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Etiopía declara un alto el fuego unilateral en Tigray ante el avance de las tropas rebeldes
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Las tropas rebeldes entran en la capital

Etiopía declara un alto el fuego unilateral en Tigray ante el avance de las tropas rebeldes

El Frente de Liberación Popular de Tigray se ha hecho de nuevo con la capital de la región, forzando la evacuación del gobierno interino nombrado por el Gobierno central

Foto: Un tanque en Etiopía. (Reuters)
Un tanque en Etiopía. (Reuters)

El conflicto que divide Etiopía desde el pasado noviembre ha dado un vuelco en las últimas horas. El Gobierno etíope ha declarado un alto el fuego unilateral entre las informaciones de que las tropas rebeldes del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) habrían entrado de nuevo en la capital de la región septentrional, haciéndose el control con zonas claves en la región y forzando la evacuación del gobierno interino nombrado por el Gobierno central.

La declaración del alto el fuego, publicada en medios estatales, se hace "para encontrar una solución política" y "por motivos humanitarios", para que se pueda entregar ayuda humanitaria en una región devastada por el hambre y donde ambas facciones han sido acusadas de cometer masacres, asesinatos de civiles y violaciones masivas. Sin embargo, también coincide con informaciones, replicadas por medios locales, de que las tropas rebeldes tigrinas han recuperado el control de la ciudad de Mekele ante la desbandada de las tropas federales y el gobierno interino. Un portavoz de las fuerzas del TPLF ha confirmado a varias agencias internacionales que se han hecho con la ciudad.

Foto: El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali, durante la inauguración de una placa conmemorativa en Adís Abeba. (Getty)

"La capital de Tigray, Mekele, está bajo nuestro control", ha declarado Getachew Reda, portavoz del grupo rebelde a la agencia Reuters. "Todo el mundo se ha ido. Los últimos se han ido esta tarde... La región no tiene un Gobierno", ha declarado un funcionario del gobierno interino a la agencia AFP.

El avance del TPLF sobre Mekele es un brusco punto de inflexión del conflicto, inclinando de nuevo una balanza que parecía ofrecer la victoria militar al primer ministro del país, Abiy Ahmed Ali, quien ha asegurado ya en varias ocasiones la derrota del grupo. En las últimas semanas, las tropas rebeldes del TPLF lanzaron una nueva ofensiva y lograron importantes avances sobre el terreno, especialmente desde que las milicias eritreas —tradicionales rivales del TPLF y acusadas de masacrar a la población tigrina— abandonaron el país y dejaron la ofensiva en manos de las tropas federales de Abiy.

Si el TPLF acepta el alto el fuego, que según el Gobierno etíope durará hasta el final de la estación de siembra en Tigray (septiembre), pausarían un conflicto que se prolonga ya ocho meses y que se ha cobrado las vidas de miles de civiles, la mayoría étnicamente tigrinos. Más de 1,7 millones de personas se han convertido en desplazados internos y más de 60.000 refugiados han huido al vecino Sudán.

Al respecto de este alto el fuego se ha pronunciado el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien se ha mostrado esperanzado con que esta medida sea efectiva.

A través de su cuenta de Twitter, Guterres ha anunciado que se había puesto en contacto con el primer ministro Abiy Ahmed, a la vez que ha subrayado que es "esencial que los civiles estén protegidos, que la ayuda humanitaria llegue a la gente que la necesita y que se encuentre una solución política".

El conflicto en Tigray enfrenta al Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), organización política y militar de etnia tigrina que controlaba la región semiautónoma de Tigray, y el Gobierno de Abiy Ahmed Ali, primer ministro de Etiopía y también Nobel de la Paz.

Aunque la tensión se había ido acumulando durante meses, ante las reformas centralistas del Gobierno de Abiy, que apartaron del poder a pesos pesados del TPLF, el conflicto se desató cuando el Gobierno de Abiy decidió retrasar las elecciones generales etíopes, programadas para agosto de 2020, por el coronavirus, en un movimiento que el TPLF, que en aquel momento gobernaba Tigray, declaró ilegítimo. El TPLF, que había dominado la coalición gobernante de Etiopía durante tres décadas hasta la llegada en 2018 de Abiy (de etnia oromo) al poder, celebró unilateralmente sus propias elecciones en la región. El Gobierno federal se negó a reconocer los resultados y el Ministerio de Finanzas dejó de distribuir fondos al Gobierno regional de Tigray.

En respuesta, el TPLF atacó una base militar de tropas federales como "autodefensa preventiva", según lo confirmaron ellos mismos. Ahí se encendió la mecha: el 4 de noviembre, Abiy ordenó la operación militar en Tigray, denominándola como una "operación de cumplimiento de la ley" que se ha convertido en una invasión a gran escala del territorio. Un mes después, Abiy declaró la victoria de las tropas etíopes, pero la realidad en el terreno es mucho más dura, y el TPLF continúa haciendo avances.

La presión internacional sobre el Gobierno de Etiopía alcanzó máximos tras un último bombardeo sobre un mercado en una localidad de Tigray, que acabó con las vidas de 64 civiles. El Gobierno Joe Biden ha impuesto amplias sanciones y ha instado al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial a que congelaran fondos destinados al desarrollo de Etiopía, en un momento especialmente delicado en el que el país quiere reestructurar su deuda, abrir su economía y atraer negocios extranjeros al segundo país más poblado de África (112 millones de habitantes, solo por detrás de Nigeria).

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