Un 'Clintongate' a la germana: ¿decidirá un escándalo judicial al próximo canciller alemán?
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Drama a escasos metros de la meta

Un 'Clintongate' a la germana: ¿decidirá un escándalo judicial al próximo canciller alemán?

Los socialdemócratas acusan a los conservadores de instrumentalizar la Justicia en un caso similar al de los 'e-mails' de Hillary Clinton en 2016

Foto: Los candidatos del SPD,  Olaf Scholz, del Partido Verde, Annalena Baerbock, y del CDU, Armin Laschet, durante el último debate televisado. (Getty)
Los candidatos del SPD, Olaf Scholz, del Partido Verde, Annalena Baerbock, y del CDU, Armin Laschet, durante el último debate televisado. (Getty)

¿Ha intervenido un fiscal para intentar favorecer al candidato conservador en las elecciones generales alemanas? El caso es complejo y es posible que no se aclare nunca del todo, pero en Alemania comparan estos días el último gran escándalo electoral con el de los 'e-mails' de Hillary Clinton en 2016. Es decir, con la polémica investigación anunciada ese año a pocos días de los comicios estadounidenses y que, a juicio de muchos, pudo haber costado a la candidata demócrata la presidencia frente a Donald Trump.

El afectado, en este caso, es Olaf Scholz, el aspirante socialdemócrata a suceder a Angela Merkel en una de las carreras electorales más inciertas y sorprendentes de los últimos tiempos en Alemania. Al igual que en aquellas elecciones estadounidenses, cuando el jefe del FBI, James Comey, anunció su fatídica investigación a pocos días de la cita electoral, en Alemania están lloviendo ahora las críticas por la supuesta instrumentalización de la Justicia con fines electorales. En concreto, para favorecer al conservador Armin Laschet que, según las encuestas, podría ser responsable del peor resultado electoral de la historia para la CDU de la canciller, Angela Merkel.

Foto: Los candidatos alemanes, de izquierda a derecha: el socialdemócrata Olaf Scholz, la verde Annalena Baerbock y el democristiano Armin Laschet. (Reuters)

En el blanco de las críticas está la Fiscalía de la pequeña ciudad de Osnabrück, en el estado de Baja Sajonia. Los hechos, a secas, recogen que esta institución ordenó el 9 de septiembre —poco más de dos semanas antes de las elecciones del domingo 26— una redada en el Ministerio de Finanzas en Berlín en el marco de una enmarañada investigación sobre delitos financieros. La intervención judicial en la cartera dirigida por el socialdemócrata Scholz saltó de inmediato a primera plana por sus posibles efectos en la campaña.

Una redada controvertida y un fiscal de la CDU

En el último debate de candidatos del pasado domingo, Laschet usó la redada para atacar de forma frontal a Scholz, acusándolo de ser incapaz de dirigir la lucha contra el lavado de dinero y sugiriendo incluso que la investigación lo implicaba a él mismo. "Si mi ministro de Finanzas trabajara como usted, tendríamos un problema serio", le espetó el conservador. "Estamos viendo cómo se distorsionan las cosas de manera intencional", se defendió Scholz, airado. Pocas veces se había visto tan enérgico al socialdemócrata, con fama de hombre ecuánime e incluso indolente.

Pero en los últimos días se han ido conociendo más detalles que en cierta medida legitiman las dudas sobre la susodicha redada. No solo porque el fiscal encargado del caso en Osnabrück, Bernard Südbeck, es miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Laschet, sino porque el propio comunicado de prensa de la Fiscalía sugería, de forma sutil y errónea, que las investigaciones también tenían en la mira a la "dirección del ministerio". Es decir, al mismo Scholz.

Foto: Foto: El Confidencial Diseño.

¿'CDUgate' o 'Scholzgate'?

Además de contra el Ministerio de Finanzas, la Fiscalía de Osnabrück había tramitado una orden de registro contra la cartera de Justicia, también dirigida por los socialdemócratas del SPD como socios de gobierno de la Gran Coalición de Merkel. Las investigaciones, en sí, tienen en la mira a la Unidad de Inteligencia Financiera (FIU), una agencia autónoma adscrita al ministerio de Scholz, muy criticada por su lentitud para avanzar en la lucha contra el lavado de activos en Alemania.

El caso es que la orden de registro aprobada por la Justicia de Baja Sajonia no se dirige contra el Ministerio de Finanzas ni mucho menos contra Scholz. El SPD acusa ahora a la CDU de guerra sucia y de instrumentalizar la Justicia en un escándalo que sus simpatizantes han bautizado como 'CDUgate', para intentar enterrar la etiqueta 'Scholzgate', que circuló en los primeros días.

"La Fiscalía de Osnabrück no tiene preguntas en investigaciones contra este ministerio [el de Finanzas] o contra el Ministerio de Justicia, eso no es así. Pero usted está generando esa impresión de forma malintencionada", criticó Scholz a Laschet en el debate.

¿Por qué justo antes de las elecciones?

Pero los socialdemócratas no son los únicos. Varios medios alemanes también miran con recelo lo ocurrido, entre otras cosas por la puesta en escena del registro de la Fiscalía a solo 17 días de las elecciones. "Las redadas plantean interrogantes", señalaba la cadena pública ARD, que recogía también que la Fiscalía recibió autorización para registrar el ministerio de Scholz el 10 de agosto, pero esperó más de un mes para hacerlo, y lo llevó a cabo en plena fase final de la campaña. La revista 'Der Spiegel' también dudaba de la urgencia de la redada en una extensa reconstrucción para intentar aclarar los pormenores del caso, algo que posiblemente se despejará del todo mucho después del 26.

La pregunta de si un fiscal cercano a la CDU irrumpió en la campaña a favor de Laschet, sin embargo, podría ser entonces irrelevante, al menos en relación con su efecto en la votación. Las manchas sobre la reputación de Scholz podrían ser suficientes para que más de un elector decide marcar la papeleta de forma distinta. El socialdemócrata, eso sí, ya ha sido acusado en el pasado de otros escándalos financieros durante su época como alcalde de Hamburgo, aunque nada de eso hizo mella en su imagen. Hasta ahora.

La guerra sucia, por otro lado, podría lastrar el arranque de un eventual Gobierno de Laschet si la alianza conservadora CDU-CSU consigue finalmente ganar las elecciones y formar una coalición gubernamental. Algo que sigue dependiendo de si el sucesor de Merkel consigue la remontada en los días finales de la campaña.

Las encuestas muestran que la carrera sigue siendo impredecible, aunque la interrogante de quién será el próximo canciller parece claramente una cosa de dos, después de que el hundimiento de los Verdes y de su candidata, Annalena Baerbock, los haya casi descartado de la lucha por la cancillería. Uno de los últimos sondeos da al SPD una ventaja de apenas el 4%, con un 26% frente a un 22% de la CDU-CSU, que ha conseguido recortar la distancia. Los ecologistas obtienen un 15% y la ultraderecha ronda el 10%.

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