaves suponía “una violación de la integridad territorial y soberanía de Ucrania, inconsistente con los principios de la Carta de Naciones Unidas”. Guterres había confiado, horas antes, en una solución diplomática.

Mientras tanto, las redes sociales ya recogen imágenes de tanques rusos rodando por las cercanías de Donetsk. Un reportero de la agencia Reuters asegura haber sido testigo de columnas militares sin insignias circulando junto a la capital separatista, en las que serían las primeras imágenes de un nuevo capítulo del conflicto.

El frenesí diplomático que vemos desde hace semanas por el conflicto entre Ucrania y Rusia subió anoche varios grados como consecuencia del reconocimiento de los enclaves separatistas del Donbás y del subsiguiente envío de tropas por parte de Vladimir Putin. Estados Unidos anunció que mudaría su embajada de Ucrania a Polonia, por motivos de seguridad, y Naciones Unidas celebró una reunión de emergencia a petición de Kiev. La incertidumbre es mayor que nunca, pero al menos una cosa pudo arrogarse la Administración Biden: tenía razón cuando dijo que Rusia volvería a invadir Ucrania.

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