Un partido político para inmigrantes italianos tiene la llave del Gobierno
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LA GLOBALIZACIÓN DEL VOTO

Un partido político para inmigrantes italianos tiene la llave del Gobierno

La italianidad se hereda de padres a hijos y se mantiene entre comunidades que tienen un cordón umbilical que no rompen. Y el voto tampoco se pierde

placeholder Foto: Una bandera italiana en el Palacio del Quirinal. (Reuters)
Una bandera italiana en el Palacio del Quirinal. (Reuters)

“No somos de derechas ni de izquierdas. Nosotros representamos la inmigración italiana en el mundo. Defendemos los derechos de los italianos en el exterior”, explica a El Confidencial Ricky Filosa, miembro fundador del MAIE y portavoz del actual presidente de esta formación, Ricardo Merlo, un italiano nacido en Buenos Aires que ocupa también el cargo del subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores. Se da la circunstancia de que este peculiar partido formado por y para inmigrantes tiene hoy la llave de la gobernación en Italia. Sus candidaturas, de hecho, no se presentan en el país.

Un sistema que incluye circunscripciones electorales en todos los continentes, que recoge una especial sensibilidad ante la fuerte carga histórica de la abrumadora inmigración italiana de los últimos 150 años, posibilita que el voto de un italiano que vive en Lima desde hace uno o 20 años o el del bisnieto de un italiano que reside en Buenos Aires y no habla italiano ni ha pisado nunca Italia puedan decidir en este momento quién gobierna en Italia. ¿Qué es y a quién representa el MAIE?

Foto: El primer ministro italiano, Giuseppe Conte. (Reuters)

MAIE significa Movimiento Asociativo de Italianos en el Exterior. En la práctica, es un partido político que desde 2008 representa los intereses de la inmensa y ramificada comunidad de inmigrantes italianos que viven fuera del país. Oficialmente, son cerca de seis millones los inscritos en los consulados, pero la cifra real de italianos y descendientes de italianos es más alta (es difícil dar una cifra exacta con un proceso migratorio masivo que comenzó a finales del siglo XIX y se repartió por todos los continentes).

Entre esa comunidad de posibles votantes, hay personas nacidas en Italia que han decidido vivir fuera de su país y nacionalizados italianos que han obtenido el pasaporte por ser descendientes de una persona de nacionalidad italiana. Puede darse que la nacionalidad le fue concedida a una persona que nunca ha pisado Italia y que tampoco sabía hablar italiano por el llamado 'ius sanguinis' que rige en Italia la concesión de la ciudadanía. La ley, a cualquiera de ellos —un italiano que hace décadas o meses que salió de Italia, o el bisnieto de un italiano que salió del país a finales del siglo XIX y no regresó nunca—, les concede el derecho a voto en una de las cuatro circunscripciones en el extranjero: América del Norte y Centroamérica, América del Sur, Europa y una última circunscripción que engloba Asia, África, Oceanía y Antártida. En la circunscripción europea, se eligen cinco diputados y dos senadores. En América del Sur, cuatro diputados y dos senadores. En América del Norte y Centroamérica, dos diputados y un senador. Y en la circunscripción de Asia, África, Antártida y Oceanía, se eligen un diputado y un senador.

Foto: Roma desde el Tíber (Foto: Javier Brandoli)

En las últimas elecciones de 2018, el MAIE obtuvo tres senadores, dos en América del Sur y uno en Europa, y dos diputados, ambos por la circunscripción de América del Sur. Esos tres senadores, adscritos ahora a un grupo recientemente creado en el Senado llamado Europeisti MAIE Centro Democrático, donde están también siete senadores democristianos, son indispensables para que pueda haber el llamado Conte III. Es decir, una mayoría sólida que apoye un nuevo Ejecutivo presidido por el dimitido Giuseppe Conte.

¿Un partido que representa a algo tan heterogéneo como es la inmigración italiana, donde habrá sensibilidades conservadoras y progresistas, no puede desilusionar a parte de su electorado tomando partido en esta batalla política? “No todos los italianos en el exterior creen que el mundo es blanco o negro. Nosotros como MAIE estamos lejos del partidismo y luchas de poder de Roma. No podemos decirle a la gente que tiene cerrados sus restaurantes, que vive en medio de una pandemia, que no le vamos a dar soluciones. Queremos solucionar los problemas sin color político”, señala Filosa. Añade: “¿Abrir un consulado para atender a compatriotas es de derechas o de izquierdas? ¿Invertir dinero en la promoción de la cultura y la lengua italianas en el mundo es de derechas o de izquierdas? ¿Facilitar que un italiano en el exterior acceda a su pasaporte o a legalizar sus papeles es de derechas o de izquierdas?”. La lista que relata ejemplifica la clara prioridad del MAIE de atender los problemas de los italianos fuera de sus confines.

placeholder Giuseppe Conte. (Reuters)
Giuseppe Conte. (Reuters)

La polémica es sobre la motivación de voto en circunscripciones específicas extranjeras y no integradas en las circunscripciones de territorio italiano. Fue muy sonado en la prensa en las elecciones generales de 2018 la propuesta de una candidatura también creada para representar a inmigrantes que llevaba como reclamo que el Gobierno italiano pagara un billete de avión anual a los inmigrantes italianos para que tuvieran contacto con la patria. Aquello quedó en una bizarra idea, pero un italiano que reside en el extranjero de forma permanente tiene una vinculación mínima con el día a día y las decisiones que tome el Gobierno de Italia y muy estrecha con las que tome el Gobierno del país donde reside. La circunscripción América del Sur, por ejemplo, otorga hoy cuatro senadores que representan los anhelos, derechos y obligaciones de una población que vive a miles de kilómetros de Italia y que, a su vez, representa y pone en valor Italia a miles de kilómetros.

¿Entiende que algunos critiquen que el voto de una persona que no vive en Italia, que quizá nunca ha vivido allí y que quizás incluso no sabe ni hablar italiano, esté decidiendo el Gobierno de Roma con senadores que representan circunscripciones extranjeras? “Entiendo que alguno pueda criticar eso, pero el voto es un derecho de un ciudadano italiano y no podemos de ninguna manera olvidar a nuestros compatriotas en el extranjero”, responde Filosa.

El voto es un derecho de un ciudadano italiano y no podemos de ninguna manera olvidar a nuestros compatriotas

Para comprender que Italia tenga circunscripciones en el extranjero, hay que captar el fenómeno migratorio que desde hace siglo y medio se ha producido en el país y la enorme rentabilidad de ese proceso. La italianidad se hereda de padres a hijos y se mantiene entre comunidades que tienen un cordón umbilical que no rompen. “Mantener ese vínculo es muy rentable económicamente. El 'made in Italy', la cocina, nuestros productos. Los italianos en el extranjero son los mejores embajadores del país. El MAIE ha obtenido una primera partida de tres millones de euros para el reconocimiento de nuestra cocina auténtica fuera de nuestras fronteras. La inmigración no es un peso como algunos partidos han mantenido en el pasado”, advierte Filosa.

Todo ese proceso se basa en el 'ius sanguinis'. “El principio de 'ius sanguinis' no se toca, quien tiene sangre italiana es italiano”, señala como línea roja de su formación el presidente del MAIE, Ricardo Merlo, en la web del propio partido. En ella se muestra contrario a la inmigración ilegal, los desembarcos y al llamado 'ius soli' (obtener la nacionalidad al nacer en territorio italiano). “La ciudadanía italiana es algo muy valioso, no puede ser un regalo, sino una conquista. Otra cosa sería pensar en una especie de 'ius culturae'. Es decir, la ciudadanía dada a los hijos de los inmigrantes que residen regularmente en Italia desde hace un mínimo de años y que han completado, por ejemplo, parte de su escolaridad”.

Foto: Ilustración: EC.

El 'ius soli' frente al 'ius sanguinis' es una batalla política en Italia. Una parte de la izquierda, así como defendió hace años Gianfranco Fini, ex secretario de Alleanza Nazionale, extrema derecha precedente del actual Fratelli d’Italia, aboga porque la nacionalidad italiana se reconozca a los nacidos en territorio italiano aunque sus progenitores sean inmigrantes. Algunos creen que un niño que nace en Italia es más italiano que el tataranieto de un italiano que vive en Melbourne. “Puede que en el futuro se modifique algo la concesión de nacionalidad por sangre y se limite a parientes más cercanos”, especifica Filosa.

En la actualidad, tiene derecho a ser ciudadano italiano el descendiente de un inmigrante italiano, no importa si este emigró hace tres siglos, siempre y cuando aquel mantuviera la nacionalidad italiana hasta su muerte. Es decir, un tipo nacido en China y descendiente de varias generaciones de personas nacidas en China que demuestre que un antepasado suyo era italiano, tiene derecho a la nacionalidad italiana. El hipotético voto de esta persona, en una circunscripción que representa otros continentes, podría estar hoy decidiendo el futuro del país. Italia ha apostado en la aldea global a que el país sea y represente algo más que lo que ocurre dentro de sus fronteras: la globalización del voto.

Giuseppe Conte Inmigración Antártida
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