La UE acuerda un frente unido para evitar una crisis de "emigración ilegal a gran escala"
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Encuentro ministros interior

La UE acuerda un frente unido para evitar una crisis de "emigración ilegal a gran escala"

La primera respuesta europea ante una potencial crisis migratoria pasa por preparar incentivos financieros a países como Irán o Pakistán

placeholder Foto: Evacuados afganos llegan a la base militar de Estados Unidos en Kaiserslautern, Alemania. (Getty)
Evacuados afganos llegan a la base militar de Estados Unidos en Kaiserslautern, Alemania. (Getty)

Los 27 ministros de Interior cierran filas ante un potencial éxodo migratorio desde Afganistán con todas sus cartas en mantener a los solicitantes de asilo en la región. El mantra para evitar que la crisis migratoria de 2015 se reedite en las fronteras europeas lleva repitiéndose en los pasillos de Bruselas desde antes que los talibanes se hicieran con el control de Kabul. Ahora, con los fundamentalistas ya oficialmente a los mandos de todo el país, la receta estrella de la primera reunión europea para abordar la dimensión migratoria del drama afgano es apoyar a los países vecinos.

Siete veces aparece mencionada la palabra seguridad y cinco el término ilegal en los apenas nueve párrafos de la declaración final que han suscrito los 27 responsables de Asuntos Interior. Austria, Chequia y Dinamarca le han hecho el trabajo sucio a Hungría y Polonia. Antes del encuentro, los representantes de estos tres países unían sus fuerzas para enviar un mensaje a los afganos: “Quedaos ahí. Os ayudaremos apoyando a la región”.

Foto: Inmigrantes caminan hacia la frontera con Hungría en territorio rumano. (Reuters)

“En función de las lecciones aprendidas, la UE y los Estados miembros están determinados a aunar fuerzas para prevenir los movimientos ilegales masivos que afrontamos en el pasado. Hay que evitar los incentivos a la migración ilegal”, rezan las conclusiones consensuadas. El fondo y las formas ya denotan lo que viene siendo una realidad desde años en la Unión: el lenguaje con la inmigración es cada vez más duro.

De la cita no sale ningún compromiso formal. La UE se insta a apoyar a los países fronterizos, aunque de momento celebra que no se están detectando grandes movimientos migratorios en las fronteras afganas. Lo cierto es que las condiciones actuales hacen casi imposible abandonar el país.

Una partida de 600M

El rotativo Financial Times recoge que Bruselas estaría preparando un armazón financiero de 600 millones de euros para apoyar a países vecinos como Pakistán, Irán, Uzbekistán o Turkmenistán. La cifra es residual si se compara con los 6.000 millones de euros transferidos a Turquía en el marco del acuerdo migratorio. Pero países como Irán, bajo una enorme presión económica por las presiones estadounidenses, podrían obtener concesiones en otras direcciones como el acuerdo nuclear. En cualquier caso, los europeos no enseñan todavía sus cartas. Creen que la situación está bajo control, pero también saben que puede descontrolarse en cualquier momento.

Por ello, uno de los mensajes claves que sale de la capital comunitaria es el anticipar antes que reaccionar. 2015 pilló al proyecto comunitario con el pie cambiado. Seis años después, Bruselas quiere estar preparada para escenarios imprevisibles. “Tenemos que evitar una crisis humanitaria, una crisis migratoria y una amenaza a nuestra seguridad. El momento de actuar es ahora. No podemos esperar a tener grandes flujos en nuestras fronteras ni a que las organizaciones terroristas se hagan más fuertes”, ha señalado Ylva Johansson, comisaria de Interior, partícipe en el encuentro.

Foto: Tras la toma de Kabul por parte de los talibanes, se procedió a eliminar el rostro de mujeres en las calles. (EFE)

De puertas para adentro, los Estados miembros tampoco han materializado ningún acuerdo de acogida. Entretanto, la vida de decenas de miles de personas vulnerables al fundamentalismo talibán se encuentran en peligro. Periodistas, fiscales, activistas, feministas o mujeres son diana de la milicia islamista. La mayoría de líderes europeos aseguran que los ayudarán a sacar del país. La gran pregunta es cómo y hacia qué destino. Por lo pronto, Bruselas gana tiempo. La comisaria sueca ha convocado un foro global para el mes de septiembre en el que la UE y otros países de la comunidad internacional podrán comprometerse a dar cobijo y refugio a los afganos en riesgo.

Será, eso sí, sobre una base voluntaria. Nadie en la capital comunitaria habla de un reparto de cuotas obligatorias como el de 2015. El gran experimento acabó en fracaso político y sus resultados sacaron los colores a Europa: se reubicaron a poco más del 20% de las 160.000 personas comprometidas. Las divisiones en las capitales, con el grupo de Visegrado liderando el escuadrón anti-inmigración, son insalvables desde entonces.

Los debates sobre refugiados son los más viscerales en la mesa de negociación europea. Más intensos incluso que los económicos o los de policía exterior. Los países aluden a las emociones, en uno y otro extremo, para defender sus posturas, en muchos casos radicalmente opuestas. Todavía resuena el ‘¡Merde alors!’ del ministro de Asuntos Exteriores luxemburgués Jean Asselborn ante los comentarios xenófobos de Matteo Salvini, cuando estaba al frente del ministerio de Interior italiano. “Hemos tenido que hacer varios parones”, ha reconocido la Presidencia eslovena al final de la cita.

Foto: A la izquierda, el último soldado estadounidense en salir de Afganistán en 2021; a la derecha, el último general soviético en dejar el país, en 1989

La reunión de este martes en Bruselas, a la que ha asistido el ministro español Fernando Grande-Marlaska, no ha sido amena. Las posiciones ya llegaban enfrentadas. Las divisiones son notorias y públicas no solo entre los Estados miembros, también en torno a las propias instituciones. “Estoy claramente en contra de acoger a más gente”, señalan en Austria. “La UE no puede ayudar y pagar a todos los que huyen del mundo”, convergen en Eslovenia. Otros países como Grecia han ido más allá y han construido un muro de 40 kilómetros en su frontera con Turquía para prevenir un éxodo afgano.

En el punto medio, Alemania ha mostrado su voluntad a sacar del país a unas 40.000 personas del país centroasiático después de este 31 de agosto, día final de facto para la retirada de las tropas internacionales tras 20 años, aunque ya no queda ninguna bota extranjera en el nuevo Estado Islámico de Afganistán —como han renombrado los talibanes al país—. El presidente italiano, Sergio Mattarella, ha señalado recientemente que no acoger a los refugiados afganos “estaría en contra de los valores de la UE”. Por su parte, el Parlamento Europeo liderado por David Sassoli y la Presidencia eslovena comandada por el populista Janez Jansa también han tenido un encontronazo tórrido en redes sociales por el discurso anti-inmigración de Liubliana —que se presupone neutro durante los meses en los que se ejerce la presidencia—.

"España aceptará su responsabilidad individual"

A su llegada al encuentro, el ministro Grande-Marlaska ha enarbolado la figura de España, reconvertido en 'hub' europeo en la llegada de los primeros refugiados durante esta crisis. Aunque ha evitado dar cifras concretas sobre el número de personas que el país estaría dispuesto a aceptar, ha asegurado que “España aceptará la responsabilidad individual que le corresponda dentro de la UE”. “España tiene un compromiso. Es una crisis de refugiados. Estamos comprometidos con los derechos y libertades fundamentales de dar protección internacional al que lo necesite”, ha agregado.

Arranca la segunda fase. La operación de evacuación finaliza hoy con unos 10.000 europeos y afganos repatriados a suelo europeo desde el inicio de la ofensiva talibán. A partir de mañana comienza una segunda etapa ante la que la milicia islamista ha asegurado que permitirá a quienes lo deseen abandonar el país. Incluso con las tropas sobre el terreno, ya dificultaban o prohibían el éxodo de nacionales porque no querían “que más afganos abandonasen el país”. “Desde hoy habrá más fases para evacuar a personas en situación de riesgo, principalmente a los más vulnerables y a las mujeres y niños”, ha afirmado sin entrar en detalles de cómo se hará.

Además, el responsable de Interior ha urgido a desbloquear la empantanada política de asilo y migración de la UE bajo los pilares de la “responsabilidad, la solidaridad, la humanidad y la gestión exterior”. La estrategia comunitaria es abordar esta crisis desde una perspectiva global que incluya a otros países aliados como Estados Unidos o Canadá.

La línea española en Bruselas pasa por abogar por mantener una postura europea unida, coordinar a la comunidad global, aumentar el apoyo a los países de origen y tránsito migratorio y garantizar un mínimo de reasentamientos dentro de las fronteras comunitarias. Una misión nada fácil, como todo lo que rodea al drama en Afganistán.

No cunde el pánico

La UE sabe que la crisis afgana no tendrá un impacto migratorio inminente. Las fronteras del país centroasiático están prácticamente selladas. También comienzan a emerger los muros y la contención en los países vecinos. Y las distancias a recorrer entre el país y el viejo continente, con un mar, montañas y desiertos mediante, son abismales.

Este es uno de los factores fundamentales que diferencian la situación actual de la desatada con la guerra en Siria. Pero la urgencia radica en que Bruselas quiere adelantarse para que la situación no le explote en la cara sin un plan establecido, como ocurrió un lustro atrás. Europa ya ha tanteado a la propia Turquía —que acoge a cerca de 4 millones de refugiados sirios— como 'hub' para refugiados afganos, pero se ha topado con un ‘no’ frontal del presidente Recep Tayyip Erdogan.

Hay consenso total en incrementar la ayuda financiera a los países terceros y a agencias como Acnur, pero no hay nada que se le asemeje a la hora de dirimir las responsabilidades y la respuesta a nivel interno. La llegada de refugiados a Europa no es inminente, pero el drama humanitario sí lo es: la ONU calcula que medio millón de afganos se verán obligados a abandonar el país hasta finales de año para huir del yugo talibán. El 80% de los que lo han hecho en las últimas semanas son mujeres y niños. “El mejor camino para evitar una crisis migratoria es evitar una crisis humanitaria. Y para ello, lo mejor es apoyar a los afganos en Afganistán”, ha resumido Johnasson.

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