Es noticia
Menú
El mayor misterio de la pandemia: ¿qué está pasando en Corea del Norte?
  1. Mundo
entrevista con anna fifield

El mayor misterio de la pandemia: ¿qué está pasando en Corea del Norte?

Kim Jong-un cerró el país a cal y canto y no se ha vuelto a saber nada. Hasta la fecha han rechazado todas las donaciones de vacunas. Podría ser el único rincón virgen de covid del planeta

Foto: Celebración del año nuevo en Pionyang. (Reuters)
Celebración del año nuevo en Pionyang. (Reuters)

La periodista neozelandesa Anna Fifield es una de las personas que más esfuerzo y tiempo ha dedicado a enterarse de lo que sucede en Corea del Norte. Esto es lo que ocurre cuando le preguntamos qué ha pasado en ese país desde que empezó la pandemia:

“Nadie lo sabe. No hay información. Sellaron sus fronteras incluso antes de que empezase el confinamiento en Wuhan y se han cortado todas las relaciones económicas con el mundo exterior. Eso significa que no ha habido comercio, ni ayuda humanitaria, ni todas estas cosas que hacen que el país se mantenga a flote. Nadie está entrando o saliendo. No hay diplomáticos, no hay trabajadores humanitarios, no hay contrabandistas, no hay comerciantes, no salen desertores… Así que no hay nadie con quien hablar”.

Fifield publicó en 2019 una exhaustiva biografía sobre la vida de Kim Jong-un (‘El gran sucesor’) que acaba de traducirse al español. En sus páginas hay toneladas de información sobre la familia Kim —detalles y anécdotas que la mayoría de los norcoreanos desconocen—, pero también una semblanza de la transformación que ha experimentado el país en estos 10 años de reinado.

placeholder Portada de 'El gran sucesor', de Anna Fifield.
Portada de 'El gran sucesor', de Anna Fifield.

Pero es imposible saber si todo lo que documentó para su libro sigue siendo así. Fifield sospecha que no y los observadores que se dedican a analizar la poquísima información disponible y a leer los posos del café llevan todo este tiempo especulando al respecto. Kee Park, un estudioso del sistema de salud norcoreano de la Escuela de Medicina de Harvard, cree que el covid no ha entrado en el país. “Se han cerrado por completo y eso funciona, hay que admitirlo”.

¿Es Corea del Norte el último lugar virgen de covid del planeta? Puede ser. Se ha especulado también sobre la posibilidad de que esté intentado crear su propia vacuna, quizá con ayuda de China, como hizo Cuba. Es poco probable que lo hayan conseguido, aunque Corea del Norte tiene un historial de logros que parecían imposibles, como fabricar un arsenal nuclear o montar un ejército de ‘hackers’ capaz de ganar millones de dólares lanzando ciberataques exitosos en todo el mundo.

Foto: Misil lanzado por Corea del Norte. (Reuters/KCNA)

Lo único que sí se sabe es que el régimen ha rechazado las donaciones. En julio, Kim Jong Un se negó a recibir dos millones de dosis de AstraZeneca asegurando que no se fiaba de los efectos secundarios. Poco después, declinaron los tres millones de dosis de Sinovac que le habían sido asignadas mediante el programa Covax.

A través de sus órganos de propaganda, el régimen ha insistido en que quiere combatir el problema “a su manera”: mediante restricciones estrictas de movilidad y cuarentenas. Y, aunque no ha declarado ningún caso positivo, miles de soldados fueron enviados a centros especiales de aislamiento, algunos de los cuales han sido construidos de urgencia en estos meses.

Sea lo que sea lo que esté ocurriendo en el país ermitaño, no tiene buena pinta. El verano pasado, en una concesión sin precedentes, Kim Jong-un admitió públicamente que “la situación alimentaria se está poniendo tensa”. También pidió que la población dedique cada gota de sudor a producir alimentos y a proteger “cada grano” de arroz.

Foto: Kim Jong-un. (Reuters)

¿Hasta qué punto se puede haber deteriorado la situación?

FIFIELD. Podemos hacer algunas asunciones. Corea del Norte depende fuertemente de las relaciones comerciales con China, de manera que su economía tiene que estar ahora mismo destruida. La pandemia puede haber sido más devastadora que las sanciones americanas. Que Kim Jong-un haya admitido que podría producirse otra hambruna es algo tan extraordinario que solo puede explicarse si el régimen está en unos niveles de estrés sin precedentes. En el pasado hemos visto que, durante los periodos de necesidad con las sanciones, etcétera, la familia Kim ha conseguido seguir adelante dejando que la población muera de hambre.

***

Justo antes de la pandemia, en la mejor situación económica en muchos años, cerca del 50 por ciento de los norcoreanos sufrían “inseguridad alimentaria”. Teniendo en cuenta que el país depende fuertemente de la ayuda humanitaria y de los alimentos y la energía que recibe del exterior, es difícil hacerse una idea del tamaño de la tragedia que se puede estar produciendo ahora mismo.

Hay algunos indicadores tan increíbles que es necesario revisar los ceros una y otra vez. Ocurre con los datos del comercio con China, que supone más del 90 por ciento del total para Corea del Norte. Pues bien, en noviembre de 2020, las importaciones no llegaron a los 150.000 dólares y las organizaciones que operan en la frontera del río Yalu aseguran que el contrabando ha sido prácticamente erradicado. En las imágenes por satélite, una de las pocas herramientas con las que todavía se puede obtener información, se observan nuevas estructuras cerca de la frontera, construcciones que los expertos creen que podrían ser zonas de desinfectado para retomar los intercambios fronterizos.

En torno al 85 por ciento de las personas adquieren sus alimentos en mercados tolerados donde se permite comerciar

La pandemia parece haber hundido los planes de Kim Jong-un después de diez años en el trono. En su libro, Fifield explica cómo el dictador estaba terminando de consolidar su poder contra todo pronóstico. Lo había logrado con una mezcla de crueldad extrema, habilidad negociadora y oportunismo. La transformación que describe la autora incluye escenas sobre la vida cotidiana en el país que habrían sido impensables hace una década, especialmente las relativas al estilo de vida de la nueva élite mimada por el régimen en los rascacielos de ‘Pyonhattan’. Atención a los datos:

-En 2019, algunos cálculos de Corea del Sur situaban el crecimiento del país en torno al siete por ciento. El 40 por ciento de la población ganaba ya algo de dinero fuera del sistema estatal, un nivel de mercantilización similar a la que se observaba en algunos países del bloque soviético —como Hungría o Polonia— justo antes de la desintegración de la URSS.

-En torno al 85 por ciento de las personas adquieren sus alimentos en mercados tolerados donde se permite comerciar y se hace la vista gorda con objetos prohibidos, como reproductores de DVD. A pesar de ello, gran parte de la población sigue malnutrida porque no hay una dieta variada.

-Los precios inmobiliarios se han disparado y en Pionyang han llegado a multiplicarse por 10. Un piso decente de dos o tres habitaciones cuesta un máximo de 80.000 dólares, pero un piso de tres habitaciones en el centro urbano puede llegar a alcanzar los 180.000 dólares, una suma inconcebible en un país donde los ingresos medios anuales están por debajo de los mil dólares. Ante la ausencia casi total del sistema bancario, los nuevos oligarcas no pueden guardarlo ni invertir, así que lo canalizan todo en el ladrillo.

-Siguiendo el modelo desarrollista asiático, el régimen ha ido permitiendo que se formen conglomerados estatales en los que se da cierta autonomía a los gerentes. La aerolínea Air Koryo, por ejemplo, tiene ya negocios de taxis, gasolineras, agencias de viajes, fabricantes de cigarrillos, caballa enlatada, faisán…

-Kim Jong-un ha ampliado el patrimonio personal de su familia y ya tiene al menos 33 casas en Corea del Norte, de las cuales 28 están unidas por estaciones de tren privadas. Algunas son áreas de recreo temáticas: parques acuáticos, una suerte de Disneyland privado, pistas para hacer carreras de caballos, boleras y 'jets' privados como el llamado Air Force Un.

Foto: Actos de celebración en Corea del Norte. (KCNA/Reuters)

PREGUNTA. La actividad económica ha encumbrado a esta nueva élite, en cuya cúspide hay ya auténticos oligarcas. ¿Quiénes son y por qué lo permite el régimen?

RESPUESTA. Kim Jong-un sabe que solo una élite robusta lo puede mantener en el poder. Y únicamente se preocupa por un grupo de familias de Pionyang, a quienes ha hecho ricos. Es una nueva clase de oligarcas. Al menos antes del covid, estaban haciendo mucho dinero, había mucha corrupción. Kim Jong-un permitió que esto ocurriese, particularmente con grupos de 'millennials', gente de su edad, procedente de familias leales con la que pretende mantenerse en el poder los años que hagan falta. Son personas que ya han visto culebrones surcoreanos, que tiene acceso a tecnología china, y que son perfectamente conscientes de que el mundo fuera de Corea del Norte es más rico y más próspero. Pero también saben que, si el Gobierno se disuelve, ellos van a dejar de ser unos privilegiados. Kim Jong-un se ha encargado de asegurarles un futuro opulento dentro de Corea del Norte. Tienen 30 años, así que pueden apoyarlo durante 50 años más. Es una inversión de futuro.

P. Su nivel de vida, por lo que describes, se parece al de la clase alta en una ciudad mediana de China.

R. Viven en apartamentos bonitos, llevan ropa de Zara, de Uniqlo, de HM… Les gusta hacer yoga e ir al gimnasio, donde, además, pueden mostrar sus cuerpos y ropa entallada, algo poco habitual en una sociedad muy conservadora. Es la típica clase aspiracional que sigue y sigue creciendo.

placeholder Anna Fifield, autora del libro, en Corea del Norte.
Anna Fifield, autora del libro, en Corea del Norte.

P. ¿Y la desigualdad no empieza a ser un problema?

R. Sí, porque con su padre y su abuelo todo el mundo era igualmente pobre. Ahora es evidente que algunos tienen mucho dinero y otros no tienen nada. Esto es un gran cambio y un desafío para el régimen. Antes de la pandemia yo pensaba que el resentimiento que traía esa desigualdad era la mayor amenaza para el régimen y para Kim Jong-un.

(Las aperturas económicas no deberían llevarnos a equívocos. Aunque se hace la vista gorda con cosas que antes estaban perseguidas, el régimen sigue siendo despiadado. Fifield cuenta la anécdota de Thomas Buergenthal, un miembro del colegio internacional de abogados que en 2017 tuvo acceso a algunos de los campos de detenidos del país y salió comparándolos con Auschwitz y Sachsenhausen. “Son muy parecidos o incluso peores”, aseguró. Y sabía de lo que hablaba, porque él estuvo preso en ambos cuando era un niño).

P. La crueldad con el pueblo ha sido una constante en la dinastía Kim, pero tú dices que hay rasgos novedosos en Kim Jong-un.

R. La diferencia respecto a su padre y su abuelo es la audacia con la que hace las cosas. No solo ejecutó a su tío —masacrándolo con artillería antiaérea en un campo—, sino que lo sacó a rastras de un comité del politburó delante de todo el mundo y puso la foto en la primera página de los periódicos y lo emitió en televisión. Igual que hizo con su hermano —lo asesinó en un aeropuerto con un ataque químico de película—. No lo mandó matar en un callejón oscuro debajo de un puente con un cuchillo para que no quedase claro quién cometió el crimen. Al revés, lo ejecutó en un sitio muy público y delante de todas las cámaras de seguridad para que lo viese todo el planeta. Eso demuestra una confianza y una audacia que son realmente nuevos.

Foto: Momento del encuentro entre Donald Trump y Kim Jong Un en la zsona desmilitarizada.

P. En tu retrato, Kim Jong-un es también bastante hábil en la arena internacional. Hasta ahora, ha conseguido casi todo lo que se había propuesto. Tú aseguras que utiliza esa imagen de dictador chiflado que tanta gracia hace en Occidente, pero que en el fondo es un dictador con un plan muy definido y previsible, cuyo objetivo principal es sobrevivir. Y además se encuentra por el camino nada menos que con Donald Trump. Estuvieron a punto de provocar un incidente grave, pero acabaron entendiéndose bien.

R. Es que no deberíamos subestimar a Kim Jong Un por su peinado o sus gafas. Lleva 10 años en el poder y es una amenaza diaria para 23 millones de personas a las que mantiene cautivas. Y sobre Donald Trump… Al principio, Corea del Norte realmente no sabía qué hacer con él, como le pasaba al resto del mundo. No sabían lo serias que eran sus amenazas. Pero pronto entendieron quién era realmente, entendieron que era el presidente soñado para ellos, el más fácilmente manipulable, el que menos escrúpulos ideológicos iba a tener. Solo había que adularle. Se dieron cuenta de que tenían una oportunidad única para conseguir algún tipo de acuerdo con Estados Unidos. Kim Jong-un es un líder poco convencional en Corea del Norte, pero también Trump lo era. ¡Trump llegó a justificar los abusos de los derechos humanos en Corea del Norte frente a un auditorio en Singapur.

El libro de Fifield esconde algunas escenas inolvidables, como la desinfección profunda que hizo el régimen de la habitación de hotel donde se alojó la hermana del dictador en Seúl para evitar que los servicios secretos se hiciesen con muestras del ADN familiar. Pero quizá la mejor es la que ocurrió durante una de las visitas de Dennis Rodman a Pyongyang, ante una audiencia de oficiales norcoreanos y 'hipsters' estadounidenses. Y tras muchas botellas de alcohol.

Rodman se levantó totalmente beodo y ofreció un brindis por su anfitrión, Kim Jong Un.

“Mariscal, tu padre y tu abuelo hicieron una puta mierda. Pero tú esta intentando cambiar las cosas, y te amo por eso”.

Tras un instante de silencio absoluto, el dictador más enigmático del mundo levantó la copa y sonrió.

La periodista neozelandesa Anna Fifield es una de las personas que más esfuerzo y tiempo ha dedicado a enterarse de lo que sucede en Corea del Norte. Esto es lo que ocurre cuando le preguntamos qué ha pasado en ese país desde que empezó la pandemia:

Pandemia Kim Jong-un
El redactor recomienda