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"¡Encontré a Lenin en París!": la búsqueda imposible de un hermano acaba en milagro
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CASI TRES MESES DESPUÉS

"¡Encontré a Lenin en París!": la búsqueda imposible de un hermano acaba en milagro

Tras dos meses de incansable búsqueda, con la visa española a punto de expirar y con la esperanza de que esta última pista fuera cierta, Evin ha conseguido algo insólito: encontrar a su hermano en Francia

Foto: Imagen: EC Diseño.
Imagen: EC Diseño.

Tras dos meses de incansable búsqueda, con la visa española a punto de expirar y con la esperanza de que esta última pista fuera cierta, Evin viajó este jueves a París para encontrar a su hermano. En el avión de ida le sobrevino la escalofriante idea de que, como tantas otras veces, tan solo fuera un rastro falso y Lenin no estuviera en Francia. Por eso, cuando 24 horas después le vio sentado en una iglesia resguardado del frío, no se pudo contener las lágrimas de la alegría y fue corriendo a darle un abrazo. Evin había encontrado a su hermano Lenin, que llevaba más de dos años vagando solo por España y Francia, con problemas mentales y sin hogar.

Han sido semanas durísimas para Evin. Este hondureño de 37 años ha visto cómo día tras día sus opciones de encontrar a su hermano en España se disipaban y a él se le agotaba el dinero. Sin embargo, desde que llegó en octubre de 2021 a España nunca ha cejado en el empeño de dar con Lenin con tan solo una pista: una fotografía de su hermano en la T4 de Madrid. “¡Encontré a Lenin en París!", me dijo Evin por teléfono este mismo viernes. "Estamos muy felices de estar los dos juntos por fin, ahora nos vamos a comer algo que estamos hambrientos”.

Foto:  Evin Antonio Rubio, en la T-4 de Madrid, sujetando una imagen de su hermano en el mismo sitio. (C. B.)

Su odisea le ha llevado a patear durante 75 días todas las calles de Madrid, a colgar cientos de carteles, a hablar con decenas de personas que ofrecieron su ayuda, a implorar a la policía española que le echara una mano. Al principio ignoraron sus denuncias, pero el 27 de diciembre le llamaron y le dijeron que habían abierto una investigación. Esto fue posible gracias a la presión de varias organizaciones de desaparecidos y del consulado de Honduras en España, que se movilizaron tras la publicación de un reportaje en El Confidencial sobre la historia de Evin y Lenin. Evin recibió hace unos días una llamada de la policía anunciando que cerraban el caso porque habían confirmado que Lenin no estaba en España, sino en París, tal y como les había afirmado la policía francesa.

Ante esta situación, Evin voló este mismo jueves hasta París para encontrar a su hermano desaparecido. Algo que nunca pudo imaginar cuando aterrizó en España hace dos meses y medio.

Una odisea para encontrar a un hermano enfermo

A finales de octubre de 2021, Evin viajó desde México hasta España, recorriendo más de 10.000 kilómetros en tres tipos de transporte distintos, para encontrar a Lenin Antonio Rubio, su hermano mayor desaparecido. Tras una serie de tropiezos en Honduras —perdió su trabajo, se le murió una hija, se divorció y se le descubrió un trastorno esquizoafectivo de tipo maníaco por el cual tuvo que ser ingresado— Lenin voló a España en 2019 para empezar de cero. Pero no tuvo suerte, sufrió otro brote esquizoide y meses después acabó viviendo en la calle en Madrid.

Los Rubio perdieron el contacto con él en octubre de 2019, cuando Evin habló por teléfono con Lenin y, consciente de que estaba enfermo, le compró un billete de vuelta a Honduras. Sin embargo, Lenin nunca se subió a ese avión en Madrid. Seis meses más tarde, volvieron a saber de él gracias a una noticia de Rafael Méndez en El Confidencial el 3 de abril de 2020 ilustrada con una fotografía de Lenin.

placeholder Lenin Antonio Rubio, fotografiado en abril de 2020 por El Confidencial. (R. M.)
Lenin Antonio Rubio, fotografiado en abril de 2020 por El Confidencial. (R. M.)

Un hondureño residente en España, amigo de los Rubio, les mandó el link del artículo. Fue entonces cuando la familia empezó a amasar una pequeña fortuna de 2.500 euros para una misión aparentemente imposible: encontrarle y traerle de vuelta. La madre de Lenin eligió a Evin, su hermano más cercano y con el que había pasado más tiempo durante la infancia, para ir en su búsqueda. Evin había vivido en tres países distintos, había cruzado ilegalmente la frontera de EEUU dos veces y, en una de ellas, vagó seis días solo por los campos de Texas sin agua ni comida. Era un hombre con mundo.

"A mí la vida me ha enseñado muchas adversidades y, gracias a Dios, las he superado", me dijo Evin hace dos meses mientras buscábamos a su hermano por las calles de Madrid. Después de publicar el reportaje, decenas de lectores de El Confidencial se pusieron en contacto conmigo para ayudar a Evin en la búsqueda de su hermano. Muchos ofrecieron dinero y recursos para que Evin lograra encontrar a Lenin y casi todos dieron infinidad de pistas sobre el posible paradero del hondureño.

Foto: Lenin Antonio Rubio, uno de los sin hogar, en la vacía T4. (R. M.)

La mayoría de esas pistas apuntaban a distintos barrios de Madrid. Evin fue trasladándose de un punto a otro de la capital, sin éxito. Colgó carteles por la ciudad y unos hondureños ofrecieron en Facebook una recompensa de 600 euros a quien lo encontrara. Evin me preguntaba a menudo si tenía alguna información nueva que hubiera llegado al periódico, pero conforme pasaba el tiempo llegaban menos correos. Él quiso contar su historia en un canal de televisión para tener más difusión, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Evin era consciente de que tenía una cuenta atrás en marcha, ya que la visa de turista le permitía pasar solo 90 días en España. Su presupuesto estaba menguando y, para aguantar más, se limitaba a comer una sola vez al día para no gastar.

Durante aquellos días de incertidumbre quedé varias veces con Evin. Algunos lectores que querían ayudarle me habían enviado dinero para él, ya que se le estaba acabando y no tenía cuenta de banco en España. Me quedé impresionado por su estoicismo. Los días pasaban y era evidente que las posibilidades de encontrar a Lenin se reducían al mínimo. Como había comentado un lector, era posible que Lenin incluso estuviera en la morgue. Pero Evin permanecía impertérrito. Yo le hablaba de otras cosas para animarle, pero él solo podía pensar en su misión. "Dios me va a ayudar a encontrarlo", me decía.

placeholder Evin en noviembre de 2021 buscando a su hermano mayor Lenin en la T-4 de Madrid. (C. B.)
Evin en noviembre de 2021 buscando a su hermano mayor Lenin en la T-4 de Madrid. (C. B.)

El punto de inflexión en su búsqueda fue cuando la policía española decidió ayudarle y abrir una investigación, después de que le dijeran en varias comisarías que si su hermano había elegido vivir en la calle ellos no podían hacer nada —pese a que traía consigo cartas del hospital de Tegucigalpa que probaban que tenía un trastorno—. Ahora le prometieron que le darían nuevas indicaciones, pero como le llamaban desde un número privado él no podía ponerse en contacto con ellos.

El 1 de enero de 2022, Evin me escribió un mensaje felicitándome por el año nuevo. “¿Qué tal va la búsqueda? ¿Alguna novedad?”, le respondí. Me dijo que seguía esperando noticias de la policía. Cuando le pregunté qué planes tenía y hasta cuándo tenía pensado estar en España, me contestó: "Este mes de enero va a ser muy importante para mí, me tendré que decidir de salir o quedarme aquí". Pensé en las palabras que pronunció la última vez que le vi ("si no le encuentro quedaré traumatizado"), pero no le dije nada más.

"A nosotros nos decía que había que rezar muy fuerte para encontrarle, pero es cierto que en los últimos días ya empezaba a decaer de ver que buscaba y no encontraba", asegura su hermano Karol por Facebook desde Honduras. "Han sido meses muy duros, ya nadie nos decía nada, pero Evin siempre se mantuvo firme buscando a Lenin".

El propio Karol publicó en Facebook el 31 de diciembre una imagen que resumía el estado de ánimo de los Rubio durante las vacaciones: "No puedo desearte felices fiestas porque sé que tienes una silla vacía igual que yo, pero sí puedo decirte que disfrutes a los que están sentados a tu mesa, aunque en la silla vacía y en tu corazón siempre estará presente ese hermoso tesoro que nos falta". Y Karol añadió en un comentario: "Mi hermano Lenin nos hace falta, pero sé que Dios nos hará el milagro de volver a verlo :-( :-( :-(".

placeholder Evin (al fondo, sonriendo) y Lenin en una iglesia de París este viernes.
Evin (al fondo, sonriendo) y Lenin en una iglesia de París este viernes.

Cuando Evin aterrizó este jueves en París, el representante de Honduras ante la Unesco, Roberto Ramírez Aldana, le estaba esperando para ayudarle en la búsqueda de Lenin. La policía francesa se ofreció a colaborar, pero no hizo falta, porque gracias a la ayuda de otro hondureño encontraron en la mañana del viernes a Lenin en una iglesia del centro de la capital. "Vivía aquí en la calle, tampoco hemos hablado mucho más. Lo único que quiero centrarme ahora es en que se mejore", explica Evin por teléfono, visiblemente emocionado.

Evin apenas puede hablar y sus frases se acaban a las pocas palabras. Ha estado todo el viernes atareado con papeleo y gestiones para volver a España con Lenin. Le ha comprado ropa, le ha duchado y le ha llevado a comer una hamburguesa. Todavía no le ha preguntado cómo es posible que llegara a París desde Madrid sin dinero. "Poco a poco, poco a poco", insiste. También ha preferido no hacerle ninguna fotografía. "Eso será decisión de mi hermano cuando se recupere".

Una de las primeras cosas que hizo Evin este viernes tras encontrar a Lenin fue llamar a su madre. Eran las tres de la madrugada en Honduras, pero ella tenía el móvil en sonido porque esperaba novedades desde París. Cuando escuchó la noticia se puso a llorar de alegría: su hijo mayor estaba vivo. Horas después, Lenin y su madre hicieron una videollamada. Ella no se creía lo que tenía delante de la pantalla. Ahí estaba su hijo. Su hijo resucitado. Durante incontables noches, ella se había puesto en lo peor pensando que Lenin había muerto solo a miles de kilómetros de distancia. Pero ahí estaba, vivo, después de que su otro hijo Evin hubiera dejado durante tres meses toda su vida atrás —su mujer, su trabajo, sus amigos— para encontrar a su hermano mayor en un continente lejano y desconocido.

"Mami", le dijo Lenin cuando vio a su madre por el móvil, "te prometo que ya voy a llegar a casa".

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