Albares viaja a Argelia para hablar del gas, pero el problema es la inmigración
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Suministro "asegurado" desde Argel

Albares viaja a Argelia para hablar del gas, pero el problema es la inmigración

El ministro de Exteriores hubiese preferido visitar primero Rabat, pero como las autoridades de Marruecos no le abren aún las puertas optó por ir primero a Argel

Foto: El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en la sesión de control al Gobierno de este miércoles (EFE)
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en la sesión de control al Gobierno de este miércoles (EFE)
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A José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, le habría gustado empezar su incursión en el Magreb con la tradicional parada en Rabat con la que se suele estrenar cualquier nuevo jefe de la diplomacia española. Así lo dejó caer en su toma de posesión del 12 de julio, en la que solo mencionó a un país -Marruecos- con el que, recalcó, es necesario reforzar la relación de "amistad". Pero en Rabat no están dispuestos a recibir a Albares todavía.

En el entorno del ministro español aseguran que es porque su homólogo marroquí, Nasser Bourita, está en funciones. En Marruecos aún no se ha formado Gobierno y el titular de Exteriores apenas mantiene actividad. Sin embargo, Bourita se entrevistó el martes en Rabat con Ismail Ould Cheikh Ahmed, su homólogo mauritano. Con la visita marroquí en el limbo, Albares ha optado por ir primero a Argel en una visita este jueves en plena crisis energética.

En su viaje, el ministro español se reunirá con su colega argelino, Ramtane Lamamra, y quizás con el titular de Energía, Mohamed Arkab. Le acompañan los presidentes de dos grandes empresas del sector energético, Francisco Reynés, de Naturgy, y Antonio Llardén, de Enagás. El objetivo del viaje es garantizar el abastecimiento gasístico de España tras la ruptura de relaciones entre Argelia y Marruecos, según indicaron fuentes diplomáticas a Europa Press.

Foto: El Ejército marroquí patrulla las calles de Casablanca en una imagen de archivo. (Reuters)

Sin embargo, el problema de España con Argelia no es, en realidad, energético; sino migratorio. Desde principios de año hasta el 26 de septiembre, al menos 7.945 inmigrantes irregulares argelinos han sido apresados en Almería, Murcia, Alicante y Baleares. Solo en lo que va de mes, han llegado por mar 2.050, según fuentes conocedoras del fenómeno sobre el que el Ministerio del Interior no da información. Los “sin papeles” procedentes de Argelia son ahora algo más numerosos que los marroquíes.

No todos son detenidos al poner pie en la costa española, por lo que su número real es probablemente superior al que maneja Interior. En abril del año pasado, el yihadista británico Abdel Majid Abdel Bary, tristemente célebre por sus atrocidades en Siria en nombre del Estado Islámico, logró sortear a las fuerzas de seguridad españolas durante días tras su desembarco en Almería. Muchos otros, menos buscados, también lo han conseguido.

Vías de repatriación

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó a Argel en agosto de 2020 y dos meses después le siguió el presidente Pedro Sánchez. Ante todo, su objetivo era lograr que Argelia aceptase las repatriaciones de sus inmigrantes irregulares que zarparon hacia España desde sus costas. El resultado de su gestión ha sido modesto.

En diciembre de 2020, Interior fletó tres buques para repatriar a 120 argelinos. Ocho meses después pudo expulsar por vía marítima a otros 30. Entre ellos figuraba el exgendarme Mohamed Abdellah, que llevaba tres años refugiado en España, desde donde denunciaba la corrupción en las Fuerzas Armadas de su país. El ritmo de devoluciones a Marruecos en los últimos años es apenas superior al de Argelia: 662 readmisiones entre marzo de 2020 y febrero de 2021.

Foto: Llegada de inmigrantes a Lanzarote. (EFE)

En su primera comparecencia en el Congreso, a finales de agosto, el propio Albares señaló que “el suministro de gas no está en peligro” por parte de Argelia, el principal proveedor de España -que ronda el 40% del consumo nacional- a través de los gasoductos Medgaz (60% de la exportación, aproximadamente) y Magreb-Europa (40%). “Nadie debe inquietarse”, añadió.

“España no va a resultar perjudicada”, recalca también Toufik Milat, embajador de Argelia en Madrid, en conversación con El Confidencial. “Desde Argel se han dado garantías al más alto nivel”, insiste.

Argelia rompió a finales de agosto relaciones diplomáticas con Marruecos y su ministro de Energía, Arkab, llamó entonces al embajador de España, Fernando Morán, para explicarle que no renovaría el contrato, que expira el 31 de octubre, del gasoducto Magreb-Europa que desde 1995 atraviesa Marruecos para desembocar en (Tarifa) Cadiz.

Argelia seguiría suministrando a España el gas que necesita a través de Medgaz, el gasoducto acabado en 2011, que no pasa por Marruecos y que, tras recorrer 200 kilómetros bajo el mar, sale a flote en El Aquián (Almería). Antes de que se acentuase la crisis entre Argel y Rabat, la española Naturgy y la argelina Sonatrach, alcanzaron ya en julio un acuerdo para ampliar en un 25% la capacidad de Medgaz hasta alcanzar los 10.000 millones de metros cúbicos al año. La obra estará acabada este otoño.

placeholder Foto de Medgaz en Almería. (Fuente: Medgaz.com)
Foto de Medgaz en Almería. (Fuente: Medgaz.com)

Por si esa mejora no bastase, “España tiene casi un exceso de infraestructuras” para acoger a buques metaneros y “regasificar el gas natural licuado” (GNL) que transportan, recuerda Aurelia Mañé, profesora de economía de la energía de la Universidad de Bacelona. “No se producirá un desabastecimiento”, afirma.

Prueba de la existencia de una solución de recambio al suministro de Argelia es que durante los cinco primeros meses de 2020 EEUU se convirtió, excepcionalmente, en el primer proveedor de gasístico de España. Ofrecía mejores precios en el mercado 'spot', pese a que transportaba el gas en barco a través del Atlántico.

Quien sí va a enfrentarse a un problema con el cierre del viejo gasoducto Magreb-Europa es Marruecos. Su frontera terrestre con Argelia está cerrada desde 1994, pero el único producto que por ahora la atraviesa es el gas. Por permitir que cruce su territorio Rabat cobraba un derecho de tránsito de unos 58 millones de euros anuales y se quedaba además con 700 millones de metros cúbicos que le servían para producir, en las centrales de Ain Beni Mathar y Tahaddart, el 12% de su electricidad.

A José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, le habría gustado empezar su incursión en el Magreb con la tradicional parada en Rabat con la que se suele estrenar cualquier nuevo jefe de la diplomacia española. Así lo dejó caer en su toma de posesión del 12 de julio, en la que solo mencionó a un país -Marruecos- con el que, recalcó, es necesario reforzar la relación de "amistad". Pero en Rabat no están dispuestos a recibir a Albares todavía.

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