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"Simplemente, no existe": muere por covid-19 el gurú negacionista de Brasil
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"Simplemente, no existe": muere por covid-19 el gurú negacionista de Brasil

Olavo de Carvalho, uno de los personajes más famosos e irreverentes de Brasil, con miles de seguidores y contactos en el poder, ha fallecido víctima del coronavirus este 24 de enero

Foto: Olavo de Carvalho en 2019. (Reuters/Joshua Roberts)
Olavo de Carvalho en 2019. (Reuters/Joshua Roberts)

¿Es viable que la Iglesia Católica canonice al mayor negacionista del coronavirus de Brasil? Tal vez sea un escenario improbable, pero los seguidores de Olavo de Carvalho, el gurú filosófico y político del presidente Jair Bolsonaro, no han perdido la ocasión y han lanzado una petición online para rescatar la memoria del principal ideólogo de la derecha brasileña, fallecido este enero a los 74 años por complicaciones del covid-19 en un hospital de Richmond, en Estados Unidos.

Su familia anunció la noticia en redes sociales sin esclarecer las causas de la muerte. En la versión oficial, su fallecimiento se debió a “una insuficiencia respiratoria aguda, causada por un enfisema pulmonar asociado a una insuficiencia cardíaca”. Todo apunta a que De Carvalho, que durante toda la pandemia arremetió vehementemente contra las vacunas, no se había vacunado. En su cuenta de Twitter, Bolsonaro lamentó su partida con palabras halagadoras: “uno de los mayores pensadores de la historia de nuestro país” y “un gigante en la lucha por la libertad”. El mandatario brasileño incluso decretó luto oficial de un día para homenajear al que definió como “un faro para millones de brasileños”.

Durante toda la pandemia, el controvertido tertuliano adoptó una actitud negacionista en sus redes sociales. “El número de muertes de esta supuesta epidemia no aumentó ni siquiera un único caso el número habitual de muertos por la gripe en el mundo. Esta pandemia simplemente no existe”, escribió en marzo de 2020, cuando la emergencia sanitaria recién empezaba. “El miedo de un supuesto virus mortífero no pasa de una historieta de terror para acobardar a la populación y hacerle aceptar la esclavitud como un regalo de Papá Noel”, insistió en mayo de 2020.

Sus palabras han envejecido mal. A día de hoy, Brasil ya supera las 627.000 víctimas por el covid-19. Él mismo perdió la vida exactamente ocho días después de ser diagnosticado con la enfermedad.

Gurú de Brasil

Para entender cuál fue realmente la influencia de este ideólogo conservador en la vida política del país más grande de América Latina hay que retroceder al 28 de diciembre de 2018, cuando el recién elegido Jair Bolsonaro pronunció su primer discurso como presidente a través de sus redes sociales. En su mesa, había cuatro libros. Entre ellos estaba ‘El mínimo que precisa saber para no ser un idiota’, de Olavo de Carvalho.

La biografía de este pensador negacionista y adepto a las teorías de la conspiración es bastante nebulosa. En su cuenta de Twitter, se presentaba como filósofo, periodista y autor de 18 libros. Gracias a los detalles aportados por Heloisa de Carvalho, la mayor de sus ocho hijos y quien rompió públicamente con su padre hace cinco años, sabemos que Olavo tuvo una breve militancia en los círculos del Partido Comunista durante los años de la dictadura militar, reconocida por él mismo en más de una entrevista; un controvertido ingreso en una clínica psiquiátrica a mediados de los años 70 del siglo pasado; y que incluso pasó por una secta islámica llamada ‘Tradição’, con la que se desentendió y que acabó llevando a los tribunales. Después, Olavo de Carvalho se volvió astrólogo autodidacta y pasó a frecuentar varios platós de televisión en los años 80 en calidad de tertuliano.

Foto: Una adivina lee las cartas a una clienta. (Reuters)

A partir de los años 90, se reinventó como filósofo y publicó sus primeros libros, a pesar de no haber terminado sus estudios universitarios y de haber abandonado la escuela secundaria antes de conseguir su título. En 2005 decidió “auto-exiliarse” en Virginia (EEUU). Allí, en 2009, empezó a impartir cursos de filosofía online. Pionero en el dominio de las redes sociales y en el uso de YouTube, se hizo con una fiel audiencia en Brasil a pesar de la distancia.

Entre sus alumnos destacan al menos dos hijos políticos del presidente Bolsonaro. Tamaña era la admiración que sentía por el autoproclamado filósofo, que el senador Flávio Bolsonaro le entregó una medalla al mérito en la época en que ocupaba el cargo de diputado en el parlamento del Estado de Río de Janeiro. Por su parte, Eduardo Bolsonaro, el diputado federal más votado en 2018, fue el gran impulsor del acercamiento de su padre al que es considerado el padrino de la nueva derecha brasileña.

Los tentáculos de Olavo

La influencia de Olavo de Carvalho fue tan poderosa que consiguió el nombramiento de tres ministros en el primer Gobierno de Bolsonaro. Fueron también los más polémicos: el ministro terraplanista de Exteriores, Ernesto Araujo, y dos ministros de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez y Arthur Weintraub. Todos ellos fueron alumnos de Olavo y acabaron siendo destituidos a medida que el presidente se aliaba con los partidos de centro para conseguir una mayor gobernabilidad. El precio a pagar fue sacrificar a los representantes del ala más ideológica y radical de su equipo. Tampoco podemos olvidar al exsecretario de Cultura, Roberto Alvim, también exalumno de Olavo, fue apartado del Ejecutivo tras plagiar un discurso del ministro de Propaganda de Hitler, Joseph Goebbels.

Olavo acabó convirtiéndose en uno de los grandes referentes ideológicos del bolsonarismo a base de varios preceptos dogmáticos. El principal fue su batalla contra una supuesta dictadura comunista global. En sus aulas online y en sus libros denunciaba la existencia de una élite compuesta por la izquierda mundial, los medios de comunicación, los artistas, las universidades, los investigadores científicos, las ONG y una serie de empresarios que según él actuaban para imponer el comunismo en todo el planeta a través del “marxismo cultural”.

placeholder Olavo de Carvalho en 2019. (Reuters/Joshua Roberts)
Olavo de Carvalho en 2019. (Reuters/Joshua Roberts)

Para este escritor, el reto principal del Ejecutivo era ganar la “guerra cultural”, imponiendo valores conservadores en la cultura nacional. De la derecha estadounidense heredó su ideología conservadora sobre la familia y la propiedad privada, así como su obsesión por erradicar este hipotético orden mundial globalista que, en su visión, pretendía destruir los valores occidentales en el mundo. Otra de sus banderas fue la guerra contra la “ideología de género”.

Para consolidar su ficción distópica de la realidad, hacía gala de una verborragia 'políticamente incorrecta', plagada de insultos y palabrotas. Una de sus técnicas oratorias consistía en la descalificación violenta y la humillación de los adversarios. Entre sus blancos preferidos estaban los periodistas, a los que maltrataba públicamente. Siempre que podía recurría a las teorías conspiratorias. Llegó a defender públicamente que “la Pepsi Cola está usando células de fetos abortados como edulcorante”. En 2019 afirmó sin ambages que no había encontrado argumentos que refutaran las teorías terraplanistas. “Para mí esta cuestión de la tierra plana es como cualquier otra: nadie sabe una mierda a ciencia cierta. Las personas sensatas se divierten con la investigación, los neuróticos se ofenden con la pregunta”.

Su hija rebelde declara que Olavo siempre atacó la ciencia. En 2017, cuando hizo pública su ruptura con su progenitor, Heloisa de Carvalho le acusó de no haberla dejado estudiar en una escuela regular. También asegura que el escritor llegó a tener tres esposas musulmanas al mismo tiempo en la época en que frecuentó la secta. “Fui obligada a convertirme al islamismo y, en cuanto pude, escapé de todo aquello y de la convivencia en la misma casa con mi padre. Fue como escapar del adoctrinamiento religioso”, reveló.

Campaña antivacunas

A lo largo de toda la pandemia, Olavo de Carvalho hizo una campaña explícita contra las vacunas. “El retraso en la compra de las vacunas se debe mucho a él, a las ideas negacionistas que siempre defendió y a las 'fake news' que diseminó. Tiene las manos manchadas de sangre, pero yo no conmemoro su muerte. Tan solo me siento aliviada”, asegura Heloisa, de 52 años, en una reciente entrevista para la revista Veja.

La antipatía de este ideólogo conservador por las vacunas viene de lejos. En un tuit de 2016, Olavo citó a un médico antivacuna que habría dicho: “Las vacunas matan o dejan las personas locas. Nunca dé una vacuna a sus hijos”. En aquel mismo año el filósofo, que era un fumador empedernido, escribió que las estadísticas sobre muerte por tabaco son falsas.

Para analistas y jueces fue un pionero en el uso de 'fake news' de Brasil. De hecho, la Corte Suprema le había incluido en una ambiciosa investigación sobre la diseminación de noticias falsas. A pesar de estar a favor del Estado mínimo, Olavo de Carvalho volvió a Brasil a finales del año pasado para tratar una cardiopatía en un hospital público de São Paulo, es decir, de forma gratuita. En aquella ocasión fue sometido a una cirugía renal. Después de recibir el alta, tuvo complicaciones y pasó más de cuatro meses internado en una clínica de São Paulo. El 9 de noviembre, cuando todavía estaba ingresado, Olavo fue convocado para prestar declaración sobre las llamadas ‘milicias digitales’, grupos organizados que difunden masivamente noticias falsas. Al día siguiente, dejó la clínica y el 13 de noviembre volvió a Estados Unidos.

Foto: Pancarta contra Bolsonaro durante una protesta en Copacabana. (Reuters)

Dos meses después, murió víctima de un virus que en su cabeza nunca existió, dejando de pagar cuantiosas indemnizaciones a varios personajes públicos que le habían denunciado por injurias y ofensas. Entre ellos destaca el al cantante Caetano Veloso, uno de los artistas brasileños más conocidos y respetados en el mundo, al que Olavo había acusado de pedofilia. En 2020 un tribunal le condenó a pagar una indemnización de 2,7 millones de reales (1,13 millones de euros). El filósofo solo abonó la cantidad de 66.000 reales (10.700 euros), alegando falta de liquidez. Además, nunca retiró su post ofensivo de las redes sociales como le había ordenado el juez.

Su relación con el presidente Bolsonaro siempre fue turbulenta. En varias ocasiones negó incluso que era su ideólogo. En 2020 amenazó con derribar el actual Gobierno. “Milicia [digital], gabinete del odio, todo eso existe desde hace mucho tiempo. Fue inventado contra mí, no contra Bolsonaro. Y este Bolsonaro, ¿qué hizo para defenderme? ¡Ni una mierda! ¡Basta ya! Llega, me da una pequeña condecoración… métete la condecoración en el culo”, dijo en su momento en un vídeo. "Si no eres capaz de defenderme contra todas estas personas, no quiero tu amistad”. Palabra de Olavo, el negacionista, polémico y irreductible pensador que encantó a millones de brasileños con su irreverencia.

¿Es viable que la Iglesia Católica canonice al mayor negacionista del coronavirus de Brasil? Tal vez sea un escenario improbable, pero los seguidores de Olavo de Carvalho, el gurú filosófico y político del presidente Jair Bolsonaro, no han perdido la ocasión y han lanzado una petición online para rescatar la memoria del principal ideólogo de la derecha brasileña, fallecido este enero a los 74 años por complicaciones del covid-19 en un hospital de Richmond, en Estados Unidos.

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