"Vemos luz al final del túnel": Cuba despierta júbilo en Miami y problemas para Biden
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Las protestas encienden el discurso en EEUU

"Vemos luz al final del túnel": Cuba despierta júbilo en Miami y problemas para Biden

Las protestas cubanas han obligado al presidente estadounidense, Joe Biden, a afrontar un problema espinoso para su administración por el gran peso político que tiene en Florida

placeholder Foto: Marcha en solidaridad con los manifestantes cubanos en Little Havana, cerca de Miami, Florida. (Reuters)
Marcha en solidaridad con los manifestantes cubanos en Little Havana, cerca de Miami, Florida. (Reuters)

El café Versailles de Miami vivió el pasado fin de semana un ambiente de agitación como no se recordaba desde la muerte del líder cubano Fidel Castro en 2016. Habitual punto de reunión de turistas y exiliados cubanos, miles de personas se concentraron frente a este histórico local, no para degustar su afamada ropa vieja ni sus populares bocaditos de guayaba, sino para gritar su solidaridad con los compatriotas que el domingo protagonizaron manifestaciones sin apenas precedentes contra el gobierno socialista en la isla.

Alexander Otero, activista de la organización anticastrista Unión Patriótica de Cuba, fue uno de los presentes en la concentración: “Hacía mucho que no vivíamos algo así y los exiliados estamos entusiasmados, porque por fin vemos la luz al final del túnel de la dictadura”, le dijo a El Confidencial. Exiliado en 2016, después de pasar tres veces por cárceles cubanas por su activismo político, Otero se gana desde entonces la vida como carnicero en un supermercado. Espoleado por las imágenes de manifestantes enfrentándose a la policía en Cuba de los últimos días, se siente llamado a más altas misiones y no dudaría en tomar las armas contra el castrismo. “No le pedimos a Estados Unidos que envíe tropas a Cuba, pero sí que nos deje a los patriotas cubanos participar en su liberación”, reclama.

Foto: Un integrante de las brigadas especiales, durante las protestas. (EFE)

Otros en Miami van más lejos y piden a Biden una intervención en la isla. Es lo que hicieron los miembros de la Asamblea para la Resistencia Cubana, que agrupa a inmigrantes de Cuba, Venezuela y Nicaragua detractores de los gobiernos autoritarios de estos países, en una rueda de prensa el lunes. Uno de ellos, el cubano Orlando Gutiérrez-Boronat, anunció: “Le estamos pidiendo a la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos, que intervenga para proteger al pueblo cubano”.

Es un escenario que parece improbable en este momento, pero llamamientos como este y el hecho de que Cuba volviera al centro de la atención mundial por el inesperado estallido de indignación en sus calles llevaron al presidente estadounidense, Joe Biden, a pronunciarse. Lo hizo a través de un comunicado: “Estamos junto al pueblo cubano y su toque de corneta por la libertad”, proclamó Biden, que aseguró que Cuba lleva “décadas de represión y sufrimiento económico” por culpa de su “régimen autoritario”.

Cientos de personas salen a la calle en Cuba a protestar contra el Gobierno.

La sempiterna cuestión cubana no era una prioridad para la Administración Biden antes del pasado domingo. Centrado en otros frentes de la escena internacional y en la reconstrucción interna tras los estragos de la pandemia, el presidente había ordenado un proceso de revisión sin fecha de la política de Washington hacia la isla. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos días lo han arrastrado hacia el barro de un conflicto histórico con implicaciones en la política doméstica estadounidense potencialmente dañinas para los demócratas. "Hay un antes y un después de los acontecimientos de este fin de semana", le dijo al Miami Herald el analista cubano-estadounidense Fernand Amandi, que añadió: “Esto cambia completamente la manera de pensar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”.

Foto: Cubano-americanos asisten a una manifestación de apoyo a los manifestantes en Cuba. (EFE)

Los republicanos no tardaron en lanzarse a un asunto especialmente sensible para gran parte de su electorado de Florida, un estado decisivo por su importancia electoral y en el que viven cientos de miles de exiliados cubanos, a los que en los últimos años se ha sumado un gran número de venezolanos que llegaron huyendo del colapso de su país. El expresidente Donald Trump emitió un comunicado en el que denunció un supuesto plan de Biden para revertir algunas de las medidas más duras contra La Habana aprobadas durante su mandato.

Foto: Un hombre camina por La Habana con atuendos con la bandera de EEUU. (EFE)

Por su parte, el cubano-estadounidense Marco Rubio, senador por Florida, advirtió del peligro de que el gobierno cubano opte por hacer frente a la tensión social en su territorio propiciando una oleada masiva de migración hacia Estados Unidos similar a la provocada por Fidel Castro en 1980, cuando dio vía libre a que unos 125.000 personas abandonaran el país hacia Estados Unidos desde el puerto de Mariel. Rubio le exigió a Biden que le deje claro al gobierno ahora encabezado por Miguel Díaz-Canel que “animar la migración masiva será considerado una acción hostil” por Estados Unidos.

Los resultados de las elecciones presidenciales del pasado noviembre dan una idea de por qué seguramente el tema cubano no sea el favorito del presidente. Florida fue uno de los estados en los que Trump obtuvo más votos que Biden y llamó la atención que los demócratas perdieron también en el condado de Miami-Dade, donde, pese a la gran cantidad de residentes cubanos, suelen ser el partido más votado. No fueron pocas las críticas en la campaña a cómo el candidato Biden y su compañera de ticket electoral, Kamala Harris, abordaron el asunto de la isla, con una postura vista como timorata y entreguista por muchos de los exiliados de Florida críticos con el acercamiento a La Habana de la era Obama, cuando Biden era vicepresidente.

2022 será de nuevo año electoral y las elecciones 'midterm' determinarán la decisiva composición del Congreso. En ellas, presumiblemente, Florida volverá a ser decisiva y Biden necesita un mensaje creíble que venderles a sus habitantes. Pero el presidente está atrapado también por las distintas sensibilidades respecto a Cuba en las dos almas de su partido. Su rival en las primarias, el senador Bernie Sanders, elogió algunos de los que considera logros sociales de la Revolución cubana y la joven representante por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, una de las caras más visibles del sector más juvenil y radical, se ha mostrado partidaria del levantamiento del embargo a la isla.

Foto: Protesta contra el Gobierno cubano en La Habana. (Reuters)

Sin embargo, el también demócrata Robert Menendez, hijo de inmigrantes cubanos y presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, aboga por una línea más dura para corregir la situación en Cuba y frenar las violaciones de los derechos humanos que le atribuye a su gobierno. “Después de las concesiones unilaterales del gobierno Obama a Cuba, el régimen no hizo nada, absolutamente nada, por cambiar su proceder”, se quejó Menendez el lunes, antes de reunirse con Biden.

La figura de Menendez es clave para Biden, porque es uno de los peones indispensables para lograr el apoyo en el Congreso a las inversiones masivas con las que pretende reflotar la economía nacional tras el golpe brutal de la pandemia.

De momento, el presidente no da muestras de haberse decantado en una dirección u otra. Si bien en la campaña planteó un regreso a la política de los años de Obama, como presidente ha evitado anular algunas de las medidas más duras aprobadas por Trump. Entre estas están las sanciones a intereses y dirigentes cubanos, las limitaciones a los envíos de remesas a la isla o la paralización de casi toda la actividad del consulado en La Habana después del misterioso asunto de los supuestos ataques sónicos sufridos por personal diplomático estadounidense.

Si bien en la campaña Biden planteó un regreso a la política de los años de Obama, como presidente ha evitado anular algunas de las medidas más duras aprobadas por Trump.

Pero los planes podrían cambiar aceleradamente. El asesinato el 7 de julio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, y las protestas en Cuba podrían forzar al mandatario a fijarse más en lo que pasa en el Caribe, una región cercana, pero que hasta ahora no había sido prioritaria.

Lo que ya ha quedado claro es que Cuba sigue siendo un asunto candente en la política doméstica de Estados Unidos. Por cuánto tiempo vaya a protagonizar el debate dependerá en gran medida de si las protestas continúan y con qué intensidad. Pero independientemente de si remiten o si el gobierno logra someterlas por la acción de sus servicios de seguridad, Biden tendrá más difícil volver a guardar el dossier cubano en un cajón.

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