Coordenadas | ¿Cuál es el futuro de Hong Kong después del jaque mate chino?
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Un país, ¿un sistema?

Coordenadas | ¿Cuál es el futuro de Hong Kong después del jaque mate chino?

China ha aprobado una polémica reforma electoral para Hong Kong, una medida con la que el Gobierno espera fomentar el oficialismo en esta región

placeholder Foto: Manifestantes antigubernamentales participan en una protesta en Edinburgh Place en Hong Kong, China. (Reuters)
Manifestantes antigubernamentales participan en una protesta en Edinburgh Place en Hong Kong, China. (Reuters)

La ciudad amaneció bajo el manto de la incertidumbre con la única certeza de que nada volvería a ser igual que antes. Era el 1 de julio de 1997, cuando el yate Real Britannia zarpaba del puerto de Victoria Harbour llevando a bordo al Príncipe de Gales y a Chris Patten, último Gobernador de Hong Kong. La región que vio crecer a Bruce Lee dejó atrás su pasado colonial tras 156 años de Gobierno británico y pasó a formar parte de la República Popular China como Región Administrativa Especial.

Un año antes nació Joshua Wong, nombrado por revistas como Time, Fortune o Forbes como uno de los líderes más influyentes de la actualidad. A lo largo de los últimos años ha sido detenido en reiteradas ocasiones por su activismo. Wong ha sido testigo de la evolución de un experimento que durante décadas ha permitido a los ciudadanos de Hong Kong vivir bajo el régimen de “un país, dos sistemas”.

Esta fórmula tiene fecha de caducidad. El gran gigante asiático estaba dispuesto (o eso parecía) a permitir que Hong Kong continuase hasta al menos 2047 con su libertad de expresión, sus tribunales independientes y su propio sistema político. Sin embargo, en los últimos años, la falta de entendimiento entre esta región autónoma y China ha dado lugar a una serie de protestas y a la imposición de una ley que pone en peligro la estabilidad de este sistema. ¿Qué repercusiones tiene esta complicada relación?

En breve

La tensión ha vuelto a aumentar en Hong Kong después de que el Ejecutivo acusase a 47 activistas bajo la controvertida ley de seguridad nacional. El pasado 15 de marzo, once activistas y opositores hongkoneses obtuvieron finalmente la libertad bajo fianza, pero el resto de acusados, 36 en total, permanecen en prisión preventiva. Estas 47 personas fueron acusadas por celebrar unas primarias no oficiales el pasado mes de julio con el objetivo de hacerse con “la mayoría de los escaños del parlamento local, vetar los presupuestos y forzar así la renuncia de la actual jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam”, según relata la Fiscalía.

Foto: Benny Tai (el segundo por la derecha), en un coche de policía tras ser arrestado. (Reuters)

Además, este mes de marzo la campaña a favor de la democracia en esta región autónoma ha recibido su mayor golpe. La Asamblea Nacional Popular (ANP) dio luz verde a la polémica propuesta de reforma electoral en Hong Kong. Si bien esta norma debe ser elaborada por un comité legal y aprobada posteriormente por el Comité Permanente del legislativo chino, el Gobierno ha sentado los cimientos para transformar la estructura política de la ciudad más libre del país liderado por Xi Jinping.

Tras aprobar esta reforma, el primer ministro chino , Li Keqiang, explicó que su aplicación serviría para defender el principio de que los "patriotas" administren la ciudad y para "mejorar" su autonomía, entendiendo patriota como aquellos que están de acuerdo con el regreso de Hong Kong a China y defienden “la prosperidad y estabilidad” del gigante asiático. ¿Cómo se ha llegado hasta este punto?

Contexto

La semilla de la indignación llevaba como nombre la “Educación Nacional”. Esta reforma en el sistema educativo de Hong Kong desató la cólera entre los jóvenes de la ciudad que decidieron fundar el movimiento estudiantil “escolarismo” a favor de la democracia. Liderado por Joshua Wong y algunos de sus amigos, este movimiento estaba compuesto principalmente por estudiantes de educación secundaria y algunos universitarios.

Estos jóvenes no dudaron en salir a las calles cuando el 31 de agosto de 2014, el Gobierno de China emitió una resolución que limitaba quién podía presentarse como candidato a las elecciones en Hong Kong, como las previstas para el año 2017, dando así lugar a la conocida como “revolución de los paraguas”. Miles de personas acamparon en las calles y exigieron el derecho a elecciones totalmente libres.

Foto: Protesta en Copenhague por la represión en Myanmar. (EFE)

En 2019, otra polémica ley que abría la puerta a que Pekín pudiese acceder a "fugitivos" refugiados en territorio hongkonés, fue la chispa que encendió la ira en una ciudad que estaba viendo como poco a poco sus libertades iban desapareciendo. Los enfrentamientos entre la policía y los activistas se volvieron cada vez más violentos y la tensión fue aumentando significativamente en esta región.

Estas protestas fueron el pretexto que el gigante asiático necesitaba para promulgar a finales de junio de 2020 la ley de seguridad nacional para Hong Kong, por la cual se perseguirían los delitos de secesión, subversión del poder estatal (acusación usada frecuentemente por Pekín contra activistas y disidentes), actividades terroristas y la conspiración con fuerzas extranjeras para poner en peligro la seguridad nacional. Desde entonces, las autoridades chinas han utilizado esta ley para reprimir la expresión legítima y pacífica y han detenido a decenas de activistas.

La pandemia de covid ha dejado en el país más de 11.000 infectados y alrededor de 200 fallecidos

Las protestas se han calmado durante la pandemia de coronavirus, que por el momento ha dejado en el país más de 11.000 infectados y alrededor de 200 fallecidos. Sin embargo, esta relativa calma ha vuelto a desaparecer después de que el Gobierno chino aprobase una nueva reforma electoral. La medida de China se produce meses después de que se impusiera una amplia ley de seguridad nacional en el centro financiero asiático.

Los cambios que incluye esta reforma incluyen el aumento de los escaños legislativos de la ciudad de 70 a 90. De ellos, algunos serán decididos por un comité formado de políticos leales a Pekín; mientras que los escaños controlados por los demócratas serán eliminados o reducidos. Aunque los detalles de esta norma todavía se desconocen, todo apunta a que también se aumentarán de 1.200 a 1.500 los miembros del Comité Electoral.

¿Y ahora qué? La cuenta atrás para 2047

Hay una fecha que los ciudadanos de Hong Kong tienen muy presente: 2047. Ese será el año en el que según lo estipulado en el acuerdo que regula el experimento “un país, dos sistemas”, el territorio pasará a ser controlado por China, poniendo fin al sistema que garantiza la semiautonomía de Hong Kong.

Sin embargo, las protestas de los últimos años han revelado los intereses de China en esta región. A pesar de esta tensión, China y Hong Kong no siempre han estado enfrentados. Durante más de una década han sido varios los momentos --como el brote del síndrome respiratorio agudo grave en 2003 o el terremoto en la provincia de Sichuan en 2008-- en los cuales ambas partes se han ayudado y han decidido mirar en la misma dirección.

El activista Joshua Wong asegura en el libro ‘Somos la revolución’ que desde que el presidente Xi Jinping llegó al poder en 2012, el control de Pekín sobre la ciudad “ha pasado de férreo a asfixiante”. “Los hongkoneses han sentido que el suelo político que pisan se ha ido desplazando y encogiendo a la vez. Los sucesivos enfrentamientos políticos confirman que Hong Kong no se ha librado de su estatus colonial. Simplemente hemos pasado de un amo imperialista a otro”, asegura.

El futuro de "un país, dos sistemas" depende, en parte, de reformas como la aprobada a principios del mes de marzo. El ascenso económico del gigante asiático ha transformado radicalmente su actitud hacia Hong Kong, sobre todo a raíz de la creciente inestabilidad en la región. Aunque en estos momentos Hong Kong siga disfrutando de un cierto grado de autonomía, la última reforma aprobada por el Gobierno chino aleja a este experimento del objetivo para el que fue creado.

Un territorio, dos fuerzas: principales actores

Más allá de esta reforma hay una serie de factores que desempeñan un papel fundamental en el futuro de esta región. El primero de ellos es el modelo acordado entre China y Reino Unido que otorgaba a esta ciudad cierta autonomía y separación de poderes durante un tiempo determinado de 50 años. Así, según este acuerdo, Hong Kong debe mantener su sistema democrático (democracia limitada) hasta 2047, fecha en la que China podría integrar esta región en su territorio.

La reforma electoral propuesta por el Gobierno chino allanará el camino para que Pekín consolide su control autoritario sobre Hong Kong. El portavoz del parlamento chino, Zhang Yesui, aseguró que las reformas electorales eran necesarias para "adaptarse a los tiempos", según declaraciones recogidas por la agencia de noticias Reuters.

Foto: Un estudiante universitario en una protesta en Hong Kong este año. (Reuters)

Carrie Lam, la mujer elegida por Pekín para dirigir Hong Kong, se ha convertido en una de las figuras más destacadas del panorama político asiático. En su primer discurso dijo: "Hong Kong, nuestro hogar está sufriendo una división bastante seria y ha acumulado muchas frustraciones. Mi prioridad será hacer desaparecer esa división". Apenas tres años después respaldó la polémica ley de seguridad nacional.

En segundo lugar se encuentran los intereses de China en el continente. A las protestas de 2019 se han sumado en los últimos meses una serie de acontecimientos como la crisis del coronavirus, las tensiones territoriales en el mar de China Meridional con países como Filipinas o la situación en Taiwán.

Todo ello en un escenario internacional marcado por una crisis económica que no ha pasado desapercibida para Hong Kong

Todo ello en un escenario internacional marcado por una crisis económica que no ha pasado desapercibida para Hong Kong; crisis que en este caso comenzó a fraguarse con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio. Desde entonces el gigante asiático optó por desarrollar otras zonas del país como, por ejemplo, Shangai.

Esta situación ha creado el escenario perfecto para la aparición de una oposición organizada que el Gobierno chino ha visto como una amenaza. La comunidad internacional ha criticado la decisión de China de aprobar la ley de seguridad nacional; una norma que han descrito como una manera de “desmantelar” el principio de “un país dos sistemas” y de infringir los compromisos internacionales.

Para saber más

En este contexto es paradójico que la excolonia británica tenga el número más elevado de trabajadoras domésticas per cápita de Asia. La imagen de estas mujeres en su día libre por los puentes peatonales o parques de Hong Kong se ha convertido en un símbolo de la vida diaria de esta ciudad. En 2013 hubo un caso que saltó a los medios de comunicación y que puso de relieve la realidad a la que se enfrentan cientos de personas en esta urbe. El máximo órgano judicial de la antigua colonia británica se pronunció en contra de otorgar el derecho a la residencia permanente a los trabajadores inmigrantes fuera cual fuera la duración de sus estancia. El documental 'Overseas' relata la odisea que viven varias mujeres filipinas que se ven obligadas a ir al extranjero para ganarse la vida trabajando como niñeras y trabajadoras del hogar.

El frenético ritmo de vida de los ciudadanos de Hong Kong ha tenido un impacto directo en la tasa de nacimientos. El autor del libro ‘Hong Kong no es ciudad para lentos’ recoge un estudio realizado por el Banco Mundial que asegura que solo nacen 1,1 niños por mujer en Hong Kong. El autor explica que el coste de criar a un niño es de unos 450.000 euros. “Si se considera que los ingresos familiares medios se sitúan en torno a los 2.300 euros mensuales, no es extraño que los padres locales se lo piensen tres veces a la hora de tener hijos y pocos se atrevan a tener más de uno”, asegura.

Otro ángulo

Las protestas en Hong Kong así como la pandemia del coronavirus han afectado a la economía de la región. Según los datos proporcionados por el Gobierno de esta región autónoma, el covid-19 ha asestado un duro golpe a las actividades económicas globales y locales de las que depende su economía.

Los ancianos han sido los primeros en sufrir las consecuencias de esta situación. “Es duro ser pobre, pero aún es más duro ser pobre y viejo. Y aún más serlo en Hong Kong”, asegura Jason Y. Ng en el libro mencionado anteriormente. El descenso en la tasa de la natalidad y el incremento de la esperanza de vida -- tendencias que se reproducen de manera similar en otros países del continente -- han convertido a Hong Kong en una de las ciudades del mundo con mayor envejecimiento de la población. “Para 2040 se espera que casi el 30% de la población de Hong Kong esté formada por ciudadanos de 65 años o más”, señala.

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Trabajadores con trajes de protección para contener un nuevo brote en Hong Kong. (Reuters)

En Hong Kong los mayores dependen del apoyo familiar o el gubernamental para subsistir. Cuando alguno de los dos falla no les queda otra que buscarse la vida de alguna otra manera. “Hace décadas que se escuchan llamamientos a un sistema de pensiones universal en las reuniones municipales y la Asamblea Legislativa. [...] Aun así, el Gobierno muestra poco interés en abrir las arcas para ayudar a la tercera edad”, asegura el autor.

Para seguir el hilo

El sentimiento de indignación de los ciudadanos de Hong Kong ha sido documentado y analizado a lo largo de los últimos meses. La periodista freelance Elaine Yu recoge en este hilo de Twitter cómo ha cambiado la industria mediática desde que comenzaron las protestas y cómo viven esta situación algunos de los periodistas que se dedican a informar sobre lo que ocurre en esta región.

En este otro hilo de Twitter, el periodista Ezra Cheung explica las implicaciones de la reforma del sistema electoral de Hong Kong.

Un libro y un documental para ampliar

El documental ‘Joshua: Teenager vs. Superpower’ muestra cómo se germinó esta nueva generación de rebeldes en China. Esta producción dirigida por Joe Piscatella cuenta la historia del joven activista Joshua Wong, conocido por movilizar a los ciudadanos de su edad y salir a las calles de Hong Kong para defender la democracia en la región.

En las últimas semanas otro documental ha vuelto a poner la censura de China en el punto de mira. La proyección de un polémico documental llamado 'Inside the Red Brick Wall', sobre los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad de Hong Kong en la Universidad Politécnica de la ciudad en 2019, fue cancelada el pasado 16 de marzo, antes de que comenzase la emisión. En esta misma línea, China pidió a los medios de comunicación del país asiático que realizaran una cobertura mínima de la gala de los Óscar, premios a los que está nominado el documental 'Do Not Split' ('No os separéis'),que trata sobre este mismo tema.

Además, el activista y expresidente del PEN de Hong Kong, Jason Y.Ng ha publicado una serie de libros que analizan algunos de los retos sociales y culturales a los que se enfrenta esta gran urbe. En el libro ‘Hong Kong no es ciudad para lentos. Radiografía de una ciudad para lentos’, traducido al castellano por la editorial Península, el autor describe de manera concisa cómo es la vida en esta excolonia británica.

La imagen de la revolución

Muchos de los jóvenes que han protagonizado esta “revolución” nacieron después de la transferencia de soberanía y han crecido disfrutando de una serie de libertades que no estaban dispuestos a perder. En el año 2019 salieron a las calles en una de las protestas más largas de este siglo XX, movilizaciones que se mantienen en la actualidad con un único objetivo: proteger sus derechos y libertades. Las autoridades chinas han reprimido brutalmente a los miles de manifestantes que han salido a las calles en los últimos años. La imagen de esta disputa política es la de una nueva generación de rebeldes que han sido castigados por defender la equidad y la justicia social.

placeholder Una manifestante contra el proyecto de ley de extradición es detenida durante una protesta. (Reuters)
Una manifestante contra el proyecto de ley de extradición es detenida durante una protesta. (Reuters)

La comunidad internacional ha criticado en reiteradas ocasiones a Pekín por “reprimir las fuerzas en favor de la democracia, frenar la disidencia y el pluralismo, y erosionar las libertades fundamentales”. El alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad considera que la detención de decenas de activistas a favor de la democracia a lo largo de las últimas semanas confirma que “esta tendencia se está agudizando con rapidez”. “Los regresivos cambios electorales aprobados ayer en Pekín constituyen otro paso en esta preocupante senda”, ha señalado en un comunicado publicado el pasado 12 de marzo.

El recorte de libertades y las medidas tomadas para reducir la propagación del virus han reducido el número de protestas. Sin embargo, en mitad de esta espiral de incertidumbre sigue habiendo miles de personas que están dispuestas a dialogar y a luchar por la democracia, pero no a ceder ante los intereses del gigante asiático.

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