"Desde 2014 era evidente que el Ejército afgano no iba a defender el país"
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ENTREVISTA A CRAIG WHITLOCK

"Desde 2014 era evidente que el Ejército afgano no iba a defender el país"

Craig Whitlock es el autor de la exclusiva de 'Los papeles de Afganistán', que ahora publica en un libro. En esta entrevista revela algunos de los secretos mejor guardados de la guerra

Foto: Craig Whitlock, periodista de 'The Washington Post' y autor de 'The Afghanistan Papers'. (Foto cedida)
Craig Whitlock, periodista de 'The Washington Post' y autor de 'The Afghanistan Papers'. (Foto cedida)

Cuando Estados Unidos invadió Afganistán en 2001, el objetivo era derrocar a los talibanes para encontrar a Osama bin Laden, autor intelectual de los atentados del 11-S. En diciembre de ese año, tan solo tres meses después, el vaso estaba medio lleno. Los talibanes estaban dispuestos a rendirse, pero Bin Laden había escapado a Pakistán. Allí, en Abottabad, lo encontrarían y matarían las fuerzas especiales estadounidenses en 2011. Mientras tanto, la guerra en Afganistán seguía su curso.

Han tenido que pasar otros 10 años desde entonces para que Estados Unidos anuncie su salida de Afganistán. Los talibanes, aparentemente derrotados hace 20 años, apenas han tardado unos días en recuperar el control del país. Durante todo este tiempo, los cuatro presidentes estadounidenses que han estado al mando de la guerra han repetido una y otra vez de puertas para afuera que la victoria estaba a la vuelta de la esquina. Miles de documentos clasificados y los testimonios de varios centenares de implicados revelan lo contrario.

'Los papeles de Afganistán', una investigación de Craig Whitlock, periodista del 'Washington Post', cuentan el lado oculto de la guerra más larga de la historia de EEUU. En esta entrevista con El Confidencial, Whitlock repasa algunos de los hallazgos más importantes de su trabajo, que se publicará próximamente en inglés en la editorial Simon & Schuster.

placeholder Portada del libro 'The Afghanistan Papers'. (Foto cedida)
Portada del libro 'The Afghanistan Papers'. (Foto cedida)

PREGUNTA. Después de haber cubierto esta guerra durante tanto tiempo y de haber revisado una ingente cantidad de documentos sobre ella, ¿ha identificado el punto de no retorno, el momento en que la guerra se volvió casi imposible de terminar?

RESPUESTA. Mirando en retrospectiva, hubo unos cuantos. El que yo señalaría como el punto de no retorno, por así decirlo, fue diciembre de 2014. Estados Unidos y la OTAN anunciaron el fin de la misión de combate en Afganistán. Y en ese momento iban a retirar sus fuerzas, pero miles de asesores e instructores se quedaban en Afganistán. Se suponía que las fuerzas de seguridad afganas iban a asumir la responsabilidad de defender el país contra los talibanes. Sin embargo, está claro que eso no ocurrió. Y de inmediato fue evidente que no estaban preparados para defender el país.

De manera muy discreta, la Administración Obama y la OTAN cambiaron el rumbo de sus planes en Afganistán y enviaron más tropas de vuelta. Aunque Obama insistió en que los soldados estadounidenses no participaban en misiones de combate, sí lo hacían, seguían llevando a cabo ataques aéreos y bombardeos. Hubo estadounidenses y tropas de la OTAN que murieron en el terreno. En ese momento quedó claro que el resultado no era el que esperaban y que la retirada iba a ser muy difícil porque no tenían ninguna fe en que las fuerzas de seguridad afganas iban a ser lo suficientemente competentes para defender su propio país.

Foto: Talibanes en Kandahar. (EFE)

P. Hace algo más de un mes, Biden elogió a esos mismos militares afganos entrenados por EEUU durante 20 años a los que ahora ha criticado por no estar dispuestos a luchar por su Gobierno. Pero su libro muestra que había registros sobre esa falta de voluntad desde hace más de 15 años.

R. Así es, ese es exactamente el problema: sabían desde el principio que el Ejército y la policía afganos no eran lo suficientemente buenos y, aun así, siguieron tirando más dinero, más entrenamiento y equipamiento. Trataban de arreglar un problema imposible de solucionar porque el fallo fundamental era la forma de crear el Ejército y la policía. Intentaban que se parecieran a un Ejército estadounidense o de la OTAN, en lugar de desarrollar un Ejército afgano que pudiera luchar esencialmente como los talibanes.

"¿Por qué un soldado afgano lucharía hasta la muerte por unos comandantes que les robaban sus sueldos o no les daban comida y munición?"

También conocían los enormes problemas de corrupción, no solo del Gobierno afgano, sino de los comandantes del Ejército y de la policía que robaban los sueldos de sus propios soldados y oficiales. Sabían que no podía funcionar, ¿por qué un soldado afgano lucharía hasta la muerte por unos comandantes que les robaban sus sueldos o no les daban comida y munición? Los estadounidenses pudieron verlo venir durante mucho tiempo. Y, sin embargo, en público, seguían diciéndole a la gente que todo iba bien aunque sabían que no era así.

Foto: Talibanes en Jalalabad (Afganistán). EFE

P. En ese mismo discurso en julio, Biden dijo que no se repetiría una evacuación como la de Vietnam. Tenía información de Inteligencia que indicaba lo contrario… ¿Es el último ejemplo de una cultura de mentir al público sobre el estado real de la guerra?

R. Biden descartó la idea de que pudiera ocurrir algo similar a lo que pasó en Vietnam en 1975, cuando Estados Unidos tuvo que evacuar a la gente en helicópteros desde el tejado de la Embajada estadounidense. Se burló de esa posibilidad y dijo que nunca ocurriría, pero no creo que estuviera mintiendo en ese momento. Pero eso nos lleva a otro problema, que los estadounidenses nunca hemos entendido realmente Afganistán. A pesar de que esta guerra ha durado 20 años y de que hemos gastado tantísimo dinero y tropas allí, sigue existiendo un profundo desconocimiento de Afganistán. Algunos entrevistados de ‘Los papeles de Afganistán’ como Douglas Lute, un general del Ejército que trabajó en la Casa Blanca para Obama y Trump, lo dicen claramente: "Carecíamos de una comprensión básica de Afganistán. No sabíamos lo que estábamos haciendo. No entendíamos el país".

"Los estadounidenses nunca hemos entendido realmente Afganistán"

No hablábamos el idioma y no teníamos una historia allí, pero no dejamos de hacer suposiciones sobre cómo podrían funcionar las cosas. Y no fuimos inteligentes al respecto. Creo que eso es lo que ha pasado con Biden: sabían que los talibanes probablemente iban a tomar el país y que el Gobierno afgano tendría problemas para mantenerse en el poder, pero pensaron que tal vez resistirían durante meses o un año o más. Nunca se les ocurrió, creo honestamente, que los talibanes podrían tomar el control en cuestión de 10 días. Pensaron que tenían tiempo para evacuar a los americanos y a los afganos que apoyaron a Estados Unidos. Obviamente, no estaban preparados para un momento Saigón. Creo que Biden no estaba intentando engañar en julio cuando dijo eso, pero solo demuestra lo equivocados que estaban con Afganistán.

Foto: Soldados del Ejército español en Afganistán. (EFE)

P. Una cita que anoté del libro, sobre las primeras etapas de la guerra, quizá puede aplicarse a la retirada. Comparaba el desarrollo inicial de la estrategia de Estados Unidos con estudiar la noche de antes en la universidad...

R. [Risas]. Sí. Bueno, esto es más o menos ‘the american way’, ¿no? Tendemos a centrarnos en las cosas durante un tiempo corto pero muy intenso y luego nos olvidamos y al siguiente tema. En 2001, los estadounidenses no sabían prácticamente nada de Afganistán. No habíamos tenido una embajada allí desde 1989. No teníamos ningún vínculo histórico con Afganistán. Y de repente todo el mundo leía libros sobre los talibanes y Osama bin Laden. En una entrevista, un funcionario afgano se quejaba de que los estadounidenses actuaban como si supieran más que nadie y solo habían leído ‘Cometas en el cielo’ (novela escrita por el afganoestadounidense Khaled Hosseini) en el avión.

"Tras un año de guerra en Afganistán, Bush ni siquiera sabía quién era su principal general"

P. “Hay que invadir solo un país a la vez”, dice el diplomático James Dobbins en otro pasaje importante del libro. Bin Laden escapó de Tora Bora cuando Estados Unidos planeaba tomar Bagdad, iniciando otra guerra.

R. Y no estaba bromeando cuando dijo eso, pero es obvio en retrospectiva. Sin duda, ese fue un momento crucial. La Administración Bush dejó de prestar atención a Afganistán porque pensaban que habían ganado la guerra y que los talibanes no volverían. Centraron todo su tiempo y atención en Irak. Hay una anécdota en el libro que creo que lo resume bastante bien. Donald Rumsfeld (entonces secretario de Defensa) cuenta en un memorando una visita al despacho oval en octubre de 2002. Rumsfeld pregunta: "Señor presidente, ¿quiere reunirse con el general Franks y el general McNeill? Franks era el comandante a cargo de Oriente Medio, incluyendo a Irak. Y el general McNeill era el comandante de guerra en Afganistán. Bush responde diciendo: “Sí, quiero reunirme con el general Franks para hablar de Irak, pero ¿quién es el General McNeill?”. Y Rumsfeld le explica que es el general a cargo de Afganistán. ¿La respuesta de Bush? “Ah, bueno, no necesito reunirme con él”.

Ahí está el presidente de los Estados Unidos, tras menos de un año de guerra en Afganistán, y ni siquiera sabe quién es su principal general allí. Aún peor, no cree que sea importante hablar con él. Estaba totalmente concentrado en Irak y Sadam Hussein.

Foto: Soldados estadounidenses ante un cultivo de amapolas. (Reuters)

P. De hecho, durante su campaña para la reelección en septiembre de 2004, Bush dijo: "Los talibanes ya no existen". Esa cita hoy parece...

R. Parece bastante estúpida. Pero me pregunto si Bush lo creía realmente o solo estaba tratando de engañar al público estadounidense de cara a la reelección y quería hacerles creer que Afganistán estaba bajo control. Sinceramente, no sé cuál es la respuesta. En cualquier caso, es obvio que estaba muy equivocado.

P. De su libro se desprende la idea de que los diferentes presidentes de Estados Unidos no sabían muy bien si estaban intentando construir una nación o no. Decían una cosa y la contraria. Ahora es Biden quien ha negado que el objetivo fuera ese, pero los números no mienten.

R. Estados Unidos nunca supo lo que quería hacer en Afganistán. No obstante, todos los presidentes saben que al pueblo estadounidense, en general, no le gusta gastar demasiado dinero intentando rehacer otra nación lejana. Recuerdan lo que pasó en Vietnam cuando Estados Unidos trató de construir el Gobierno de Vietnam del Sur que terminó colapsando. Son muy escépticos con la idea de construir una nación. Cuando Bush se presentó a la presidencia en 2000, fue muy crítico con el presidente Clinton: "No creo que el Ejército de Estados Unidos deba utilizarse para la construcción de otras naciones y eso no sucederá si soy elegido presidente", dijo.

Foto: Nivi Manchanda, autora del libro 'Imagining Afghanistan: the History and Politics of Imperial Knowledge'. (Fotografía cedida)

Y esa fue la paradoja, la contradicción que tanto él como Obama y, en menor medida, Trump, nunca pudieron resolver. Seguían diciendo al público que no estábamos construyendo una nación en Afganistán. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que trataron de hacer, sin éxito. Es el peor de los escenarios posibles. No fueron honestos con el público al respecto, desperdiciaron todo este dinero y tiempo tratando de hacerlo de todos modos y nunca pudieron encontrar una forma de que funcionara a largo plazo.

P. ‘Los papeles de Afganistán’ revelan que, durante una década, los funcionarios estadounidenses sabían que un acuerdo negociado entre el Gobierno afgano y los insurgentes era la única forma de acabar con la guerra. ¿Por qué se ha tardado tanto y se dejaron pasar oportunidades de negociar desde una posición de fuerza?

En los primeros años de la guerra, cuando hubo más oportunidades, la Administración Bush asumió que los talibanes habían sido derrotados y que nunca podrían volver. No previeron que la insurgencia talibana podía volver, hacerse fuerte y ser una amenaza constante. Hubo un verdadero error de apreciación al pensar: "Mira, hemos ganado, ¿por qué negociar?". De nuevo, se trataba de una ignorancia fundamental acerca de Afganistán y de cómo funcionan las cosas allí. Pensaban que los talibanes eran como Al Qaeda, algo que podía ser derrotado y eliminado. Pero Al Qaeda era un pequeño grupo de yihadistas extranjeros. No eran afganos. Los talibanes tenían raíces en Afganistán y trataban de expulsar a los estadounidenses de su propio país, era una fuerza con la que había que contar.

Foto: Mapa de la toma talibán de Afganistán

Luego, con Obama, creo que hubo algunas personas en la Administración que reconocieron que para tener una paz duradera en Afganistán iban a tener que negociar con los talibanes de alguna manera, o al menos el Gobierno afgano debía hacerlo. Pero los líderes militares estadounidenses pensaban entonces que podían derrotar a los talibanes. El otro problema es que el Gobierno afgano, bajo Hamid Karzai y Ashraf Ghani, tampoco quería negociar con los talibanes porque sabía que eso significaría que tendría que compartir el poder hasta cierto punto.

"Los talibanes sabían que los estadounidenses se iban a marchar tarde o temprano, así que no tenían ningún incentivo para negociar"

Finalmente, Trump prescindió por completo del Gobierno afgano e inició sus propias conversaciones con los talibanes. Pero, en mi opinión, era demasiado tarde. Los talibanes sabían que los estadounidenses se iban a marchar tarde o temprano, así que no tenían ningún incentivo para negociar en ese momento, salvo para llegar a un acuerdo y que los estadounidenses se marcharan. Viéndolo en retrospectiva, esos fueron algunos de las mayores oportunidades perdidas de la guerra. Deberían haber reconocido desde el principio que, para tener una paz duradera en Afganistán, necesitaban a todas las partes en la mesa de negociación. Reconozco que, siendo realistas, habría sido difícil en ese momento. El ambiente era muy diferente, pero ahora estamos pagando el precio de esos errores.

Foto: EC.
Un preso liberado a instancias de Trump: así es el nuevo hombre fuerte talibán
The Wall Street Journal. Jessica Donati y Margherita Stancati

P. Otro de los momentos en que la guerra podía haber tomado un camino diferente es la muerte de Bin Laden. Entonces parecía que el final estaba cerca, pero se ha tardado 10 años en salir. ¿Cuándo debería haberse retirado Estados Unidos de Afganistán?

Reconozco que no podían retirarse de la noche a la mañana. Cuando mataron a Bin Laden, todavía había 100.000 soldados estadounidenses y 50.000 de la OTAN en Afganistán. Sacarlos a todos rápidamente suponía el riesgo de crear un vacío de seguridad. Pero creo que debería haber habido más urgencia para concluir la guerra en ese momento. La estrategia de reforzar las fuerzas de seguridad afganas no estaba funcionando. Creo que cuando Obama trató de poner fin a la guerra, alrededor de 2014-2015, es el momento en que deberían haberse retirado.

Si miramos atrás, en 2014 el Gobierno y el Ejército afganos eran más fuertes que ahora, mientras que los talibanes eran mucho más débiles. Creo que habría sido un momento mucho mejor para intentar terminar la guerra que ahora. Quizás entonces el Gobierno afgano podría haberse defendido. Se habría visto obligado a negociar con los talibanes. Pero, de nuevo, creo que los estadounidenses simplemente no entendieron Afganistán y seguían esperando un resultado diferente.

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