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Algo se mueve en Europa Oriental: ¿puede Bulgaria abrir la puerta al cambio?
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Algo se mueve en Europa Oriental: ¿puede Bulgaria abrir la puerta al cambio?

La victoria de un partido anticorrupción en las elecciones recientes de Bulgaria apunta a una posible renovación democrática en la región

Foto: Kiril Petkov y Assen Vassilev, líderes de Continuamos el Cambio. (Reuters/Stoyan Nenov)
Kiril Petkov y Assen Vassilev, líderes de Continuamos el Cambio. (Reuters/Stoyan Nenov)

Una nueva fuerza política llamada Continuamos el Cambio se convirtió recientemente en la sorprendente ganadora de la tercera elección parlamentaria de Bulgaria en lo que va de año. La formación, dirigida por dos empresarios graduados de Harvard, Kiril Petkov y Assen Vassilev, obtuvo 67 de los 240 escaños del parlamento. Las negociaciones para una posible coalición están en marcha con otros tres partidos como parte del ambicioso objetivo de los dos nuevos líderes de formar un Gobierno a mediados de diciembre.

Para los búlgaros, los ecos de las masivas protestas anticorrupción del año pasado continúan resonando con fuerza. Entonces, miles de personas se manifestaron durante meses con el objetivo de acabar con el sistema oligárquico del país. Dos tercios de los ciudadanos respaldaron las marchas. Finalmente, fueron necesarias tres elecciones, en abril, en julio y en noviembre, para fraguar una (posible) mayoría a favor del cambio.

El problema de corrupción que afronta Bulgaria puede ilustrarse bien con el caso de Delyan Peevski. Meses después de las protestas del año pasado, el departamento de Estado de Estados Unidos anunció la inclusión de dos oligarcas búlgaros en su lista de sanciones de la Ley Magnitsky (la cual castiga a extranjeros acusados de corrupción y violaciones a los derechos humanos) y que no esperaba ninguna cooperación de la fiscalía del país de Europa del Este en su persecución de los individuos. La medida obligó (probablemente) a los dos sancionados a abandonar su lugar de residencia en Dubai. Uno de ellos, Peevski, regresó a Bulgaria para postularse, con éxito, en las elecciones parlamentarias de esta semana en la lista del partido Movimiento por los Derechos y la Libertad (DPS), que busca representar a la minoría turca del país.

DPS, que con frecuencia ejerce como partido bisagra en la política búlgara, ha estado en el centro de muchos acuerdos de contratación pública. También es el único miembro búlgaro de la agrupación liberal Renew Europe en el Parlamento Europeo. Reporteros sin Fronteras ha calificado a Peevski como "la encarnación más notoria" de la connivencia entre los medios, los políticos y la oligarquía. Ahora, el susodicho se sienta en el parlamento búlgaro.

Años de informes negativos de la UE sobre el dañado estado de derecho, la falta de libertad de los medios de comunicación, las acusaciones de corrupción y las sanciones internacionales apuntaban a una misma enfermedad, una que los búlgaros han estado sufriendo día a día en su vida. Carreteras recién construidas que necesitan reparación, instituciones disfuncionales, la incapacidad del gobierno para adaptar las agendas verdes y digitales de la UE a políticas públicas, una masiva crisis sanitaria y la peor tasa de vacunación de los 27: todos ellos son signos de una maquinaria estatal mal administrada. Su reparación será una tarea mayúscula, pero los cimientos para ello acaban de ser colocados.

Foto: Protesta antigubernamental en Sofía. (Reuters)

Construir una coalición de Gobierno después de la votación de esta semana no será fácil. Un socio en potencia es el partido Bulgaria Democrática, que está ideológicamente cerca de Continuamos el Cambio en su enfoque anticorrupción. Los otros dos posibles compañeros de baile son el Partido Socialista Búlgaro y el ITN, el partido de la ‘celebrity’ televisiva Slavi Trifonov. Para que las negociaciones de la coalición tengan éxito, las partes tendrán que apoyar la destitución del fiscal general, Ivan Geshev, a quien los manifestantes ven como la principal razón por la que el estado no ha castigado a los corruptos. Los líderes de estos dos últimos partidos no han mostrado mucha voluntad al respecto, pero los votantes han lanzado un claro mensaje en el que exigen renovación y responsabilidad para recuperar al Estado de la captura a la que ha sido sometido durante 12 años de Gobierno de Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y del primer ministro Boyko Borissov. Si los socialistas o el ITN se resisten a formar una coalición e intentan debilitar la agenda anticorrupción, sentirán las consecuencias en las urnas.

Bulgaria no es el único país que está experimentando cierto grado de renovación democrática. En Hungría, las formaciones políticas se han unido en una nueva coalición de seis partidos con el objetivo destituir al primer ministro, Viktor Orban, que ha gobernado el país durante más de una década. En la República Checa, fue necesaria una alianza a cinco bandas para expulsar a Andrej Babis tras dos mandatos en el poder.

Foto: Sofia. (EFE/VASSIL DONEV)

Sin duda, es difícil colocar en una misma categoría a Orban, Borissov, Babis y a otros dirigentes como el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, o el esloveno Janez Jansa. Algunos son antiliberales, otros autócratas, ultraconservadores, nacionalistas o simplemente populistas. Pero lo que tienen en común es que llevan demasiado tiempo manteniéndose en el poder. La democracia requiere de cambios, y los estados de Europa central y oriental corren el riesgo de ser capturados por propagandistas profesionales y redes cleptocráticas si las élites no se renuevan regularmente. Lo que algunos en Occidente llaman inestabilidad puede suponer un salvavidas para los ciudadanos de estos países.

Por lo tanto, es significativo que haya un nuevo Gobierno en Bulgaria, incluso si está conformado por una coalición complicada e inestable. Algunos observadores han minimizado la victoria de Continuamos el Cambio, describiéndola como una simple novedad que ha atraído a los votantes. Pero para los búlgaros y para tantos de sus vecinos cercanos, esta elección es una que los demócratas de todo el mundo deberían recibir con satisfacción.

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