La némesis de Putin
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La némesis de Putin

¿Quién es Alekséi Navalni y cómo de grande es la amenaza que puede suponer para Vladímir Putin en Rusia?

Foto: Un póster de Alekséi Navalni. (EFE)
Un póster de Alekséi Navalni. (EFE)

Miles de rusos se enfrentaron a las gélidas temperaturas el pasado fin de semana para protestar en las calles en favor del crítico del Kremlin Alekséi Navalni, después de que fuera encarcelado. Más de 3.000 manifestantes fueron detenidos y Navalni pidió a sus seguidores que se preparen para seguir luchando en las próximas semanas.

Pero ¿quién es Alekséi Navalni y cómo de grande es la amenaza que puede suponer para Vladímir Putin en Rusia?

Una espina clavada para Putin. Navalni, de 44 años, es un famoso crítico de la corrupción rusa con tirón en redes sociales. Se hizo un nombre en la política rusa hace 10 años, cuando lideró las protestas de miles de personas por el fraude electoral y la corrupción que acabaron en una protesta más amplia contra Putin.

Foto: El líder opositor Alekséi Navalni es escoltado por la policía tras pasar por el juzgado. (Reuters)

Desde entonces, ha conseguido jugar un papel fundamental en la oposición rusa, muchas veces publicando informes detallados sobre la corrupción de las élites cercanas a Putin o del propio presidente. En 2013, quedó segundo en las elecciones para la alcaldía de Moscú, logrando el 27% de los votos. Un año más tarde, fue sentenciado por corrupción en un juicio visto por muchos como exclusivamente político. En 2017, fue detenido por protestar en contra del superrico primer ministro, Dmitri Medvedev.

El año pasado, en un intento de asesinato, Navalni fue envenenado con un extraño agente nervioso de la era soviética, según observadores independientes, suministrado por hombres cercanos al Kremlin. Después de recuperarse en Alemania, volvió a Rusia la semana pasada, sabiendo que sería arrestado nada más llegar.

¿Es popular? Para algunos sí, pero no para otros. Navalni no ha tenido éxito en sus intentos de salir elegido porque su mayor apoyo se da entre los jóvenes y urbanitas rusos. En general, solo alrededor del 20% de la población rusa le apoya, mientras que el 50% se opone a sus intervenciones. Además, la mitad de los rusos piensa que su envenenamiento fue perpetrado por Occidente o que es una mentira.

placeholder Vladímir Putin, en el Foro Económico Mundial. (EFE)
Vladímir Putin, en el Foro Económico Mundial. (EFE)

Entonces, ¿qué es lo que preocupa Putin? Por un lado, Navalni está centrado en un tema que afecta a todos los rusos: la corrupción. Además, tiene facilidad para conseguir viralizar su mensaje, por lo que eso le puede ayudar para ir más allá de la clase 'creativa' y cosmopolita rusa, así como potencialmente unir a todos los rusos de 11 zonas horarias distintas.

Respecto al resto de sus políticas, Navalni suele posicionarse de una forma 'nacionalista', según los términos de Occidente, muy populares en Rusia. Defendió la invasión de Georgia en 2008 y la anexión ilegal de Crimea en 2014, y en el pasado ha hecho algunos comentarios despectivos sobre inmigrantes de Asia Central.

¿Será diferente esta vez? Las protestas de 2011 se acabaron, sobre todo, porque Navalni no tenía suficiente poder más allá de Moscú y San Petersburgo. Sin embargo, en los últimos años, manifestaciones anti-Putin han ido creciendo en ciudades de tamaño medio, incluyendo algunas zonas remotas de Siberia.

Foto: Navalny denuncia que se trata del "edificio residencial más grande de Rusia" (palace.navalny.com)

Con Putin —en su año número 21 en el poder— mostrando los índices de popularidad más bajos de su carrera ante las elecciones para la Duma en otoño, Navalni tiene una gran oportunidad. Recientemente, Putin se despejó el camino para permanecer en el poder hasta 2036 si quiere.

Pero mantengamos todo en perspectiva. Pese a que los niveles de apoyo a Navalni están aumentando, todavía no son suficientes para suponer una amenaza existencial para Putin. El presidente ruso no es tan popular como era en el pasado, pero sigue teniendo un índice de aprobación superior al 60%, cuenta con el control del aparato y tiene a la élite empresarial comiendo en la palma de la mano.

Navalni necesita reunir el suficiente número de personas en la calle para asustar a los amigos de Putin y que se piensen dos veces si deben seguir apoyándolo, algo que no será nada fácil en un país donde la apatía política está muy extendida, y el miedo de una inestabilidad como después de la caída del Muro de Berlín es muy real. La siguiente gran prueba para Navalni llegará en la manifestación de este domingo. La participación determinará de forma inmediata el destino de la némesis de Putin.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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