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Macron contra Scholz: ¿Quién ganará en la batalla por liderar la diplomacia europea?
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Análisis de GZERO Media

Macron contra Scholz: ¿Quién ganará en la batalla por liderar la diplomacia europea?

Mientras Macron viajaba esta semana a Moscú y Kiev, Olaf Scholz, se reunía con Biden en Washington. Estamos ante una pelea de titanes por el puesto de diplomático en jefe de la UE

Foto: El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda al canciller alemán, Olaf Scholz. (Reuters)
El presidente francés, Emmanuel Macron, saluda al canciller alemán, Olaf Scholz. (Reuters)

Esta es una gran semana para la diplomacia europea. El lunes, el presidente francés, Emmanuel Macron, inició un viaje de dos días a Moscú y luego a Kiev, donde se reunió con los presidentes de Rusia y Ucrania para buscar una solución diplomática a la crisis de Ucrania. Al mismo tiempo, Olaf Scholz estaba en Washington tratando de convencer al presidente Estados Unidos, Joe Biden, de que confiara en Alemania a pesar de su tono comedido con Rusia, solo una semana antes de que el canciller germano se reuniera con el propio Vladimir Putin. Toda una pelea de titanes por el puesto de diplomático en jefe de la Unión Europea.

Antes de nada, aclaremos un par de puntos. A pesar de los ríos de tinta que han corrido sobre la supuesta "rebeldía" de Macron con Biden o sobre la tibieza de Scholz hacia Rusia, Francia, Alemania y EEUU siguen siendo aliados cercanos. Los líderes de los tres países han estado en comunicación directa y constante desde el principio de la crisis en la frontera ucraniana.

Foto: El presidente francés, Emmanuel Macron, en la Tumba del Soldado Desconocido, bajo el Arco del Triunfo de París. (Reuters)

Sin embargo, que exista una posición común europea o de la OTAN sobre Ucrania dependerá de si Putin realmente invade el país, se retira o toma medidas entre estos dos extremos. Francia y Alemania tienen intereses ligeramente contrapuestos, los cuales reflejan cómo sus líderes podrían abordar las conversaciones con los otros grandes actores de esta crisis.

Francia ha tratado de adquirir un perfil propio con respecto a Rusia, a mitad de camino entre la dureza de Estados Unidos y la cautela alemana. Macron quiere que los rusos se retiren de la frontera ucraniana y, a cambio, ofrecerle a Moscú una nueva asociación de seguridad con Europa. Una que aborde las quejas de Putin sobre la expansión de la OTAN y, a la vez, acerque al Kremlin hacia el continente y lo aleje de China

El objetivo de Macron es hacer realidad el largo sueño de Francia de tener una política exterior europea más independiente de Estados Unidos

¿Demasiado ambicioso? Puede ser. Pero Macron, quien una vez dijo que la OTAN se encuentra en un estado de "muerte cerebral", cree que puede lograrlo convenciendo a otros aliados de la Alianza Atlántica de que posterguen para siempre la futura membresía de Ucrania sin decirlo explícitamente —como lo han hecho los Estados miembros durante décadas respecto a la petición de Turquía para unirse a la UE—.

El objetivo final de Macron es hacer realidad el largo sueño de Francia de tener una política exterior europea más independiente de Estados Unidos y dirigida por París. Un avance diplomático con Putin habría sido un gran impulso para esos planes y funcionado bien de cara a su electorado a escasos meses de las elecciones presidenciales francesas en abril. La realidad, no obstante, siempre es más complicada de lo que uno desearía.

Scholz, por su parte, preferiría mantenerse aparte. Y no solo porque Berlín depende más que Francia del gas natural ruso. En primer lugar, el canciller todavía tiene que aclarar de puertas para adentro la postura real de Alemania sobre Rusia. Sus dos socios de coalición y parte de su partido están buscando una línea más dura hacia Rusia, pero miembros influyentes de la comunidad empresarial de Alemania, especialmente aquellos con una participación en el gasoducto Nord Stream 2, lo instan a mantener un perfil bajo.

Foto: El canciller alemán, Olaf Scholz. (Reuters)

En segundo lugar, los alemanes son tan reacios a asumir más responsabilidad por la defensa de Europa como a dejar que los franceses se apropien de ella. Prefieren seguir el manual de Angela Merkel de dejar que los estadounidenses tomen las decisiones y luego calmar a Washington si las cosas se ponen demasiado calientes. Scholz, ciertamente, no parecía muy contenta cuando Biden anunció durante una rueda de prensa conjunta el martes que "nosotros" (EEUU y Alemania) detendremos el Nord Stream 2 si las tropas rusas cruzan la frontera con Ucrania.

Quienquiera que gane el concurso de la diplomacia europea que se celebra esta semana surgirá como uno de los principales contendientes en la apuesta por convertirse en el nuevo líder de Europa. Con una Merkel retirada, Macron puede haber llegado a la conclusión de que al fin ha llegado su hora de dar un paso al frente.

**Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

Esta es una gran semana para la diplomacia europea. El lunes, el presidente francés, Emmanuel Macron, inició un viaje de dos días a Moscú y luego a Kiev, donde se reunió con los presidentes de Rusia y Ucrania para buscar una solución diplomática a la crisis de Ucrania. Al mismo tiempo, Olaf Scholz estaba en Washington tratando de convencer al presidente Estados Unidos, Joe Biden, de que confiara en Alemania a pesar de su tono comedido con Rusia, solo una semana antes de que el canciller germano se reuniera con el propio Vladimir Putin. Toda una pelea de titanes por el puesto de diplomático en jefe de la Unión Europea.

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