¿Reconocería usted a los talibanes como gobierno de Afganistán?
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El dilema internacional

¿Reconocería usted a los talibanes como gobierno de Afganistán?

La victoria de los talibanes y su retorno al poder veinte años después plantea un debate a las democracias occidentales: reconocer o no su gobierno. Rusia o China lo tienen más fácil

Foto: Un guerrillero talibán vigila una calle de Kandahar (Afganistán). (EFE)
Un guerrillero talibán vigila una calle de Kandahar (Afganistán). (EFE)

Los talibanes han vuelto al poder en Afganistán después de dos décadas. En las próximas semanas y meses, las naciones extranjeras interesadas en el futuro del país tendrán que tomar una difícil decisión: reconocer la legitimidad de un régimen que ha cometido atrocidades contra su propio pueblo, o arriesgarse a convertir a Afganistán en el Estado aislado, narcotraficante y patrocinador del terrorismo que era antes de la ocupación estadounidense. Para algunos, la decisión dependerá de cómo se comporten los talibanes, mientras que otros parecen tenerlo claro.

He aquí algunos argumentos de ambos lados del debate sobre el reconocimiento internacional.

En contra de reconocer un gobierno talibán

Un régimen fundamentalista y violento que excluye a las mujeres y niñas es inaceptable para quienes valoran los derechos humanos. Los gobiernos democráticos son conscientes de que, digan lo que digan ahora, mantendrán a las mujeres y a las niñas en casa, las sacarán de la escuela y las golpearán si es necesario para preservar su visión ultraconservadora del islam político. Tratar con los talibanes es algo totalmente imposible para las democracias. Las mujeres afganas temen que lo peor esté por llegar cuando los extranjeros se vayan.

Foto: Zabihullah Mujahid, portavoz talibán, en rueda de prensa. (EFE)

Los talibanes acogieron a los terroristas que planearon el 11-S, y lo volverán a hacer si tienen la oportunidad. Puede que Al Qaeda no sea tan fuerte militarmente como en 2001, pero sus líderes y combatientes siguen siendo protegidos por los talibanes. Al fin y al cabo, el motivo por el que Estados Unidos ha permanecido tanto tiempo en Afganistán era impedir que los talibanes permitieran a los terroristas utilizar el territorio afgano como base para atacar a Estados Unidos y otros países occidentales.

No se puede confiar en ellos. Los talibanes violaron repetidamente los términos del acuerdo de paz de 2020 negociado por la administración Trump al atacar a las tropas estadounidenses. ¿Quién creerá ahora a los talibanes cuando insisten en que respetarán los derechos de las mujeres —aunque bajo su propia interpretación de la 'sharía'— y renunciarán a apoyar el terrorismo?

Foto: Talibanes en Kandahar. (EFE)

¿Pueden acaso los talibanes administrar Afganistán sin el dinero estadounidense? Gobernar un país entero es mucho más complicado y caro que mantener un territorio a punta de pistola, que es todo lo que el grupo ha conseguido hasta ahora. Si Estados Unidos retrasa el reconocimiento y mantiene congelados los activos del gobierno afgano en su poder, los talibanes tendrán dificultades para mantener el suministro de luz. Con el valor de la moneda local en caída libre y el gobernador del banco central exiliado, es difícil imaginar cómo podrán los talibanes mantenerse en el poder si no pueden pagar las facturas.

A favor de reconocer un gobierno talibán

Por interés mutuo. Algunos actores externos tienen mucho más que ganar que perder con el reconocimiento de los talibanes: el pragmatismo de China busca ganar dinero con la construcción de infraestructuras y la extracción de minerales, mientras que Pakistán está satisfecho con la salida de Estados Unidos, a pesar de los grandes riesgos internos. A cambio, los talibanes garantizarían el acceso y la seguridad de los proyectos chinos, y vigilarían a los resurgidos talibanes pakistaníes en su porosa frontera.

Foto: El alto representante de la UE, Josep Borrell. (EFE)

Si no se les antagoniza, los talibanes pueden impedir ataques terroristas. Rusia, antigua enemiga, ya se está comprometiendo con los talibanes para asegurarse de que no dan refugio a los militantes que atacan a Moscú y a las antiguas repúblicas soviéticas de mayoría musulmana de Asia Central. A China también le preocupa la inestabilidad en sus propias fronteras, y los separatistas uigures que solían colaborar con los talibanes.

Nadie quiere una crisis de refugiados. Entre los países vecinos, Irán, por ejemplo, puede ofrecer el reconocimiento si los talibanes (suníes) aceptan no perseguir a las minorías étnicas chiítas que los iraníes no pueden acoger. La UE hará todo lo que esté en su mano para estabilizar Afganistán y reducir, aunque sea un poco, las probabilidades de que innumerables afganos quieran buscar asilo en Europa, donde tampoco son bienvenidos.

Por otro lado, matar de hambre a los talibanes podría hacerlos (aún) más peligrosos. Durante 20 años, el grupo financió su insurgencia contra el gobierno afgano gracias al lucrativo comercio de drogas y a la minería ilegal. La otra cara de la moneda de la presión económica sobre los talibanes es que, si sus arcas se agotan, Afganistán podría convertirse en un narcoestado dirigido desde lo más alto, que ya acapara el mercado mundial de la heroína.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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