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¿A quién considera Estados Unidos una democracia?
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¿A quién considera Estados Unidos una democracia?

Biden se ha erigido en el árbitro de la democracia mundial con su Cumbre por la Democracia. Puede que se vuelva en su contra

Foto: Biden habla ante el panel de invitados de la Conferencia para la Democracia. (EFE/Tasos Katopodis)
Biden habla ante el panel de invitados de la Conferencia para la Democracia. (EFE/Tasos Katopodis)

La tan cacareada Cumbre por la Democracia de la administración Biden comenzó el jueves. Un total de 110 países fueron invitados, con algunas elecciones y omisiones desconcertantes. Asistió la Polonia antiliberal, pero no la Hungría antiliberal. Siete de las 10 naciones del sudeste asiático quedaron fuera, pero varias cuasi-democracias de África fueron invitadas. El presidente autoritario de Brasil, Jair Bolsonaro, es un demócrata aceptable para Joe Biden, pero no el presidente democráticamente elegido de Bolivia, Luis Arce.

Los criterios para conseguir un billete han sido tan poco claros como lo que quería conseguir la reunión virtual democrática de Biden. El objetivo oficial de la reunión, que ha durado dos días, era "establecer una agenda positiva para la renovación democrática y abordar las mayores amenazas a las que se enfrentan las democracias hoy en día a través de la acción colectiva". Líderes de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado pronunciaron discursos y han debatido sobre temas como la libertad de prensa, la desinformación y el voto digital. Y eso es todo, amigos.

Foto: El presidente estadounidense Biden durante la Cumbre por la Democracia. (EFE/Tasos Katopodis)

Entonces, ¿de qué iba realmente? Biden dijo que la conferencia tenía como objetivo promover la democracia y luchar contra el creciente autoritarismo en todo el mundo. Pero muchos países, obviamente molestos por no haber recibido una confirmación de asistencia, no se han tragado el mensaje del presidente estadounidense. Lo que realmente pretendía Estados Unidos, piensan los ausentes en el evento, es crear un club de democracias alineadas con Occidente junto con algunas incipientes en otros lugares que Estados Unidos quiere tener de su lado para contrarrestar a China y Rusia.

En los prolegómenos del evento, los funcionarios de la administración Biden se desentendieron de estas cuestiones, argumentando que "ninguna democracia, incluida la de Estados Unidos, es perfecta". Sin embargo, que un solo país decida arbitrariamente quién es democrático no es nada democrático.

Foto: Joe Biden. (Reuters/Kevin Lamarque)

Quién está dentro y quién está fuera parece alinearse más con los intereses geopolíticos de Estados Unidos que con cualquier otra cosa. Por ejemplo, Estados Unidos no invitó a Turquía, un aliado de la OTAN, porque el presidente Recep Tayyip Erdogan tiene ciertamente una vena autoritaria. Pero todavía necesita ganar las elecciones para mantenerse en el poder. El problema principal es que Erdogan y Biden rara vez están de acuerdo en algo, mientras que el líder turco se lleva bien con los chicos malos Vladimir Putin y Xi Jinping.

La lista de invitados también muestra que Biden está cortejando a los países que se encuentran a caballo entre Estados Unidos y China. Uno de ellos es Filipinas, un aliado fiable de Estados Unidos hasta que el presidente Rodrigo Duterte abrazó al gigante asiático. Una vez que Duterte deje su cargo el año que viene, Biden quiere asegurarse de que quien le suceda -probablemente el hijo del difunto dictador del país- sea afín al Tío Sam.

Foto: Sánchez durante su intervención ante Biden. (Moncloa/Borja Puig)

Por último, las naciones no invitadas probablemente piensen que Biden debería poner en orden su propia casa antes de dar lecciones de democracia. Al fin y al cabo, hace apenas 11 meses unos sublevados atacaron el Capitolio estadounidense para anular el resultado de las elecciones presidenciales de 2020. Desde entonces, muchos estados dirigidos por los republicanos han aprobado leyes de seguridad electoral que, según los demócratas, restringen el derecho al voto de las minorías. Y ambos partidos han manipulado los distritos del Congreso para asegurarse victorias fáciles y hacer que las carreras electorales sean menos competitivas.

Si Biden quiere hacer de esto un asunto de 'nosotros' contra 'ellos', no se sorprendan si muchos de los países a los que ha ignorado se vuelven contra Estados Unidos. ¿No soy lo suficientemente democrático para ti? Bien. Tal vez no sea para tanto, China y Rusia me cubrirán las espaldas.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

La tan cacareada Cumbre por la Democracia de la administración Biden comenzó el jueves. Un total de 110 países fueron invitados, con algunas elecciones y omisiones desconcertantes. Asistió la Polonia antiliberal, pero no la Hungría antiliberal. Siete de las 10 naciones del sudeste asiático quedaron fuera, pero varias cuasi-democracias de África fueron invitadas. El presidente autoritario de Brasil, Jair Bolsonaro, es un demócrata aceptable para Joe Biden, pero no el presidente democráticamente elegido de Bolivia, Luis Arce.

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