El rey de los donuts no es americano, nació en Camboya
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TED NGOY TIENE UNA VIDA DIGNA DE PELÍCULA

El rey de los donuts no es americano, nació en Camboya

En Los Ángeles hay 4 veces más tiendas de donuts que en el resto de Estados Unidos, pero pocas personas saben la razón de que sus dueños sean de origen camboyano

Foto: Muchas de las tiendas de donuts de Los Ángeles son propiedad de camboyanos (The Donut Man)
Muchas de las tiendas de donuts de Los Ángeles son propiedad de camboyanos (The Donut Man)

La vida de Ted Ngoy es difícilmente resumible en una película. Nació en Camboya en el seno de una familia pobre, se enamoró de una niña rica e hizo todo lo posible para conquistarla, hasta que lo consiguió. A pesar de su origen humilde logró su sueño de casarse con la mujer de su vida y la familia de su esposa le consiguió un trabajo en Tailandia. Eran los años 60 y todo iba bien, pero la guerra civil en Camboya lo cambió todo.

Su familia política fue asesinada por el régimen de Pol Pot y a él solo le quedó la posibilidad de huir. El entonces presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, abrió las puertas para recibir a miles de refugiados procedentes de Vietnam y Camboya y Ted y su familia no se lo pensaron: lo vendieron todo y viajaron a California, aunque apenas tenían nada al llegar.

Los refugiados necesitaban entonces ser "patrocinados" por familias americanas y Ted fue de los últimos en lograrlo, gracias a una congregación religiosa que le dio trabajo como conserje. Pero, como ganaba poco dinero, comenzó a trabajar también en una gasolinera y como vendedor: trabajaba 18 horas cada día, pero al menos podía ir ahorrando algo de dinero.

El rey de los donuts

Junto a la gasolinera había una tienda de donuts y se hizo amigo de la dueña. Un día le preguntó cuánto costaría comprar una de esas tiendas, ya que veía que era un gran negocio, pero ella le abrió los ojos: lo mejor era hacer un curso de gestión integral dirigido por la cadena Winchell's donde le enseñarían todo el proceso. Así, Ted fue el primer miembro del sudeste asiático que participó en ese programa.

Foto: Un restaurante chino del polígono de Cobo Calleja, que echó el cierre después de la cuarentena. (Alejandro Mata)

Ted explica a la BBC que "aprendí a hornear, a ocuparme de la nómina, la limpieza, las ventas, todo". Incluso descubrió que horneando los donuts en pequeños lotes conseguía un olor a horneado constante, que era el mejor reclamo para los clientes. Después de tres meses, Winchell's le dio una tienda para gestionar y Ted no perdió la oportunidad: involucró a toda su familia incluidos sus hijos, y logró ahorrar dinero para abrir una segunda tienda.

Ahí comenzó el sueño americano: tras una tienda llegó otra y, además, ayudó a un montón de familias camboyanas que habían llegado como refugiadas al igual que él años antes. Les alquilaba una tienda y les enseñaba cómo trabajarlas, creando un imperio que llegó hasta más de 60 tiendas propias en 1985, con lo que consiguió desbancar incluso a Winchell's, la cadena que le había enseñado a él años antes.

El juego arruinó su vida y tuvo que mendigar para vivir, hasta que fue capaz de resurgir de sus cenizas y volver a hacerse millonario

Sin embargo, todo se truncó cuando el juego se cruzó en su camino y lo arruinó. Perdió todo lo que tenía y tuvo que vender su casa de un millón de dólares, así como todas las tiendas a sus compatriotas a los que se las había alquilado. Sin dinero, regresó a Camboya en 1993 para empezar de cero y decidió meterse en política. Fundó su propio partido y se quedó a un escaño de lograr la presidencia de su país en las primeras elecciones libres que se celebraron. Pero su caída aún no había terminado: engañó a su mujer, quien le abandonó y se quedó en la calle y sin dinero.

Reconoce que trató de suicidarse, pero no lo consiguió. Después, vivió de la caridad hasta que un antiguo contacto le pidió ayuda en un negocio, que le proporcionó una buena comisión. Tras esa mediación llegaron otras y Ted fue capaz de resurgir de nuevo, convertido por segunda vez en millonario. Se casó de nuevo, tuvo otros cuatro hijos y regresó a Estados Unidos, donde recibió el perdón de su antigua familia después de muchos años. Su historia se ha convertido ahora en un documental que explica la razón de por qué las tiendas de donuts de Los Ángeles pertenecen, en una buena parte, a personas de origen camboyano.

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