El experto que prevé otra ola populista: "No me sorprendería que Trump vuelva a ganar"
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ENTREVISTA al politólogo Takis S. Pappas

El experto que prevé otra ola populista: "No me sorprendería que Trump vuelva a ganar"

En esta conversación, el politólogo Takis S. Pappas, especialista en populismo y política estadounidense, habla sobre el futuro de Trump pero también de movimientos como Vox

placeholder Foto: El presidente estadounidense, Donald Trump. (Reuters)
El presidente estadounidense, Donald Trump. (Reuters)

Takis S. Pappas es uno de los politólogos expertos en populismo más polémicos del panorama europeo. Doctorado en la universidad norteamericana de Yale bajo la dirección de Juan José Linz, ha escrito varios libros en los últimos años sobre el fenómeno populista, las crisis de las democracias liberales y el surgimiento de un paradigma “iliberal” en el este de Europa. Es también autor de una serie de artículos sobre Hungría y Grecia que han tenido una notable repercusión en el mundo académico.

Además de todo ello, dirige una página web en la que ha argumentado que es posible que el presidente Donald Trump gane las próximas elecciones norteamericanas. A raíz de este texto, pero también de su conocimiento y opiniones controvertidas sobre España, decidimos contactarle vía telefónica para hablar de las posibilidades de Trump en los próximos comicios, de la situación política en España, de Vox, de Podemos e incluso de las consecuencias de un futuro “iliberal” para una parte de Europa. Quizá sea una de esas entrevistas de la que nos acordaremos la semana que viene.

PREGUNTA. Usted ha escrito recientemente que Donald Trump ganará las próximas elecciones norteamericanas. Las encuestas parecen decir lo contrario. ¿Por qué deberíamos desconfiar de las encuestas?

RESPUESTA. En este asunto me gustaría ser preciso: escribí ese texto hace unas semanas cuando todas las encuestas daban a Joe Biden por delante, con 6 o 7 puntos de ventaja sobre Trump. No dije que Donald Trump fuera a ganar, sino que hay muchas razones para pensar que la victoria de Trump es una posibilidad real.

Desde mi punto de vista, pienso que debemos concentrarnos en una serie de parámetros. En primer lugar, hay que tener presente que en todos los países en los que una fuerza populista accede al poder –desde la Argentina de Perón hasta la Hungría de Orbán-, gana un segundo mandato. Es prácticamente una regla. ¿Por qué no habría de cumplirse en el caso de Donald Trump? En segundo lugar, el sistema electoral norteamericano permite que alguien gobierne sin haber tenido la mayoría de los votos, puesto que el asunto se decide en apenas unos cuantos estados como Florida, Minnesota o New Hampshire, Ohio o Pennsilvania.

Otro de los aspectos que benefician a Trump es la alta polarización política que hay en estos momentos en el país. En cuarto lugar, no hay que olvidar que Trump está en el poder y no es alguien que tenga demasiados escrúpulos institucionales, así que puede prometer ayuda financiera a los granjeros de Iowa o a los damnificados por el huracán María en Puerto Rico, o simplemente tratar de influir en las personas que controlan el voto por correo. Y por último, Trump tiene de su lado la imagen atractiva del 'Make America Great Again'. ¿Cuál es la visión de Biden? ¿Volver al pasado?

Foto: Bruno Maçaes.

Es verdad que han ocurrido dos cosas que han cambiado la ecuación: la primera es el primer debate entre candidatos en el que Trump no estuvo bien. Y la segunda fue su propio contagio del coronavirus que dañó su imagen de persona fuerte e invulnerable. Estos dos factores han dado una ligera ventaja a George Biden, es cierto, pero no me sorprendería que Trump volviera a dar la sorpresa. Porque sigo pensando que no sabemos lo que va a ocurrir en al menos ocho Estados clave.

P. Si Donald Trump ganase el 3 de noviembre: ¿qué tipo de consecuencias tendría eso para los partidos de la derecha radical europea?

R.Tendría consecuencias dramáticas para los Estados Unidos, para Europa y me atrevo a decir que para el mundo entero. La primera consecuencia es que si gana Trump, dejaría al Partido Demócrata en un estado de profunda crisis, y gobernaría prácticamente sin oposición durante un período de tiempo significativo. La segunda consecuencia es que probablemente Trump acabaría teniendo el control de las dos cámaras y encima con una corte suprema muy favorable. De modo que una victoria de Trump podría conducir a los Estados Unidos hacia una vía autoritaria.

La mejor manera de frenar a un candidato populista es con otro liderazgo fuerte y Biden no lo es

A nivel internacional, un segundo mandato de Trump profundizaría las relaciones con gobiernos iliberales como los de Kaczynski en Polonia o Victor Orban en Hungría, además de anudar los vínculos con líderes fuertes como Bolsonaro o Erdogan. Y, sobre todo, y esta es la consecuencia más peligrosa y que realmente nadie puede prever: la relación con China. Estamos hablando de que un segundo mandato de Trump ahondaría en una tendencia muy peligrosa y es que los dos países más poderosos de la tierra, China y EEUU, estarían fuera del espacio de la democracia liberal.

P. ¿Cuál es según su opinión la mejor manera de contrarrestar a este tipo de movimientos políticos como el de Marine Le Pen en Francia o Donald Trump en EEUU?

R.Yo haría una distinción entre esos dos ejemplos: yo creo que Trump es un auténtico líder populista porque, aunque juega con las reglas de la democracia, no respeta las instituciones de la democracia liberal, mientras Marine Le Pen es una líder conservadora que encabeza un movimiento nativista. Yo no creo que Marine Le Pen sea populista, porque respeta la constitución francesa y no quiere cambiarla. Por eso tampoco me gusta la expresión “derecha radical”, porque mete en un mismo saco a líderes como Marine Le Pen con Timo Soini en Finlandia –que no tiene nada de radical- o el líder del Partido Popular danés, Kristian Thulesen.

Pero volviendo a tu pregunta: la mejor manera de frenar a un candidato populista es con otro liderazgo fuerte –cosa que Biden no es, por cierto- comprometido con la democracia liberal, o sea con las instituciones liberales y la legalidad constitucional. Un liderazgo fuerte que posee un buen control sobre su partido, cosa que tampoco estoy seguro de que Biden tenga. ¿Van a votar los simpatizantes izquierdistas de Sanders por el candidato Biden? No está nada claro. Para derrotar a alguien como Trump es importante que su contrincante, además de ser un candidato fuerte, tenga un programa moderado que apele a las mayorías, dibuje una visión de futuro atractiva y contrarreste la dinámica de polarización.

P. Parece que estuviera usted hablando de la campaña de Macron para las elecciones presidenciales francesas de 2017…

R. Sí, exactamente. El asunto es que Biden en Estados Unidos no da en absoluto ese perfil. Parece que estuviera hablando de volver al pasado. Pero nadie quiere volver al pasado. Como candidato tú tienes que dibujar un futuro prometedor en el que se dé respuesta a ciertos desafíos internos como la salud nacional o el sistema de educación, y a desafíos internacionales como la relación con China o la relación con la Unión Europea. ¿Vamos a construir nuevas relaciones con los países de la Unión Europea (UE) o vamos a cortar todo tipo de amarres? Pero, insisto, no tenemos esto ahora en los Estados Unidos. Por eso estoy preocupado por el resultado electoral. Y por eso también estoy preocupado por qué puede venir después.

Foto: Ian Bremmer. (Fotografía cedida)

P. Al contrario que uno de los principales expertos europeos en populismo, Cas Mudde, veo que usted distingue entre populismo y derecha radical nativista…

R. Sí, yo distingo entre el populismo y la derecha radical nativista porque pienso que el nativismo es un fenómeno muy europeo que se refiere a un tipo muy particular de políticas relacionadas con la inmigración. El nativismo apunta singularmente a una docena de partidos en Europa que están contra la inmigración, contra el multiculturalismo y contra una mayor integración en la UE. Y esos partidos se encuentran desde el norte de Europa -desde Finlandia- hasta el sur de Europa con la Lega de Matteo Salvini.

Estos partidos no son populistas y no se les puede confundir por ejemplo con Podemos en España. Podemos sí es un partido populista porque va en contra de la constitución de 1978. Y aquí tienes otra diferencia: todos los partidos nativistas son muy leales a sus constituciones, mientras que los partidos populistas como Podemos o Syriza no lo son. Los partidos nativistas no desean cambiar los fundamentos del sistema político, los populistas en cambio sí.

P. ¿Cómo consideraría entonces usted a Vox?

R. Admito que no conozco demasiado el caso de Vox, pero déjame decirte algo porque sí conozco la situación española ya que en la universidad mi mentor fue el politólogo español Juan José Linz, que influyó mucho en mi modo de pensar. Aunque no conozco en profundidad el caso de Vox, sí puedo decir que a menudo este tipo de partidos son formaciones pasajeras. Así que yo no me preocuparía por Vox, me preocuparía mucho más por el hecho de que el PSOE lo esté haciendo tan mal en nuestros días y por que ni el PSOE ni el PP estén sabiendo llegar a acuerdos.

P. En España se sabe y se escribe en general poco sobre Hungría. Usted en cambio ha escrito algunos artículos académicos de notable repercusión sobre este país. ¿Puede explicar en pocas palabras qué está pasando allí y si realmente Orban constituye un problema para la Unión Europea?

R. En estos momentos Polonia y Hungría son dos grandes problemas para la Unión Europea. No sólo para el proyecto federal de la UE, sino para la supervivencia misma del modelo liberal. O, mejor dicho, para la supervivencia de la UE como unión de espacios liberales. Básicamente porque tanto Hungría como Polonia son democracias iliberales. Si las democracias liberales se caracterizan por el respeto a las instituciones, la división de poderes, la libertad de prensa o la libertad de asociación, estos países como Hungría o Polonia sobresalen por todo lo contrario: atacar la libertad de prensa, cambiar la constitución y tratar de poner todas las instituciones al servicio del poder ejecutivo, manteniendo, eso sí, el sufragio universal.

placeholder Viktor Orban. (Reuters)
Viktor Orban. (Reuters)

De hecho, creo fui yo el primero en usar la expresión iliberalismo democrático en un artículo publicado en 2012 en el que comparaba los casos de Hungría y Grecia. Lo curioso es que luego fue el propio Orban el que lo empleó, porque alguien le habló de este término y él lo asumió gustosamente. En todo caso, el punto es que en el este de Europa tenemos a dos naciones importantes que desde hace ya varios años están gobernadas de un modo iliberal. Esto crea un paradigma diferente. Un modelo que corre el riesgo de extenderse a otros países como Eslovaquia, Bulgaria, Rumanía o Croacia. Y aún no sabemos quién ganará en los próximos años la pelea entre el paradigma liberal y el paradigma iliberal.

P.¿Se atreve a hacer un dibujo de la UE en 2030?

R.No estoy seguro, pero podría ocurrir que al comienzo de la próxima década tuviéramos seis o siete países gobernados de acuerdo al modelo iliberal. ¿Qué pasaría entonces? No lo sé.

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