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El libro que China no quiere que leas explica por qué desaparece (y reaparece) gente
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'RED ROULETTE'

El libro que China no quiere que leas explica por qué desaparece (y reaparece) gente

Las desapariciones de Whitney Duan y Peng Shuai ponen de relieve la omnipresencia del Partido Comunista chino y su facilidad para silenciar cualquier voz que pueda poner en riesgo su posición

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El empresario Desmond Shum llevaba más de cuatro años sin saber nada de su expareja, la multimillonaria Whitney Duan (Duan Weihong en chino). No daba señales de vida. La había llamado cientos de veces desde Reino Unido para que hablara con su hijo, pero el teléfono estaba apagado. Hasta que, a principios de septiembre, el día de publicación de su libro, recibió varios mensajes pidiéndole que le llamara.

“¿Cómo te sentirías si le pasara algo a tu hijo? ¿Qué le ocurriría a nuestro hijo si algo me pasara a mí?”, le dijo Duan a Shum, según reveló él mismo en una posterior entrevista a la revista 'Time'. Duan, que había desaparecido en 2017 tras una campaña anticorrupción del Partido Comunista chino, le pidió a su exmarido que frenara la publicación del libro. Pero ya era tarde. “No sé si estaba hablando con ella o con sus secuestradores”, le dijo a 'The Economist' días después.

En el libro ‘Red Roulette: An Insider’s Story of Wealth, Power, Corruption, and Vengeance in Today’s China' (Simon and Schuster, 2021), Shum cuenta su ascenso meteórico a la cúspide empresarial y social china y su posterior caída en desgracia junto a su pareja, que llegó a ser una de las mujeres más ricas del país asiático. Es un documento insólito porque es poco frecuente que alguien dentro del sistema revele cómo se hacen negocios al más alto nivel en China, qué hubo detrás de la campaña anticorrupción del Partido Comunista y cómo y por qué cientos de personas se hicieron multimillonarias de la noche a la mañana.

Foto: Imagen: EC.

Duan y Shum construyeron uno de los centros logísticos más grandes en el mundo en el aeropuerto internacional de Pekín, erigieron uno de los hoteles más ostentosos del país y se convirtieron en una de las parejas con más influencia y mejores contactos. Su fortuna rondaba los miles de millones de dólares y, como tantos otros empresarios chinos y occidentales que amasaron enormes cantidades de dinero en las últimas décadas, sus operaciones siempre rondaban los márgenes de la ley.

En 2015, Shum se divorció de Duan y se fue a vivir con su hijo a Reino Unido. El empresario, que en el libro no admite ningún delito y asegura que él pensaba que "estaba contribuyendo a una China mejor", veía con crecientes suspicacias la deriva autoritaria del país y la campaña anticorrupción emprendida por Xi Jinping. Su vida y sus negocios estaban en juego. Pero especialmente los de su mujer, con la que hablaba todas las semanas. Hasta que un día, en 2017, desapareció. “Es como si se hubiera evaporado”, escribe Shum.

Las semejanzas (y diferencias) con el caso Peng Shuai

En la misma introducción del libro, publicado antes de saber que su mujer estaba viva, Shum reconoce que las desapariciones sin motivo alguno ocurren “de manera regular” en China, donde el Partido Comunista tiene el monopolio del poder. “Ella sonaba que estaba bien, decía que no había tenido noticias del mundo exterior en los últimos cuatro años”, aseguraba Shum a la revista estadounidense.

En las últimas semanas, medios internacionales y figuras del deporte se han movilizado ante la supuesta desaparición de la tenista Peng Shuai, quien el 2 de noviembre había acusado de violación a Zhang Gaoli, ex viceprimer ministro chino. Los medios estatales del país respondieron publicando imágenes de Peng Shuai para demostrar que la tenista estaba bien y las acusaciones de secuestro o desaparición eran infundadas. Incluso ella misma habló con el presidente del Comité Olímpico Internacional asegurando que se encontraba en buen estado y pedía que se respetara “su privacidad”.

Pese a que es positivo verla, no queda claro si está libre y puede tomar decisiones por sí misma, sin que la obliguen o haya injerencias externas

Desde la comunidad internacional, sin embargo, siguen llegando mensajes barnizados de escepticismo sobre la verdadera situación de Peng Shuai, que en un llamativo bandazo ha llegado a negar las acusaciones de abuso sexual que ella misma publicó hace tres semanas en Weibo, el Facebook chino. “Pese a que es positivo verla, no queda claro si está libre y puede tomar decisiones por sí misma, sin que la obliguen o haya injerencias externas. Estos vídeos son insuficientes”, afirmaba el presidente de la Asociación Femenina del Tenis, Steve Simon.

Las desapariciones (y posteriores apariciones) de Whitney Duan y Peng Shuai no son comparables en el sentido de que la tenista estaba denunciando una supuesta violación de un líder político, cuando Whitney Duan se lucró durante años gracias a sus relaciones políticas con la élite del partido en los márgenes de la ley. Sin embargo, ambos casos ponen de relieve la omnipresencia del Partido Comunista chino y su facilidad para silenciar cualquier voz que pueda poner en riesgo su monopolio de la fuerza o su imagen en el exterior. Además, estas desapariciones intermitentes son un aviso a navegantes: el Partido Comunista es intocable. Y si intentas perjudicarlo, bien sea con la publicación de un libro o con una acusación de abuso sexual, prepárate para sufrir las consecuencias.

Foto: Foto: EC.

“En China, el Partido Comunista puede inventarse cualquier tipo de prueba, forzar confesiones y acusarte de cualquier tipo de cargo”, escribe Shum en 'Red Roulette'. “Por supuesto, mucha gente se cree las acusaciones del partido porque el sistema es muy opaco. Es como la cifra de crecimiento económico: el partido fija una cifra y cada año China lo cumple de forma milagrosa. Todo el mundo repite la misma mentira, incluso los extranjeros, porque el partido es tan apto a la hora de ocultar la verdad y silenciar a las voces discordantes. Es casi imposible separar la verdad de la mentira”.

Estas declaraciones de Shum, quien asegura que ya no puede volver a China nunca más, se podrían aplicar también a la historia de Peng Shuai. Mientras la cuenta de Weibo —donde vertió sus acusaciones de violación al líder político— de la tenista sigue bloqueada, los mismos medios estatales que no informaron sobre las denuncias de Peng Shuai ahora hacen hincapié en la hipocresía occidental por pedir explicaciones sobre el paradero de la deportista.

Cómo hacer negocios (de verdad) en China

Más allá de los paralelismos con estas desapariciones, el libro de Shum también es un retrato sobre cómo la corrupción rampante ha campado a sus anchas durante las últimas décadas en China. Es un desfile de acuerdos multimillonarios, borracheras con vinos absurdamente caros y anécdotas del día a día de la élite empresarial y política de China.

placeholder Whitney Duan.
Whitney Duan.

Los ejemplos de derroche abundan. Shum cuenta que en un viaje con varios empresarios y políticos del PC chino volaron a Europa en tres aviones privados distintos pero, como querían jugar juntos a las cartas, dos de ellos iban vacíos. Shum acabó perdiendo 100.000 dólares pero satisfecho de que, a la larga, perder le traería beneficios en las relaciones de negocios. Años antes, su mujer se compró una matrícula de coche por 200.000 dólares, uno de los mayores símbolos de estatus en la China de entonces.

Si miras la lista de 'el más rico en China', a la mayoría de ellos no les ha ido bien. Quizás el 40% ha acabado en la cárcel

Desde las reformas económicas de Deng Xiaoping en 1992, la economía había doblado su tamaño y lo volvería a hacer en 2004. Tras décadas de pobreza y miseria, el gigante asiático descubriría la riqueza y el propio Partido Comunista incentivaría el consumo con el lema 'Ser rico es glorioso'. “Básicamente”, escribe Shum, “el partido dice 'dadnos vuestra libertad y os dejaremos que ganéis dinero”.

Ambos, mano a mano, ascendieron hasta la cúspide social y económica del país en gran parte gracias a su estrecha relación con Zhang Peili, la mujer del por entonces 'premier' Wen Jiabao, el segundo hombre más poderoso del partido. Zhang Peili manejaba los hilos de su entramado de negocios usando el nombre de su esposo y su influencia y firmando acuerdos muy lucrativos con empresas estatales. Una investigación del 'New York Times' —que le valió el Pulitzer— en 2012 reveló una fortuna de miles de millones de dólares alrededor de Wen Jiabao, pero el 'premier' aseguró que no sabía nada. Algunos de esos acuerdos fueron facilitados por la pareja Shum-Duan, pero ellos siempre negaron incumplir la ley.

Foto:  Montaje: Irene de Pablo.
El mito de Xi: la vida de mil espejos del hombre más poderoso del mundo
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Durante sus años como empresario, Shum también ha visto desaparecer a amigos o compañeros en extrañas circunstancias o han sido juzgados. O peor aún. En 2009, su amigo y jefe del aeropuerto Li Peiying fue ejecutado por corrupción y por, según Shum, “hablar demasiado”. “El Partido Comunista chino tiene su propio código de 'omertà”, añade Shum, en referencia al pacto de silencio de la mafia. Algunos párrafos del libro no dejan lugar a dudas:

  1. “Cualquiera que estuviera haciendo negocios en China lo hacía de esta forma, esquivando las normas en busca de un beneficio. Aprendí rápidamente que en China todas las normas o leyes se pueden esquivar siempre que tengas lo que los chinos llaman 'guanxi' o conexión con el sistema. Dado que el Estado cambia las normas todo el rato, nadie les daba mucha importancia”.
  2. “Cualquiera que estuviera manejando un negocio considerable tenía posibilidades de estar violando algún tipo de ley, ecológica, impositiva o laboral. Por lo tanto, los beneficios podían ser muy golosos, pero siempre eras vulnerable. Cuando el Gobierno chino aprueba una ley, lo hace con carácter retroactivo, por lo que hechos que ocurrieron hace años en un momento de falta de regulación podrían convertirse en delitos hoy”.
  3. “En China, donde la información es mantenida en secreto y el miedo permea el sistema, teníamos que ser cuidadosos. Las conexiones constituyen la fundación de la vida; por eso no queríamos desvelar las nuestras a nuestros competidores o al público en general”.

El relato que hace Shum en 'Red Roulette' tiene valor no tanto por los hechos sino por quién los cuenta. Su testimonio queda empañado porque él mismo ha formado parte de ese sistema, algo que le resta credibilidad pero, al mismo tiempo, le ha dado acceso para saber cómo funciona el entramado político y económico de los alrededores del Partido Comunista.

Todo lo que sube como la espuma en el opaco sistema chino, sin embargo, suele caer igual de rápido. Tanto en su libro como en futuras entrevistas, Shum siempre ha insistido en que, salvo que pertenezcas a la estirpe del partido y estés del lado de la familia política del líder, nadie es intocable en China. Ni siquiera los más millonarios. “Ellos nunca fueron intocables”, decía Shum en la entrevista con 'Time' al ser preguntado por Jack Ma y otros multimillonarios que hicieron fortuna cerca del partido. “Si miras la lista de 'el más rico en China', a la mayoría de ellos no les ha ido bien. Quizás el 40% ha acabado en la cárcel y el 80% se ha caído de la lista por cualquier razón. Pensar que cualquier persona es intocable por tener dinero es una broma”.

placeholder Desmond Shum, junto a su hijo y su mujer, Whitney Duan.
Desmond Shum, junto a su hijo y su mujer, Whitney Duan.

En ese sentido, otra de las aportaciones más interesantes del libro es su lectura de la campaña anticorrupción de Xi Jinping, líder de China con el que Whitney Duan llegó a cenar una vez. Los defensores del dictador chino aseguran que, gracias a su mano dura, empresarios de dudosa ética ya no se atreven a lucrarse a título personal usando el Estado. Pero la campaña, según Shum, era una batalla política de Xi para quitarse de encima a sus adversarios políticos y pasar de ser una dictadura de “partido único” a una dictadura de “hombre único”. De hecho, su análisis recuerda a la respuesta que dio el profesor Rod MacFarquhar cuando le preguntaron si la campaña de Xi iba dirigida a acabar con la corrupción o con sus líderes políticos, a lo que él respondió con un simple: “¡Sí!”.

Pase lo que pase, asegura Shum al final del libro, el Partido Comunista chino siempre seguirá haciendo lo que sea para sobrevivir, porque la corrupción está “intrincada en el sistema”. “Está en su ADN, no va a cambiar, no puede cambiar”. Y acaba con una reflexión. “¿Pero qué tipo de sistema permite los secuestros extralegales del tipo de Whitney Duan? ¿Qué tipo de sistema da a los investigadores el derecho de hacer desaparecer a la gente y ni siquiera informar a los padres o a su hijo?”.

El empresario Desmond Shum llevaba más de cuatro años sin saber nada de su expareja, la multimillonaria Whitney Duan (Duan Weihong en chino). No daba señales de vida. La había llamado cientos de veces desde Reino Unido para que hablara con su hijo, pero el teléfono estaba apagado. Hasta que, a principios de septiembre, el día de publicación de su libro, recibió varios mensajes pidiéndole que le llamara.

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