"No os envidiamos": Alemania deja de ser el país modelo y se atasca con la vacunación
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"No os envidiamos": Alemania deja de ser el país modelo y se atasca con la vacunación

La 'vía alemana' contra la pandemia está cada vez más en entredicho. Berlín lucha contra el hartazgo de los ciudadanos tras meses de restricciones y mira con envidia el éxito de otros

placeholder Foto: Angela Merkel. (Reuters)
Angela Merkel. (Reuters)

Alemania se enreda en la vacunación contra el covid-19, mientras el Reino Unido avanza mejor que nadie en el continente. Las comparaciones pueden resultar odiosas, sobre todo si las esgrimen dos de los diarios sensacionalistas más leídos de Europa, y también dos de los más hábiles en agitar animosidades nacionalistas.

"¡Os envidiamos!", titulaba hace unos días el germano 'Bild' sobre una enorme bandera británica, un elogio directo al éxito de la campaña de vacunación británica combinado con una pulla inmisericorde contra el propio Gobierno. "Nosotros no te envidiamos", respondió, incluso en alemán, 'The Sun', en una portada completada además con imágenes de ambos jefes de Gobierno. Una adusta Angela Merkel al lado de un radiante Boris Johnson: 2-0 para el líder británico.

Más allá de que pueda resultar novedoso que ambos tabloides no hayan declarado la guerra entre ambos países con profusas metáforas bélicas, el cruce pone el dedo en la llaga para el Gobierno de Berlín: si Alemania se llevó el año pasado la palma por una gestión de la pandemia vista como ejemplar, la mayor economía de Europa va ahora de tropezón en tropezón. Justo a la inversa que los británicos, aunque estos últimos estén aún lejos de haber superado la crisis.

Foto: La presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, en una entrevista con El Confidencial durante su visita a España. (Carmen Castellón)

A Berlín se le acumulan los problemas. El gigante europeo lleva más de tres meses con un amplio cierre de la vida pública y, sobre todo, no consigue dar un impulso a la vacunación masiva de su población. La diferencia en relación con otros países desarrollados salta a la vista incluso sin redobles nacionalistas. Alemania ha vacunado hasta la fecha a 4,5 millones de personas y ha inyectado unos 6,8 millones de dosis, mientras el Reino Unido ha puesto unos 20 millones de inyecciones. Estados Unidos ha inoculado incluso unos 80 millones de dosis.

En particular, la comparación con el Reino Unido es dolorosa para Berlín, no solo porque ambos países son equiparables en población (83 millones de alemanes por unos 67 millones de británicos), sino también, claro, por el molesto ruido político del Brexit como trasfondo. 'The Sun' no ha sido el único en asociar la celeridad de Londres para poner en marcha la compra de vacunas a su divorcio de la Unión Europea. En la opinión pública se ha asentado en tanto la convicción de que los titubeos de Bruselas para firmar los contratos con las farmacéuticas el año pasado —mientras Londres y Washington gastaban sin miramientos— son una de las causas del lento avance de la vacunación en la UE.

Foto: Jens Spahn, ministro alemán de Sanidad. (Reuters)

Los problemas del perfeccionismo alemán

En el caso de Alemania, sin embargo, Bruselas sirve solo en parte como chivo expiatorio, porque el país tiene un ritmo de vacunación bastante discreto en la media europea. Y es que una tercera parte de los 10,3 millones de dosis recibidas, unos 3,5 millones, está en los almacenes pendientes de uso. España, en comparación, había inyectado esta semana unos cuatro millones de los 5,5 millones de dosis recibidos.

Muchos critican que el país no está explotando al máximo sus capacidades para inmunizar

La relativa lentitud germana se debe en parte a problemas como las reticencias de la población a ponerse la vacuna de AstraZeneca, desacreditada por los forcejeos de la farmacéutica con la UE, así como por la recomendación de las autoridades alemanas de no aplicarla a mayores de 65 años. Pero también se barajan otras causas, como que el país no está explotando al máximo sus capacidades para inmunizar a la población. Debido, por ejemplo, a los estrictos protocolos para cumplir el orden de vacunación y para garantizar que se guarden las segundas dosis para los que ya han recibido la primera.

Elogios a la 'vía británica'

"A veces, tengo la impresión de que ha surgido un perfeccionismo alemán de querer hacer todo maravillosamente bien", lamentaba recientemente el virólogo más conocido del país, Christian Drosten, en un 'podcast' sobre la pandemia en que sugirió también que se abra pronto la vacunación, más allá de los grandes centros oficiales, a consultas y estructuras más pequeñas de la red de sanidad. "Me empiezo a preocupar cuando veo que no se utiliza a los médicos de cabecera y los médicos de empresa".

Drosten, además, apuntó directamente a una de las ventajas del Reino Unido. Dan "total prioridad a la primera dosis", poniendo todas las inyecciones posibles sin pensar en guardar existencias para la segunda dosis, explicó. ¿Una mejor estrategia? El éxito final está aún por verse, pero, en todo caso, ahora mismo es previsible que la mayoría de países europeos recibirán en los próximos meses una mayor cantidad de vacunas. Y que tendrán, por eso, capacidades suficientes para suministrar las segundas inyecciones.

Foto: rLa presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. (Foto: Reuters)

En Alemania, algunos políticos abogan ahora por suministrar más rápido las vacunas que muchos ciudadanos no quieren ponerse. "Es importante que, con AstraZeneca, pongamos las vacunas disponibles lo más rápido posible", dijo recientemente el líder regional bávaro Markus Söder, al que muchos atribuyen ambiciones de sustituir a Merkel como canciller. "Lo que queda sin usarse debería estar abierto para que se vacune el que quiera", exigió en una entrevista con la cadena pública ZDF. La propuesta es controvertida.

Mientras el debate está aún en marcha, muchos centros de vacunación operan por debajo de sus capacidades, y no solo por la falta de dosis. "Me dijeron que enviaron unas 800 'invitaciones' para vacunarse, pero solo acudieron unas 280 personas", explicó Carlos Valderde, un odontólogo de 55 años que se declaró dispuesto a ponerse la inyección de AstraZeneca para adelantar su turno ("mejor esa vacuna a ninguna"). El centro de vacunación en el que estuvo, en el antiguo aeropuerto berlinés de Tegel, operaba quizás a la mitad de su capacidad la última semana de febrero, consideró Valderde. "Todo fue muy ordenado y efectivo, pero podían recibir definitivamente a más gente".

Foto: Foto: Reuters.

Hartazgo por el cierre 'light'

En otros sectores de la población, por otra parte, crece el hartazgo por unas restricciones que superan ya los tres meses. Aunque Alemania nunca ha decretado un confinamiento estricto como el que hubo en España, el país cerró tiendas, restaurantes y gran parte de la vida pública desde diciembre. Pese a ello, no ha conseguido hasta ahora un retroceso significativo del número de infecciones, cercano, por ejemplo, al límite de las 35 por cada 100.000 habitantes a nivel nacional en los últimos siete días, hasta hace poco uno de los objetivos de Merkel.

En su última cumbre para hablar sobre la estrategia conjunta contra la pandemia, la canciller y los jefes de Gobierno de los 16 'Länder' acordaron esta semana finalmente flexibilizar varias restricciones, después de permitir ya la apertura de algunos negocios, como las peluquerías. Las nuevas normas prevén flexibilizaciones graduales de hasta cinco pasos en un plan lleno de minucias y complejidades al que le llovieron las críticas.

placeholder Markus Söder, hombre fuerte de la derecha en Alemania. (EFE)
Markus Söder, hombre fuerte de la derecha en Alemania. (EFE)

"Nueve horas de estrés, peleas y caos", resumió la revista 'Der Spiegel' las difíciles negociaciones entre el Gobierno central y los barones regionales. Y es que en estos días, también el federalismo germano, barajado en su momento como uno de los posibles fuertes de Alemania para domar la primera ola, parece un freno. Si se creía que el consenso permitía el año pasado responder con igual fuerza en cada región, sin centralismos paralizantes, ahora las eternas peleas y los distintos intereses de cada 'Land' parecen debilitar cada iniciativa conjunta.

Merkel, al menos, se mostró dispuesta a explotar mejor las posibilidades del país antes de intentar el miércoles explicar los detalles de un plan de apertura por momentos inextricable. "Las vacunas son la vía para salir de la pandemia", dijo la canciller, que abogó directamente por ampliar el plazo para la aplicación de la primera y la segunda dosis.

"Hemos hablado bastante de cómo podemos impulsar la vacunación y cómo podemos organizar todo para que la posible cantidad de primeras dosis llegue a un máximo", aseguró. "Vamos a ampliar al máximo el periodo posible entre la primera y la segunda dosis con las vacunas", anunció luego. "Así podemos poner la primera dosis a más gente". Al final, una apuesta similar a la de la 'vía británica'.

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