El miedo a ómicron acelera la tercera dosis en Occidente y deja a su suerte a los países pobres
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El miedo a ómicron acelera la tercera dosis en Occidente y deja a su suerte a los países pobres

El miedo a los posibles peligros de la ómicron ha forzado a muchos gobiernos a acelerar la decisión sobre si generalizar el tercer pinchazo, en algunos países incluso por debajo del consenso del refuerzo solo a los mayores de 60 o más vulnerables

Foto: El gobierno británico vuelve a hacer obligatoria la mascarilla. (EFE/Andy Rain)
El gobierno británico vuelve a hacer obligatoria la mascarilla. (EFE/Andy Rain)

La variante ómicron, catalogada este viernes por la Organización Mundial de la Salud como "de preocupación", está reviviendo algunos de los momentos y debates que acapararon las primeras oleadas de coronavirus. Decenas de gobiernos han suspendido vuelos a África del Sur; otros tantos han recuperado las cuarentenas y algunos, entre ellos Israel, Marruecos o Japón, han cerrado directamente sus fronteras a los extranjeros. El constante conteo de casos extendiéndose por varios países copa titulares, mientras vuelve la discusión sobre aforos, eventos y mascarillas. Y, pese a que todavía se desconoce el grado de peligrosidad de la nueva variante, parece que ha terminado de cerrar uno de los debates más candentes de los últimos meses, el de la tercera dosis generalizada.

El miedo a los posibles peligros de la ómicron ha forzado a muchos gobiernos a acelerar la decisión de extender el tercer pinchazo por debajo del consenso del refuerzo solo a los mayores de 60, inmunodeprimidos y otra población vulnerable. Con la bienvenida europea a la nueva realidad de la tercera dosis, los países desarrollados vuelven a tropezar con la misma piedra que facilitó la aparición de la ómicron: preferir aplicar dosis de refuerzo antes que priorizar la vacunación global.

Reino Unido ha adelantado que planea ampliar su programa de vacunación para que todos los mayores de 18 años sean elegibles para una tercera dosis de la vacunación. El país registra hasta el momento al menos nueve casos identificados de la variante ómicron, aunque el ministro de Sanidad, Sajid Javid, ha advertido de que muy probablemente la nueva variante lleva ya unas semanas en Reino Unido y que está mucho más extendida entre la población.

"Hasta que no haya una distribución equitativa de la vacunación en el mundo y persistan regiones enteras sin vacunar, el problema va a perdurar, y va a perdurar también para los lugares con alta cobertura de vacunación"

Ante esa perspectiva, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI), que celebró una reunión de emergencia durante el fin de semana, aprobará en las próximas horas, según ha dado a entender el Gobierno de Boris Johnson a los medios de comunicación británicos, que se pueda administrar esa tercera dosis de refuerzo a toda la población adulta (hasta el momento, solo se le daba la opción a los mayores de 40 años), así como una reducción del tiempo de espera entre el segundo y tercer pinchazo. Javid describió las vacunas como la "primera línea de defensa" contra el covid y aseguró que la ampliación del programa de la tercera dosis se producirá "de forma inminente".

Meses calentándose

El debate sobre la tercera dosis lleva meses calentándose. Israel, uno de los países 'canario en la mina' de las medidas contra el coronavirus, lleva desde julio promoviendo una dosis de refuerzo entre la población. “Israel va un paso adelante en esto, porque pusimos las dos primeras antes que nadie, así que los países europeos deberían seguir nuestros pasos”, explicaba Arnon Afek, director interino del Hospital General de Sheba —el más grande de Israel— y antiguo director general del ministerio de Salud a El Confidencial en un reciente reportaje. "Si Europa hubiera puesto antes una dosis de refuerzo no se encontraría con los problemas que tiene ahora en Alemania o Austria", añadía.

Foto: Viajeros en el aeropuerto Ben Gurion de Israel. (Reuters/Cohen)

En la Unión Europea, Grecia, país donde un alto porcentaje de la economía depende del turismo, lleva desde el pasado noviembre solicitando a sus socios europeos y a la Comisión que se incluya el tercer pinchazo seis meses después de la última dosis para que el certificado covid de la UE siga siendo válido. "De este modo, evitaremos grietas en el muro de la inmunidad de grupo que se ha construido en nuestro continente", defendió el primer ministro Kyriakos Mitsotakis.

Entonces, el resto de países de la UE, muchos de los cuales batallan todavía para convencer a grandes bolsas de población para siquiera ponerse la primera dosis, arrastraron los pies. Tampoco había un consenso total entre la comunidad científica, que debatían sobre si una tercera dosis estaba justificada -una vez puestas ya las dos primeras-, o sobre los tiempos entre pinchazos para ese refuerzo del sistema inmune. El toque de atención de la ómicron ha acelerado el proceso.

"Nos tomamos esta variante ómicron muy en serio. Todavía no sabemos todo sobre esta variante [...] los científicos y fabricantes [de vacunas] necesitan entre dos y tres semanas para tener una imagen completa sobre los efectos de las mutaciones de la variante ómicron. Tenemos que utilizar bien este tiempo, porque hay medidas de precaución que podemos tomar. Primero, la primera prioridad es vacunar, vacunar y vacunar. Reforzar [con la tercera dosis] lo máximo posible", ha defendido este lunes en rueda de prensa la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. "Vacúnense, si no lo han hecho ya, y poneros el refuerzo [tercera dosis] lo antes posible", ha añadido en sus redes sociales.

Colas en España

En España, donde todavía no se ha registrado ningún caso de la variante ómicron -aunque sí se han detectado al menos 13 casos en el vecino Portugal y Francia mantiene en análisis al menos otros ocho casos sospechosos-, la portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, ha apostado por la aplicación de la tercera dosis de la vacuna y mantener el uso de la mascarilla como medidas para seguir combatiendo al virus. En declaraciones a TVE, Rodríguez ha instado a la ciudadanía a acudir a vacunarse con la tercera dosis, que de momento se ha reservado para los mayores de 60.

En medio de los temores a que la ómicron -más transmisible, según los primeros estudios de los médicos sudafricanos y la OMS- acabe expandiéndose por el país como ya hizo la variante delta (descubierta en diciembre de 2020 en India, y ahora dominante en el continente europeo) forzando nuevas restricciones como la implantación del pasaporte covid para el ocio, cientos de personas han acudido este fin de semana a centros de vacunación en Madrid, Barcelona o Valencia, donde se han vuelto a ver colas en los centros de vacunación, tras el frenazo de los últimos meses.

Foto: Cola de ciudadanos para vacunarse en noviembre de 2021 en Madrid (Reuters/Sergio Pérez) Opinión

Dejando África sin vacunar

Ante la llegada de la ómicron, Europa y los países desarrollados -el consejero médico jefe de Casa Blanca, Anthony Fauci, ha asegurado que las terceras dosis deberían ser algo "estándar"- han vuelto a tomar las mismas decisiones que, según han denunciado organizaciones internacionales y la propia OMS, han creado el escenario perfecto para el nacimiento de la ómicron y otras variantes: grandes nichos de países sin acceso a las vacunas. "La ómicron recuerda que a mayor desigualdad en el reparto de las vacunas hay más oportunidad de que el virus se transmita, y con ello que mute su estructura", ha asegurado la OMS este fin de semana.

En África, apenas un 6,6% de la población ha recibido las dos dosis iniciales de vacuna, y apenas un 9% la primera. Al ritmo actual, sólo cinco países, Seychelles, Mauricio o Cabo Verde —pequeñas islas con escasa población—, Túnez y Marruecos (este último con una economía algo más desarrollada y un estricto plan de vacunación) superarán el hito del 40% de la población vacunada para finales de 2021. En el continente hay todavía un puñado de países con menos de un 1% de su población vacunada.

Tras la suspensión de vuelos y el 'cerrojazo' a las fronteras, la primera inclinación de los países desarrollados ha sido hacia una tercera dosis de vacunación, en lugar de asegurar un suministro a los países con menores tasas de vacunación, la mayoría en África, y donde hay más probabilidades de una nueva mutación del coronavirus. "No deja de ser un tiro en el pie de los países ricos, que están vacunando incluso a poblaciones de menos riesgo, hablando de terceras y hasta cuartas dosis, mientras hay países que no tienen ninguna", sostiene Sebastián González-Dambrauskas, coautor del recientemente publicado estudio 'Vaccine apartheid: this is not the way to end a pandemic' ('Apartheid de las vacunas: este no es el modo de acabar con una pandemia'), a El Confidencial.

Problemas logísticos

"Hasta que no haya una distribución equitativa de la vacunación en el mundo y persistan regiones enteras sin vacunar, el problema va a perdurar, y va a perdurar también para los lugares con alta cobertura de vacunación. Porque cuando uno no controla la pandemia [de manera global] se generan unos nichos para que aparezcan nuevas variantes, que incluso eventualmente puedan escapar de las vacunas. ¿Por qué? Porque circula el virus de manera salvaje en lugares donde no hay buena cobertura vacunal y eso afecta también a los países ricos", añade el investigador uruguayo.

La OMS ha pedido este lunes en un comunicado conjunto con la Unión Africana que se asegure un suministro "predecible y seguro" a los países africanos. Hasta el momento, se han donado algo más de 90 millones de dosis al continente africano a través de las iniciativas COVAX y AVAT, y millones más a través de acuerdos bilaterales. El suministro se ha acelerado especialmente este último mes, después de que bloques como la Unión Europea hubieran alcanzado tasas de vacunación medias superiores al 60%. Sin embargo, la mayoría de las donaciones hasta la fecha han sido ad hoc, con poca antelación, sin previo aviso y con los viales a punto de expirar, lo que ha dificultado las campañas de vacunación y cadenas logísticas en los países africanos, según asegura la organización. Este lunes, el presidente chino, Xi Jinping, ha prometido mil millones de dosis de su vacuna anticovid para países africanos, 600 millones en forma de donaciones y el resto en apoyo en la producción local, durante un discurso a distancia en el Foro de Cooperación China-África (FOCAC).

"En 2022 va a pasar lo mismo", avisa González-Dambrauskas. "Pasó en India, pasa ahora en Sudáfrica y pasará más adelante quizá en Brasil o Perú u otro país de Latinoamérica", concluye.

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