Nuez, agua y bala en Chihuahua
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REPORTAJE EN PROFUNDIDAD

Nuez, agua y bala en Chihuahua

En el desierto del norte de México la sequía y los cultivos de nogal han dinamitado un conflicto del agua. Mientras, los cárteles han incursionado en el lucrativo negocio de la nuez

placeholder Foto: Daniel Orrantia, jornalero de la nuez, en la coronación de la presa La Boquilla, tomada por los campesinos tras enfrentarse con los militares. (A. S.)
Daniel Orrantia, jornalero de la nuez, en la coronación de la presa La Boquilla, tomada por los campesinos tras enfrentarse con los militares. (A. S.)

El mezquite es un árbol nativo de zonas áridas de unos seis metros de altura. En las partes más secas se quedan en arbustos desaliñados, pero vitales para dar sombra a liebres, zorros, lobos y todo tipo de mamíferos de madriguera, a serpientes y salamandras. Y también a los halcones, vigilantes al servicio del crimen organizado que se esconden agazapados en su guarida.

En el kilómetro 37 de la carretera de Jiménez a Villa Coronado, en el desierto sur de Chihuahua, la guerra se declara en una señal de bifurcación pintada con las siglas ‘GN’ y ‘NCDJ727’.

GN: Gente Nueva, el brazo armado del Cártel de Sinaloa, más conocido como Los Chapos, por su líder preso, Joaquín el Chapo Guzmán.

NCDJ: Nuevo Cártel De Juárez; y 727, el número de los boeings que empleaba el histórico narcotraficante Amado Carrillo para transportar la cocaína de Colombia a México en los noventa. El llamado ‘Señor de los Cielos’ poseía una flota de 30 aviones.

placeholder Señal de bifurcación pintada con las siglas de los cárteles de Sinaloa y Juárez. (A. S.)
Señal de bifurcación pintada con las siglas de los cárteles de Sinaloa y Juárez. (A. S.)

Una línea blanca en el asfalto divide sus territorios, la frontera de una brutal disputa, el frontline entre cárteles mexicanos históricamente hegemónicos. A pocos metros de ese letrero se hallaron dos cadáveres tras un enfrentamiento en septiembre del pasado año. Un mes después, aparecieron cinco camionetas baleadas, otra calcinada, algunas granadas y centenares de casquillos, restos de un tiroteo de más de media hora por un largo tramo. Desde entonces se dejó de informar sobre los combates en esa vía, pero los habitantes de Villa Coronado y Villa López siguen sobresaltándose a cualquier hora del día por las tormentas de balas.

Debemos cambiar hasta tres veces de vehículo para llegar a Villa López y evitar que los halcones nos identifiquen con demasiada antelación. A la salida de la pequeña localidad, una pick-up negra marca GMC, cristales tintados, se detiene para observarnos.

—Nos van a tablear, verás —repite uno de los tres ocupantes del vehículo esa expresión tan norteña que se refiere a la tortura aplicada por los narcos, consistente en golpear las piernas y glúteos con una madera de clavos.

El resto asiente entre risas nerviosas. Uno de ellos pasó dos semanas secuestrado a punta de palizas al confundirlo con informante del cártel rival. La identificación de cualquiera de ellos sería su sentencia de muerte.

—¿Cómo reconocéis si pertenecen a una banda o la otra?

—No se distinguen. A menudo van con pasamontañas y armas largas, andan impúnemente. Otras veces se bajan a comprar a las tiendas desarmados, con toda la tranquilidad de estar en sus dominios. Depende de la calentura (riesgo). Sabes quiénes son, pero no de qué grupo. Da lo mismo, te apartas y ni miras —aseguran en una de las pocas explicaciones que se atreven a dar sobre la omnipresencia del narco.

En los 15 kilómetros de Villa López hasta el ejido Emiliano Zapata nos cruzamos con varias camionetas detenidas en los arcenes, sin matrícula, distintivo delincuencial por estas latitudes. Entre los dispersos mezquites se asoman algunos hombres a lo lejos para otear el paso de un coche ajeno. Se hace el silencio al tomar el desvío hacia la izquierda, tras rebasar el belicoso letrero. La calzada de doble sentido se estrecha y arruga.

***

Nos detenemos en el puente sobre el río Florido, donde se sumerge un brazo de hormigón. El cárcamo de rebombeo pertenece a Tomás Urionabarrenechea, uno de los caciques nogaleros de Chihuahua.

placeholder Cárcamo de bombeo ilegal, propiedad de Tomás Urionabarrenechea (A. S.)
Cárcamo de bombeo ilegal, propiedad de Tomás Urionabarrenechea (A. S.)

—La prenden durante varios días. Al momento que bombea, nos reduce el agua a la mitad. Nos perjudica muchísimo a los 452 ejidatarios, porque prácticamente no nos llega agua —reclama uno de los propietarios de las pequeñas parcelas que conforman el módulo de riego.

Los productores consideran ilegal el cárcamo, en funcionamiento desde hace cinco meses, por encontrarse dentro de su concesión. En efecto, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) confirma por carta a El Confidencial la irregularidad de la sustracción y se compromete a realizar una inspección “cuando las condiciones de seguridad lo permitan”, así como a imponer “las sanciones que haya lugar”. El agua se canaliza por una tubería de tres kilómetros hasta una de las vastas extensiones de los Uriona, como los lugareños se refieren a la poderosa familia. Antes de la revelación de esta construcción para el presente reportaje, el ente federal para la gestión de los recursos hídricos había desoído las reiteradas denuncias de la comunidad.

—El mayor robo de agua lo hacen con pozos clandestinos. Los tienen dentro de sus ranchos, es imposible entrar. Ahí sí nos corren (echan) a balazos.

En mitad de la escueta visita a orillas del río, un todoterreno gris sin matricular baja el terraplén a toda velocidad y derrapa frente a nosotros. La nube de polvo impide reconocer a los pasajeros, pero se distingue al menos un cañón de fusil por una de las ventanillas traseras. El asiento del copiloto lo ocupa una mujer.

—Ya las mujeres se han metido al crimen. No hay diferencia. La que menos te esperas te mete la bala —aclara uno de nuestros acompañantes para apresurarnos a abandonar el lugar.

Algunos de los administradores de Villa López que han encabezado las quejas contra el supuesto robo de agua denuncian haber sufrido amenazas telefónicas de los Uriona. Por su parte, Andony Urionabarrenechea niega a este medio la ilegalidad del dique y acusa a los líderes del módulo de riego de Villa López de hurtar el agua para luego revenderla a sobreprecio.

***

Varios parches de cemento cubren las marcas de disparos en la gasolinera de entrada al pueblo. En el taller de enfrente, unas llantas amontonadas en la parte alta sirven de barricada durante los combates. Los residentes de las casas al margen de la carretera se afanan en tapar los orificios de sus fachadas para al menos crear una apariencia de normalidad. Ninguna de las huellas del conflicto se observan en las imágenes de Google Maps tomadas en 2014.

placeholder Dos coches calcinados en una finca abandonada por la presión del crimen organizado (A. S.)
Dos coches calcinados en una finca abandonada por la presión del crimen organizado (A. S.)

—Esto se ha puesto feo de tres años para acá. Unas 700 personas, como un tercio de la comunidad, han salido por la violencia —cuenta uno de los ejidatarios—. Antes para las fiestas de la patrona venían decenas de familias que habían migrado a Estados Unidos, pero ahora ya ni se les ocurre acercarse.

Villa López es el último bastión de La Línea —brazo armado del Cártel de Júarez—, que sitió la localidad en 2017 con la compra de inmuebles, la instalación de cámaras de videovigilancia y el sobrevuelo de drones. El asalto formaba parte de la incursión desde la ciudad fronteriza que le da nombre a la banda, a fin de recuperar ciertos enclaves dominados por su contraparte de Sinaloa, ensanchados desde el sureste.

Ambos grupos, aliados en la denominada Federación hasta 2008, se pelean a muerte los límites del Triángulo Dorado, la región entre Chihuahua, Culiacán (Sinaloa) y Durango bautizada de ese modo por ser cuna insondable de narcotraficantes dedicados a la tala ilegal de árboles, la minería y la siembra de amapola y marihuana. En su abrupta serranía, el Chapo se refugió en sus etapas de prófugo e instaló un macro-laboratorio que produjo gran parte de su droga.

Algunos pobladores cuentan que el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el acaudalado y sanguinario grupo que en el último lustro se ha expandido con rapidez por casi todo el país, irrumpió recientemente en esa área, pero se retiraron de inmediato ante la supremacía de los añejos narco-linajes.

La Línea impuso su ley en Villa López mediante un aluvión de secuestros y cadáveres, muchos policías, que espantaron cualquier atisbo de oposición o autoridad legítima. A las siete de la tarde se vacían las calles y se cierran los pocos comercios que sobreviven al pago de extorsiones. Empieza el toque de queda decretado por el cártel a los 4.000 habitantes del municipio.

—Al principio vigilaban que nadie saliese de su casa. Ahora ya por la costumbre lo hacemos voluntariamente —comentan.

A las siete de la tarde termina el día en los confines de un crimen organizado que controla la tierra y el tiempo.

A las siete de la tarde comienza la guerra, anunciada en muros y señales.

placeholder Marcas de balazos en una antigua casa de seguridad del narco, en Chihuahua. (A. S.)
Marcas de balazos en una antigua casa de seguridad del narco, en Chihuahua. (A. S.)

El arsénico

Jiménez

Los mezquites son duros y tolerantes a la sequía. Sus gruesas raíces crecen hasta los 50 metros de profundidad para absorber el más mínimo rastro de humedad.

Perla Sosa pedalea una hora al día para ir a buscar agua a casa de su suegra. En el triciclo casero, fabricado con hierros viejos, carga a sus cuatro hijos y un par de cubetas.

—Ahorita no hay agua. Llega cada quince días, o depende. Y sale muy sucia, con tierra, desechos amarillos. De hecho, cuando uno la hierve, se queda blanco abajo —asegura la ama de casa de 28 años.

placeholder Perla Sosa con sus cuatro hijos y el triciclo casero que usa para cargar el agua. (A. S.)
Perla Sosa con sus cuatro hijos y el triciclo casero que usa para cargar el agua. (A. S.)

Afuera de la humilde vivienda de ladrillo y adobe, en un patio repleto de escombros, guardan el agua en tres tambos azules que apenas les duran para una semana.

—Los niños se me deshidratan de no tomar agua. Se enferman de la diarrea. El agua embotellada sale muy cara, no tenemos dinero para comprarla, somos de bajos recursos —lamenta Perla.

La delgadez y los saltones ojos amarillentos de sus cuatro retoños evidencian la falta de comida en el hogar. La hija de 4 años, Camila Yaneth, suele retorcerse por fuertes dolores de barriga. En una de sus visitas al médico, le diagnosticaron una infección estomacal por envenenamiento, pero, cuando la llevó al hospital estatal, le quitaron ese informe previo y la enviaron a casa.

Su interior está repleto de moscas que aterrizan incesantes sobre las niñas, atraídas por el hedor que emanan. La poca agua disponible se utiliza para beber, no para bañarse. Las pequeñas ni siquiera se inmutan por los insectos en su cuerpo. Los seis miembros de la familia duermen en un par de colchones de matrimonio.

placeholder Camila Yaneth, hija de Perla de 4 años, sufre con frecuencia diarrea y dolores estomacales. (A. S.)
Camila Yaneth, hija de Perla de 4 años, sufre con frecuencia diarrea y dolores estomacales. (A. S.)

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El desabasto del vital líquido en Jiménez —sur de Chihuahua, a media hora hacia el norte de Villa López— afecta a sus 40.000 habitantes. Así lo han denunciado varios dirigentes locales que coinciden en su causa principal: la sobreexplotación de aguas profundas por parte de los grandes productores de nuez pecana.

En 1990 se construyó la presa Pico de Águila para satisfacer la demanda agrícola de la región sur de la entidad y la ciudad se quedó sin acceso al cauce superficial. Los volúmenes de agua subterránea se fueron desplomando año tras año y su acceso favorece a los terratenientes. De los 1.200 pozos del municipio, apenas 13 se destinan al consumo humano; un 3% de la extracción en la cuenca. Las autoridades estatales indicaron que 42 de los 61 acuíferos de Chihuahua están sobreexplotados y un 80% de su población vive de esas capas.

—El agua se ha ido a unas cuantas manos de grandes productores y las concesiones fueron dadas de forma irregular. La Conagua no se comportaba de manera justa, equitativa y de acuerdo a los lineamientos que tenía que seguir —afirma la coordinadora regional de la Financiera Nacional de Desarrollo (FND), Mariana Chew, responsable de la agencia pública en el norte de México.

En Chihuahua se forjó todo un mercado negro del agua con la falsificación de documentos, artilugios legales y sobornos, tal y como desvela la asociación civil Mexicanos Contra la Corrupción en su investigación Los explotadores del agua. El estrés hídrico en la entidad propició un negocio multimillonario que involucró a empresarios, políticos y hasta al exgobernador César Duarte.

En 2013, el ejecutivo de Enrique Peña Nieto prohibió la concesión de títulos para el aprovechamiento de agua, una veda vigente hasta el 2019 por falta de reglamento. Sin embargo, en ese período se entregaron centenares de aprobaciones en acuíferos sin capacidad; cerca de 400 tan sólo entre el 2013 y 2015, cuando Álex LeBarón estuvo a cargo de la delegación estatal de Conagua. Por un solo documento se llegaban a pagar tres millones de pesos (13.000 euros). Ante la colusión de las autoridades en el tráfico del agua, colectivos locales elaboraron un censo que contabilizó unos 1.500 pozos ilegales.

El llamado huachicol (robo) del agua se aceleró en la última década al compás del auge del nogal en Jiménez, el municipio con mayor superfície de este cultivo y productor de más nuez que todo el estado de Texas. El sobreconsumo también se da en grandes plantaciones de manzana y alfalfa.

—Cada vez se tiene que extraer el agua del subsuelo a mayor profundidad, lo que incrementa la presencia de arsénico. Esto provoca que desde hace unos ocho años hayan aumentado las neuropatías periféricas. Eran enfermedades poco comunes en nuestro medio y ahora son frecuentes. Yo visito al menos una o dos personas a la semana con estos problemas —señala el médico familiar, Daniel Espinosa, partícipe de un estudio de diferentes instancias de salud de Jiménez, que detectaron una proliferación de enfermedades crónico-degenerativas, cánceres, alergias, eclampsias, lesiones en la piel y malformaciones congénitas.

En un análisis de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en 2012, más del 13% de las muestras rebasaron los estándares de calidad mínimos y se determinó que la totalidad de la población de Jiménez estaba expuesta a fuertes dosis de arsénico, considerada la ciudad mexicana con el agua potable más contaminada. Además, científicos de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) demostraron que la presencia de metales pesados en el agua afecta a otros tres municipios y varias zonas del centro-sur de la entidad.

***

La colonia PRI —nombre del partido gobernante que la fundó— es una de las más azotadas por la carencia de agua. Elvira Peña vive a dos cuadras del chamizo de Perla, con sus dos hijos, hiernos y varios nietos. El fregadero rebosa de platos y cubiertos sucios. Lleva cinco días sin agua corriente.

—Aquí se maneja el agua a tandeos (por tandas). En teoría es cada tres días, pero cuando le toca a esta colonia, a veces llega y a veces no. No es siempre a la misma hora ni la misma cantidad. Las personas que trabajan muchas veces están fuera y no pueden almacenarla —explica la mujer de 54 años.

placeholder Elvira Peña en su baño donde almacenan la escasa agua que llega. (A. S.)
Elvira Peña en su baño donde almacenan la escasa agua que llega. (A. S.)

Su familia se turna para despertarse por las noches y comprobar si sale agua. Cada gota es un tesoro. Su ducha la ocupan un bidón y varios cubos, pringados de una capa blanca producto de los metales pesados. Elvira tuvo que cambiar los grifos de aluminio por unos de hierro para evitar su corrosión.

—Cuando consumía agua de la llave (corriente) sentía dolor en las rodillas y las manos; mi ropa se teñía de manchas rojas por lo tóxico que desprendía mi piel. El agua con arsénico no debe usarse tampoco para bañarse porque el cuerpo lo absorbe —avisa.

Esta comerciante ha visto como en su vecindad hay al menos un enfermo de diabetes en cada hogar y se han disparado los casos de leucemia y problemas de huesos en personas jóvenes que, según ella, no se ve en otras localidades próximas. Pese a tomar conciencia de los efectos en la salud, la mayoría siguen sin más opción que consumir agua del grifo ante la imposibilidad de afrontar otro gasto. Elvira hace un inmenso sacrificio:

—El agua embotellada está muy cara y, aún así, hay agua de garrafón que viene igual con arsénico. La que está libre de metales cuesta 30 pesos, 120 por semana (5 euros). Para un sueldo de 1.000 pesos (unos 40 euros), es un costo fuerte.

Debería llover durante dos décadas, día y noche, para que se recuperen los niveles originales de su manto freático

Muchas familias abandonaron sus hogares, asfixiadas por la situación económica y el hartazgo de sufrir penurias por el vital líquido. Si se mantiene este desplazamiento, varios expertos pronostican que en menos de 15 años Jiménez será un pueblo fantasma. Debería llover durante dos décadas, día y noche, para que se recuperen los niveles originales de su manto freático.

La familia de Elvira vivía en el mismo barrio, pero a 600 metros. En la anterior casa el agua les llegaba cada seis meses y el reparto semanal se realizaba en camiones cisterna. Esas dificultades los empujó a mudarse en el año 2000 hacia una ubicación más cercana al tanque elevado municipal.

Elvira y su familia vivían antes a 600 metros, en el mismo barrio, pero donde el agua les llegaba cada seis meses y el reparto se hacía en camiones cisterna. Uno de los principales motivos para mudarse en el año 2000 fue para ubicarse más cerca del depósito municipal. El resultado no ha sido el esperado, pese a que desde su ventana se ve el tanque elevado, a unos 800 metros: la distancia aproximada que camina cada dos días Elvira con un botellón de 20 litros a cuestas. Aún así, considera que el cambio de vivienda ha mejorado su calidad de vida. Cada calle cuenta en Jiménez cuando se trata del agua y de una salud amenazada.

La presa

San Francisco de Conchos / Estación Consuelo / Camargo

El mezquite actúa de cortavientos, impide la formación de dunas, reduce la erosión y contribuye a la captación de agua. Favorece la recuperación de la fertilidad del suelo por su capacidad de fijar nitrógeno del aire. Pero en el yermo norte de México se utiliza sobre todo en barbacoas, para la producción de carbón y muebles. Cada año se pierden 5.000 hectáreas de este matorral, en su mayoría arrancados para la siembra de nogal.

Cuenta la leyenda en el sur de Chihuahua que para fortalecer la estructura de una gran construcción y evitar su derrumbe debe realizarse una ofrenda humana: enterrar a personas vivas. Se dice que al iniciar las obras de la presa La Boquilla en 1910 desaparecieron cuatro niños de la zona, por San Francisco de Conchos. A comienzos de siglo, unos pescadores escucharon el llanto de dos de los niños. Del tercer lloriqueo se percató una pareja en 2009, pero las autoridades acallaron su historia para evitar el pánico entre la población. Los lugareños esperan con temor el sonido del último lamento que augura el colapso de la construcción o, según otras versiones, que acontecerá algo devastador. Para muchos, ese apocalipsis ya llegó.

La única sombra en lo alto de la presa es la de una bandera nacional izada en señal de conquista. A comienzos de septiembre, centenares de agricultores se enfrentaron en una batalla campal con palos y piedras contra un contingente de 400 militares de la Guardia Nacional que pretendía controlar las instalaciones.

—Si se acaba el agua, se nos acaba la chamba (trabajo). Esto es nuestra joya y el gobierno nos quiere dejar sin agua —reivindica Daniel Orrantia durante su turno de vigilancia en la coronación, garrote en mano y rostro cubierto.

placeholder Productores reunidos en las vías del tren cortadas en Estación Consuelo como forma de protesta. (A. S.)
Productores reunidos en las vías del tren cortadas en Estación Consuelo como forma de protesta. (A. S.)

El veinteañero jornalero cobra unos 250 pesos (10 euros) por ocho horas de recolección, su único sustento, por el cual está dispuesto a “luchar hasta la muerte”. La protesta se plagó de alegorías a Pancho Villa, el legendario revolucionario asesinado en una embosacada en el sur de Chihuahua a comienzos del siglo pasado.

El gobierno trató de apropiarse de La Boquilla para sustraer parte de sus aguas y cumplir a tiempo un tratado internacional con Estados Unidos firmado en 1944. El acuerdo obliga a México a entregar 2.200 millones de metros cúbicos del río Bravo cada cinco años, y a su vecino del norte, 1.800 millones de metros cúbicos anuales del río Colorado, es decir, cuatro veces más. De los cuatro estados fronterizos, Chihuahua concentra más de la mitad del volumen total del río Bravo, al abarcar su mayor afluente, el río Conchos. Y a su vez, es el único territorio que no recibe agua del convenio.

—Siempre hemos cumplido con el tratado, no queremos faltar a ese deber, pero este año se han llevado mucha agua que no se sabe dónde ha ido a parar —sospecha Domingo Márquez, un mediano productor nogalero de Camargo, municipio contiguo.

No obstante, México arrastraba una deuda de 319 millones de metros cúbicos en la entrega del anterior quinquenio. Debía liquidarla para eludir una renegocación del tratado bilateral y la eclosión de un nuevo frente diplomático con la Casa Blanca, que ya apretaba las tuercas en vista de las elecciones presidenciales.

A Domingo se le escurren goterones de sudor por la cara. Este verano se ha cebado con temperaturas de hasta 45 grados centígrados y se ha agudizado la sequía del último lustro. El despiadado sol ciega la vista al tratar de dimensionar la extensión del Lago Toronto, el mayor embalse de la entidad.

—Tenemos escasas lluvias, ahorita este año no ha llovido nada. No nos va a alcanzar el agua ni para menos de la mitad de las siembras del próximo año. Es una catástrofe ecológica —señala el joven agricultor una de las paredes que miden el nivel de la presa, con bastantes más números al descubierto de los que debiera.

La Boquilla se encuentra a un 30% de su capacidad. Se aseguró el riego para el último ciclo agrícola, cerrado a finales de septiembre, pero para el siguiente, tan sólo dispondrán de un tercio del volumen habitual. Se estima, además, que en la cuenca del río Conchos se intensifique el calentamiento del aire y la evaporación del recurso hídrico.

placeholder Afluente seco del río Conchos, en las inmediaciones de Camargo. (A. S.)
Afluente seco del río Conchos, en las inmediaciones de Camargo. (A. S.)

Un camión cisterna llega a la cima para recargar el tanque de la oficina ocupada de Conagua. La radio toca ‘Jefe de Jefes’, el narcocorrido de Los Tigres del Norte en honor a Félix Gallardo, el primer capo mexicano que exportó droga a gran escala hacia Estados Unidos entre los setenta y ochenta:

Mi trabajo y valor me ha costado
manejar los contactos que tengo
muchos quieren escalar mi altura
nomas miro que se van cayendo
han querido arañar mi corona
los que intentan se han ido muriendo

Al otro extremo de la cortina de la presa, escondida entre los escasos matojos del precipicio, se observa una caseta de tablones y lonas, donde otro de los manifestantes supervisa cualquier movimiento sospechoso por ese lado de la vertiente. Durante la empinada cuesta de descenso nos cruzamos con varios adolescentes de gorra reguetonera y camisetas anchas que suben para el cambio de guardia. Muchos de los productores pagan a sus jornaleros o muchachos del pueblo para secundar la protesta y sostener la ocupación.

En la entrada de las instalaciones se colocó la carpa principal. Una veintena de campesinos se sientan a conversar mientras una mujer y sus dos hijas preparan la comida. No hay mucho que hacer, por lo que parece, en unas horas que transcurren mansas. Algunas camisas de cuadros y sombreros de ala se pasean de un lado al otro, con amplios andares, frente a una verja atiborrada de pancartas: ‘El agua de Chihuahua para los chihuahuenses’, ‘No al saqueo de agua!! No a la Guardia Nacional!!’, ‘#SinAguaNoHayVida #AMLOescúchanos’.

—El riesgo es constante, estamos pendientes de que en cualquier momento pueda llegar la Guardia Nacional y enfrentarnos —alerta uno de los agricultores, Guerrero Carrillo, quien dice ser “el líder de la toma”, aunque pocos días después sus propios compañeros lo expulsaron por desaveniencias.

Los lugareños intentaron ocupar ésa y otra presa en febrero y julio ante los amagos del gobierno federal de apoderarse del agua. El conflicto escaló hacia septiembre por la cercanía al vencimiento del plazo —el 24 de octubre— para cubrir la cuota del tratado y estalló en una vigorosa movilización.

***

Jessica Silva participó en la toma de La Boquilla y regresaba a su casa, en Estación Consuelo (a unos 70 km), cuando una patrulla de la Guardia Nacional la abatió de cinco disparos contra su vehículo. Su marido, Jaime, pasó varias semanas en estado crítico. Los habitantes de su comunidad cortaron las vías del tren con un montón de arena durante dos meses y levantaron un puesto de protesta permanente, donde afloró una postura belicosa.

—La asesinaron por andar peleando el agua. Perdió la batalla —resume su madre, Justina Zamarripa, sobre las causas de la muerte—. Ella era muy trabajadora, hacía pasteles, estudió quiropráctica, era hija y esposa de agricultores. Aquí todas somos esposas de agricultores.

Jessica tenía 36 años y era madre de tres hijos. Justina arrastra los pies con la cabeza gacha y los hombros lánguidos entre los señores que discuten sobre la última información o rumor, malcarados ante la presencia de extraños. ‘Descansa en paz que los chihuahuenses lucharemos por hacerte justicia’, se lee en la camiseta con el rostro de Jessy, que su madre viste a diario. La carpa también se forró con esas insignias en su memoria.

—No sabemos nada de lo que pasó con ella. La culpaban de traer un arma, pero no es cierto. Si nos nos dan una buena respuesta, la gente está muy enojada. El presidente dice que ‘abrazos, no balazos’ (uno de sus lemas electorales) y nos acaban matando —reclama la mujer de sesenta años.

En un primer momento, la versión oficial indicó que varios civiles habían interceptado y agredido con armas de fuego a un vehículo militar que transportaba a tres detenidos en los enfrentamientos, por lo que los soldados dispararon para repelerlos. Luego se dijo que Jessica y su marido bloquearon la carretera con su coche para facilitar la huida de sus compañeros. Se desconocen los hechos exactos, pero, finalmente, seis elementos de la Guardia Nacional fueron detenidos a finales de octubre por su implicación en el asesinato, aunque a cinco se les exoneró de ese cargo.

—¡Esto es un acto de guerra! —exclama uno de los custodios del bloqueo ferroviario en ese punto del municipio de Delicias, donde los productores se involucraron en la lucha ya que reciben el agua de la presa La Boquilla.

Una camioneta cruza las vías cargada de tallos de maíz resecos. En los últimos tiempos, la única forma de alimentar al ganado ante la escasez de forraje por la sequía.

***

Los campesinos de esta médula de Chihuahua se autodenominan ‘los vencedores del desierto’, por haber logrado el desarrollo agrícola en una zona estéril, donde ni los mezquites se atreven a empinarse bajo el extenuante sol. El milagro se obró gracias al esfuerzo, pero también al uso de una ingente cantidad de agua.

placeholder Un vareador azota los nogales en un campo de Camargo. (A. S.)
Un vareador azota los nogales en un campo de Camargo. (A. S.)

Antes se cultivaba maíz, frijol, trigo y algodón. A raíz de la caída de sus precios a partir de 1988, tras la firma del viejo Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (TLCAN), se empezaron a sustituir por la nuez, cinco veces más rentable. Una hectárea de nogal genera 160.000 pesos (unos 6.500 euros) de ingresos; la de maíz, unos 35.000 (unos 1.500 euros).

Domingo heredó de su familia unos campos que con el paso de las generaciones se fueron fragmentando, como muchos en Camargo, pese a ello, el segundo productor de nuez en la entidad.

—Mi abuelo sembraba maíz, pero se pasó al nogal, porque era más redituable. Las ganancias son un poquito mejor, con menos esfuerzo y cuidados que una planta chica. Aquí hay huertas de 50 años, pero es cierto que muchos se pasaron a la nuez recientemente —explica cauto.

La fiebre del nogal en Chihuahua estalló en la última década, en que su extensión aumentó un 80% hasta las 115.000 hectáreas. En Camargo, cuatro de cada diez cultivos de nogal en el municipio todavía se encuentra en desarrollo, es decir, se sembraron a partir del 2010.

La nuez proliferó a la par de la alfalfa, cuyo precio se mantiene siempre alto debido a la importante demanda para la engorda del ganado por parte de la potente industria lechera de la región. Ambos cultivos necesitan el doble de agua que el maíz, por ejemplo. Algunos camarguenses dicen que en la época de riego, las huertas parecen inundadas, aunque Domingo insiste en que la diferencia de consumo es de sólo “un poquito”.

***

Gerardo Tapia, uno de los dos jornaleros de Domingo, escala con soltura la copa del árbol a más de 20 metros de altura. Con una larga vara golpea las ramas para que caiga el fruto sobre una enorme red.

—Con la edad cada vez es más peligroso subirse, pero la nuez da más dinerito —sonríe el vareador de 43 años, que cobra 10 pesos (42 céntimos de euro) por kilo colectado.

placeholder Manos de Gerardo Tapia, jornalero en el cultivo de Domingo. (A. S.)
Manos de Gerardo Tapia, jornalero en el cultivo de Domingo. (A. S.)

Puede ganarse unos 33 euros por diez horas de trabajo. Un sueldo que puede cuadruplicar el de las plantaciones de maíz. Por eso, poco le importa que sus manos se hayan ennegrecido de manera permanente, manchadas durante dos décadas por la cáscara de la nuez.

El nogal genera al año alrededor de 10.000 empleos directos en el estado y 3.1 millones de jornales. En Camargo, casi todos sus 40.000 habitantes viven de la nuez, vendida hasta en puestos ambulantes por todas las carreteras de acceso. Las jardineras de sus avenidas se colocan sólo donde hay una comercializadora. Acaba de arrancar la temporada de cosecha y las cantinas bailan al son de las varas. No obstante, la siembra de nuez está al alcance de unos pocos. Su cultivo implica una inversión a largo plazo, puesto que el árbol tarda de 10 a 15 años en dar frutos. “Es como una pensión de retiro”, coinciden los pequeños nogaleros.

***

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (Amlo), criticó que detrás de la toma de la presa La Boquilla “hay intereses políticos de exgoberndores del estado y dirigentes panistas (del conservador Partido Acción Nacional)” y acusó a los grandes nogaleros de la región de orquestar la protesta de comienzos de septiembre.

—Hay evidentemente intereses electorales, en los cuáles está favoreciendo este clima de confrontación el propio gobierno del estado —asiente el líder del partido oficialista en Camargo, Rolando Padilla, señalando directamente al gobernador chihuahuense, Javier Corral, archienemigo de Amlo.

placeholder Parte del despliegue militar en la represa Las Pilas, en Camargo. (A. S.)
Parte del despliegue militar en la represa Las Pilas, en Camargo. (A. S.)

En la zona se efectuó un inusitado despliegue de centenares de elementos de la Guardia Nacional que se apostaron en la derivadora Las Pilas y en la presa Las Vírgenes (90 km al norte), de donde continuaron extrayendo agua para cumplir con el tratado hasta dejarla al 17% de su nivel, según algunos legisladores y expertos. Algunas fotografías exhiben el fondo seco del embalse en varios de sus vértices.

La hilera de tiendas de campaña militares se dilatan medio kilómetro a lo largo del río Conchos hasta la entrada de Las Pilas, parapetada con sacos terreros, espigas de madera y una zanja perimetral. La trinchera de cuarenta metros hasta el dique se blinda por un cordón de antidisturbios, ataviados con casco, escudo y chaleco antibalas en todo momento, aunque por ahí tan sólo pase algún campesino en caballo. Desde un montículo otros tantos soldados embarricados avizoran cualquier movimiento. El comandante se acerca a hablarnos, siempre acompañado por un par de rambos, para negarnos el ingreso. El destacamento lleva un mes en esa posición y mantiene la misma rigidez marcial, acorde a un lugar copado por el crimen organizado y ante la posibilidad de un ataque inminente.

—La maña (narcos) estaba viendo los enfrentamientos (entre productores y Guardia Nacional) y no se iban a meter a menos que los militares utilizasen sus armas. Pero no fue así. El crimen no se mete con la población, nos cuidan —afirma un vecino de Camargo que, pese al elogio, se rehúsa a dar su nombre.

A las dos semanas de esos disturbios, Amlo anunció una “limpieza” de la Conagua por permitir el acaparamiento del agua en Chihuahua en manos de unos pocos empresarios nogaleros, a quienes señaló como los financiadores de la toma de La Boquilla. Según la información mostrada en su conferencia de prensa matutina, ocho familias disponen de 36 millones de metros cúbicos de agua, que representan el 12,5% del adeudo con Estados Unidos.

Sólo la familia Urionabarrenechea acumula cerca de 9 millones de metros cúbicos del vital líquido, un volumen que podría abastecer a toda la población de Camargo o Jiménez durante un año y medio. En la presentación de todo el entramado monopolístico, se vinculó a los Uriona con el exgobernador Duarte en el robo de agua en la región. Asimismo, mediante un retorcido esquema de nexos, se relacionó a varios políticos y nogaleros chihuahuenses con integrantes del crimen organizado. Andony Urionabarrenechea, quien figura en esos documentos como el máximo poseedor del recurso, afirmó a este medio que “todo se trata de calumnias y mentiras”.

Dos días antes del término fijado para trasvasar el agua, el 24 de octubre, López Obrador anunció un acuerdo que cumplía con los compromisos diplomáticos. Su administración conseguía a contrarreloj sortear un escollo que amenazaba con desembocar en “sanción o conflicto” con Washington, en palabras del propio dirigente, y a su vez desactivó la movilización social.

La solución consistió en sacar el agua de una presa de Chihuahua, de una en Nuevo León y de otra en Tamaulipas. En esta entidad fronteriza los productores ya han protestado en los últimos años por la escasez del agua y también han denunciado su sobreexplotación auspiciada por la Conagua.

—Con el cambio climático, ya no hay vuelta atrás para la mala administración del agua. Siempre habrá conflicto por el agua, aquí o en el pueblo de al lado. Nos gustaría que todos tuviésemos, pero a cada uno le toca defender lo suyo —zanja Domingo, consciente de que la falta de riego se agravará sin remedio cosecha tras cosecha.

La narco-nuez

Saucillo / Camargo

El mezquite sobrevive al agostamiento y a los mamíferos que buscan alimento en sus espinosas ramas, protección a su vez infalible para diversas especies de aves que encuentran cobijo en esos tallos. Su buena retención de humedad les brinda un ambiente fresco. Los árboles de mayor envergadura, al sentirse amenazados, segregan una goma ambarina hasta por 16 semanas. Una suerte de lágrimas, de grito de auxilio.

placeholder Casa de uno de los capos de Camargo, tiroteada e incendiada. (A. S.)
Casa de uno de los capos de Camargo, tiroteada e incendiada. (A. S.)

Varios letreros baleados dan la bienvenida a Saucillo (entre Delicias y Camargo). En el centro de la pequeña localidad la tienda de abarrotes y carnicería ‘Del Santuario’ todavía luce calcinada y agujerada por al menos 25 impactos de alto calibre. Era el año 2013 cuando varios sicarios dejaron el local como un cenicero. La pesadilla para su propietario, Víctor Ponce, comenzó mucho antes, en 2010, cuando secuestraron a su hijo Víctor Manuel.

—Empecé a investigar a los secuestradores y pagué el rescate. Pero luego hice una denuncia a la Fiscalía estatal, que estaba en contubernio con el crimen, y ahí es cuando arreciaron las represalias —cuenta Víctor por llamada telefónica sobre una decisión de la que en ocasiones se ha arrepentido.

La familia Ponce se estableció en Saucillo en los años treinta y fundaron a las afueras la comunidad de Estación Conchos. El trasiego de droga no era ningún secreto en la zona, pero, en la época de los grandes capos que se repartían con lápiz y mapa los territorios de México, “había un codigo de ética”, según Víctor. Eso terminó cuando “llegaron los narquillos e involucraron a la sociedad”.

La lugartenencia de cada municipio se repartía por apellidos. Saucillo lo manejaban los Gandarilla, con quienes se ha ligado a políticos del PRI —partido hegemónico todo el siglo pasado— por hacerles el trabajo sucio. En 2008, sus patrones del Cártel de Sinaloa declararon la guerra a los de Júarez y se quebrantó la tranquilidad. Dos años después, cuando Estados Unidos blindó su frontera terrestre al descubrir los túneles por donde el Chapo cruzaba la droga, el negocio de los Gandarilla se vio mermado y lo sustituyeron por el secuestro, extorsión y el expolio a pudientes agricultores y ganaderos.

placeholder Un agente ministerial, de la Fiscalía de Chihuahua, custodia con un rifle de asalto la cárcel de la capital del estado. (A. S.)
Un agente ministerial, de la Fiscalía de Chihuahua, custodia con un rifle de asalto la cárcel de la capital del estado. (A. S.)

Luego mataron a dos sobrinos de Víctor, uno de ellos cuando tirotearon el vehículo en el que viajaba su hijo, quien logró escapar. Pese a pagar las cuotas de extorsión que le pidieron, el ganadero recibió constantes amenazas de muerte. Tras la quema de su supermercado, un amigo lo llamó para advertirle de que iban a matarlo. Esa mañana del 16 de febrero del 2013, Víctor llenó algunas maletas de ropa y huyó junto a su esposa y sus tres hijos. Pocos días después los sicarios aparecieron en su corral de engorda y al no encontrarlo ejecutaron a cuatro trabajadores. Al cabo de un mes, asesinaron a su hermano Sigifredo. Unos 70 miembros de la familia Ponce abandonó Estación Conchos justo después del entierro, dejando atrás su legado y dispersándose por todo el país.

—Nos marcó mucho, una de mis hijas incluso trató de suicidarse. Es muy difícil empezar de cero en otra ciudad, arrastramos problemas de discriminación, nos boicotean. Ni siquiera he podido pagar una carrera universitaria a mis hijos y allí vivíamos acomodados —lamenta Víctor ante la falta de apoyos institucionales.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió el pasado año una recomendación en la que responsabiliza al gobernador, a la Fiscalía de Chihuahua y a varios alcaldes por el desplazamiento forzado de la familia Ponce. Sin embargo, todavía no se ha otorgado ninguna indemnización económica ni atención psicológica en concepto de reparación de daños.

Un portón oxidado da acceso a la finca de su hermano Jaime. Al traspasar la entrada entre matorrales, un tétrico zopilote —buitre negro— alza el vuelo despavorido por la rara presencia de alguien. Una monovolumen y una furgoneta calcinadas, un tractor desvencijado, techos de las naves caídos… un cementerio de la prosperidad donde el narco enterró las aspiraciones de los Ponce, que había bautizado ese rancho como ‘El Sueño’. Víctor y sus hermanos, Jaime y Sigifredo, acababan de sembrar algunas hectáreas de nogales para garantizarse una plácida jubilación pocos años antes de que mataran a este último.

—Ya no pienso volver jamás. Los vecinos del pueblo nos traicionaron, porque prometieron respaldarme si alzaba la voz y luego nos dieron la espalda. Además, nunca (el crimen) nos van a permitir volver. Mi mujer fue a recoger unas estanterías de la tienda que sobrevivieron al incendio y los mismos agentes municipales, que trabajan para los narcos, la intimidaron. A otro sobrino que se mudó lo echaron de su casa y ni siquiera dejan que nadie nos compre las propiedades —cuenta.

placeholder Rancho ‘El Sueño’, propiedad de la familia Ponce, abandonado tras su huida del narco. (A. S.)
Rancho ‘El Sueño’, propiedad de la familia Ponce, abandonado tras su huida del narco. (A. S.)

“¿Y si nunca hubiera denunciado el secuestro de mi hijo, podría seguir viviendo en mi tierra?”, se pregunta Víctor en los momentos de desazón. La historia de la familia Ponce es la de más de 300.000 mexicanos que se han visto obligados a abandonar sus hogares en los últimos 15 años por la presión de grupos armados, siendo Chihuahua uno de los estados con más episodios de desplazamiento forzado interno, según la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh). No obstante, las autoridades estatales se empeñan en asegurar que no hay registro de estas víctimas. Un destierro silencioso, invisibilizado.

En su exilio, de lo que más se arrepiente Víctor es de haber hecho algunos negocios con Félix Gandarilla, luego verdugo de su familia, actualmente en paradero desconocido. Los Ponce han facilitado información a las instancias judiciales con datos y localización de algunos de los matones de su localidad de origen, pero nunca han hecho ademán de investigarlos.

—Ni gobierno ni justicia tienen interés en capturarlos. Al final traté de desconectarme de todo lo referente al narco, pero todavía me cuentan que el crimen sigue hostigando a grandes productores de la región. No quieren que nadie progrese. Cuando ven que una familia empieza a sobresalir y a adquirir un cierto nivel económico y social, nos cortan. Les estorbamos.

A la media hora de estar por Saucillo, nos rodea despacio una patrulla de la Policía Municipal. A los pocos minutos, un turismo color ocre con placas chuecas (irregulares) —comúnmente utilizadas por el crimen en sus vehículos robados o sin registrar— nos adelanta y reduce repentinamente la velocidad. Detrás nos sigue una camioneta blanca de cristales tintados.

—Nos están marcando el paso —se asusta el conductor.

Nos conducen hasta la salida de Saucillo y se detienen en la incorporación a la autopista, indicándonos nuestro camino de regreso.

***

En las entrañas de Chihuahua la ley son los cárteles: controlan quién sale, entra, pernocta, respira; cuándo, por qué y, sobre todo, para quién. Camargo —sometido por el Cártel de Sinaloa— apenas cuenta con dos hoteles. La primera noche de estadía, el conductor de una camioneta pasa lentamente grabando con el teléfono móvil nuestra cena en una terraza. A las seis de la mañana del día siguiente, otro todoterreno de cristales oscuros, sin matrícula, aguarda frente a la entrada del hotel durante más de una hora, hasta que nos vamos.

—¿Quiénes son? —pregunto retóricamente.

—Los malosos, ya están averiguando a qué vienes. Pero si no te metes con ellos, no pasa nada —responde el lugareño que nos mueve por la zona.

En una de las calles céntricas hay una casa estilo californiano tiroteada y quemada. El pórtico neoclásico, mordido por los balazos, abre paso a un comedor de escombros que ni los sintecho osaron ocupar. En la habitación del patio trasero hay un short tejano y salpicaduras de sangre en la pared. Era la residencia de uno de los jefes de plaza. Ningún vecino sabe su nombre.

Camargo es un lugar estratégico para la ruta del narcotráfico por sus numerosos senderos, útiles para la rápida entrada y repartición de la droga, así como para escapar de algún enfrentamiento. Por sus caminos de terracería es usual ver transitar ostentosas pick-ups. Tres hombres alrededor de una destartalada Chevrolet negra, con la matrícula tapada, nos increpan tan sólo por observarlos desde lejos. En la plazoleta de entrada a la ciudad, ornamentada con un enorme faro anhelante de un mar inexistente, hay aparcada casi permanentemente una GMC blanca con barras de acero agregadas en la parte trasera. En algunos trayectos aparecen camionetas cuyos conductores hablan por walkie-talkie. El seguimiento sofoca más que el calor.

***

En una de las huertas de nuez en las inmediaciones de Camargo, su dueño colocó una carpa para hacer guardia durante toda la noche junto a su esposa y sus dos hijas pequeñas. Recién iniciará la temporada de cosecha y los árboles rebosan nueces, momento en que se dispara el robo hormiga del codiciado fruto.

—Los mismos ladrones de la ciudad vienen a saquearnos. No son del crimen, no sabemos quiénes son, pero igual estamos atemorizados —apunta brevemente el productor sin entrar en detalles.

En la parcela de enfrente un par de nogaleros terminan de labrar su terreno y se preparan para su vigilia en la batea de las camionetas. Tampoco quieren identificarse. La semana pasada les robaron 100 kilos de nueces, agarrándolas de la parte baja de las copas, por valor de 8.000 pesos (unos 340 euros).

placeholder Un nogal a las afueras de Camargo, sacudido por el robo hormiga de nuez.
Un nogal a las afueras de Camargo, sacudido por el robo hormiga de nuez.

—Ponemos un velador por la noche y otro durante el día, o le toca a uno quedarse para cuidar. De a pocos, estos robos terminan afectando mucho —se queja uno de los hombres ocultando la mirada bajo el ala del sombrero.

Se estima que anualmente se roban 3.000 toneladas de nuez, un 5% de la producción total en Chihuahua. Las pérdidas rebasan los 9 millones de euros. En Camargo y Delicias, distritos de pequeños productores, se estilan los hurtos menores de unos cuantos sacos. Sin embargo, en regiones de grandes sembradíos, el crimen organizado ha querido sacar tajada del lucrativo negocio.

La moda de la nuez por su ‘grasa saludable’ disparó el consumo en Estados Unidos, donde se envía el 80% de la colecta mexicana, a la par que se multiplicaron las plantaciones y su valor de exportación se cuadruplicó en los últimos 13 años, hasta alcanzar los 648 millones de euros el pasado ejercicio. Chihuahua abarca más del 60% de la producción en todo México, que se aupó entre los principales comercializadores a nivel mundial.

Al menos una veintena de nogaleros chihuahuenses admiten que en el último año han sufrido extorsiones, asaltos en sus almacenes y secuestros de familiares a manos del narco —o conocen a alguna víctima cercana—, pero todos rechazan dar su testimonio. Tan sólo uno explica por mensajes de voz el modo de operar de los grupos delictivos:

‘No te metas si no quieres que te mate aquí mismo’, te dicen

—Se le meten cuarenta hombres armados con cuernos de chivo (fusil AK-47) calibre 50, armas cortas y como 100 viejos (hombres) recogiendo nueces y echando arpilla, arpilla… Amarran a los veladores, amarran a los trabajadores y a todos. ‘No te metas si no quieres que te mate aquí mismo’, te dicen. Así es la función. Por eso algunos productores prefieren dar sus cuotas de tres, cuatro o cinco milloncitos (de 125.000 a 210.000 euros) para evitarse problemas.

Ante semejante virulencia, de nada sirve poner uno o dos vigilantes armados, cámaras de seguridad o cerca eléctrica. Alguno de los allanamientos ha costado la vida a los guardias. El pánico es superlativo y se agudiza durante los 50 días que dura la temporada de cosecha. Un funcionario municipal nos habla de la irrupción del narco en el negocio nogalero.

—Los propios malosos ya tienen sus cultivos de nuez. Sí hay mucho huachicoleo de agua en toda la región, pero no sabemos quienes son los autores, la mayoría no se investiga por la peligrosidad —explica a orillas de un afluente escuálido en una conversación que interrumpe abruptamente, azorado por la aparición de tres motocicletas desconocidas que comienzan a dar vueltas alrededor nuestro—. Iros de aquí.

***

Hay que llegar hasta Chihuahua, la capital del estado con el mismo nombre, para que alguien salga del anonimato. El presidente del Sistema Producto Nuez, Víctor Loya, participa en un encuentro de nogaleros en cuyo aparcamiento abundan lujosas camionetas con sus respectivos escoltas.

—El asalto con violencia del crimen se ha incrementado en los últimos tres años. Les resulta más rentable robarse un camión o una bodega de nueces que una sucursal bancaria, sobre todo porque es un producto imperecedero de fácil comercialización —asevera el representante del gremio.

Las pérdidas por uno de esos saqueos pueden ascender a 100.000 euros. Por ello, algunos productores optan por pagar una cuota a los cárteles a cambio de su protección; unos 3.000 euros por blindar un camión de tres ejes:

—Les cobran entre dos y tres pesos el kilo que se mueve para garantizar que no van a tener ningún problema en el traslado de su mercanía.

Loya teme que esta práctica, que impacta sobre todo en la región de Jiménez y hacia el sur de Chihuahua, pueda afianzarse y extenderse por toda la entidad. La usurpación causa daños colaterales como destrozos en los cultivos, enormes gastos en tecnología de seguridad y la caída de precios debido a la existencia de un mercado ilícito. En las esquinas de Villa López y Jiménez era habitual encontrar bidones que anunciaban la venta de combustible robado, hasta que Amlo emprendió una cruzada contra el huachicol en cuanto asumió el poder a finales del 2018. Menoscabado el contrabando de gasolina, los cárteles encontraron en el lucro nogalero una fuente alternativa de financiamiento.

Menoscabado el contrabando de gasolina, los cárteles encontraron en el lucro nogalero una fuente alternativa de financiamiento

La ciudad de Chihuahua permite tomar algo de oxígeno entre su millón de habitantes. Lejos quedó aquel conflictivo inicio de década en que estaba prohibido que cuatro hombres viajaran en el mismo vehículo; en que las trocas (camionetas) de los narcos se identificaban por su parte frontal adelantada debido a los continuos frenazos en las persecuciones, los tiempos en que los jóvenes dejaron de salir a los bares para prevenir que un sicario se obcecase con alguna de sus amigas. Se terminaron las refriegas diarias, sobre todo porque el cártel regente ya se aposentó, echó raíces y sus tentáculos penetraron a todos los niveles.

Las inspecciones de la Junta Municipal de Aguas y Saneamiento (JMAS) para detectar tomas clandestinas se realizan con el acompañamiento de varias patrullas policiales. En alguno de los operativos del pasado año en el acueducto El Sauz, 60 km al norte de Chihuahua, fueron interceptados por convoyes de hombres con armas largas.

—En los recorridos que se hacían por parte del personal de la junta nos tocó gente armada, que llegaban en camionetas y se bajaban para expulsarnos. Finalmente, el agua en aquella zona del norte de la ciudad se estaba extrayendo para huertas nogaleras —asegura el director de JMAS, Roberto Lara, quien prefiere llevarnos al acueducto Ojos del Chuviscar, algo más calmado, pues el hurto de agua es para uso doméstico.

Pese al menor riesgo, salimos con los primeros rayos del día para pasar inadvertidos y nos escoltan dos agentes en cuatrimotos. En cuanto los operarios terminan de desconectar la manguera ilegal y taponar el orificio, la caravana de cinco camionetas oficiales sale de inmediato de esos campos. En El Sauz la pérdida por robo de agua equivale a seis pozos, un 10% del recurso que se suministra a la capital.

—Si el crimen posee cultivos de nogales, necesita agua. Entonces seguramente también participe en el robo de agua —concluye Lara antes de percibir que ya está hablando demasiado.

***

Cada tanto flotan cadáveres en la presa La Boquilla, o se descubre alguna fosa común, pero sobre nada de eso los periodistas de Camargo pueden informar sin peligro de muerte.

—Algunas veces nos llaman por teléfono o por la calle nos avisan de algo que no les gusta. Pero, en general, nosotros mismos ya sabemos lo que se puede publicar y lo que no —asegura un reportero local. Para él, la “nota principal” es un accidente de tráfico, siempre que no haya familiares de narcos entre los implicados. Eso tampoco se puede cubrir.

Quienes han tratado de alumbrar el agujero negro informativo, han sido callados de la manera más cruel. La periodista Miroslava Breach fue asesinada en Chihuahua de ocho disparos en la cabeza cuando llevaba su hijo a la escuela, el 23 de marzo del 2017. Había investigado sobre la violación de derechos humanos de las comunidades rarámuri en la Sierra Tarahumara (parte del Triángulo Dorado) y sobre conflictos ambientales, además de crímenes contra mujeres y desapariciones, siempre con el objetivo de desnudar a la narcopolítica del estado.

placeholder Dos agentes policiales patrullan los alrededores de la presa Chihuahua. (A. S.)
Dos agentes policiales patrullan los alrededores de la presa Chihuahua. (A. S.)

A finales de octubre del 2019 fue hallado el cadáver de Gustavo Valerio López, de 22 años, influencer de Hidalgo del Parral (a una hora de Jiménez). Tan sólo un mes y medio antes había empezado a señalar y a subir fotografías en Facebook de supuestos matones de Gente Nueva. En su última publicación lanzaba una advertencia a los pobladores de varios municipios de que ese brazo armado del Cártel de Sinaloa robaría sus cosechas de nuez, detallando el nombre de los nogaleros y la estrategia para saquearles su producción en complicidad con la Policía.

El 29 de noviembre, Arturo Alba recibió varios disparos cuando salía de presentar un telediario que incluyó una pieza sobre la inseguridad y la corrupción en las corporaciones policíacas de Chihuahua. Diez días después, esas mismas autoridades aprehendieron a un par de adolescentes de una pandilla desconocida, quienes asumieron la autoría del asesinato alegando que lo confundieron con un gatillero rival.

En mayo, fue secuestrado el empresario nogalero Yamil Kont y encontraron su cuerpo días despúes en un sendero de Villa López, pese a que su familia pagó los 350.000 pesos (unos 15.000 euros) de rescate. Los supuestos culpables, detenidos, eran vecinos de la víctima que improvisaron el rapto para embolsar un dinero extra. En 2018 trascendió la noticia de un vigilante asesinado a golpes en una huerta de nuez al sorprender a unos ladrones.

Ninguna de las informaciones sobre el hostigamiento contra nogaleros hace referencia al crimen organizado. Tampoco aparecen en los recuentos oficiales los secuestros y extorsiones, la mayoría sin reportar por ese mismo miedo. Pero algunas cifras dan cuenta del atropello: el municipio de López, con una tasa de 162 homicidios dolosos el pasado año, superaría de largo a la ciudad más peligrosa del mundo si se incuyese en el fatídico ránking. En cambio, en 2016, no sumó ni un solo asesinato. En toda Chihuahua se duplicaron las muertes violentas (2.935) en el último lustro, siendo el tercer estado mexicano más letal. En este primer semestre, pese a la pandemia y el confinamiento, se sobrepasó la cantidad de homicidios respecto al mismo periodo del año anterior.

El mundo se fijó en el desierto de Chihuahua en noviembre del pasado año, cuando masacraron a tres mujeres y seis niños de una misma familia, los LeBarón, de ascendencia estadounidense. Donald Trump puso el grito en el cielo y ofreció apoyo para una intervención militar, poniendo en duda la capacidad de México. La atroz matanza se achacó a Los Salazar, una de las células del Cártel de Sinaloa, por motivos tan dispares que van desde confundir las camionetas con las de un grupo enemigo, por desacatar su orden de no comprar gasolina en el estado colindante, hasta una represalia por cualquier litigio añejo.

La colonia mormona de los LeBarón, ubicada en los inhóspitos límites entre Chihuahua y Sonora, vivía acosada por el narco desde 2009, tras el secuestro de Eric LeBarón, que lograron liberar mediante una amplia movilización social. Dos meses después, mataron a su hermano. Uno de sus hermanos, Julián LeBarón, se erigió como un férreo activista que plantó cara a los cárteles de la zona. Otro de ellos, Álex, se integró a la política como diputado del PRI y se puso al frente de la delegación de Conagua.

“No puede ser pacifista quien actúa fuera de la ley. Los LeBarón perforan y desmontan sin permiso Conagua y Semarnat”, protesta un letrero en una carretera del norte de Chihuahua, donde algunas comunidades denuncian que los colonos han excavado pozos ilegales. La amplia y adinerada familia ha multiplicado en los últimos años sus plantaciones de nogal.

***

La árida estepa chihuahuense se topa en el horizonte con la silueta de una cordillera interminable. Isidro Baldenegro López fue reconocido en 2005 con el Premio Goldman —considerado el Nobel de Medio Ambiente—por su lucha contra la tala ilegal en esa Sierra Madre Occidental. Su asesinato a comienzos del 2017 encendió las alarmas sobre la inseguridad para los defensores de esas tierras indígenas. Un mes después, ejecutaron a Juan Ontiveros Ramos, otro ambientalista de la misma etnia.

placeholder Un pantalón y restos de sangre en una casa abandonada propiedad de un capo de Camargo. (A. S.)
Un pantalón y restos de sangre en una casa abandonada propiedad de un capo de Camargo. (A. S.)

En abril de este año, los cárteles mataron a Juan Zamarrón Torres y, en junio, a Antonio Montes Enríquez; ambos activistas rarámuri en defensa de su territorio. En la Sierra Tarahumara, parte del inexpugnable Triángulo Dorado, el crimen organizado opera a sus anchas y a duras penas se sabe lo que allí sucede. Chihuahua suma 27 agresiones contra ambientalistas desde 2012, el cuarto estado mexicano más peligroso para esta labor.

—Sucede igual que en Michoacán con el aguacate, el crimen coacciona a los que les va bien con la nuez, pero aquí nadie habla —coinciden varias personas para quienes, como en casi cualquier conversación, salir del anonimato les costaría una bala en la nuca.

El temor impregna hasta las tradiciones.

Chihuahua es uno de los seis lugares del planeta donde se ha reportado el avistaje del hombre-polilla. Fue en 2009, el año en que México sufrió la epidemia de gripe A. El mito del humanoide con aspecto de gigantesco búho ha calado con fuerza en las regiones nogaleras. “Los propios terratenientes de la nuez infundan el miedo para que la gente no se acerque a sus cosechas”, dicen los lugareños más escépticos.

La aparición de la criatura se considera un heraldo de grandes catástrofes, que para algunos ya han ocurrido en un estado asolado por la extrema sequía y permeado por el narco, devorador de todo lo que florece. Otros prefieren conducir con las ventanillas subidas para evitar mirar hacia la vastedad y que aparezca el hombre-polilla, o algún sicario, de entre los mezquites.

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