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El inminente precipicio de la deuda pandémica
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Análisis de GZERO Media

El inminente precipicio de la deuda pandémica

El Banco Mundial estima que muchos de los países más pobres del mundo enfrentan un aumento de casi 11.000 millones en el pago de la deuda en 2022 con respecto al año anterior

Foto: Un hombre pasea en una playa de Sri Lanka, con la ciudad financiera de Colombo al fondo. (Reuters/Dinuka Liyanawatte)
Un hombre pasea en una playa de Sri Lanka, con la ciudad financiera de Colombo al fondo. (Reuters/Dinuka Liyanawatte)

Salvado por la campana, Sri Lanka evitó por poco el martes su primer 'default' de deuda soberana. Pero el país, ahogado por problemas de liquidez, todavía está en apuros por mucho más que el 'suelto' este año, que se perfila como muy doloroso para los países de bajos ingresos debido al coronavirus.

Sri Lanka se está quedando sin dinero porque su economía, dependiente del turismo, quedó destruida por la pandemia y no se recuperará hasta que los visitantes extranjeros regresen en grandes cantidades. Ómicron está frustrando las esperanzas de que eso suceda pronto. El Gobierno está en verdaderos apuros. Dos tercios de sus ingresos van a pagar solo los intereses de sus préstamos. Las reservas de moneda extranjera casi se quedaron a cero antes de un canje de divisas de 1.500 millones de dólares con China. Los precios de los alimentos se disparan. El valor de la moneda local se ha desplomado.

Sri Lanka incluso tuvo que recurrir al trueque para poder liquidar un préstamo de 251 millones de dólares de Irán con envíos mensuales de té.

Foto: Uno de los paquetes de ayuda china enviados a África. (Reuters)

En parte la culpa es de China, a la que Sri Lanka debe unos 3.500 millones de dólares. Pekín es el principal acreedor del país y representa el 10% de la deuda del país. Los chinos son tradicionalmente difíciles con la reestructuración, y siempre incluyen términos onerosos en la letra pequeña en caso de que se sientan timados.

Los habitantes de Sri Lanka conocen el tema por las malas. El país a menudo se cita como un caso de estudio sobre los peligros de la trampa de la deuda de China: en 2017 se vio obligado a otorgar a una empresa estatal china un contrato de arrendamiento de 99 años para operar un puerto estratégico como garantía por el incumplimiento de pago de un préstamo de 1.100 millones de dólares. Otros países como Yibuti, Laos, Zambia y Kirguistán, todos los cuales deben a China más del 20% de su PIB, se encuentran en una situación similar, con poca influencia y mucha soberanía que perder.

Pero el presidente ceilandés, Gotabaya Rajapaksa, de tendencias pro-China, preferiría pedir más dinero a Pekín que al FMI para un rescate. El presidente y su hermano, el primer ministro Mahinda Rajakapsa, dicen que los préstamos chinos han sido esenciales para reconstruir la infraestructura de Sri Lanka después de 25 años de guerra civil. El dúo volvió al poder en 2019-2020 en gran parte debido a sus promesas de invertir el dinero de China en aeropuertos y carreteras para impulsar el turismo.

Foto: Un partidario de un grupo étnico tamil, tras una protesta contra la visita del hasta ahora presidente Gotabaya Rajapaksa. (Reuters)

En esta ocasión, sin embargo, Sri Lanka evitó el 'default' gracias a un salvavidas de última hora de India, el rival regional de China ansioso por contrarrestar el poder financiero de Pekín en su propio patio trasero. Aun así, desnudar a un santo para vestir a otro no es una solución a largo plazo para la actual crisis de deuda del país, porque la mayor parte de esa deuda está en bonos en manos de acreedores internacionales que no juegan a la política.

Además, Sri Lanka no es el único país de bajos ingresos con grandes problemas de deuda por covid. El Banco Mundial estima que muchos de los países más pobres del mundo enfrentan un aumento de casi 11.000 millones en el pago de la deuda en 2022 con respecto al año anterior.

Foto: Trabajadores de la construcción en la Gran Presa del Renacimiento Etíope. Imagen de archivo. (Reuters/Tiksa Negeri)

La mayoría de ellos ya estaban muy endeudados antes de la pandemia y tuvieron que pedir prestado aún más (de China, instituciones financieras internacionales o mercados de capital) para capear las crisis económicas producidas por el covid. Incluso para aquellos países que firmaron un plan conjunto del FMI y el G-20 para retrasar los pagos de sus préstamos previos a la pandemia, el periodo de gracia extendido vence en diciembre, cuando todavía habrá mucha incertidumbre sobre su capacidad de pagar toda esa deuda acumulada.

Si bien la gran mayoría de las economías industriales avanzadas casi han alcanzado ya los niveles de crecimiento previos a la pandemia, el resto del mundo se está quedando atrás. Para los países de bajos ingresos, el lento crecimiento económico significa que los gobiernos no pueden recaudar suficientes ingresos de los impuestos para pagar su deuda. Cuanto más tiempo sufran sus economías, más difícil será para ellos pagar sus cuentas, y más amplia será la brecha con las naciones ricas.

Las consecuencias no deseadas de un 'default' podrían ser peores. Podría aislar a Sri Lanka del sistema financiero internacional

Mientras tanto, Sri Lanka estará mirando frente a frente el cañón humeante si no reestructura pronto su deuda.

Imprimir dinero queda descartado porque eso haría que la inflación, que ya es alta, se dispare. Los economistas de Sri Lanka están pidiendo al Gobierno que suspenda temporalmente los pagos y utilice sus escasas reservas de efectivo para comprar alimentos, combustible y medicinas.

Pero las consecuencias no deseadas de un 'default' podrían ser mucho peores. Podría desencadenar una crisis mayor al aislar a Sri Lanka del sistema financiero internacional. Cuando el crédito extranjero se agote, solo será cuestión de tiempo antes de que haya un 'corralito' y siga el malestar social.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

Salvado por la campana, Sri Lanka evitó por poco el martes su primer 'default' de deuda soberana. Pero el país, ahogado por problemas de liquidez, todavía está en apuros por mucho más que el 'suelto' este año, que se perfila como muy doloroso para los países de bajos ingresos debido al coronavirus.

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