Netanyahu gana las elecciones y tendría vía para formar Gobierno, según sondeos
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Buenos resultados para el Likud

Netanyahu gana las elecciones y tendría vía para formar Gobierno, según sondeos

Tras la cuarta elección en dos años en Israel, las encuestas a pie de urna apuntan a una posible coalición conservadora, ultraderechista y ortodoxa que podría alcanzar la mayoría

placeholder Foto: El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, poco antes de depositar su voto en las urnas. (EFE)
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, poco antes de depositar su voto en las urnas. (EFE)

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ganó las elecciones celebradas este martes en Israel y se acerca a la mayoría con sus socios ultraortodoxos y de extrema derecha con 54-53 escaños, según las encuestas a pie de urna publicadas al cierre de los centros electorales. El partido derechista Yamina de Naftali Bennett consigue entre siete y ocho asientos y es su posible apoyo el que permitiría a Netanyahu formar Gobierno al superar los 61 escaños de los 120 que conforman el Parlamento israelí (Knéset).

Bennett, exministro de Defensa que rompió con Netanyahu para formar su propio partido, se convertiría en el actor clave para darle a su antiguo líder la llave del Gobierno, si las encuestas a pie de urna resultan ser precisas. Él no ha descartado servir en un nuevo Gobierno liderado por el Likud y los resultados, de confirmarse, le otorgarían un gran poder de negociación. Analistas consultados por 'The Washington Post' afirmaron que resulta poco probable que Bennett haga causa común con los partidos anti-Netanyahu, cuya ideología es muy distinta a la del conservador.

placeholder Naftali Bennett, líder del partido israelí Yamina. (Reuters)
Naftali Bennett, líder del partido israelí Yamina. (Reuters)

El principal rival de Netanyahu, el centrista Yair Lapid de Yesh Atid conseguiría entre 16 y 18 escaños, y el Partido Laborista remonta con siete escaños. Por otra parte, el centrista Azul y Blanco del antiguo socio de Gobierno, Benny Gantz, y el izquierdista Meretz, que luchaban por pasar el umbral electoral, obtendrían entre siete y ocho escaños y seis-siete, respectivamente. La Lista Unida árabe perdería escaños hasta situarse en los ocho o nueve diputados, y la islamista Raam, que se separó de la coalición, no superaría el umbral electoral.

El Partido Sionista Religioso, que ha comprometido su apoyo a un Ejecutivo de Netanyahu, obtendría entre seis y siete diputados. Guideón Saar, exmiembro del Likud, que se estrenó en estas elecciones con una recién creada formación Nueva Esperanza para desbancar al primer ministro, entraría en el Parlamento con entre cinco y seis escaños.

Los resultados finales no se esperan hasta el final de esta semana y, dada la multitud de partidos y la escasa mayoría con la que contaría Netanyahu, estos podrían cambiar drásticamente el resultado.

Foto: Carteles electorales en Bnei Brak, Israel. (Reuters: Ammar Awad)

Cuarta elección en dos años

Los votantes israelíes esperan los resultados tras dos años de incertidumbre política y polarización en los que el país ha vivido cuatro elecciones sin poder, hasta ahora, formar un Gobierno estable. En gran medida, el estancamiento se debe al sistema electoral de Israel, el cual cuenta con una barrera electoral del 2%, lo que facilita que los partidos más pequeños ingresen al Parlamento y dificulta a las formaciones más grandes la formación de ejecutivos mayoritarios.

Estos comicios son considerados como un referéndum sobre el liderazgo de Netanyahu, cuya campaña electoral se centró en el éxito de su administración a la hora de vacunar a la población israelí. El país es el que más dosis per cápita ha suministrado del mundo: 113 por cada 100 habitantes, de acuerdo con datos de Our World in Data. "Somos los campeones del mundo en el manejo del coronavirus", presumió el primer ministro ante sus partidarios en las últimas semanas.

Aunque una mayoría de israelíes desea que Netanyahu deje de liderar el país, el político, que se acerca ahora a su sexto mandato, sigue siendo extremadamente popular en comparación con el resto candidatos. Esto, a pesar de enfrentar múltiples acusaciones de corrupción, incluyendo las de soborno, cohecho, fraude y abuso de confianza. El primer ministro rechaza los procesos judiciales abiertos en su contra y se declara inocente.

Los votantes, quizás fatigados tras afrontar reiteradas rondas de votación durante una crisis política y sanitaria de larga duración, o posiblemente debido al clima caluroso inusualmente polvoriento que dominó la jornada, parecen haber perdido interés: la participación de este año pareció haber caído a su nivel más bajo en más de una década.

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