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A sus órdenes, Mr. Bezos: el puente de plata que Holanda tiende a los multimillonarios
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Un velero llamado capital

A sus órdenes, Mr. Bezos: el puente de plata que Holanda tiende a los multimillonarios

Si Róterdam desmonta su histórico puente para que pase el yate del fundador de Amazon, esta no sería la primera vez que Holanda intenta doblar las reglas para los más ricos

Foto: El Koningshavenbrug De Hef, en Róterdam. (EFE/Remko de Waal)
El Koningshavenbrug De Hef, en Róterdam. (EFE/Remko de Waal)
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¿Qué hace un multimillonario, si no es dejar claro que tiene billetes? Jeff Bezos lo ha demostrado mandando construir el yate más grande del mundo por 500 millones de euros. El fundador de Amazon se lo ha encargado a un astillero holandés, que está ya en plena faena, aunque les ha surgido un contratiempo. El barco tiene que atravesar un puente histórico para navegar hacia el mar y llegar a su dueño, pero no cabe debido a sus 40 metros de altura. Al magnate estadounidense no le faltan los fondos y está dispuesto a pagar lo que sea para recibir su nueva adquisición el verano que viene.

¿Qué hace Holanda? Acceder —por ahora— a desmontar la estructura central de ese monumento para permitir el paso del megabarco, a pesar de que se había prometido a los vecinos de Róterdam no tocar esta pieza histórica después de que la renovaran con dinero público en 2017. El Koningshavenbrug De Hef ha tenido un papel central en la historia de la ciudad desde su construcción en 1927. Por ello, aunque su desmantelamiento será temporal y realizado por profesionales, ha desatado la irritación de los vecinos.

Foto: Carteles de 'se alquila' en las calles de Ámsterdam. (EFE)

El Ayuntamiento de Róterdam ha destacado el “beneficio económico y laboral” que supone para la región, además del “impulso” a su reputación internacional como hogar de la construcción naval. No se ha revelado cuánto le va a costar la broma a Bezos, pero toda esta polémica ha significado una campaña de publicidad estupenda para el sector naval de la zona occidental de los Países Bajos. Aunque la indignación ha hecho que el alcalde de Róterdam, un laborista, dijera que no tiene tan claro si va a conceder el permiso para desmontar el puente. Pero tampoco sería la primera vez que Holanda dobla las reglas, o los puentes, para los más ricos.

Esa es la estrategia que ha intentado el liberal Mark Rutte desde que está al mando en 2010. Porque Países Bajos, ha repetido siempre, es uno de los países más ricos del planeta, la quinta economía de la Unión Europea y la vigesimosexta potencia económica del mundo. No está mal para tener 17 millones de habitantes, de los que 278.000 son millonarios. Es decir, tienen un capital igual o superior a un millón de euros. En 2020, el primer año de la pandemia, el país sumó 24.000 nuevos millonarios más que en 2019.

Cuando el gigante alimenticio Unilever anunció su mudanza a Londres, lo primero que hizo Rutte fue ponerse al teléfono y hablar con su CEO para buscar una solución. Charlaron durante una hora y la condición que le puso entonces el director ejecutivo, Paul Polman, era incondicional: abolir el impuesto sobre los dividendos. Ese mismo día, le mandó un mensaje de texto al primer ministro a las seis de la mañana para ver si estaba despierto y “decirle claramente” que, si quería que la compañía se quedase, sería solo por encima del cadáver de este impuesto. Es algo que le habían advertido durante 10 años, pero nunca pensó que se atreverían a chantajearle con su marcha.

Cuando quedó claro que la amenaza iba en serio, Rutte accedió a la presión y se puso manos a la obra para convencer a todo el mundo de que había que eliminar ese gravamen. La jugada le salió mal, porque el Congreso no estaba por la labor de ceder. En noviembre de 2020, la empresa angloholandesa se fusionó en una sola sede en Londres. “Mark no estaba enfadado, no conmigo. Mark y yo somos buenos amigos”, contó después Polman. El Congreso le pidió a Rutte que enseñara esos mensajes. “Los he borrado”, contestó. Tenía la suerte de su lado, el Consejo de Estado acababa de decidir que ese tipo de mensajería debía guardarse y hacerse pública si lo pide algún diputado.

Foto: Vista aérea de Ámsterdam. (Reuters)

Cuando aún trataba de digerir aquello, la multinacional Shell salió con el mismo cuento. O se abolía el impuesto o también se marchaba a Reino Unido, donde no tiene que pagar ese gravamen sobre los dividendos de sus accionistas. Rutte y su entonces ministro de Hacienda, Wopke Hoekstra, sumaron fuerzas para intentar persuadir al Congreso y al resto del Gobierno, una vez más, de la necesidad de abolirlo. Tampoco lograron gran cosa, pero quedó claro que los liberales están dispuestos a lo que sea para que las compañías no se vayan. La petrolera puso fin a su doble nacionalidad en enero. Ahora solo habla inglés.

Suprimir el impuesto habría supuesto un agujero de 2.000 millones anuales para las arcas del Estado. ¿Por qué le importa tanto a Rutte mantener estas empresas si luego no pagarán parte de sus impuestos? La respuesta está en esos dichosos millonarios. Más de dos millones de empleados en todo el país trabajan para las multinacionales y su sueldo es al menos dos veces el mínimo estipulado a nivel nacional, el cual se gastan e invierten en Países Bajos. Los ricos holandeses tienen de media 1,6 millones de euros, eso es 28 veces más que el capital medio de 56.000 euros de las familias no millonarias. Y ahí suman no solo los ahorros, sino también las casas en propiedad —restando lo que aún se debe en hipoteca— y otros activos como las acciones en empresas.

Los hogares con este capital son cada vez más, y es gracias al crecimiento económico, el rendimiento de los negocios, el aumento de los precios de las viviendas y de las acciones que tengan. La cantidad de millonarios ha ido aumentando cada año desde 2014, en cuanto el país se recuperó de aquella crisis financiera que aún arrastran los países del sur de Europa. Desde 2008, Holanda ha sumado más de 100.000 nuevos millonarios. Es cierto que un millón de euros en 2008 valía más que hoy, pero incluso teniendo en cuenta la inflación, 'solo' han nacido 35.000 nuevos millonarios holandeses desde entonces. En detalle, casi dos tercios del total de millonarios tienen activos de entre uno y dos millones, una cuarta parte tiene entre dos y cinco millones. El resto, unos 8.300 hogares, tiene activos de más de 10 millones de euros.

El 1% más rico de los Países Bajos posee el 27,1% de los activos inmuebles, valores y ahorros

¿Nos ha afectado a todos la pandemia por igual? A los datos hay que remitirse. Los multimillonarios del mundo, como Bezos, nunca han tenido tanto dinero. Su riqueza ha aumentado de forma considerable mientras los demás trataban de mantenerse a flote. Más de 2.000 multimillonarios tenían 8.500 millones de euros en activos a finales de julio de 2020, casi 1.800 millones más que en 2019. Como no se puede comparar con campos de fútbol, hagámoslo con países: ese aumento es más o menos el doble del tamaño de la economía holandesa. El cálculo lo han hecho el banco de inversión suizo UBS y la firma PwC.

Otra cifra. Con 452.000 millones de euros, el 1% más rico de los Países Bajos posee el 27,1% de los activos inmuebles, valores y ahorros. Con tantos ceros, otros países ya se habrían apresurado a introducir un gravamen sobre el patrimonio, pero no. Existió uno equivalente al 0,7% de la riqueza durante todo el siglo XX, pero se abolió en 2001 a favor del impuesto sobre el rendimiento del capital, conocido comúnmente como el impuesto al ahorro. Pero la caída de las tasas de interés y el aumento de la inflación han convertido esta herramienta en una que afecta, principalmente, a las rentas más bajas, que ahorran parte de su sueldo porque no pueden asumir el riesgo de invertirlo.

Foto: Una cafetería, en Madrid. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Rutte dice querer centrarse en esta población más vulnerable en su próxima legislatura, subiendo el salario mínimo un 7,5%, reduciendo la carga fiscal sobre los hogares en 3.000 millones de euros y bajando el coste de vida para las familias y trabajadores con ingresos bajos o medios. Reducir el IVA a los productos sanos como la fruta y la verdura, y subírselo a los azúcares. Al fin y al cabo, si algo ha obsesionado a Rutte todos estos años es la necesidad de mostrar que gobierna un país próspero, lleno de ricos y de grandes empresas. Una nación donde todo marcha bien y donde los ciudadanos son tan liberales que pueden hacer lo que quieran durante la pandemia. Una tierra que tiene tanto dinero que eso le compra voz y voto. También en Bruselas, incluso para imponer sus reglas a las ayudas que tengan que recibir los países del sur. Ayudas que la única que no ha pedido todavía es Holanda. Tampoco le urge.

¿Qué hace un multimillonario, si no es dejar claro que tiene billetes? Jeff Bezos lo ha demostrado mandando construir el yate más grande del mundo por 500 millones de euros. El fundador de Amazon se lo ha encargado a un astillero holandés, que está ya en plena faena, aunque les ha surgido un contratiempo. El barco tiene que atravesar un puente histórico para navegar hacia el mar y llegar a su dueño, pero no cabe debido a sus 40 metros de altura. Al magnate estadounidense no le faltan los fondos y está dispuesto a pagar lo que sea para recibir su nueva adquisición el verano que viene.

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