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La UE ya tiene rompecabezas para todo el año: a vueltas con el gas y la energía nuclear
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EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

La UE ya tiene rompecabezas para todo el año: a vueltas con el gas y la energía nuclear

El rol que el gas y la energía nuclear deben jugar en la transición energética de la UE supondrá para Francia las primera gran batalla de su presidencia rotatoria

Foto: Planta nuclear de Civaux, en Francia. (Reuters/Stephane Mahe)
Planta nuclear de Civaux, en Francia. (Reuters/Stephane Mahe)

Si había un asunto que el Gobierno francés quería ver resuelta antes de asumir la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) a principios de este mes, ese era la definición de energía limpia según el ‘Green New Deal’. Dado el compromiso del Ejecutivo galo de mantener la energía nuclear como parte de la combinación energética de transición de la UE (el 70% del mix eléctrico francés proviene de centrales nucleares), es imposible que la presidencia francesa actúe como intermediario imparcial en la “taxonomía de finanzas sostenibles”, el nombre que Bruselas da a la lista de actividades económicas que no perjudican al medio ambiente.

Por otra parte, siempre resultó evidente que el anterior Gobierno alemán, liderado por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Ángela Merkel, estaría más abierto que su sucesor a negociar sobre el tema —siempre que el gas también fuera incluido como combustible de transición—. Esto, debido a que la nueva coalición al frente de Alemania incluye a los Verdes, para quienes la energía nuclear es una línea roja.

Foto: Central nuclear de Temelin, en República Checa. (Reuters/David W. Cerny)

Por lo tanto, para lograr un acuerdo que cubriera las necesidades de Francia, el tiempo resultaba fundamental. Y París pareció conseguir lo que quería justo antes de que sonaran las doce campanadas de la medianoche del 31 de diciembre. La Comisión Europea compartió una propuesta que clasifica como “no dañina para el medio ambiente” la inversión en una planta de energía nuclear siempre que el proyecto tenga definidas la planeación, el financiamiento y el lugar para eliminar de manera segura los desechos radiactivos. Para subrayar el hecho de que la energía nuclear es solo una parte de la transición, la Comisión únicamente otorgaría la etiqueta verde a las plantas nucleares reciban permisos de construcción antes de 2045.

Por supuesto, dadas las tensiones entre los Veintisiete sobre el tema, los beneficios de un acuerdo sobre lo que se considera energía limpia van mucho más allá de los intereses de Francia. En primer lugar, si la UE desea fortalecer su resiliencia en la transición energética hacia un futuro sin carbono, debe comprometerse colectivamente a implementar medidas enormemente ambiciosas en el ‘New Green Deal’. Dado que todos los Estados miembros necesitarán gestionar los costes económicos y sociales de esta transición a corto plazo, existe una necesidad de solidaridad dentro de la UE.

Pero dicha solidaridad podría verse dañada por las divisiones sobre la taxonomía, con los estados miembros alineándose detrás de Francia o Alemania en la cuestión nuclear en casi los mismos grupos que formaron durante las crisis financiera y migratoria en la década de 2010. El campo pro-nuclear incluye a Polonia, Hungría, y la República Checa (la siguiente en asumir la presidencia rotatoria de la UE); entres sus oponentes están Alemania, Austria, Luxemburgo y Dinamarca.

Foto: 'For a nuclear free Europe' (EFE) Opinión

Por eso, es importante que la reciente propuesta de la Comisión, que reconoce el gas y la energía nuclear como parte necesaria de la transición energética, sirva como plataforma sobre la que reforzar la definición de energía limpia de la UE. Este próximo paso podría llegar cuando los estados miembros tengan una mayor confianza en que el ‘Green New Deal’ no pondrá en riesgo la seguridad económica de la UE, así como cuando otros actores globales hayan hecho un mayor esfuerzo por cumplir con sus compromisos climáticos.

En segundo lugar, una posición clara sobre cuál será la combinación energética de la UE es vital para sus relaciones exteriores, especialmente de cara a su vecindad. Rusia, otros países de Europa del Este, Turquía y los estados del norte de África están observando de cerca el resultado de esta discusión, esperando indicios sobre cómo deberían desarrollar su capacidad energética para continuar exportando a la UE. Por tanto, la indecisión de la UE sobre estos temas afecta a su seguridad energética: si estos proveedores empiezan a centrar su atención en mercados menos exigentes, los Veintisiete perderán la oportunidad de impulsarlos a desarrollar sus fuentes de energías renovables, de las que Europa dependerá, en parte, para su futuro mix energético.

Existen buenas razones para que la UE llegue a un acuerdo sobre una taxonomía financiera sostenible lo antes posible.

También existe un riesgo más amplio: las buenas relaciones energéticas son esenciales para la influencia global del ‘Green New Deal’. Esto es particularmente cierto, nuevamente, en la vecindad de la UE, donde los ecosistemas compartidos, la contaminación transfronteriza y las relaciones económicas estrechas vinculan a los Estados miembros con los países colindantes. Si todos pueden abandonar el carbono de una manera conjunta, clara y coordinada, esto mejorará las perspectivas de la UE de persuadir a otros terceros países para que adopten legislaciones climáticas similares, lo que le dará a la Unión una mayor influencia en las negociaciones internacionales sobre el clima.

En resumen, es vital que la UE adopte un diálogo energético claro en su vecindad. Y el bloque no puede lograr esto sin un convenio colectivo entre sus Estados miembros sobre qué fuentes limpias incluir en la combinación energética. Por lo tanto, existen buenas razones para que la UE llegue a un acuerdo sobre una taxonomía financiera sostenible lo antes posible.

Pero, lamentablemente, la propuesta de la Comisión parece haber llegado un poco tarde. Los gobiernos de Austria y Luxemburgo han expresado su indignación por la propuesta de la Comisión de incluir la energía nuclear en la taxonomía e incluso han amenazado con emprender acciones legales. Hubo cierta confusión por parte del gobierno alemán —los Verdes se levantaron en armas y el ministro de Finanzas, Christian Lindner, líder del liberal Partido Demócrata Libre, dio la bienvenida a la propuesta—, pero el canciller Olaf Scholz ha confirmado ahora que el Ejecutivo considera que la energía nuclear es demasiado peligrosa para incluirla en la taxonomía.

Foto: Reunión de líderes de la UE en Oporto, Portugal, sobre el cambio climático. (EFE) Opinión

La disputa parece destinada a convertirse en la primera gran batalla de la presidencia francesa. París, que evalúa con urgencia las medidas que debe tomar, no se ha pronunciado hasta ahora sobre el tema. Pero en la tensa antesala de las elecciones presidenciales francesas, en las que incluso la iluminación de monumentos nacionales con la bandera de la UE ha provocado indignación en la derecha, parece impensable que París abandone su demanda de incluir la energía nuclear en la combinación energética de transición.

No hay una respuesta fácil a este dilema, ya que los Estados miembros de la UE adoptan sus posturas sobre qué fuentes de energía clasificar como limpias en gran medida de acuerdo con su propia combinación energética actual. Pero los gobiernos deben mantener la mirada fija en el objetivo principal, mantenerse unidos en torno a la implementación del ‘Green New Deal’ y asegurarse de que pueden capitalizar la ventaja de la UE para dar forma a los incentivos de la transición energética de terceros países.

En este contexto, la UE no puede darse el lujo de detener su camino hacia el liderazgo climático antes de que éste haya comenzado. Para indicar claramente que comprende la urgente necesidad de una acción climática, los Veintisiete deberían dejar fuera de la combinación energética de transición tanto la energía nuclear como el gas.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Susi Dennison y titulado 'New year’s irresolution: France, nuclear power, and the EU’s energy transition'.

Si había un asunto que el Gobierno francés quería ver resuelta antes de asumir la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) a principios de este mes, ese era la definición de energía limpia según el ‘Green New Deal’. Dado el compromiso del Ejecutivo galo de mantener la energía nuclear como parte de la combinación energética de transición de la UE (el 70% del mix eléctrico francés proviene de centrales nucleares), es imposible que la presidencia francesa actúe como intermediario imparcial en la “taxonomía de finanzas sostenibles”, el nombre que Bruselas da a la lista de actividades económicas que no perjudican al medio ambiente.

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