Rabat exige para reconciliarse que España se comporte con el Sáhara como Marruecos con Cataluña
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"sin ambigüedades"

Rabat exige para reconciliarse que España se comporte con el Sáhara como Marruecos con Cataluña

Pedro Sánchez "rechaza" el comunicado de la diplomacia marroquí y esta le responde. Polemiza, por primera vez, con un jefe de Gobierno español

placeholder Foto: Imagen de archivo de dos mujeres del Frente Polisario. (EFE)
Imagen de archivo de dos mujeres del Frente Polisario. (EFE)

“La crisis no está limitada al asunto de un hombre”. Con esta frase, las autoridades de Marruecos dejaron claro este lunes que la tensión con España persistirá aunque Brahim Ghali, el líder del Frente Polisario, regrese a Argelia en los próximos días.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos hizo público el lunes a mediodía un comunicado de cuatro folios en el que deja claro que su enfado es de larga duración porque va más allá del llamado caso Ghali. Este solo ha “revelado las actitudes hostiles y las estrategias perjudiciales de España hacia la cuestión del Sáhara marroquí”. “Ha revelado la connivencia de nuestro vecino del norte con los adversarios del Reino para socavar la integridad territorial de Marruecos”.

Sánchez: "Si lo que se está diciendo es que ha utilizado la inmigración por desavenencias en política exterior, a mí me parece inaceptable"

El presidente Pedro Sánchez rechazó ese comunicado en la ruda de prensa que dio en Alcalá de Henares, al término de la cumbre hispano-polaca. “Si lo que se está diciendo, por parte del ministro de Asuntos Exteriores marroquí, es que ha utilizado la inmigración, es decir, el asalto a las fronteras españolas por parte de más de 10.000 marroquíes en 48 horas, por desavenencias en política exterior, a mí me parece inaceptable y por tanto rechazo esa declaración”. “No es admisible que haya un Gobierno que diga que se atacan las fronteras, en este caso de España, que se abren las fronteras para que entren 10.000 inmigrantes en menos de 48 horas en una ciudad española como es Ceuta, por desavenencias, diferencias y discrepancias en política exterior”, recalcó el jefe del Ejecutivo.

Cuatro horas después de que Sánchez terminase de hablar, la diplomacia marroquí publicó su segundo comunicado de la jornada en el que, por primera vez en su historia, polemiza directamente con un jefe de Gobierno, el español. En él expresa su “gran sorpresa” de que el presidente hable en su respuesta de lo sucedido en Ceuta hace dos semanas. “Es legítimo preguntarse si ha leído bien las diferentes declaraciones”, afirma el Ministerio de Exteriores marroquí. “Evocar la migración no debe ser un pretexto para distraer la atención de las verdaderas causas de la crisis bilateral”, concluye.

Foto: Marta, con sus dos hijas en su pueblo de Tarragona. (Alejandro Requeijo)

El primer comunicado marroquí fue publicado menos de 24 horas antes de que, este martes, Ghali comparezca por videoconferencia, desde Logroño, ante el juez Santiago Pedraz, de la Audiencia Nacional. Una asociación saharaui de derechos humanos con sede en España y afín a Rabat le ha denunciado por torturas, genocidio, etcétera. Lo más probable es que, dada la debilidad de las pruebas aportadas por los denunciantes, el juez lo deje en libertad y ni siquiera le retire el pasaporte.

Ghali, de 72 años, gravemente enfermo de covid-19, está ingresado desde el 18 de abril en el Hospital San Pedro de Logroño. La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha repetido hasta la saciedad que había sido acogido en España por “razones estrictamente humanitarias”.

Después de que los servicios secretos marroquíes filtrasen la noticia, a los diarios 'Le 360' en Marruecos y 'Jeune Afrique' en Francia, de la hospitalización de Ghali, Rabat desencadenó una crisis que empezó con la convocatoria del embajador de España, Ricardo Díez-Hochleitner; continuó con la oleada migratoria que sumergió Ceuta y se agravó con la retirada de su embajadora en Madrid, Karima Benyaich.

Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles. (EFE)

Rabat reitera además sus acusaciones sobre “la entrada fraudulenta y oculta” en España de “una persona [Ghali] procesada por la Justicia española”, pero subraya que "esta no es la raíz del problema". La crisis “no comienza con su llegada ni terminará con su partida”. “No se puede resolver solo con su audiencia” por el juez Pedraz.

¿Cómo puede entonces resolverse? Adoptando, por parte de España, ante el “separatismo” fomentado por el Polisario, la misma actitud que adopta Marruecos ante el “separatismo” en Cataluña. “Marruecos nunca instrumentalizó el separatismo”, recalca el comunicado. “Marruecos está en derecho de no esperar menos de España”. El comunicado dedica nada menos que cinco párrafos a comparar la actitud “modélica” de Rabat con relación a Cataluña con la de España sobre el Sáhara.

La diferencia entre Cataluña y el Sáhara Occidental es que Marruecos solo controla el 80% de la antigua colonia, que sigue siendo un territorio pendiente de descolonización, según Naciones Unidas. Un par de veces al año, el Consejo de Seguridad examina la situación en el territorio y renueva el mandato de la Minurso, el contingente de cascos azules de la ONU allí desplegados. Hans Corell, jefe de la asesoría jurídica de Naciones Unidas y secretario general adjunto de la organización, elaboró en 2002 un informe jurídico, el último hasta la fecha, en el que considera que España sigue siendo la potencia administradora del territorio, aunque no puede ejercer esa labor.

Si Rabat se atreve a formular tales exigencias a España, es porque Trump le dio un espaldarazo reconociendo la soberanía de Marruecos

Si Rabat se atreve ahora a formular tales exigencias a España, es porque el presidente Donald Trump le dio un espaldarazo el 10 de diciembre reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, un paso que ningún otro país occidental ha dado desde entonces. Ni siquiera Francia, el principal valedor de Marruecos, ha tomado tal iniciativa.

La diplomacia marroquí resalta en otros siete párrafos del comunicado todos los gestos solidarios que Marruecos ha tenido a lo largo de los últimos años con su vecino del norte, incluida su cooperación en materia de lucha contra “la inmigración ilegal” y la “lucha contra el terrorismo”. En 2020, se batió un récord de llegadas de 'sin papeles' a Canarias, más de 23.000, que en su mayoría eran marroquíes y habían zarpado de la zona de Dajla, en el Sáhara Occidental, según desveló un informe de Frontex, la agencia europea para el control de fronteras. Desde finales de marzo, los vuelos de repatriación de inmigrantes —al ritmo de 80 a la semana— están suspendidos.

Foto: El rey Felipe y el monarca marroquí Mohamed VI, en 2019. (EFE)

En su conclusión, el comunicado establece una distinción entre “el pueblo español y algunos dirigentes políticos con visión de futuro que valoran la amistad con Marruecos y la buena vecindad [y] algunos círculos políticos, gubernamentales, mediáticos y de la sociedad civil que pretenden instrumentalizar el Sáhara marroquí y perjudicar los intereses de Marruecos”.

El texto no cita a ningún político español que “valore la amistad”, pero la prensa oficialista marroquí sí ha elogiado profusamente estos días al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y también, en menor medida, al exministro José Manuel García-Margallo y al líder del PP, Pablo Casado. Este evitó casi sistemáticamente señalar la responsabilidad de Rabat en esta crisis.

La prensa afín al régimen se ha ensañado especialmente con la ministra de Exteriores, González Laya, pese a que su lenguaje fue más cauto que el de su colega de Defensa, Margarita Robles, que llegó a hablar de “chantaje” marroquí. El miembro del Gobierno español que casi se ha librado de las críticas ha sido el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Su lenguaje ha sido el más conciliador con las autoridades marroquíes. No en balde, se opuso al ingreso de Ghali en un hospital español.

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